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06-03-2010
Zamora. Carné cinegético
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Sanabria-Carballeda

Los gestores del coto Fornillos, de San Ciprián de San Justo, recogen los datos biométricos de cada uno de los ejemplares abatidos

J. A. GARCÍA Los gestores del coto de caza mayor «Fornillos», en San Ciprián de San Justo, están entre los que tratan de llevan con el máximo rigor «posible» el control exigido por el Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en lo tocante a recoger los datos biométricos, las tallas y medidas, de cada ejemplar abatido.


Es una labor ardua en muchas ocasiones por cuanto que exige manejar las piezas enteras y verdaderas, a veces en lugares impracticables, de difícil acceso y, por su fuera poco, hacerlo con escasos medios humanos y materiales.


Realmente es una operación cumplida con ejemplaridad en la Reserva de la Sierra de La Culebra, donde existe personal suficiente para rescatar o manejar los animales de gran volumen, como los ciervos, que pueden alcanzar o rebasar los 200 kilos.


Medio Ambiente facilita a los titulares o gestores de los cotos una ficha para plasmar datos biométricos como la longitud de la pieza, el perímetro torácico, la altura, el peso... Es una ficha cuya cumplimentación es necesaria para renovar el aprovechamiento del acotado. Sin embargo, este requisito se resuelve, de momento y en no pocos casos, «a ojo de buen cubero», e incluso haciendo comparaciones tan chocantes «como pesar el pastor alemán y trasladar el resultado a un corzo».


El arrendatario del coto sanabrés de «Fornillos», el biólogo y gestor cinegético José Ignacio Regueras, lleva cumpliendo estos pormenores desde hace una docena de años, cuando se hizo cargo de un escenario que hasta entonces tenía la consideración de terreno «libre» y sometido a la caza sin excesivas reservas. Como en otros tantos territorios libres, la caza mayor pasaba entonces por una situación precaria cuando no de esquilmación.


Aunque el empeño ha sido llevar un exhaustivo detalle de la caza, Regueras reconoce que también está entre los numerosos cotos que «no pesan los ciervos capturados por no disponer de personas ni medios» para resolver esta cuestión «en pleno monte». Para solventarlo «normalmente se sacaba del monte la cabeza con la cuerna, las dos patas delanteras, una o las dos patas traseras, los lomos y, a veces, los solomillos. El resto quedaba para los lobos y para los buitres» indica el biólogo. Que estos predadores o carroñeros aprovechaban la carne dejada en el campo lo evidenciaba el hecho de que «una semana o diez días después de la captura, normalmente sólo quedaban las costillas, fémures, tibias, la columna vertebral y trozos de piel».


El resumen de este trabajo ha sido recogido en la revista «Brigecio». En las conclusiones del trabajo efectuado sobre la caza del coto de «Fornillos» de San Ciprián apunta que «entre 1997 y 2008 se cazaron 31 corzos machos, 6 corzas, 14 venados y 1 cierva». Precisa, además, que «el peso medio de los corzos machos adultos fue de 25,5 kilos, y el de las corzas adultas de 21,12 kilos». Regueras indica asimismo que «un corzo macho entero pierde más de 5 kilos de peso cuando se le deja en canal encorambrada con cabeza». En cuanto a la puntuación de los trofeos, la media de los corzos fue de 93,49 puntos, y de 142,15 en los venados.


José Ignacio Regueras subraya que esta labor de recoger los datos biométricos de los animales cazados «al fin y al cabo es conocimiento y cultura».


Fuentes forestales hacen hincapié que la recogida de los datos biométricos es más fácil llevarlo a cabo en las reservas, donde se dispone de un operativo humano y de material. No existe dificultad, empero, en lo referente a las mediciones del trofeo o de longitudes porque para ello se precisan útiles fácilmente manejables y portables.


El coto estudiado tiene una superficie de 1.276 hectáreas y es uno de los tres existentes en San Ciprián de San Justo. La zona más baja está a 1.200 metros de altitud, de ahí que el jabalí no sea una especie dignataria de este acotado porque, precisamente, en otoño se aposenta en zonas inferiores donde disfruta del buen alimento que proporcionan los castaños y otros árboles frutales, así como los propios cultivos.


La importancia que está adquiriendo el citado coto lo refleja la procedencia de los cazadores que eligen este escenario serrano, con un paisaje natural memorable y en alza turística. Proceden de Madrid, Castilla y León, Asturias, Galicia y también ha tomado parte un alemán.



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