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Alimentación

Respecto a las herbáceas, le gusta comer leguminosas tanto en primavera como en verano, pero las monocotiledóneas forrajeras son más consumidas en invierno.

Dentro de los ungulados el corzo pertenece al suborden de los rumiantes, caracterizados por tener un estómago dilatado y dividido en compartimentos. No obstante, su pequeño tamaño y estrategia alimenticia le han conferido características que le diferencian de otros cérvidos: tiene el estómago parcialmente dividido y pequeño en relación a su cuerpo.

Esto le obliga a modificar su comportamiento en dos aspectos: en primer lugar, debe comer en breves y diversos periodos del día, de 8 a 10, intercalados con otros tantos de reposo y rumia. Por otra parte sus preferencias son los brotes tiernos y hojas, poco fibrosos y ricos en azúcares, que le aportan mayor energía, para compensar la falta de acopio que puede llevar a cabo, convirtiéndolo esta circunstancia en un selector-ramoneador. En todo caso, la selección de especies consumidas por el corzo siempre estará acorde al entorno en el que desarrolle sus ciclos y a la época en la que se encuentre.

Durante el invierno el corzo es capaz de reducir sus necesidades, no sólo por un descenso en la disponibilidad de alimento, sino como una estrategia de limitación del consumo de energía y del riesgo de ser presa. Así durante los meses fríos el peso corporal, el metabolismo basal y la actividad se reducen, después de haber mudado a un pelo más espeso y hueco que le protege frente a los agentes atmosféricos.

Alimentación Corzo