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El blog pretende mostrar el mundo de la fotografía de una forma sencilla y práctica, siendo el corzo y su ecosistema el punto de partida para abordarlo.

Para conseguirlo se mostrarán temas directamente relacionados con la toma de fotografías (técnicas fotográficas, equipos, materiales auxiliares,...), se darán a conocer fotógrafos, cursos y talleres, concursos fotográficos de naturaleza,... y todo aquello relacionado con la fotografía, que resulte interesante y que pueda tener una relación tanto directa como indirecta con el corzo.

En las entradas aparecerán en negrita vinculos con otras web que darán información y complementarán a las mismas.

 

2
Noviembre 2016
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Daniel Burón

En esta ocasión colabora en "Tu mejor foto" Daniel Burón Fernández, apasionado de la fotografía de naturaleza, ha conseguido varios  premios en concursos fotográficos, entre los que destacan un Highly Commended en la categoría de mamíferos del GDT European Wildlife Photographer of the Year en 2010 y dos premios temáticos en el XXIII y XXV Concurso Fotográfico 'Día Mundial del Medio Ambiente' de la Junta de Andalucía. Además realiza publicaciones habituales en revistas, webs, exposiciones y libros. También imparte cursos básicos y especializados de fotografía de naturaleza.

Su profesión, el corzo y la fotografía se fusionan hace unos años como así nos explica:

El corzo es una especie que siempre me ha encantado, por su historia evolutiva y características particulares; parece que nada contra la corriente por la que van la mayoría de cérvidos. Ya al final de mis estudios intenté profundizar más en él, concretamente en las poblaciones gaditanas, pero el proyecto no se pudo llevar a cabo. Fue más adelante, cuando tuve la suerte de conocer al Dr. Paulino Fandos, uno de los mayores expertos nacionales en la especie, cuando empecé a adentrarme en el mundo corcero.

Mi pasión por la fotografía me ha llevado inevitablemente a dedicarle muchas horas intentando retratarlo y plasmar sus hábitos en píxeles. Muchas de estas imágenes han salido a la luz en la publicación del libro CORZOS, que escribí precisamente con Paulino, y que es a día de hoy la obra más completa y actualizada sobre la especie en castellano. En su elaboración dimos mucha importancia a las imágenes, no solo para facilitar al lector su lectura, sino porque por sí mismas explican muchas cosas. Para ello dedicamos muchos recursos, tiempo y sesiones interminables con el equipo fotográfico en el campo, que disfrutamos a tope.

Dado el carácter relativamente confiado del corzo, al menos en los instantes posteriores al contacto, quizá explicados por su enorme curiosidad, y su marcada territorialidad, una de las formas más habituales y productivas de fotografiarlo es al rececho, a pie o desde el coche. Pero en las fotos tomadas así, los corzos muestran la tensión que les prepara para una posible huida, cuando no están mirando directamente a la cámara, que es lo más normal. Son, por tanto, poco naturales. No hay más que hacer una búsqueda de imágenes de corzo en Google para comprobarlo.

Las mejores imágenes se consiguen al acecho, ocultos entre la vegetación o redes de camuflaje, o mejor dentro de un escondite, siempre bien situados para que el fino olfato del corzo no detecte nuestros olores transportados por el aire. Así, los corzos se muestran naturales, porque no detectan peligro alguno, o al menos no lo identifican si llegan a sospechar algo, por ejemplo a ver un nuevo “bulto” en su zona de campeo.

De esta forma conseguimos algunas de las imágenes del libro, y concretamente la de la portada del libro Corzos, que es la que quiero mostrar y comentar: 

Está tomada desde hide a mediados de agosto, en una finca de Cádiz, y gracias a la ayuda del guarda, que es el que mejor conoce los hábitos de la fauna que cuida. Apareció en el claro una familia de corzos, macho, hembra y las dos crías del año pasado, cuyos juegos dan para muchas fotos. A todos los fotografiamos a placer, estaban confiados, hasta que en algún momento debió de cambiar la dirección del viento y nos olieron, y se fueron. Quizá lo que más llama la atención de la fotografía es el resalte del volumen y forma del cuerpo, con la panza llena, gracias a la iluminación lateral posterior y rasante, de los minutos previos a ocaso. El perfilado de las cuernas contra el fondo oscuro también ayuda a destacar la figura de este macho.

La fotografía está tomada con una cámara réflex de formato completo con un teleobjetivo fijo de 500 mm, apertura de diafragma f4 y tiempo de obturación de una milésima de segundo.

Muchas gracias Daniel por tu colaboración.

10
Marzo 2014
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Pedro de la Serna

    

Hoy se asoma por la sección “Tu mejor foto”, el socio de la ACE, Pedro de la Serna López que alguna vez nos ha deleitado, entre otras, con algunas de sus espectaculares fotografías de cabras.

En esta ocasión nos comenta, de una manera íntima y personal, su relación con la fotografía de corzos. 

¿De dónde te viene tu afición por la fotografía?

Crecí escuchando historias de caza, lances y avistamientos; escuchando guardas, cazadores y pastores. Salía al monte con la intención de acumular recuerdos y experiencias, buscaba aventuras, avistamientos especiales, conductas o animales imposibles. Entonces, apenas existían las alambradas y las especies foráneas. Las pocas parejas de corzos, se encontraban casi siempre ligadas a alguna fuente o pequeño arroyo y normalmente se dejaban caer desde lo más espeso del monte; y es en la magia de la espesura, en la que nunca se sabe “lo que hay” y en lo enigmático de su comportamiento, donde creo que nace mi afición por el fantasma.

Pronto entendí la fotografía como la oportunidad de retener un recuerdo, de traer un sueño, sin más; el camino para materializar las sensaciones que pueden despertarse cuando un animal salvaje y esquivo aparece a pocos metros de nosotros. En ese momento es donde se encuentra la esencia, el motor, tal vez tan sólo otra excusa para tenerlos cerca y compartir ese tiempo. 

¿Qué tiene de especial la fotografía de corzos?

Se fotografía para mostrar, se fotografía para guardar, para volver a ver, también para obtener logros y sentirnos realizados. En la fotografía de corzos o de tantos otros animales silvestres, además de las dificultades técnicas propias de toda modalidad fotográfica, hay otros alicientes. “Pillar” a un determinado animal, en un momento o con un comportamiento concreto resulta muy gratificante.

La caza del corzo y su fotografía guardan gran similitud en lo fundamental, saber moverse, conocer el terreno, los hábitos y en ocasiones, al propio individuo tienen gran culpa del éxito, por lo que las sensaciones pueden ser muy parecidas. 

¿Por qué decidiste esta como “Tu mejor foto”?

Sin duda la mayoría de mis mejores fotos no se explican por sí mismas, no se entienden sin su historia, todo depende de lo que entendamos por “mejor foto”. La mía, mi mejor foto, es la que resume mejor lo que compartí con ese animal, con ese día, con esa estrategia, la mejor fotografía es la que mejor me transmite lo que viví cuando la miro, por eso mi mejor foto es mi mejor recuerdo. 

Datos de la toma: Canon EOS-1D Mark IV. f/4,0 Iso-2500 Velocidad 1/250

400 mm + multiplicador 1,4 (560 mm eq) Trípode y modo IS activado. 

Ocurre a veces que los astros se alinean y se produce el milagro, y los sueños, las imágenes que se han soñado durante años y que se han perseguido con meticulosidad, preparación y cálculo aparecen delante de uno con el mismo encanto y nostalgia con la que se recuerdan después de haberlas imaginado tanto.

Muchas gracias Pedro por tu colaboración.

5
Septiembre 2013
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Andrés Cabestrero

 

Hoy contamos con Andrés Cabestrero, uno de los mejores fotógrafos de fauna perteneciente a la Asociación del Corzo Español, como así lo acreditan las magníficas fotografías que ha publicado en el foro de esta Asociación y el reconocimiento como ganador de la II edición del concurso de fotografías de la ACE celebrado en 2010.

Ante la amable petición de Zalo, me veo obligado a colaborar en su blog, para así intentar aportar algo a la página de la ACE, como ya lo hice tiempo atrás cuando publicaba alguna de mis fotografías.

Mis conocimientos de fotografía son bastante básicos y por lo tanto poco o nada puedo aportar sobre la misma como le comentaba a Zalo ante su invitación, siendo la cámara en mi caso simplemente un complemento más a la hora de salir al campo tras los corzos, así que me limitaré a contar un breve lance de lo que aconteció con alguna de las fotos publicadas para de esta manera  procurar hacerlo algo más ameno.

 

Siendo un humilde perdicero siempre a rabo de perro, debo de reconocer que de unos años a esta parte el corzo me ha cautivado por completo; su ciclo biológico, sus costumbres, su comportamiento en cualquier época del año, sus querencias, la particularidad de su trofeo, su caza….., todo absolutamente todo en él me atrae de una forma irresistible, y es por todo esto por lo que le dedico todo el tiempo que me es posible, para darme cuenta que cada día sé algo menos sobre su especie.

Zalo me pide que destaque alguna de mis fotografías, y por lo tanto en esta ocasión me voy a decantar por tres fotografías que sin ser las mejores, sí que son unas fotografías buscadas expresamente para agradecer lo que en su día yo consideré una deuda contraída con aquellos que anteriormente tanto me habían aportado en la ACE, y por lo tanto son fotografías cazadas especialmente con toda la intención y con todos los sentidos.

TOBALO

Por aquel entonces era todo un placer el abrir la sección de relatos de la ACE y leer las inéditas historias de Julián Coca, y si además, relataba algunas de perros y lobos dedicadas a mis hijos, no me quedaba otro remedio que intentar agradecérselo con una bonita fotografía, y ésta cuyo título es el referido a uno de sus relatos, es una de esas  fotografías buscada y cazada con todos los sentidos y con un gran sentimiento en agradecimiento a aquellos impagables relatos de un genial cuentista.

“Fue un rececho muy largo pero con mucha fortuna, ya que después de más de media hora moviéndome a cámara lenta hasta haber conseguido una buena postura y tomarle ya por fin unas cuantas fotografías, finalmente encaminó sus pasos de manera decidida hacía mi postura, y a mí no me quedó más remedio que agradecérselo tomándole un bonito primer plano, con el cual regresé a casa muy satisfecho”.

  EL BRONCO

Alfonso Urbano es un buen amigo que he conocido gracias a la ACE y que desde hace un par de años llevaba pidiéndome en tono jocoso la fotografía dedicada de un corzo que habitara en su coto, el problema era que yo apenas frecuento sus dominios, hasta que este año por fin me he decidido a internarme en un pinar para mí bastante complejo por la falta de costumbre para así dejar zanjado el asunto de la dedicatoria al tiempo que aprovechaba la oportunidad para cazar en un nuevo medio para mí.

“Me encontraba en medio del pinar algo desorientado por aquello del nuevo hábitat cuando de pronto El Bronco (bautizado así desde un primer momento por su comportamiento) ladraba en una zona especialmente espesa así que me decidí a intentarlo con él; iba y venía sin parar, tirando derrotes a diestro y siniestro dando la impresión de estar cabreado con el mundo, yo lo sentía pero él ajeno a mi presencia apenas se dejaba ver, así que después de intentar mejorar mi postura constantemente sin conseguirlo, opté por desandar lo andado para darle espacio y jugármela a una carta: dos varazos contra un joven enebro de frondoso porte y un par de ladridos secos por mi parte, fueron más que suficientes para incitar a que el Bronco invirtiera toda su mala leche de aquel momento para venir como una exhalación a buscar pelea con aquel intruso, momento que yo aproveché para tomarle una fotografía con la cual intentar agradar a mi buen amigo Alfonso”.

EL VETERANO

 

Javier es un corcero anónimo como tantos otros, pero un gran corcero, amante del campo, de sus tradiciones y del arte de la caza pura y racional como pocos, le conocí igualmente gracias a la ACE, cuando un día se puso en contacto conmigo con el pretexto de las fotos y los corzos para hablar en realidad de perdices y pointers, que son verdaderamente nuestras grandes pasiones además de los corzos. Fruto de estas primeras conversaciones y gracias a tener las mismas preferencias en esto de la caza surgió entre los dos una gran amistad que perdura hasta hoy y que nos ha llevado a compartir no pocas jornadas de caza juntos tras los corzos y las perdices  desde hace ya tres temporadas.

Fue precisamente en nuestra primera temporada un día cazando perdices en su coto (a las cuales cuida a mimo, con una gestión realmente admirable), durante el almuerzo cuando me contó la existencia en su coto de un corzo al cual apodaba “el Veterano”, y al cual años atrás le llamaba “el Juvenil”. Se trataba de un corzo que le había dejado cumplir con toda la intención, pero que desde hacía tres temporadas no podía con él, ya que en este último periodo se había ubicado en una zona de monte prieto y sucio sin concederle apenas oportunidad alguna, un par de avistamientos por año sin apenas luz y en malas condiciones eran los únicos referentes que de él tenía para saber al menos que su particular duende allí seguía vivo.

El año anterior no obstante – me comentaba mientras tomábamos el último bocado - lo fallé a finales de julio, durante una breve parada que hizo mientras andaba encelado detrás de una joven hembra, todo fue muy rápido, la distancia no obstante era buena así como el apoyo, pero sin embargo en aquel momento más parecía yo un paciente afectado de parkinson que un cazador en plenas facultades físicas…, y allá que se me fue para no haberlo vuelto a ver más desde aquel día.

Éste era uno de mis secretos mejor guardados hasta ahora – me continuaba diciendo -, así que una vez desvelado te propongo que le eches unas horas si te apetece, el corzo te aseguro que bien puede merecer una bonita fotografía y conociéndote, el reto seguro que te resulta seductor…

Así que una vez retado por mi amigo Javier, me decidí a intentarlo: doce salidas en un coto algo a desmano de casa y sin apenas conocerlo más que gracias a un plano casero tirado a mano, pero claro y esclarecedor como ninguno otro, fueron mis únicos referentes para intentarlo con El Veterano, y no fue hasta la quinta salida cuando lo vi por primera vez.

“Andaba aún con borra junto con cuatro hembras adultas y dos jóvenes machitos del año anterior, pero por lo voluminoso de su trofeo a buen seguro que debía de tratarse del corzo buscado, sin embargo me engañaba su ubicación, ya que según la información facilitada por Javier, distaba mucho del lugar donde presumiblemente debería verlo, además de estar volcado sobre un valle contrario al sucio monte donde acostumbraba a echarse o más bien vivir durante los dos últimos años según me decía Javier, en cualquier caso únicamente lo vi con los prismáticos limitándome a observar cuál era el proceder del grupo para empezar a conocerlo algo mejor, las tres siguientes salidas donde me las prometía muy felices no fui capaz de verlo por ningún sitio, y no fue hasta la siguiente vez cuando volví a verlo en pleno período de descorreado, pero que gracias a mi torpeza y a mi mal proceder no conseguí más que espantarlo de malas maneras, aquel día iba acompañado por dos hembras y por un machito al cual todavía toleraba, la siguiente salida donde igualmente me las prometía muy felices y ya lo tenía cazado en mis ensoñaciones, me volví a casa de bolo una vez más sin ni tan siquiera haberlo visto ni intuido. Sin embargo dos salidas más tarde todo cambió para bien, yo ya me había olvidado por completo del plano facilitado por Javier puesto que ahora era yo quien tenía ubicado al Veterano en unas nuevas coordenadas: rececho que inicio un nuevo día al alba como tantos otros con verdaderos pies de plomo, insistiendo y dejándome la vista sobre su nuevo terreno ahora más querencioso, hasta que una vez más intuyo que hoy tampoco será el día y decido avanzar en busca de otro bonito y ya prometedor macho que durante mis salidas anteriores había conocido, dándole al Veterano por hoy ausente una vez más. Llevaría avanzados 300 metros a paso ya más ligero cuando decido por un momento echarme los prismáticos a la cara para hacer con ellos un último barrido a mi espalda, cuando de pronto lo veo junto a una hembra en el lugar donde unos minutos antes me encontraba yo en una posición realmente privilegiada, así que una vez analizado el terreno, mi actual posición y su dirección me decido a intentar rececharlo para procurar obtener un primer plano que ponga fin a este nuevo reto, rececho en cualquier caso relativamente sencillo en su primera parte hasta ganarles los primeros 150 metros, y algo más complejo en su parte final hasta ponerme a escasos 25 metros suyos donde el nivel de adrenalina se dispara y donde la emoción del momento es indescriptible, para tomarles unas cuantas fotografías y poder así ganarle mi primera partida al Veterano”.

La historia concluyó en una agradable mañana primaveral de primeros de junio cuando el Veterano culminó su ciclo biológico después de siete primaveras en un paraje sin igual y después de un rececho de ensueño, en el cual se conjugaron todo tipo de sensaciones y emociones.

Además de estas tres fotografías de hoy, podría incluir alguna más que posiblemente y gracias al trofeo de sus protagonistas pudieran llamar mucho más la atención, pero estas han sido las que he considerado más oportunas por haber sido en su día buscadas y cazadas para un fin concreto y así ahora además intentar atender la amable petición de mi amigo Zalo Varas.

Andrés Cabestrero

 

 

 

8
Diciembre 2012
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Andrés M. Domínguez

     

Andrés Miguel Domíngez, aunque madrileño de nacimiento, ha vivido desde su infancia en el pueblo gaditano de Ubrique, donde se apasionó por la fauna en general y por la la ornitología en particular, complementando sus conocimientos en naturaleza, y en especial en la flora, con sus estudios de Ingeniero Técnico Forestal.

Lleva 20 años en la fotografía de naturaleza, obteniendo diversos premios y reconocimientos tanto a nivel nacional como a nivel internacional en certámenes tan importantes como el Veolia Environmental Wildlife Photographer of the Year o el GDT European Phothographer of the Year.

Además ha realizado numerosas publicaciones con artículos en revistas, así como muchas fotos se encuentran entre distintos libros dedicados principalmente a la fauna.

 

 

Andrés ha querido comentarnos como prepara y realiza las fotografías de corzo:

¿Qué destacarías de la fotografía sobre corzo?.

La fotografía de corzo no es fácil por las condiciones en las que hay que realizarlas. Aunque en zonas tranquilas se puede ver a lo largo de todo el día, lo normal es avistarlo a horas crepusculares en las que las dificultades para hacer una fotografía son mayores. A eso va unido el equipo que hay que utilizar en condiciones normales.

¿Qué equipo sueles utilizar?

Nunca me gusta utilizar flash cuando no monto la barrera infrarroja, y ésta sólo la utilizo para mamíferos carnívoros como ginetas, garduñas o tejones por ejemplo. Los teleobjetivos debido a su peso y a la velocidad de obturación en la que se ejecuta la foto hacen que la trepidación sea un inconveniente a tener en cuenta. El trípode dificulta los movimientos a rececho y la primera luz es la ideal para dar ese ambiente de bosque que hace que una imagen tenga ese plus.

¿Cuál es tu técnica?

Cuando he ido a hacer fotografías de corzo tanto en Polonia como en España he combinado la espera con algunos recechos contra el viento e intentando minimizar el ruido de la pisada.

En los recechos no se suele disponer de mucho tiempo para encuadrar enfocar y ejecutar la imagen. La espera la suelo hacer en un lugar donde ya he avistado antes algún ejemplar, a ser posible macho, con una cuerna aceptable. Prácticamente de noche me siento con la brisa en contra, evitando el levante y buscando los días de poniente y a ser posible nublados. La distancia a la que hago la espera está en torno a los 30-40 metros utilizando solo el apoyo lateral de un árbol, sin hide y sentado en un pequeño banquillo.

El equipo utilizado es una cámara réflex digital y un teleobjetivo de 500 f/4, aunque también he utilizado un zoom 100-400 por su menor peso, sobre todo para rececho. La diferencia de peso entre ambos es de más de dos kilos. El zoom ronda el kilo y medio y el 500 mm pesa 3,8 kilogramos a lo que hay que unir el medio kilo de la cámara.

Otra de las formas es el rececho en todoterreno cuando éstos están acostumbrados a ruido del motor, teniendo buenos resultados también.

¿Cuál es tu mejor fotografía de corzo?

Aunque he podido fotografiar una cópula, la luz y la perspectiva no es la que me hubiera gustado por tanto le doy a esa imagen sólo un valor documental. Me gusta buscar más la luz suave a ser posible sin sol aunque corra el riesgo de que la toma salga trepidada.

Las dos imágenes que aparecen las he elegido por esa luz suave que busco. El macho además en una postura que me gusta para la imagen y las crías por la forma en que miran ajenas al peligro que les espera en un futuro si su cuerna es apetecida por alguién para colgarla en su salón.

Datos de la toma: Canon EOS-1D Mark III. 500 mm f/4,0 Iso-400 Velocidad 1/30.

Como se ve la velocidad es realmente baja para ser utilizada por un teleobjetivo pero me arriesgué para no subir la ISO y que la imagen tuviera un exceso de ruido. Sólo me dio tiempo a realizar unas tres imágenes en ráfaga, lo que equivale a que animal estuvo parado no más de un segundo.

Datos de la toma: Canon EOS-1D Mark III. 500 mm f/4,0 Iso-400 Velocidad 1/30.

Las crías se hicieron exactamente con los mismos parámetros y sólo pude hacer esta imagen con las dos criaturas mirando hacía el teleobjetivo.

Como se ve en las imágenes, esa la luz que busco, no me gustan mucho las que tengo en días despejados con muchos claroscuros entre los árboles. Por tanto el tiempo de que se dispone en días despejados es poco y suele ser de un cuarto de hora entre que la velocidad de obturación sube de 1/30 hasta que sol “aparece” completamente y hace que la imagen ya no me atraiga lo suficiente.

Días nublados no muy oscuros alarga el tiempo de fotografía aunque haya que jugársela con velocidades de obturación bajas que hacen que utilice diafragmas abiertos de f4 o 5.6, aunque lo ideal sería utilizar f8 o f11 y sacarle la máxima calidad al teleobjetivo si eso fuera posible o si el animal me diera esa posibilidad una vez logrado el objetivo de obtener anteriormente una foto correcta no trepidada.

Andrés Miguel Domínguez.

8
Noviembre 2012
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Juan Tébar

Juan Tébar Carrera es un gaditano que comenzó sus orígenes fotográficos en los paisajes de la bahía de Cádiz.

Muchas de sus fotografías han sido publicadas en numerosos libros ("Las Aves de la Bahía de Cádiz", "Sierra de Grazalema: Agua, Fuego, Tierra y Aire", "Naturaleza Íntima”,…).

Juan es uno de los fotógrafos españoles con un reconocimiento a nivel internacional.

En 2009 fue galardonado con el premio de la GDT como “Fotógrafo Europeo de Vida Salvaje”

(GDT European Wildlife Photographer 2009).

En su página web se puede ver una galería espectacular de imágenes, entre las que se encuentran algunas dedicadas al corzo. De todas ellas ha seleccionado la que a continuación nos comenta:     

CORZO A LA CARRERA

Datos de la toma: 275 mm F/5,7 Iso-200 Velocidad 1/320 Compensación de la exposición: -1 paso.

La foto fue tomada con una cámara Canon EOS-1D Mark II, un objetivo Canon 300mm f:2,8 y un flash Canon 580 EX sincronizado a la cortinilla trasera.

A continuación Juan comenta cómo realizó esta toma apostandose en el lugar adecuado del Parque Natural de Los Alcornocales:

La fotografía del barrido del corzo a la carrera está realizada con el flash sincronizando a la cortinilla trasera. Además comenta que el barrido es una mezcla de suerte, para que el animal quede encuadrado y no se le corte ninguna parte de su cuerpo en la imagen, y de técnica.

El barrido con disparo con flash sincronizado a la cortinilla trasera, consiste, que cuando el animal entra en cuadro, disparas apretando el obturador siguiendo a la vez el movimiento del animal; aun no ha disparado el flash, pero la foto ya se está haciendo; justo antes de terminar de exponerse la imagen dispara el flash (de ahí la llamada sincronización a la cortinilla trasera), iluminando sólo el primer termino, el corzo, y débilmente el fondo que, debido al barrido de cámara, sale difuminado y corrido.

Aunque así explicado parece fácil comenta que salen muy pocas así; es una cuestión de insistir y tener paciencia; y yo de esto último tengo mucho.

Juan Tébar

10
Octubre 2012
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Jesús del Barrio II

      

Tras la primera colaboración de Jesús del Barrio en “tu mejor foto” con Parto de Corza contamos de nuevo con una de sus fotografías y sus comentarios. En este caso la fotografía de un cozo con una cuerna muy particular.

EL PELUKAS, la primera foto.

Datos de la toma:500 mm F/6,3 Iso-800 Velocidad 1/80 Balance de blancos: sombreado

   

La foto fue tomada con una cámara Nikon D300 y un objetivo Sigma 50-500 f:4,5-6,3 APO-HSM, OS.

A continuación relata cómo se sucedieron los acontecimientos para llegar a realizar esta toma:

 

A finales de Agosto del año 2009 y ya bien entrada la noche mí teléfono móvil comenzó a sonar, cuando descolgué la llamada la voz de mí amigo Félix sonaba entre emocionada y sorprendida por el avistamiento que había hecho poco antes del anochecer. Según me decía había visto un corzo con una cuerna muy rara y más grande y gruesa que su propia cabeza, algo tremendo y sorprendente, aunque solo lo pudo ver unos instantes.

 

Mi curiosidad e instinto corcero y de fotógrafo se pusieron en estado de alerta por lo que oía y deduje que sin duda se trataba de algún ejemplar de corzo con peluca. A la vez que lo escuchaba estaba pensando ya en las fotos, esas que todavía no tenía de corzos con peluca, así que le pregunté por la zona que lo había visto para tratar de ubicarlo y ver si era factible hacerle alguna foto.

 

Esa noche dormí poco, la zona en cuestión me pillaba a más de una hora de mi domicilio y después de dejar el trabajo andaría con el tiempo justo para llegar con buena luz a la zona por donde andaba el corzo, pensé que era una pena que anocheciera ya tan pronto, las tardes a finales de Agosto ya son cortas pero de todas las maneras decidí hacer una visita para la inspección y reconocimiento del terreno y quizá pensar en el fin de semana para dedicar todas las horas de luz a ver si podía fotografiar al amigo “Pelukas”, como lo bauticé antes de verlo.

 

El día se hizo muy largo y por la tarde después de dejar el trabajo a la hora prevista me puse en marcha en busca de la zona y del amigo Pelukas. Llegué poco antes del anochecer y empecé a examinar el valle en cuestión en busca de las veredas y los lugares por los que el corzo podía aparecer, era una zona amplia así que decidí jugármela y dejarme llevar por mí instinto que tantas veces me había llevado a resultados positivos, planifiqué mi estrategia para otros días y regresé a mi domicilio.

 

Al día siguiente, como ya tenía clara la ubicación, llegué un poco antes y puse en marcha mí plan, dejé el coche a una buena distancia para no alertar a los posibles animales y con la cámara, trípode, cable disparador y red de camuflaje me fui al primer rececho fotográfico del amigo Pelukas.

El valle era profundo y ya lo cubrían las sombras, me aposté hecho un ovillo en la mata que había previsto ya el día anterior y a esperar, ya casi de noche apareció una corza con su corcino ya crecido y le hice una foto de prueba, del amigo Pelukas ni rastro, el hecho no me sorprendió demasiado, ya estaba acostumbrado de otras muchas veces a que me pasasen estas cosas, ver un corzo y hacer una foto es a veces tarea muy fácil pero ver y fotografiar ese corzo especial también ha sido tarea de muchos días y a veces de meses poder hacerle esa foto que te llene de satisfacción, hay demasiados factores que pueden influir en conseguir esa buena foto, el viento nos suele jugar a veces muy malas pasadas o ese paseante inoportuno que anda por el campo además de otros muchos factores nos echan a perder fácilmente un rececho fotográfico, hay que tener en cuenta que no es como ir de caza con un rifle en el que podemos disparar a largas distancias, para mí una buena foto de corzo considero que tengo que hacerla como máximo a cincuenta/sesenta metros, si puedo hacerle un retrato a 10 o 12 metros es mí ideal de fotografía y donde la emoción llega al máximo, ya bien entrada la noche llegué a casa y a pensar en el día siguiente.

 

Estos mismos hechos se estuvieron repitiendo durante 8 días consecutivos con un fin de semana de por medio en el cual dediqué todas la horas de luz que tenía el día incluidas las de la comida que se redujeron a un bocata y algo de fruta, hice algunas buenas fotos de corzos y estas me corroboraron que el lugar elegido era perfecto y que mi instinto había funcionado a la perfección, los corzos pasaban a escasos metros de donde yo me encontraba y pude sorprender a alguno antes de que el se diera cuenta hasta que escuchaba el disparador de la cámara.

Estas fotos me sirvieron de entrenamiento, fui jugando con los ISOS, diafragmas, velocidades de obturación, etc. mientras esperaba a mí amigo Pelukas.

 

La familia ya empezaba a ponerse nerviosa con mis andanzas de todos los días y mis llegadas tardías pero mi cabezonería machacona y mí paciencia dieron su fruto el noveno día. Había una vereda que venia de lo alto hacia el fondo del valle donde yo me encontraba por la que aparecía casi todos los días algún ejemplar y a la cual yo no le quitaba ojo cuando hacia las 20:30 lo vi aparecer a lo lejos y no me quedó ninguna duda de que era un corzo con peluca, las cuernas no se veían, solamente un gran bulto encima de su cabeza, rápidamente comprobé los parámetros de la cámara mientras el Pelukas se iba acercando, vi que a 200 ISO y con un diafragma de 6,3 la velocidad de obturación era de 1/20 s, demasiado baja para hacer una foto incluso con la cámara en el trípode como la tenía y el disparador de cable, resultado de las fotos con estos parámetros, casi con toda seguridad fotos trepidadas, me afané en subir los ISOS hasta los 800, con este valor el nivel de ruido de mí cámara todavía es aceptable, la velocidad subió hasta 1/80 seg, luego a esperar a que el corzo se pusiera a “”tiro“”, pasaba el tiempo y el corzo no aparecía, se debió de quedar parado por alguna causa detrás de algunas matas y yo no lo veía pero estaba poniendo a prueba mi paciencia, debieron pasar al menos 10 minutos desde que lo vi por primera vez hasta que apareció por sorpresa como tantas veces ocurre con los corzos, mi mano derecha estaba agarrotada en el trípode y la rótula y la izquierda en el disparador de cable que tenía conectado a la cámara, el corzo venia despacio andando en mi dirección, cuando estuvo justo enfrente contuve la respiración como si fuera a disparar y le chiste, se paró en seco, debía de estar como mucho a una quincena de metros, aproveché y pulse el disparador, fue un instante memorable y sin duda pensé que había hecho una gran foto pero no me fijé en los detalles de la peluca, el ruido de las réflex en el momento del disparo suena como un tiro en el silencio del monte, la experiencia de otras muchas veces me ha enseñado que es mejor hacer una sola foto que una ráfaga, a ves no se enteran mucho y puedes repetir poco después, la ráfaga les da una precisión exacta de donde te encuentras, pero en esta ocasión y al estar tan cerca, el corzo se mosqueó y trató de ubicar el lugar del ruido, el bulto que yo hacia dentro de la red de camuflaje o quizá el viento que no me era demasiado favorable lo pusieron en fuga y no me dio más oportunidades de fotografiarlo parado pero yo tenía mucha fe en la primera foto y como después pude comprobar no me había equivocado. Fueron seis las fotos que le hice al Pelukas y en una de ellas de culo pude apreciar la ausencia de la bolsa testicular, sin duda esa era la causa de la peluca que lucia el animal.

 

El corzo me pareció un ejemplar espectacular y me dio la sensación de que parecía orgulloso de lucir semejante pelucón.

 

Cuando me monté en el coche lo primero que hice fue mandar un mensaje a mi amigo con unas pocas palabras, “ya lo tengo muchas gracias”.

 

Tengo algunos miles de fotos tanto de corzos como se otras muchas de especies de mamíferos y de aves y de casi todas guardo el recuerdo del momento vivido al hacerlas, cada vez que las veo el recuerdo viene a mi memoria y me parece vivirlo otra vez pero la del Pelukas ocupa un lugar muy preferente tanto por lo espectacular del ejemplar como por la dificultad para conseguir la foto.

Aprovecho para, desde estas líneas, dar otra vez miles de gracias a mi amigo Félix por facilitarme la información.

 

Jesús del Barrio

8
Junio 2012
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Jesús del Barrio

      

Jesús del Barrio García es oriundo de la Comunidad Autónoma de Castilla y León donde desarrolla su actividad fotográfica. Gran apasionado del corzo y fotógrafo autodidacta de naturaleza, ha colaborado con su obra en varias publicaciones relacionadas con el Capreolus capreolus como el libro “El Corzo. Cada cosa son cuarenta cosas” además de ser colaborador de varias revistas de naturaleza y caza.

En su página web, todavía en proceso de creación según comenta, tiene una galería dedicada al Corzo en la que se pueden ver imágenes de todo tipo, relacionadas con el pequeño cérvido.

Entre sus mejores fotos se encuentra la que realizó a una corza durante el parto y que a continuación nos comenta:

PARTO DE CORZA

Datos de la toma:500 mm F/6,3 Iso-200 Velocidad 1/125 Balance de blancos: luz de sol

La foto fue tomada con una cámara Nikon D300 y un objetivo Sigma 50-500 f:4,5-6,3 APO-HSM, OS. 

Algunas de las consideraciones técnicas que Jesús comenta respecto a la toma de este tipo de imágenes son las siguientes: “A la hora de hacer los ajustes de la cámara en las fotografías que realizo a los corzos, suelo utilizar aberturas de diafragma lo más cerradas posibles, (F/6.3). En este caso, el inconveniente que se presenta, (salvo ocasiones en que haya muy buena luz, cosa que no suele ser habitual ya que los hábitos del corzo son de amaneceres y atardeceres), es que la velocidad de obturación también es muy baja (1/125), demasiado baja para un objetivo a la focal de 500mm y sin el apoyo de un trípode. El objeto que persigo es que el animal quede enfocado junto con parte del entorno que lo rodea, así capto más detalle del animal y los alrededores que si usará un diafragma más abierto que lo aislaría del entorno, soy partidario de que todo quede relacionado (animal y entorno) para que me dé una idea tanto del lugar de la foto como de los detalles de las inmediaciones.

Debido a que la velocidad de disparo a la que estaba tomando las fotografías era baja, existía riesgo de que se produjese trepidación, sobre esta cuestión técnica comenta “desde luego que podía haber evitado el que me salieran tantas fotos trepidadas con el recurso de subir los ISOS ya que la D300 tiene un nivel muy bajo de ruido hasta 800 ISO con lo cual la velocidad hubiera sido mayor pero como la corza estaba en zona de sombra decidí jugármela por si al final aparecía el “temible ruido ” que tanto molesta a la hora de imprimir y visualizar las fotografías, siempre prefiero hacer más fotos aunque salga alguna trepidada.

La razón por la que considera a ésta una de sus mejores fotos es la siguiente:Sin ningún género de dudas uno de los momentos (por llamarlo así, ya que fueron en realidad casi tres horas), que con más intensidad he vivido como fotógrafo de naturaleza fue el contemplar en vivo y en directo el nacimiento de los tres corcinos que parió la corza objeto de estas notas. Tratar de resumir tres horas se me hace difícil pero estas fotos vieron la luz como consecuencia del reto al que me sometió mi amigo Pedro Domecq allá por el año 2009. Ya estaba en su mente el escribir un libro sobre el corzo y había que ilustrarlo con fotografías, por lo que un buen día, visionando mis archivos fotográficos, me dijo que faltaban fotos de una corza pariendo. Ahí estaba el reto, lo demás era cosa mía.

Fruto de las muchas horas de observación de los corzos a lo largo de mi vida ya había descubierto años atrás que, cuando estaba próximo el parto, las  corzas viejas expulsaban de su lado a las jóvenes del año anterior que habían convivido con ellas durante todo el año. Ya tenía ilustrado con fotografías ese acontecimiento que he presenciado muchas veces, yo creo que realmente la que marca el territorio y la zona es la corza y luego el macho lo defiende pero, como en casi todas las cosas relacionadas con el corzo, supongo que habrá muchas opiniones al respecto. En esa tesitura de expulsión hay muchas carreras entre hembras, las topan e incluso llegan a morderlas.

Tenía localizada una corza preñada a la que llamo “LA FAVORITA”, por una cuestión que es digna de otro relato, que siempre paría en la misma zona. Todos los años le había hecho algunos cientos de fotos y día tras día le hacia una visita para ver como iba hasta que, una mañana a principios de mayo, observé que estaba especialmente agresiva con la hija del año anterior, por lo que a las 2 de la tarde en lugar de irme a casa a comer decidí perdonar la comida y montar guardia por si las moscas. Me arrastré hasta un cerrito a unos 60/70 m. de donde solía estar sin saber que ella estaba tumbada en las inmediaciones. Ya llevaba como una hora tumbado, inmóvil y tapado con mi red de camuflaje, el sol apretaba fuerte, cuando la descubrí por el movimiento de sus orejas espantando las moscas, escondida detrás de unas matas. Noté que algo raro le ocurría ya que movía mucho las patas traseras hasta que de repente se levantó y vi que  estaba asomando por su vagina el hocico de un corcino que alumbró. La emoción y el dedo en el disparador de la cámara eran parejos, no dejaba de hacer fotos para recoger ese momento tan especial en el que un nuevo ser vivo veía la luz por primera vez, luego el ritual de lamerlo una y otra vez duró casi media hora hasta que se volvió a tumbar y vuelta a empezar con las contracciones, no podía dar crédito a lo que estaba viendo a través del objetivo de mí cámara, se me hacia corto mi objetivo de 500mm; de nuevo se puso mi dedo frenético, pulsando el disparador para recoger el segundo alumbramiento, el ruido del obturador de mí cámara era lo único que se escuchaba, aparte de mi respiración agitada, y nuevamente empezó el ritual de limpiar al corcino y comerse la placenta, sin duda, para no dejar olores.

Entre tanto la corza tumbada nuevamente se dedicaba a la limpieza de los corcinos, yo eché un vistazo a la pantalla de mí cámara y descubrí que la tarjeta estaba a punto de agotarse. Mi manía disparar en RAW me había dejado la tarjeta de 8 GB al límite, me puse a revisar las fotos y descubrí que había muchas desenfocadas y trepidadas a pesar de tener la cámara apoyada en el suelo, demasiados fallos, pero el momento vivido no me dejó pensar mucho en revisar los parámetros de las fotografías cuando las estaba haciendo, pensé en subir los ISOS para ganar velocidad ya que 1/125 para un tele de 500 era muy baja y claro el resultado era ese, fotos trepidadas; nueva reflexión y decido jugármela sin modificar parámetros ya que había bastantes fotos buenas y le temo más al ruido de los ISOS altos en las zonas oscuras que a que salga alguna foto trepidada, ya que la corza estaba en umbría.

Estaba atareado en la revisión y borrado de las fotos cuando, por el rabillo del ojo, descubro que la corza se pone en pie, miro a través del objetivo y nueva sorpresa; asomaban las patas de otro corcino. Vuelta a la faena de hacer fotos para recoger el momento, entre foto y foto descubro con horror un detalle, lo que asoma son las patas traseras en lugar de las delanteras, pienso, dura faena la espera para conseguir parir este corcino, hasta casi dudaba que lo consiguiera. A los animales domésticos cuando se presenta esta situación hay que ayudarles, a algunos les cuesta la muerte sino se llega a tiempo pero en esta ocasión yo poco podía hacer paya ayudar a la corza salvo mirar y esperar a ver que pasaba.

La corza no paraba de tumbarse y levantarse y, sin duda, de hacer fuerzas. Los corcinos anteriores ya se levantaban y la seguían en sus movimientos tratando de mamar pero ella estaba ocupada en otras cosas y se alejaba. Al cabo de más de media hora se tumbó nuevamente con las patas de atrás estiradas, en ese momento descubrí otra cosa que me llamó la atención, encima de la mata en la que estaba tumbada se posó una alondra y comenzó a cantar, era espectadora privilegiada, en la quietud del campo su canto lo llenaba todo, me sentí como si estuviera viendo una película de Felix Rodríguez de la Fuente, de las que recordaba de mi infancia. No recuerdo el tiempo que estuvo tumbada allí pero por la hora recogida en las fotografías debió ser otra media hora hasta que se levanto nuevamente. Otro hecho que me sorprendió, a la vez me enseñó que la naturaleza es muy sabia, es que la corza viendo la cosa muy complicada, se giró y consiguió agarrarse las patas del feto con la boca y tiró de él, y fue así como se sacó el corcino.  

Cuando cayó al suelo el corcino observé que no se movía, sin lugar a dudas tanto tiempo en el vientre de su madre colocado al revés lo había asfixiado. A este apenas si lo lamió, quizá se percato que estaba muerto y los otros corcinos ya le reclamaban su comida.

Con la tarjeta nuevamente llena decidí iniciar la retirada a mi domicilio arrastrándome como había llegado para dejar a la familia en paz. Cuando llegué al coche y me quité la red de camuflaje noté que el pecho me dolía por todas partes, me levante la camisa y vi que todo mi pecho estaba rojo y lleno de marcas de las piedras del suelo; ni siquiera me había dado cuenta y me duraron varios días, pero cuando llegué a casa a las  seis de la  tarde y descargué las fotos, todo lo di por bueno y ni siquiera pensé en comer.

Éste fue, como ya he comentado antes, el momento más entrañable que he vivido como fotógrafo de naturaleza y además el reto estaba cumplido, ya tenía las fotografías de una corza pariendo para el libro de mi amigo Pedro Domecq. 

Jesús del Barrio.

 

 

16
Mayo 2012
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con José D. Gómez

         

José David Gómez comenzó su andadura fotográfica como fotógrafo de fauna a los 22 años y lleva algo mas de diez años publicando sus fotografías en diversos libros, calendarios y sobre todo en casi todas las revistas del sector cinegético (Jara y Sedal, Trofeo, La Caza y su mundo, Caza Castilla la mancha, Caza y safaris, Fercaza y Caza mayor), siendo un verdadero especialista en fauna cinegética.

 

Reside en Talavera de la Reina (Toledo) desde donde dirige algunos proyectos fotográficos muy interesantes como Hides para fotografiar aves esteparias o talleres fotográficos sobre la berrea en Centroeuropa.

 

 

Podéis disfrutar de algunas de sus espectaculares fotos se su galería en fotonatura

Dentro de “tu mejor foto” nos comenta las siguientes imágenes:

SENSACIONES DE RECECHO DE MADRUGADA

Datos de la toma: 300 mm F/2,8 Iso-400 Velocidad 1/60

La cámara utilizada para la toma fue una Nikon D90 con un objetivo Sigma 120-300 F/2,8. Sobre la toma de la imagen comenta “no había luz suficiente para tirar con convertidores y la foto me pareció quedar con un ambiente perfecto. Con las cámaras digitales podemos sacar fotos con más luminosidad de la que en realidad hay en el momento de la foto a costa de velocidad de obturación como es este caso, con el consiguiente riesgo de trepidación, así que la mejor opción para evitar la trepidación con una velocidad de obturación razonable era abrir a la máxima abertura F/2,8. Trate de meter unos rayos del sol para dar ese ambiente, pues al meter más sol se oscurecía el paisaje y el corzo”.

La fotografía está realizada mediante la modalidad de rececho, aunque considera a ésta, “una modalidad no muy productiva para obtener buenas fotografías” por la dificultad que entraña acercarse a los animales. Lo que más le gusta de esta foto es que “me trasmite muchísimo la sensación de un rececho al amanecer”.

CON NIEVE Y CORREA

Datos de la toma: 300 mm F/2,8 Iso-800 Velocidad 1/1000 compensación de la exposición -0.3

La cámara utilizada para la toma de la imagen fue una Nikon D7000 con un objetivo Sigma 120-300 F/ 2,8. Según su autor “tener una buena abertura en los teleobjetivos, nos garantiza salvar situaciones de poca luminosidad para obtener buenos resultados de calidad en las fotos, debido a que los cérvidos son animales de hábitos crepusculares”.

La foto esta tomada desde el coche al día siguiente de una nevada. Comenta que “carrilear con el coche por pistas forestales y caminos, suele dar muy buenos frutos”.

ESTAMPIDA

Datos de la toma: 400 mm F/11 Iso-200 Velocidad 1/500

La cámara utilizada fue una Nikon D70 con un objetivo Sigma 170-500 F/5-6,3. La fotografía esta realizada en al huida que hacían un grupo de gamos y venados trasponiendo una barrera contra el sol, después de estudiar en días anteriores la trayectoria que solían tomar normalmente.Si somos exigentes a la hora de obtener resultados donde se puede disfrutar más haciendo fotografía de naturaleza es con la utilización de hides, siendo donde mejores fotos y composiones podemos hacer.

José David Gómez

 

18
Abril 2012
Publicado por: gonZalo

Tu Mejor Foto con Asier Ocharan

    

Asier Ocharan reside en un pequeño pueblo del valle de Kuartango, en Álava. Desde joven acudía allí los fines de semana, por lo que ha estado vinculado a la naturaleza durante toda su vida.

A sus 28 años tiene una amplia trayectoria profesional directamente relacionada con la naturaleza, llevando 9 años dedicado al trabajo de guía en recechos de caza, 7 de los cuales compaginó con la labor de guarda de pesca en Álava. 

 

Su relación con los corzos comenzó hace unos 15 años aproximadamente, coincidiendo con la explosión demográfica del corzo por esa zona y con sus inicios fotográficos de la mano de cámaras de “usar y tirar”. 

Tras dar el paso a las cámaras réflex digitales de la mano de una cámara Nikon D70 se acrecentó, más si cabe, su interés por la fotografía, ampliando poco a poco su equipo fotográfico. Dentro de sus publicaciones destacan algunas imágenes existentes en el libro "Cosas de Corzos" de Pablo Ortega y otras en la revista anual que publicaba la ACCA (Asociación de Cotos de Caza de Álava).

Asier considera una de sus mejores fotos la de un corcino que pudo tomar hace unos años y que a continuación nos comenta:

"NO ESTOY SOLO"

Datos de la toma: 62 mm F/10 Iso-640 Velocidad 1/400

La foto fue tomada a finales de mayo en el año 2005 con una cámara Nikon D70 y un objetivo Nikkor 28-80 mm f 3,5-5,6.

Para la toma de la imagen comenta que “la foto del corcino me pareció buena idea sacarla a una altura baja para poder apreciar su invisibilidad en el campo especialmente para cualquier otro animal que camina y que ve a esa misma altura”, además añade que “esta foto desde un punto más alto me parecía un poco mas antinatural”. “El ISO de la fotografía es 640 porque el día era un poco nublado y hacía falta conseguir un poco de luz”.

También comenta la razón por la que considera a ésta una de sus mejores fotos:

Esta foto de un corcino es una de mis fotos más significativas o importantes, aunque es una foto que hubiera preferido no tener en mi álbum, pero por mala suerte tengo el honor de tener. Tal vez a alguien le sea conocida por ser muy parecida a una publicada en el libro de nuestro compañero Pablo Ortega pero me gustaría contar la historia que esconde esta bonita fotografía.Antes yo trabajaba como Guarda de Pesca y me encontraba por la orilla del río cuando vi un coche circulando por un camino rural. Yo pensé, ¿dónde irá este por ese camino si va a destrozar el coche?. Esto me extrañó y le seguí desde la lejanía hasta que en una curva paró, vi como bajaban dos hombres con algo entre los brazos y se acercaban al monte. Yo que ya no aguantaba mas, fui a ver que tenían entre manos, nunca mejor dicho.Llegué allí y no sabía ni que decir ni como reaccionar al ver que llevaban un corcino en brazos, no me salían las palabras. Les dije que era guarda y que qué hacían con eso. Me dicen “lo hemos cogido esta mañana ahí arriba en el monte y vamos a soltarlo porque no quiere beber leche ni nada y se va a morir”. Yo tenía una sensación extrañísima de rabia e impotencia a la vez, les dije que NUNCA hay que coger ni tocar un corcino que su madre nunca estará lejos, que no esta solo…. Les comenté esto durante un buen rato, tanto que creo que llegué a aburrirles.Me lo llevé y llame a un centro de recuperación que me atendieron gratamente pero les era imposible acudir a recogerlo hasta el siguiente día, por lo que lo tuve en mi casa durante la noche, incluso conseguí que bebiese un poco de leche y a la mañana siguiente vinieron a recogerlo. Les dije que me gustaría saber la evolución del pobre corcino y así hicieron, me llamaron en alguna ocasión, los primeros días temieron no sacarlo adelante porque le entraron diarreas pero que al final salió en perfectas condiciones y lo llevaron a un parque en el que viviría en semilibertad.Esta es la historia de este corcino y ahora quizás entendáis mis comentarios iniciales. No me gusto el sacar la foto por las circunstancias de como la conseguí tener, pero se ha convertido en una de las fotos que más aprecio porque junto con la historia que lleva detrás me parece una forma de mostrar, enseñar y concienciar a la gente de que no hay que tocar, molestar, coger ni tener contacto con los corcinos recién nacidos. Y hay que hacerlo saber a todo el mundo y concienciarles que la naturaleza es sabia y un corcino no esta ahí por casualidad y que nunca esta solo.

Para finalizar hace la siguiente reflexión:

Me parece una bonita forma de empezar a "poner las pilas" a la gente ante el próximo comienzo de los partos que, como me han indicado, en algunos puntos de la Península como son Sierra Morena y Cádiz ya han comenzado hace unas semanas. 

Asier Ocharan