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Actualidad científica - Novedades sobre el corzo - El corzo por el mundo.

Administrado por Federico Sáez-Royuela y Gerardo Pajares

En este blog de la ACE trataremos todos los aspectos del corzo intentando ir más lejos de lo ya conocido. Presentaremos las novedades científicas que sobre el corzo y otros cérvidos van apareciendo. Biología, comportamiento, reproducción, gestión: todos los aspectos científicos del corzo tienen cabida. Pero además, los autores tienen la libertad que les da esta bitácora para publicar cualquier otro aspecto de interés sobre el corzo. Reseñas de libros, páginas web relacionadas con los cérvidos y otros recursos, recogidos tanto de fuentes españolas como internacionales, irán pasando por este cuaderno. Por eso, en Corzo+ encontraréis periódicamente todo aquello que no aparece en otros apartados del web de la ACE. Y además, con la posibilidad de añadir vuestros propios comentarios y leer los de otros apasionados por nuestro Capreolus.

 

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31
Diciembre 2013
Publicado por: Federico

Cuando el lobo vuelve

La recuperación de los grandes depredadores en la mayor parte de Europa y América del Norte es uno de los cambios ecológicos más espectaculares que se han producido en los últimos decenios. Cuando los grandes carnívoros, como el lobo, recolonizan una zona, pueden tener un gran impacto sobre la situación de los ungulados silvestres, que a menudo han modificado su comportamiento en ausencia de depredación. Es posible que los unglados, como el corzo, no hayan sufrido depredación natural durante varias generaciones y se hayan vuelto más vulnerables.

Además, es probable que durante este tiempo las actividades humanas hayan cambiando rápidamente las características de los entornos donde se están produciendo estos procesos de recolonización.

 

 

En un trabajo realizado en Escandinavia durante 10 años, los autores monitorizaron a 18 lobos (Canis lupus), distribuidos en 12 territorios, mediante collares GPS1. Registraron los eventos de depredación sobre dos ungulados simpátricos (que viven en la misma área geográfica): el alce (Alces alces) y el corzo (Capreolus capreolus).

Los autores evaluaron la contribución de tres factores principales en el riesgo de depredación de alces y corzos: los patrones de utilización de cada territorio por el lobo, la distribución espacial de las dos especies de presa y la estructura del paisaje.

 

 FOTOGRAFÍA: F. SÁEZ-ROYUELA

 

La metodología del trabajo es compleja, pero vamos a intentar resumir las conclusiones más interesantes referidas sobre todo a los corzos.

  • La posibilidad de que un lobo matara a un corzo no dependía de la densidad de corzos en un territorio (al contrario de lo que ocurría con los alces).
  • Las posibilidades de predación del lobo sobre el corzo (o el alce) son las mismas al comienzo de la colonización del territorio que cuando ya está el lobo establecido.
  • En tercer lugar, el riesgo de depredación de los alces aumentó de manera constante con el tiempo dedicado por los lobos a cazar en una determinada parte de su territorio, mientras que el riesgo del corzo tenía mucho menor correlación con la intensidad de la presencia de lobos en un área determinada.
  • El aumento del riesgo de depredación en el corzo sí que se relacionaba de forma importante con la estructura del paisaje: se demostró una probabilidad reducida de muertes alrededor de las áreas abiertas y con plantaciones forestales jóvenes. Por lo tanto, estas características del paisaje emergieron como áreas de refugio para el corzo, a diferencia de lo observado para los alces, que en este tipo de terreno tenía entre 15 y 20 más posibilidades de morir que en otros. El menor riesgo del corzo en estos terrenos está probablemente relacionado con el aumento de su capacidad para detectar depredadores y escapar rápidamente.
  • En Escandinavia la presa principal del lobo es el alce. Los autores opinan que allí los lobos no matan corzos donde están presentes en mayor densidad, sino que lo hacen de forma oportunista, cuando se produce una situación favorable (principalmente en las zonas boscosas y lejos de los campos de cultivo).
  • La recolonización de territorios por el lobo puede cambiar el comportamiento de las presas. Se ha demostrado que los elk (Cervus elaphus) en el ecosistema de Yellowstone han modificado sus patrones de movimiento y el uso del hábitat en respuesta a la depredación del lobo.
  • En el caso de Escandinavia (y probablemente también en España), estos cambios de comportamiento seguramente estén menos condicionados por el lobo, y más por otros factores de tanta o mayor influencia: otros predadores (lince) y, principalmente, la actuación humana.

  FOTOGRAFÍA: F. SÁEZ-ROYUELA

 

¿Pueden ser estas conclusiones válidas para el corzo en España? También aquí el lobo esta recolonizando territorios y el corzo es una de sus presas fundamentales. Sin embargo, la situación es en principio bien distinta: aquí no hay alces y sí jabalíes como posibles presas y no hay linces como predadores.

 

Sin embargo, en mi opinión, alguna conclusión si se puede extrapolar. En primer lugar, a pesar de que no parezca importarle a casi nadie, la recolonización y expansión del lobo sí que tiene consecuencias para otros animales. En segundo lugar, y aquí habría que estudiarlo, la densidad del corzo puede ser o no un factor importante para su “utilización” como presa. Y en tercer lugar, la estructura del territorio puede ser fundamental, con muchas más posibilidades de predación del lobo sobre el corzo en los bosques cerrados (¿montes de Galicia?) que en los territorios abiertos (¿campos de Castilla?).

 

  FOTOGRAFÍA: F. SÁEZ-ROYUELA

 

Por último, pienso que sería muy interesante que los planes de conservación del lobo analizaran las consecuencias de su expansión. Como dicen los autores de este trabajo: “aunque este proceso [la recolonización del lobo] es considerado como un medio eficaz para promover la biodiversidad y restaurar la complejidad de las interacciones tróficas dentro de los ecosistemas, también plantea una serie de amenazas potenciales a la situación de las poblaciones de ungulados preexistentes, que a menudo, han vivido sin predadores naturales durante generaciones”.

 

1Gervasi V et al. Decomposing risk: Landscape structure and wolf behavior generate different predation patterns in two sympatric ungulates. Ecological Applications 2013;23(7):1722–1734.

 

 

25
Noviembre 2013
Publicado por: Federico

¿De qué depende la abundancia de corzos?

En el foro de la ACE se ha discutido en varias ocasiones sobre la influencia de las lluvias de primavera en las densidades  futuras de las poblaciones de corzo.

Pues bien, recientemente unos autores polacos1 han estudiado el papel de los diversos factores ambientales en la formación de patrones de abundancia de ungulados.

El trabajo es meritorio, ya que abarca a todo el país y estudia varias especies, aunque aquí nos vamos a centrar en el corzo.

Lo autores utilizan los datos oficiales de 1998 a 2003 sobre el número de ungulados (ciervo, corzo y jabalí) de 462 distritos forestales y 23 parques nacionales de toda Polonia.

El corzo cubre todo el país, aunque en las regiones central y oriental esta especie es menos abundante (Figura. 1).

 

  Figura 1

En el estudio se encontraron cuatro variables que determinaban su abundancia: la cubierta forestal, la temperatura media de enero, los bosques de hoja caduca y mixtos, y las tierras de cultivo. El aumento de la cubierta forestal influye positivamente en los índices de abundancia del corzo, aunque el crecimiento inicial de la densidas se estabiliza después de alcanzar la cobertura vegetal el 50% (Figura 2).

 

Figura 2

Las otras variables mostraron una relación lineal positiva con los índices de abundancia del corzo, es decir, a mayor temperatura en enero, mayor extensión de bosques caducifolios o mixtos y más tierras de labranza, más densidad de corzos tendremos.

Por tanto, también en Polonia, los factores ambientales tienen una influencia considerable en la abundancia de ungulados. Se considera al corzo como el ungulado con mayor plasticidad ecológica y por ello se esperaría que esta especie esté menos afectada por los factores ambientales.

En este modelo, la cubierta forestal es el factor más influyente para la abundancia de corzos, lo que confirma los resultados de otros estudios. El corzo, especie que se considera típicamente adaptada a los bosques, los selecciona como cubierta y para forraje. Es una especie generalista, pero también un herbívoro muy selectivo que se alimenta de una gran variedad de especies de plantas y prefiere los bosques ricos en múltiples especies de hierbas y arbustos. En los suelos de los montes caducifolios y mixtos es donde se produce la vegetación más diversa.

El aumento de la proporción de tierra cultivable también tiene un efecto positivo en el número de corzos. Igual que ocurrió en España, en Polonia los corzos habitaban en el pasado predominantemente en los bosques y posteriormente se fueron adaptando  a los hábitats agrícolas. Los paisajes agrícolas facilitan la abundancia de corzos al ofrecer alimentos de alta calidad. Por lo tanto, hoy en día hay grandes grupos de corzos que no dependen de los hábitats forestales.

 

Un aumento de la temperatura media en enero afecta positivamente a la abundancia de corzos. Es conocida la relación entre la severidad del clima invernal y la mortalidad de los adultos por el agotamiento, el hambre y la depredación. El pequeño tamaño del cuerpo y la baja altura del pecho, en comparación con otros cérvidos, son factores que juegan en contra del corzo durante el invierno en condiciones adversas. Al igual que el ciervo, el corzo tiene las condiciones climáticas más favorables en el oeste de Polonia, donde la especie es más abundante.

 

 Fotografía Antonio Román 

Los autores llegan a la conclusión de que sus hallazgos se pueden aplicar para predecir las tendencias demográficas futuras y la distribución de los ungulados en Polonia. Son optimistas: esperan que, debido al calentamiento global, las condiciones invernales serán más suaves y facilitarán el aumento de las densidades. 

Además, el propio aumento de las temperaturas va a provocar cambios en los hábitats de los ungulados. Ya en las últimas décadas, en los bosques europeos las coníferas están siendo reemplazadas por bosques mixtos y de hoja caduca. Este proceso va a proporcionar más alimentos a los ungulados y a aumentar por tanto sus poblaciones. 

1Borowik T, Cornulier T, Jędrzejewska B. Environmental factors shaping ungulate abundances in Poland (Los factores ambientales configuran la abundancia de ungulados en Polonia). Acta Theriol (Warsz) 2013;58:403-413. Epub 2013 Jun 29.

 

2
Octubre 2013
Publicado por: Gerardo

Informe sobre la Reunión de especialistas en Ungulados Silvestres Ibéricos

 

 

Florencio A. Markina Lamonja

 

Durante los pasados días 20 y 21 de Septiembre se celebraba en el Parque de la Naturaleza de Noudar (Portugal), la IV Reunión sobre los Ungulados Silvestres Ibéricos (RUSI). Desde hace ya cuatro años se viene celebrando este encuentro entre investigadores, cazadores, gestores, etc. concentrados en torno a los ungulados ibéricos, sus predadores y su relación con el hombre.

Sin duda, en los últimos tiempos los ungulados están de moda, sobre todo por su espectacular avance demográfico y las posibles repercusiones de este crecimiento sobre el desarrollo de los ecosistemas agrarios y forestales.

Este año la reunión se celebraba en la región portuguesa del Alentejo, a escasos kilómetros de la frontera onubense, y en un paraje natural donde el ganado doméstico y los ungulados (ciervo y jabalí, sobre todo) comparten espacio y lugar durante gran parte del año. Concentrado en una apretada e intensa jornada, el programa de esta jornada ha contado con la participación de numerosos investigadores de España y Portugal, y con la representación del Club de Monteiros do Norte, lo que, como cada año, dota de una alta pluralidad al encuentro.

En lo que se refiere al corzo, han sido varios los trabajos presentados:

 

 

- Reintroducción del corzo en el centro de Portugal: una herramienta para la conservación del lobo ibérico, centrada, sobre todo en la selección de los ejemplares destinados a la repoblación, y en la que, afortunadamente, la proximidad genética ha sido el criterio con mayor peso específico.

- Parásitos extenoxenos intestinales de ungulados en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

- Aproximación a los parásitos intestinales del corzo en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Estudios interesantes que confirman que son muy pocos los parásitos que comparte los corzos con el resto de la comunidad de ungulados y el ganado doméstico, abundando en la idea de que el corzo, por su comportamiento territorial, es de los ungulados que soporta menor carga de parásitos, lo que no implica que se deba de mantener una vigilancia continuada de su estado sanitario.

- O uso de selos de segurança (precintos) na caça maior


Fue sin duda una exposición curiosa viniendo de un representante del Club de Monteros do Norte de Portugal. Su exposición fue auténtico alegato al uso de precintos como forma de controlar los cupos y de hacer un seguimiento adecuado de los planes de gestión de los ungulados. Además, y a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los lugares de España, en este caso los precintos no los impone la Administración, sino que son los propios cazadores los que se los han autoimpuesto bajo el convencimiento de su capital utilidad en los aprovechamientos cinegéticos.

-¿Aportan los modelos de distribución información sobre la abundancia y dinámica poblacional? El caso del corzo en Aragón.

Magnífica exposición de Javier Ferreres de Ebronatura, empresa que lleva una larga trayectoria de investigación aplicada en materia de caza en la comunidad aragonesa. Es curioso comprobar como los modelos predictivos fallan en el caso del corzo, ya que presenta mayores abundancias en los terrenos para los que a priori está peor adaptado, es decir zonas agrícolas con muy escasa precipitación, frente a toda la montaña pre y pirenaica, donde los índices de densidad, a pesar de los modelos, siguen siendo mucho menores de lo esperado, abundando en la idea de lo mucho que falta aún por hacer en el campo de la investigación de esta especie tan peculiar de nuestra comunidad de ungulados ibéricos.

A modo de conclusión, de las jornadas, se abundó en la idea de que, a pesar de la mala situación económica de ambos países, son cada vez más necesarios los trabajos en materia de Ungulados a nivel internacional entre España y Portugal, ya que compartimos ecosistemas y problemáticas idénticas alrededor de estas especies faunísticas tan interesantes y con tanta repercusión natural y económica.

El RUSI de 2013 se completó con una visita guiada por el Parque de la Naturaleza de Noudar y, como no, con la escucha nocturna de la berrea de los venados en las dehesas de alcornoques de esta bella región portuguesa.

Para 2014, la cita será en Ciudad Real.

 

25
Septiembre 2013
Publicado por: Federico

No puedo masticar

La infección de la mandíbula (osteomielitis mandibular) es infrecuente en los cérvidos en libertad pero puede tener consecuencias fatales.

En pocas palabras, la propagación de la infección a través del hueso (la mandíbula) provoca su destrucción y deformidad. En ocasiones se asocia a una inflamación de los tejidos vecinos (celulitis). Los gérmenes causantes con más frecuencia son los del género Actinomyces.

 

 Fotografía: Federico Sáez-Royuela. Visión lateral de la mandíbula de un corzo con la deformidad y destrucción ósea.

En la etapa inicial la osteomielitis mandibular puede no tener  consecuencias, pero si se cronifica puede dañar el hueso alveolar y desplazar los dientes, produciendo dolor, que puede impedir la masticación y conducir a la muerte. La osteomielitis mandibular alcanza el 0,6% de las causas de muerte en el corzo.

  Fotografía: Federico Sáez-Royuela. Vista de ambas ramas mandibulares. Se puede apreciar el difernte patrón de desgaste dental. 

En Eslovenia recogen y clasifican unas 50.000 mandíbulas de corzo cada año. Los autores de este estudio1 examinaron una amplísima muestra de mandíbulas de corzo adulto: 27.216, recogidas solo durante 2.007. Encontraron una osteomielitis crónica (“bulto en la mandíbula'') en 113 mandíbulas. Detallo a continuación los principales hallazgos de su trabajo. 

En los ecosistemas mediterráneos la incidencia de osteomielitis fue mayor que en las zonas con clima continental. Pero también fue más frecuente cerca de las grandes ciudades, de las centrales térmicas y de una gran planta de aluminio.

 

La presencia de la infección no se correlacionó con el peso corporal de los corzos. Este es un dato que me sorprende a mí y a los autores, ya que la infección, al producir dificultades para la masticación, debería encontrarse más freciuentemente en los corzos de menor peso. 

En el estudio, las hembras se vieron afectadas con más frecuencia que los machos. Los adultos jóvenes también presentaron la infección más frecuentemente que los viejos. 

 

 Diferentes grados de osteomielitis de menor a mayor gravedad.

La osteomielitis se encontró con mayor frecuencia en las zonas donde los corzos comen un alimento más duro y abrasivo, lo que favorece el desgaste dental y la enfermedad periodontal, abriendo una puerta de entrada a la infección.

La fluorosis dental (exposición al fluor), que produce un mayor desgaste de los dientes, puede explicar la mayor incidencia de osteomielitis cerca de las centrales térmicas y plantas de aluminio.

En fin, no dejéis de observar la mandíbulas de los corzos, parece que nos dan mucha información sobre la vida que han llevado.

 

1Konjevic D et al. Prevalencia de la osteomielitis mandibular en el corzo (Capreolus capreolus) en Eslovenia. Journal of  Wildlife Diseases 2011;47 (2):393–400.

 

 

  


21
Julio 2013
Publicado por: Federico

El celo: conductas de apareamiento y tácticas de las hembras

Los machos de corzo son sexualmente activos y producen esperma funcional desde abril hasta septiembre u octubre1. Pero el periodo en el que las hembras están receptivas y son capaces de concebir (el “celo”) es mucho más corto y dura usualmente menos de un mes.

El comienzo del celo varía entre las zonas, desde el final de junio hasta la última semana de julio. El final del celo ocurre desde el comienzo hasta el final de agosto e incluso se ha descrito en Ucrania y Rusia en septiembre. 

Un comentario personal, para decir que yo pude ver una aparentemente verdadera cópula en septiembre, algo que parece ir en contra de lo que dice la ciencia.

 

 Portada del libro en el que está basada esta entrada de Corzo +1

Se ha establecido un gradiente geográfico en el el celo, que comieza más tardíamente de de sur a norte y de oesté a este aunque hay muchas excepciones. Como ejemplo de estas, a mí me llama la atención las diferencias de casi un mes en el celo entre el sur y el norte de España (primeros de julio a primeros de agosto). Sin embargo, si seguimos hacia el norte, hasta Francia, las mismas fechas de agosto se mantienen como el momento álgido del celo.

Se sabe que el pico del celo, es decir la fecha promedio en la que se produce la cópula varía también, aunque algo menos, entre distintas zonas. Y para la misma zona la fecha tiene pocas variaciones a lo largo de los años. Por tanto, los comentarios sobre si el celo viene este año “adelantado” o “atrasado” parecen tener poco sentido. Venga como venga el año, en las hembras el celo aparece con una media de 64 días a partir del parto.

 

Fotografía: Gonzalo Varas

La hembra se aparea durante un período limitado. El celo dura solo entre 36 y 48 horas. En este tiempo, la corza será montada repetidamente. Las montas de los machos se repiten cada una o dos horas aunque a veces los intervalos entre una y otra son de pocos minutos. Al comienzo del celo, muchas montas se interrumpen antes de que se produzca la eyaculación.

Las corzas son monoestras, es decir solo tienen un periodo de celo. Sin embargo, algunas pocas hembras son cortejados durante intervalos largos (desde 9 a 84 días) durante la misma temporada de celo. Es decir, las hembras pueden ser perseguidas durante repetidos periodos, interrumpidos por otros sin actividad sexual de duración variable. Pero la copulación sólo se observará en uno de estos periodos, tras el que se interrumpirá la actividad sexual.

  Fotografía: Robert Kreinz 

En un caso típico, la corza en celo es cortejada y montada por uno de “sus” machos territoriales con cuyo territorio se superpone su área de campeo.

Pero son frecuentes otros tipos de contacto de una hembra con múltiples machos. Las hembras habitualmente se mueven por más de un territorio y son perseguidas y montadas por más de un macho territorial.

Como ya vimos en otra entrada de Corzo +2, incluso entre el 30 y el 50% de las hembras hacen largas excursiones durante su celo. Pueden atravesar varios territorios y llegar más lejos que en cualquier otro momento del año. Allí tiene lugar la cópula y posteriormente retornan a su zona. Estas hembras tienden a visitar a machos con un alto éxito de apareamientos. Ellas toman, sin duda, un papel muy activo en la búsqueda de los machos más requeridos.

   Fotografía: Jirí Bohda 

Por el contrario, las conductas de rechazo de las corzas son más frecuentes en los casos en que el acoso lo realiza un macho no territorial. Y para alegría de los expertos en el reclamo, las “protestas” vocales de las hembras en esta situación provocan la interferencia de los machos territoriales.

Incluso, se ha sugerido que este comportamiento de búsqueda de las hembras ha condicionado la evolución a la implantación diferida (o diapausa embrionaria), tan característica de esta especie. Si la diapausa no existiera, el celo tendría lugar en enero, ya que vendría determinado por el mejor momento para el parto (mayo-junio). En pleno invierno, los movimientos de machos y hembras están constreñidos por la necesidad de ahorrar energía. La implantación diferida permite adelantar varios meses el celo, a una época en que las hembras no tiene que restringir sus actividades sexuales de búsqueda y en la que los machos pueden expresar completamente su poder competitivo.


1Mating system, mating tactics and the function of male territoriality in roe deer. En: The European Roe Deer. The Biology of Success. Andersen R, Dunkan P, Linnell JDC eds. Scandinavian University Press, 1998.

2Si hay pocos machos, más lejos me tengo que ir. Corzo +. Disponible en: http://www.corzo.info/v_portal/entradahtml/entradahtmlver.asp?cod=1413&te=21&idage=1979&vap=0




14
Julio 2013
Publicado por: Federico

¿Sobrevivirán los corcinos? y II

Comentando un estudio sueco1-6, hablábamos en una reciente entrada de Corzo + de las posibilidades de supervivencia de los corcinos. Quedaban algunas preguntas por responder: ¿A qué edad tienen el corcino el mayor riesgo de morir? ¿Influye el sexo? ¿Y la edad de la madre? ¿Defiende la corza a sus crías?

Edad neonatal:

En los corcinos, que se ocultan para sobrevivir, se encuentran dos patrones en cuanto a la edad de depredación.

El patrón más común en los ungulados se caracteriza por una baja depredación durante las primeras una o dos semanas, seguido de un aumento en la depredación,  teniendo las crías entre 2-4 semanas de vida7. La explicación sugerida es que la actividad de la cría aumenta con la edad, y también aumenta el riesgo de ser detectada por los predadores, siendo todavía las crías demasiado jóvenes para escapar. En los corzos, este patrón es el que predomina en las zonas con mayor vegetación, donde las crías se pueden ocultar mejor en las dos primeras semanas y luego, cuando salen a espacios más abiertos, son más vulnerables.

 

El segundo modelo es el de alta depredación desde el nacimiento, continuando sobre todo durante el primer mes de vida. Es el patrón de los hábitats más abiertos, con mezcla de bosque y paisajes agrícolas. Los corcinos parecen ser altamente susceptibles a la depredación también durante la fase de ocultación temprana (primeras 2 semanas). Esto es los que ocurrió las 86 crías en la que se pudo estudiar ese dato en Suecia: la tasa de depredación fue mayor durante la primera semana de vida (Fig. 1). 

Fig 1. Edad (semanas) y riesgo de depredación. Porcentaje de corcinos muertos (barras, eje izquierdo) y tasa calculada de depredación (línea, eje de la derecha). 

 

En cualquier caso, el 98% de los corcinos que mueren lo hacen antes de los 40 días de edad. Los corcinos que vemos ahora, a mediados de julio, es casi seguro que alcanzarán el año. 

Sexo

También en este aspecto hay discrepancias. El estudio sueco no encontró diferencias, pero en un estudio previo noruego7 los machos tenían más riesgo de depredación (por cierto, los machos de corzo parecen tener mayor mortalidad ya desde que nacen). ¿Se debe esto a la mayor actividad de los machos? En los ciervos de cola blanca (Odocoileus virginianus) las diferencias de comportamiento entre los cervatillos machos y hembras aparecen a la edad de tres semanas. Nuevamente, estas diferencias tendrían mayor importancia en las zonas de menor cubierta vegetal.

Composición del hábitat

Existe un mayor riesgo de depredación neonatal en hábitats abiertos. Los corcinos son visibles a larga distancias, durante sus movimientos y las visitas de la madre. Los depredadores pueden utilizar a las madres como señales visuales con el fin de localizar a los recién nacidos. Esto aumenta la mortalidad los años de abundancia de zorros. Sin embargo, en otros años, la mayor disponibilidad de comida en este tipo de terrenos compensa el riesgo.

 

Edad de la madre

Podíamos intuir que a madres más expertas, menor mortalidad de las crías. Pero esto no se confirmó en Suecia. El número de crías por hembra en septiembre era el mismo en las primíparas que en las de 4 o más años de edad. Esto no ocurre en otros ungulados de comportamiento similar al corzo, así que habrá que ver si otros estudios confirman o no este dato.

 

Capacidades de defensa de las corzas

En Ekenäs, se registraron 49 encuentros entre zorro y corza durante 1986-1999. La corza atacó el zorro en 29 casos (59%), de forma similar a como hemos visto en algún video publicado en nuestro foro. En el resto de las ocasiones, la corza se limitaba a observar al zorro (14) o escapaba (1) o mantenía una distancia de seguridad (5). En 26 de los ataques (90%), la corza expulsó con éxito el zorro de la zona. En dos casos la corza logró salvar a un corcino atacado por un zorro. 

Casi todo lo explicado en estas dos entradas de Corzo + puede ser válido par terrenos de similares características y con un solo predador, el zorro rojo. Pueden no ser válidos cuando se asocien el lince, el lobo o el jabalí.

 

1Jarnemo A. Neonatal Mortality in Roe Deer. Doctoral thesis. Swedish University of Agricultural Sciences Uppsala 2004. Acta Universitatis Agriculturae Sueciae Silvestria 321. Disponible en http://pub.epsilon.slu.se/656/1/AJAfin0.pdf

2Jarnemo, A. and Liberg, O. Red fox removal and roe deer fawn survival – a 14-year study. Journal of Wildlife Management, in press. 

3Jarnemo, A., Liberg, O., Lockowandt, S., Olsson, A. and Wahlström, K. 2004. Predation by red fox on European roe deer fawns in relation to age, sex, and birth date. Canadian Journal of Zoology 82: 416-422. 

4Jarnemo, A., Kjellander, P., Liberg, O., Månsson, J. and Nordström, J. Trade-off between high-quality forage and neonatal predation risk. Manuscript. 

5Jarnemo, A. 2004. Predation processes: Behavioural interactions between red fox and roe deer during the fawning season. Journal of Ethology 22: in press. 

6Jarnemo, A. 2002. Roe deer Capreolus capreolus fawns and mowing – mortality rates and countermeasures. Wildlife Biology 8: 211-218. 

7Aanes, R. & Andersen, R. 1996. The effects of sex, time of birth, and habitat on the vulnerability of roe deer fawns to red fox predation. Canadian Journal of Zoology 74, 1857-1865.

11
Julio 2013
Publicado por: Gerardo

Encuesta: Distribución del corzo en Cataluña

Con el objeto de la mejor información que permita una gestión precisa de las poblaciones de corzo, el Área de Actividades Cinegéticas pide la colaboración ciudadana para conocer la distribución actual de esta especie.

 

Desde los años 80 cuando se llevaron a cabo distintos proyectos de reintroducción para restaurar las poblaciones que habían desaparecido, la distribución del corzo y su abundancia se han ido incrementando año tras año.

 

 

 

Su presencia en zonas como la sierra de Collserola, el macizo del Garraf o diferentes lugares de los secanos de Lleida entre otros, nos llevan a pensar en una distribución en la mayor parte de los espacios naturales de nuestro país.

 

Durante el año 2013 solicitamos su colaboración en la recogida de datos de presencia de corzo, desde el 1 de enero de 2012 hasta el 1 de julio de 2014 para así obtener una imagen más reciente de su distribución geográfica. Estos datos, junto con los obtenidos en otras fuentes de información, podrán ser actualizados de forma contínua y posibilitaran completar la distribución geográfica.

 

Si deseáis subministrar los datos de la observación os pedimos que llenéis el formulario web o bien lo imprimáis y lo enviéis por otros medios.

 

 http://www20.gencat.cat/portal/site/DAR/menuitem.5fbcc9934b5f463053b88e10b031e1a0/?vgnextoid=002a5ea73566f310VgnVCM2000009b0c1e0aRCRD&vgnextchannel=002a5ea73566f310VgnVCM2000009b0c1e0aRCRD&vgnextfmt=default&newLang=es_ES

28
Mayo 2013
Publicado por: Federico

¿Sobrevivirán los corcinos?

Como todos sabemos, esta es la época en la que nacen los corcinos. ¿Cuantos van a sobrevivir? ¿Cuáles son los peligros que les acechan? Muchas de las respuestas a estas preguntas las podemos encontrar en una excelente tesis doctoral titulada “Mortalidad noeonatal de los corzos” que dio lugar a varios artículos en prestigiosas revistas1-6.

El autor realizó varios estudios utilizando radiotelemetría en diversos lugares de Suecia. Colocaron radio collares en adultos y crías ¡a lo largo de 17 años!

 Fotografía: Federico Saéz-Royuela

 

Durante 13 años marcaron en Ekenäs 216 corcinos. Aproximadamente la mitad, 113, murieron durante las primeras ocho semanas. La causa principal de la muerte, en el 81% de los casos, fue la depredación por los zorros. El 7% murieron de hambre/hipotermia/enfermedades y el 5% murieron a causa de los métodos de siega. En nueve corcinos no se encontró la causa de muerte.

Durante siete años marcaron en Bogesund a 127 corcinos, con unos hallazgos similares.

Por tanto,  la predación es la principal causa de muerte de los corcinos, al igual que ocurre con otras crías de ungulados. En otros trabajos, se ha comprobado que en las zonas en las que no existen predadores la mortalidad es mucho más baja, de alrededor del 20%. 

La segunda causa de mortalidad es la producida por la siega, que en algunos lugares podría igualar a la ejercida por los predadores. El autor, en un trabajo específico, encontró una mortalidad anual por este motivo entre el 25 y el 44% del total.

Factores que afectan a la mortalidad por predación

El más importante es la abundancia de zorros, como se puede ver en la gráfica. A más zorros, más corcinos predados.

 

 

La importancia de la fecha de nacimiento

De media, los corcinos nacieron el 2 de junio ± 0,7 días. El nacimiento más temprano ocurrió el 21 de abril y el más tardío el 7 de julio.

Los nacimientos están sincronizados, ya que el 60% de ellos ocurren en 15 días y el 80% en 25 días.

Se piensa que los nacimientos se concentran debido a las variaciones estacionales en el clima y a disponibilidad de comida. Pero también puede suceder que sea una adaptación para disminuir el riesgo de predación. Los predadores, en este caso el zorro, sólo puede consumir y cazar un limitado número de crías por unidad de tiempo.

  Fotografía: Federico Saéz-Royuela

 

Esta saturación de los predadores aumentan las posibilidades de sobrevivir individualmente de los corcinos durante los primeros críticos días. Si esto fuera cierto, los corcinos nacidos en el pico de nacimientos tendrían menos riesgo de ser cazados. Los resultados encontrados en este estudio (gráfica) no cumplen por completo esta teoría ya que el riesgo menor se encuentra inmediatamente después del pico de nacimientos. Sí que es verdad que el mayor riesgo lo tienen los corcinos nacidos o muy temprano o muy tarde con respecto del pico de nacimientos. 

 

Fecha de nacimiento y riesgo de depredación. Número de nacimientos (barras blancas, eje izquierdo) y corcinos muertos (barras grises, eje izquierdo) en relación con la fecha de nacimiento. Riesgo de depredación (línea, eje derecho) se expresa como la proporción de crías muertas por corcinos nacidos para cada intervalo de tiempo. 

 

¿A qué edad tienen el corcino el mayor riesgo de morir? ¿Influye el sexo? ¿Y la edad de la madre? ¿Defiende la corza a sus crías?

Lo contaremos en otra entrada de Corzo +.


1Jarnemo A. Neonatal Mortality in Roe Deer. Doctoral thesis. Swedish University of Agricultural Sciences Uppsala 2004. Acta Universitatis Agriculturae Sueciae Silvestria 321. Disponible en http://pub.epsilon.slu.se/656/1/AJAfin0.pdf

2Jarnemo, A. and Liberg, O. Red fox removal and roe deer fawn survival – a 14-year study. Journal of Wildlife Management, in press. 

3Jarnemo, A., Liberg, O., Lockowandt, S., Olsson, A. and Wahlström, K. 2004. Predation by red fox on European roe deer fawns in relation to age, sex, and birth date. Canadian Journal of Zoology 82: 416-422. 

4Jarnemo, A., Kjellander, P., Liberg, O., Månsson, J. and Nordström, J. Trade-off between high-quality forage and neonatal predation risk. Manuscript. 

5Jarnemo, A. 2004. Predation processes: Behavioural interactions between red fox and roe deer during the fawning season. Journal of Ethology 22: in press. 

6Jarnemo, A. 2002. Roe deer Capreolus capreolus fawns and mowing – mortality rates and countermeasures. Wildlife Biology 8: 211-218. 


8
Mayo 2013
Publicado por: Gerardo

Efectos de la explotación de los ungulados con estructuras corniformes en Norteamérica 1900-2008.


 

 

La caza constituye uno de los pilares de la conservación de la vida silvestre en los Estados Unidos de Norteamérica, no obstante, desde hace algún tiempo, existen la evidencias de que esta actividad de ocio pueda tener un impacto negativo en el tamaño de las estructuras corniformes de los ungulados cazables.

 

 

Los autores de esta extensa revisión[1] han realizado un análisis de la evolución del tamaño de los trofeos de caza desde el año 1900 hasta el 2008 de 25 categorías de animales portadores de cuernos y astas de Norteamérica[2].

 

 

 Evolución temporal en el número trofeos de cérvidos registrados en el Libro de los Records de la Caza Mayor de Norteamérica por décadas que superaron la puntuación mínima establecida por el Boone & Crockett Club en el S XX.

En el desarrollo del trabajo se ha observado un apreciable descenso en el tamaño de la mayoría de los trofeos a lo largo del tiempo a la vez que se ha aumentado de un modo notable el número de animals registrados. En concreto así se ha visto en 11 de las 17 variedades de cérvidos y en 3 de las 8 categorías de bóvidos.

 

Tendencia temporal en el tamaño de los trofeos de los cérvidos de Norteamérica durante le pasado siglo.

 

 

Los autores se han encontrado con la dificultad de que el sistema de registro de tamaños de los trofeos no recoge ninguna información sobre la edad de los mismos, lo que supone un inconveniente de cara a una mejor interpretación del fenómeno. Afortunadamente entidades de control de los records, en especial el prestigioso Club Boone & Crockett , han modificado esta circunstancia solicitando a los cazadores información sobre la edad de sus trofeos.

 

En el trabajo se han analizado distintas hipótesis para determinar las causas del descenso del tamaño de los trofeos para finalmente apuntar a que es el sistema de explotación de la caza, basada principalmente en el abatimiento casi único de los animales portadores de los mejores trofeos, lo que origina un sesgo de la población de los machos hacia las clases de edad más jóvenes.

 

Es por lo tanto el hecho de que el uso recreativo de la caza se concentre en abatir los animales de cuernas mayores la causa de la deriva que se detecta en los registros de trofeos.

 

Los autores plantean que es necesario modificar de alguna manera esta orientación, limitando el cupo de machos a extraer en todas las especies afectadas, aumentar el cupo efectivo de captura de hembras para equilibrar las poblaciones y permitir así que los animales lleguen a las edades en las que los trofeos alcanzan sus mayores desarrollos.

 

Creo además que alguna de las conclusiones son sumamente interesantes para los que disfrutamos y estudiamos a los corzos europeos:

 

-         Las categorías de trofeo de temprana maduración –caso del corzo- son menos proclives a una reducción del tamaño de estas estructuras.

-         Las especies en las que el trofeo es más complicado de evaluar en el campo son menos proclives a padecer una selección negativa por tamaño.

 

En todo caso parece confirmarse la importancia de limitar la presión sobre los machos y reorientar la afición a cazar hacia hembras y juveniles sin cuerna.

 

 



[1] Monteith , K.L. et al. Effects of Harvest, Culture, and Climate on Trends in Size of Horn-Like Structures in Trophy Ungulates. Wildlife Monographs 183:1–26; 2013; DOI: 10.1002/wmon.1007

29
Abril 2013
Publicado por: Federico

Si hay pocos machos, más lejos me tengo que ir

Tendemos a pensar que solamente los machos compiten entre sí por las hembras durante el celo. Sin embargo, en el corzo, ya sabemos desde hace años que no siempre esto es así.

 

En el celo, algunas hembras aumentan su área familiar, buscando unas mayor oportunidad de encuentros con los machos. Por este motivo, en algunas poblaciones de corzos se ha encontrado un comportamiento peculiar, con "excursiones" de las hembras a la búsqueda de machos.

En el pico del celo, entre el 33% y el 60%  de las hembras se mueven de 0,6 a 4,5 km lejos de sus territorios habituales. Las excursiones duran entre 2 y 85 horas. Parece que las hembras buscan el macho que está "disponible" para el apareamiento, más que seleccionar el "mejor" macho como se creía previamente.

En un trabajo todavía no publicado1, los autores detallan el comportamiento de seis corzas durante el celo, en una población de baja densidad (6,5 ind./100ha). El estudio se llevó a cabo durante dos años, en un bosque del sur de Italia, a través de radiotracking por satélite.

 

 

 

Durante el período de celo, las hembras se movieron fuera de sus áreas de verano, llegando a alcanzar una superficie media de exploración ocho veces mayor que la habitual fuera del celo. La mediana de duración de las excursiones fue de 51 horas (rango: 10-99 h). Una hembra realizó una prolongada excursión; se marchó a 3,5 Km y permaneció fuera de “casa” durante 11 días. 

 

 

Los autores revisaron todos los estudios que se ocupan de esta conducta de “excursión” de las corzas.

De los cinco parámetros ecológicos incluidos en el análisis (área protegida,  apertura y heterogeneidad del hábitat, densidad y proporción de sexos ) solo la densidad de población se relacionó significativamente con las “excursiones”.

 

 

Relación entre la densidad y el porcentaje de hembras que hacen "excursiones". Figura elaborada por los autores con los datos de 6 estudios.

 

Los autores concluyen que, cuando la densidad es baja, la proporción de movimientos aumenta, probablemente debido a la menor disponibilidad de machos "libres" durante el corto periodo del celo femenino.

1Bocci, A., et al., Excursion behaviour of female roe deer may depend on density. Behav. Process. (2013), http://dx.doi.org/10.1016/j.beproc.2013.03.004


18
Abril 2013
Publicado por: Gerardo

La caza de trofeos y la conservación

La Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN ) , la más antigua y global de las entidades conservacionistas, ha publicado un documento que puede ser de interés. El mismo se titula Directrices de la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE) de la UICN sobre la caza de trofeos como un instrumento para crear incentivos para la conservación. El mismo está disponible en inglés, francés, alemán,ruso, portugés, chino y español.

 


 

En este documento de 13 páginas se recoge el interés que la caza de animales trofeo tiene en la conservación de la vida silvestre, eso sí, condicionada a que no se realicen traslocaciones, manipulaciones del hábitat o de las especies tendentes a su promoción y que puedan tener efectos adversos en la biodiversidad.

 

DESCARGAR DOCUMENTO

 

 

La traducción al español no es muy afortunada pero es interesante saber que no todo la caza está mal considerada en los ambientes conservacionistas.

 

1
Abril 2013
Publicado por: Federico

Nieves, madres y cuernas

Frecuentemente leemos en el foro que este va a ser “un buen año de corzos”. Expresión usada por los cazadores para referirse a la buena calidad de los trofeos.

¿A qué se debe que un año “sea bueno”? Una explicación razonable es que los meses anteriores fueran favorables para la ganancia de peso y nutrientes de los machos, lo que favorecería un óptimo desarrollo de la cuerna.

Pero es posible que los buenos trofeos se estén ya gestando varios años atrás, durante el año de nacimiento de los corzos. Que yo sepa no hay estudios al respecto en corzos, pero sí uno reciente en otros cérvidos1.

En este trabajo, el objetivo de los autores fue determinar si los efectos maternos tenían una influencia duradera en la cuerna de las crías macho en dos especies de cérvidos. Estudiaron en norteamérica el ciervo mula (Odocoileus hemionus) y el elk o wapiti (Cervus canadensis). 

 

Fotografía: Yathin S Krishnappa 

 

Fotografía: MONGO 

En este caso, no sería el genotipo (la herencia) el que influiría en la descendencia, sino el fenotipo de la madre. Y además, influiría durante años, algo que es difícil de demostrar.

Para conocer la condición materna durante la gestación y la lactancia utilizaron medidas indirectas: la severidad del invierno y las temperaturas y las precipitaciones de primavera y verano. Hay que tener en cuenta que las crías de ciervo mula nacen entre junio y agosto y las de elk en mayo y junio. Se sabe que si las condiciones climáticas son las adecuadas las madres llegaran al momento del parto y la lactancia también en mejor situación.

 

Para investigar los efectos maternos en los machos adultos, estudiaron el tamaño de la cuerna en el momento de la muerte, entre 1,5 y 21,5 años después de la gestación. Analizaron 11.000 ciervos (4.548 mula y 5.295 elk), nacidos en  6 estados de los EE.UU. durante 30 años.

Resultados:

Ciervo mula.

Los inviernos suaves antes del nacimiento de un ciervo influyen positivamente en el tamaño de la cuerna de ese individuo durante toda su vida. Éste factor puede llegar a influir en un 8% en el tamaño de la cuerna. 

Cuando se compara el invierno suave frente al más duro, pero esta vez en el año en que se caza y se mide la cuerna, éste factor influye más, un 28% en su tamaño.

Elk

Los veranos (abril - julio) con la temperatura más alta durante el año de nacimiento se asociaron con un mayor tamaño de la cuerna en los años posteriores. También el aumento de las nevadas durante el año de nacimiento se relacionó con un aumento de tamaño de las cuernas durante toda la vida. Este efecto puede condicionar una máximo del 7% del tamaño de la cuerna. En el caso del Elk el efecto de las condiciones climáticas en el tamaño de la cuerna durante el año de caza fue similar al del año de nacimiento: un 8%. 

Ciervo mula (arriba) y elk (abajo). Efecto relativo de las condiciones climáticas sobre la cuerna: año de nacimiento en ciírculos negros y año de caza en círculos blancos. A "mejores" condiciones climáticas, mayor tamaño de la cuerna.

 

Por tanto, los autores concluyen que las condiciones ambientales durante el año de nacimiento influyen en el tamaño de las cuernas del adulto en el momento de su caza, tanto para el alce como para el ciervo mula. Por supuesto, también influyen, y en mayor proporción en el ciervo mula, las condiciones en el año de la caza.

Las diferencias en los factores ambientales entre las dos especies las explican de la siguiente manera. El ciervo mula está condicionado por la crudeza de los inviernos. Sin embargo, el elk, en las zonas estudiadas, está más influido por la sequía en el verano, que se palia si ha habido abundantes nevadas en invierno. Haciendo ciencia ficción, esta última sería la situación del corzo en muchas zonas del centro y sur de España. Para la cuerna del corzo se cumpliría el dicho: “año de nieves, año de bienes”.

Sin embargo, con los corzos, en el estudio de Vanpe et al. (ya comentado en este blog) las cosas pueden no ocurrir así. En su trabajo, los cambios en las condiciones ambientales no tenían un impacto significativo en el crecimiento de la cuerna. Aunque esta falta de influencia se ha explicado como el resultado de las pocas variaciones climáticas durante el período de estudio. Esta explicación parece probable, ya que en trabajos previos en otros ungulados siempre se había encontrado relación entre el tamaño de la cuerna y las influencias ambientales.

En definitiva, si esta temporada “se ven buenos corzos”, será debido a que el tiempo ha sido favorable los últimos meses, pero quizás también a que lo fue hace 2 o 3 años, cuando los machos que ahora vemos acababan de nacer.

 

 

1. Freeman ED, Larsen RT, Clegg K, McMillan BR (2013) Long-Lasting Effects of Maternal Condition in Free-Ranging Cervids. PLoS ONE 8(3): e58373. doi:10.1371/journal.pone.0058373

2. Vanpe C et al. Antler size provides an honest signal of male phenotypic quality in roe deer. American Naturalist 2007;169:481–493.

 


26
Marzo 2013
Publicado por: Gerardo

Nueva convocatoria del RUSI

El Parque de Naturaleza de Noudar, tiene el placer de informar que en el 20 y 21 de septiembre recibirá la 4ª edición del RUSI – Reunión sobre  Ungulados Silvestres Ibéricos, para discutir "Los ungulados, los depredadores y el hombre," y más específicamente "Patologías de ungulados silvestres” y “Ungulados como presas - la caza y la conservación”.

Más información en la 1ª circular en anexo y en www.parquenoudar.com

21
Marzo 2013
Publicado por: Gerardo

Caza y seguridad alimentaria

Por lo general hay una asunción de relación biunívoca entre carne de caza y salud. Deviene esto del hecho de que la carne de las especies de caza se ha producido en el desarrollo de una vida silvestre y por ello alejada de los riesgos de fuentes contaminantes.

Creo que en términos generales esta asunción es totalmente cierta. No obstante, es importante saber que existe una corriente de opinión que previene sobre ciertos riesgos asociados de forma peculiar a la carne de caza.

Hace meses venimos reportando en este blog de CORZO+ la información que va surgiendo en torno al plomo. Este tema empezó en Estados Unidos para luego saltar el charco y aparecer algunos trabajos en España y revisiones en el Reino Unido.

 

Pues bien, en este momento se acaba de anunciar por el Consejo Internacional de la Caza y de la Vida Silvestre  la celebración en Alemania de un simposio organizado por el Ministerio Federal de Alimentación, Agricultura y Protección del Consumidor (BMELV) y el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR), bajo el título "Caza y Seguridad Alimentaria".

 

 

Parece que el asunto central va a ser la contaminación por plomo debida al uso de munición convencional. Claramente la preocupación por el plomo ha hecho mella en las autoridades alemanas y empiezan a pulsar a los cazadores para valorar su sustitución en las municiones de caza.

Los cazadores alemanes,amén de protestar, se han puesto las pilas y han elaborado una guía de buenas prácticas de modo que puedan poner a disposición del consumo la carne de caza con el menor riesgo para la salud y planteando que la higiene de la carne deberá ser materia de formación para las pruebas de obtención de la licencia de caza.

Personalmente me encantaría tener acceso a las conclusiones de las jornadas, en especial en lo que concierne al uso de piensos y medicamentos en la producción de carne con especies cinegéticas. 

 

 

 

 

 

19
Marzo 2013
Publicado por: Gerardo

Taller sobre ungulados silvestres

Durante los días del 27 de octubre al 1 de noviembre de 2013 tendrá lugar en Erice, Sicilia (Italia) una nueva edición del taller sobre ungulados silvestres dirigido por los profesores M. Appollonio, R. Andersen y R. Putman.

 

En ediciones anteriores esta reunión dio lugar a sendos libros sobre la gestión de los ungulados en Europa que anunciamos en este mismo blog http://www.corzo.info/v_portal/entradahtml/entradahtmlver.asp?cod=887&te=21&idage=1386&vap=0

En esta ocasión el tema versará sobre la gestión de los ungulados en el mundo bajo la perspectiva europea, siendo los ponentes invitados los mejores investigadores de otros continentes. 

La información sobre esta nueva reunión puede verse en http://www.worldungulatesworkshop.it/

 

 

 

28
Febrero 2013
Publicado por: Gerardo

La Ecología del miedo

Comentábamos en una entrada anterior que la actividad cinegética y su intesidad afectaban a la detectabilidad del corzo y que era esperable que con el paso del tiempo, y en función del número de cazadores y de los reiterado de la actividad, los corzos mudasen de comportammiento y aun de áreas de campeo. ¿Por qué sucede esto?

Podría pensarse que es un comportamiento reactivo pero en realidad es un mecanismo adaptativo que se produce en todas las relaciones depredador/presa y que puede adoptar distintos grados de compromiso. Los modelos de modificación del comportamiento y dinámica poblacional entre grandes carnívoros y presas herbívoas ha sido descrito bajo el concepto de la Ecología del miedo .

 

 

Se define este término como la fusión de los comportamiento óptimos de predadores y presas y las consecuencias en sus comunidades. Al menos es lo que plantearon Brown, Laundré y Gurung en su trabajo The ecology of fear: optimal foraging, game theory, and trophic interactions (1) y que intenta explicar los escenarios de relación entre depredarores y presas basados en el miedo de las segundas hacia los primeros.

Se trata de un complejo trabajo de revisión y modelización sobre la interacción que se produce en los distintos contextos de la depredación, y cómo presas y depredadores modifican su comportamiento y cómo las mismas les afectan positiva o negativamente su demografía.

Creo que estos modelos tienen aplicación para entender lo que sucede en la caza, cómo la actividad cinegética es capaz de modificar el comportamiento y la dinámica de las poblaciones y cómo es posible que iguales densidades la eficacia de la caza pueda variar de tal manera.

Así, por ejemplo, se explica que los depredadores -como somos nosotros cuando cazamos- pueden modificar los hábitos de alimentación y el reparto del tiempo dedicado a la vigilancia, o bien produce un desplazamiento de las presas a otros hábitats. Es curioso que esto último puede mejorar sensiblemente el estado sanitario y forma física de las presas. Por ejemplo ocasionando una reducción del contacto de las mismas con sus parásitos u ofreciendo nuevas zonas de forrajeo.

Las interacciones son múltiples en ambos sentidos, si bien los escenarios se pueden resumir en los siguientes: 

1.- Que la presa tenga un perfecto conocimiento del paradero o estrategia del predador. La optimización del comportamiento de la presa ocasiona una desestabilización de la interacción. Un incremento del número de presas, en esta situación, realmente reduce la eficiencia de su captura motivada por el incremento de los fallos y en consecuencia el fortalecimiento del comportamiento defensivo.

 

 

2.- Que la presa tenga información del número de depredadores pero no de su localización o estrategia de caza. En este caso su miedo tiende a estabilizar fuertemente la respuesta. Un aumento del número de presas o el descenso del número de depredadores aumenta espectacularmente la eficiencia con la que un depredador puede capturarlas.

 

 

 Foto: Antonio Vázquez. http://www.sierradebaza.org

3.- Que la presa tenga un conocimiento imprefecto del paradero del depredador. En este caso la presa selecciona el mínimo nivel de aprehensión, que responde al número de presas, a su estado, a la tasa de alimentación y al número y características del depredador. También determina la capturabilidad de las presas y la calidad del cazadero, así como el tiempo en el que el cazadero resultará valioso. Este tercer modelo es robusto y persistente. Si el depredador se hace raro la presa modifica su comportamiento reduciendo su nivel de alerta. En estas circunstancias el depredador es muy eficiente y logra un alto grado de estado físico.  

En definitiva, un número bajo de depredadores puede ser sostenido por un número bajo de presas en el modelo 3. Si el depredaror se hace más abundante, o es más insidioso, las presas se hacen más difíciles de capturar. En estas circunstancias el depredador pierde eficacia y se requiere una población más abundante de presas.

La conclusión la Ecología del miedo para un cazador es que una actividad moderada, con un cambio frecuente de estrategias de caza, permite una caza eficiente en poblaciones con un número bajo de presas. A medida que nuestra presencia es más continua, hay más cazadores, o somos menos eficientes, es necesario que aumente el tamaño de la población.

Pensemos ahora cuál es nuestra situación, cómo gestionamos nuestro coto y cuál es la tasa de eficacia de nuestras salidas de caza. Después ajustemos la ecuación. 

 

 1.- Brown, J.S., Laundré, J.W., Gurung, M. 1999. The ecology of fear: optimal foraging, game theory, and trophic interactions. Journal of Mammology, 80(2); 385-399.

 

 

 

 

 

 

17
Febrero 2013
Publicado por: Federico

A más corzos menos monte…y pájaros.

En un reciente estudio realizado en el Reino Unido, los investigadores encontraron que en los lugares con mayor abundancia de corzos había una menor  cobertura vegetal y un número inferior de aves.

Los detalles, aún no publicados, fueron presentados en la reunión anual de la British Ecological Society.

Un equipo de la Universidad de Durham y de la Agencia de Investigación en Alimentación y Medio Ambiente (Fera) investigó la densidad de los corzos y la estructura, abundancia y diversidad de plantas y aves en los bosques británicos.

 FOTOGRAFÏA: Zalo Varas

En el Reino Unido, se encuentran seis especies de cérvidos, sólo dos nativos: corzos y ciervos rojos, aunque el gamo se considera que es parte del patrimonio natural, ya que ha estado presente desde el siglo XI. Los otros - muntjac, sika y ciervo de agua chino - fueron introducidos en los últimos 150 años.

Los investigadores, en declaraciones a la BBC1, describen este estudio como el primero de su tipo en el Reino Unido para examinar el posible impacto de una sola especie de cérvido en el medio ambiente.

Los investigadores, mediante el Breeding Bird Survey, conocían los datos de abundancia de aves y corzos a lo largo del tiempo. En este trabajo, recogieron además los datos sobre la cobertura vegetal, la diversidad y la abundancia en 35 sitios forestales de Inglaterra durante mayo y junio de 2011 y 2012.

 

Distribución del corzo en 1972 (izquierda) y 2007. Los puntos negros indican la ubicación de las visitas de campo en 2011 y 2012.

Los datos analizados demuestran una aparente relación entre la densidad creciente del corzo y una disminución de la diversidad la cubierta vegetal arbustiva.

Existe una creciente preocupación con respecto a los potenciales efectos en cascada que el aumento del número de corzos podría tener sobre otros componentes de la diversidad biológica, tales como un menor número de sitios adecuados de nidificación de aves y una reducción de las fuentes de alimento para otras especies.

Desde 1995, la Deer Initiative - una organización dedicada a la gestión sostenible de los ciervos desde 1995-, recomienda que alrededor del 20 por ciento de la población de cérvidos salvajes en el Reino Unido se debe sacrificar - esto es, cerca de 400.000 animales.

1http://www.bbc.co.uk/news/science-environment-20713190

13
Febrero 2013
Publicado por: Gerardo

Caza y detectabilidad del corzo

Días atrás se planteaba por un visitante de nuestros foros la oportunidad de practicar el paintball con los corzos. Creo que a quien más y a quien menos le pareció una idea ocurrente, no exenta de entretenimiento y en parte simpática.

  

 

No obstante no faltaron aportaciones sobre el riesgo de que esto pueda modificar el comportamiento de los corzos en el futuro. ¿Es esto así?

 

La bibliografía abunda en información al respecto de los cambios de comportamiento en muchas especies, sean de caza o no, a resultas de algunas molestias ocasionadas por los humanos, con lo que en principio podríamos inferir que esta inocente actividad podría causarlo también (1).

¿Pero en concreto, qué efecto origina una situación similar en el corzo?

En algunos países de Europa, como Alemania, los cazadores han comprobado que a medida que trascurren los años los corzos resultan más difíciles de cazar. En una búsqueda de culpables a esta situación pronto se señaló al incremento de otras actividades recreativas, de modo que según el colectivo cazador eran los paseantes, ciclistas, los perros que les acompañaban, etc. los causantes de esta novedosa situación.

Por ello Büker y Scheibe (2) se pusieron a trabajar en las afueras de Berlín, un especio densamente poblado y con abundancia de caza, para testar distintas hipótesis sobre lo que causaba el aumento de dificultad que encontraban los cazadores, bajo distintos paisajes, número de visitantes y estrategias de caza.

La conclusión principal del trabajo es que es la presión de caza el primer factor que altera la exposición visual de los corzos. La presencia de visitantes no altera la misma y una número moderado de ellos la aumenta.

  

Sugieren los autores una revisión de las estrategias de caza hacia métodos que no alteren severamente la detectabilidad visual del corzo.

Por otra parte, Sarah Benhaiem y colaboradores (3) comprobaron que la caza afecta al tiempo que los corzos dedican a su alimentación y puede tener consecuencias en su estado de nutrición y bienestar, ya que durante la época de caza los corzos modifican su comportamiento dedicándolo a la vigilancia en detrimento del forrajeo. Además si la actividad es intensa se produce un desplazamiento hacia espacios de menor valor nutritivo pero que les reporta más seguridad, de modo que antes de la temporada de caza los corzos seleccionan su espacio en función de la disponibilidad de alimentos y durante la misma en zonas de más seguridad sin intervenir su valor nutricio.

¿Esto es siempre así? ¿A qué se refieren algunos de estos autores cuando hablan de modificar las estrategias de caza? Ellos no lo aclaran pero existe un documento sumamente revelador a este respecto del que hablaremos en una futura entrada.

 

1.- Morellet, N. et al. The effect of capture on ranging behaviour and activity of theEuropean roe deer Capreolus capreolus. Wildl. Biol. (2009) 15: 278-287.

2.- Büker, A. and Scheibe, K.M...Die Beobachtbarkeit von Rehen (Capreolus capreolus) in touristisch und jagdlich unterschiedlich genutzten Gebieten. Vogelkdl. Ber. Niedersachs. (2001). 33: 147-154

Benhaiem, S. et al.. Hunting increases vigilance levels in roe deer and modifies feeding site selection. Animal Behavior. (2008).doi:10.1016/j.anbehav.2008.03.012

 

 

 

3
Febrero 2013
Publicado por: Federico

(Des)legitimando la caza I. Cazar para comer.

La revista “Land Use Policy” ha publicado hace muy poco tiempo un artículo titulado “(Des)legitimar la caza - Discursos sobre la moralidad de la caza en Europa y el este de África”1

Los autores consideran que la caza es una actividad que provoca juicios morales, muy a menudo con pronunciamientos inmediatos y enérgicos. Es decir, rápidamente se  emiten opiniones sobre lo que es "correcto" o "incorrecto". 

El trabajo presenta datos obtenidos de grupos de discusión y entrevistas con cazadores, no cazadores y personas críticas con la caza en seis países de Europa y África oriental.

Por ejemplo, en España, los grupos de discusión tuvieron lugar en Castilla-La Mancha y estuvieron formados unos por propietarios de empresas de caza y cazadores y otros por no cazadores (rurales y urbanos) y ecologistas (“conservation actors”).

Los argumentos morales juegan un papel muy importante en la legitimación y deslegitimación de las prácticas de caza. En particular, los participantes en el estudio se refieren a los motivos de los cazadores como el factor que, a sus ojos, determina la aceptabilidad de las prácticas de caza (ver figura). Se entienden aquí por "motivos" las razones, fines u objetivos de la caza.

 

Figura. Resumen de los motivos para la caza mencionados por los participantes del estudio en seis países para legitimar o deslegitimar la caza. 

 

A continuación me voy a referir casi exclusivamente a uno solo de los motivos para cazar: cazar para comer.

En general, en todos los países del estudio, prevalecieron dos argumentos principales. En primer lugar, los participantes en todos los grupos y países mantienen que la caza es legítima si se lleva a cabo por una verdadera necesidad de obtener comida. 

En segundo lugar, se afirmó con frecuencia que, independientemente de las razones por las que se caza, la caza sólo es aceptable si se come la carne. Por ejemplo, en Croacia y España, se argumentó que, en la Europa contemporánea, la obtención de alimentos no debe ser la razón principal para cazar, pero si se caza, la carne se debe comer. 

Varios cazadores se basaron en estos argumentos para justificar porqué no cazaban animales que no podían ser consumidos. Por ejemplo, el guarda que explicó porqué rechazó la solicitud de un granjero para disparar al corzo que se alimentaban de su nabos: 

“Le dije que ninguno de esos corzos tenía nada de carne y no estaban en condiciones de servirse en la mesa de nadie. No se pueden enterrar; yo no voy a cavar un agujero para siete corzos. Entonces que ¿qué hacer con ellos? Así que le dije que no.”

Fotografía: Zalo Varas. 

Al mismo tiempo, también hubo una opinión fuertemente compartida entre los cazadores, algunos no cazadores y personas críticas con la caza, que opinaba que la carne de caza era muy sabrosa, "buena" y "verde" y por lo tanto preferible a la carne de ganado doméstico. Para algunos, la caza "para la olla" - incluso donde la comida se puede comprar fácilmente en el supermercado - es, pues, un motivo importante para legitimar la caza.

“Bueno, personalmente creo que la caza con fines de subsistencia está bien, ¿verdad? Usted vive en el campo, mata un venado y se lo come. Creo que eso es muy bueno. E incluso en una, digamos, economía 'verde', en las sociedades que ya están 'hartas de comer', bueno, podría ser una actividad necesaria, si fuera equilibrada: cazar especies silvestres para complementar la dieta. La caza deportiva, en cambio, no me gusta.”

La argumentación de los participantes de Etiopía y Tanzania fue en gran parte similar, pero hubo diferencias en las definiciones de lo que era "necesario". Mientras que algunos de los residentes rurales de Etiopía sostenía que la caza solo se debía permitir "en tiempos de hambre", en Tanzania no distinguían entre caza para alimentación y para aumentar los ingresos del hogar. Allí, en la práctica, estos motivos eran indistinguibles. Un cazador podía mantener una parte de su carne seca para su propia familia, mientras que podría vender otra parte.  

Los propietarios de las empresas de caza de Etiopía estimaron que la “caza para llenar el estómago”, incluso furtiva, era aceptable. Pero otros advirtieron que, hoy en día, dada la creciente población humana, si la caza en busca de comida es indiscriminada no puede ser considerada viable. No ocurre lo mismo, piensan, con la caza de trofeos que se centra sólo en los individuos machos.

Para concluir, en la discusión, los autores explican como muchos de los participantes expresaron la necesidad imperiosa de que la carne de caza se debe comer, con el fin de que la caza sea moralmente aceptable. Si se cumple con estas exigencias, la caza realizada por otros motivos (que son vistos generalmente como moralmente inferiores), como la diversión, también se convierte también en legítima. 

1Fischer A et al. (De)legitimising hunting – Discourses over the morality of hunting in Europe and eastern Africa. Land Use Policy 2013;32: 261–270.

 

24
Enero 2013
Publicado por: Gerardo

Cuernas, estrés y herencia

Gracias al magnífico trabajo de la Dr. Cécile Vanpé (1) sabemos que la cuerna del corzo es una señal clara de su estado físico, algo con lo que quiere impresionar a las corzas y asustar a otros contendientes. Concluía esta investigadora que la cuerna proporciona una señal honesta de su calidad fenotípica.

 


Pero hemos visto que el fenotipo es el resultado de la expresión de los genes; que dos ejemplares idénticos, mantenidos o criados en condiciones diferentes nos proporcionan fenotipos distintos. ¿Por qué y cómo?

 

Vanpé comprobó que en su ensayo, realizado en tres poblaciones europeas, no obtenía un resultado exactamente igual a las variaciones ambientales. Es el problema de trabajar simultáneamente en situaciones tan distintas y sobre un tejido -la cuerna- tan complejo en su proceso de crecimiento y regeneración.

 


Es interesante que en este trabajo sí se comprobó que exieste una relación alométrica entre el tamaño corporal y la cuerna, y que a mayor desarrollo corporal se corresponden cuernas mayores. También que en la senescencia se producía la vía inversa, algo que los guardas y cazadores ya sabían desde antiguo. También que el tamaño de la cuerna se ve afectado por la densidad de población de un modo negativo.


Por otros trabajos sabemos que la densidad demográfica ocasiona estrés y que este estrés influye en el tamaño de la cuerna.

 


En este sentido el trabajo de Grabowski (2) ha sido extraordinariamente revelador:  estrés afecta negativamente al tamaño de la cuerna, si bien cuando las causas cesan puede ser reversible.

 

 


No obstante, hay evidencias de que cuando los animales y sus poblaciones se ven sometidas a situaciones de estrés de forma prolongada se desencadenan mecanismos epigenéticos que hacen que las algunas alteraciones se mantengan durante generaciones después de que esa situación que causó el estrés haya desaparecido. 
Ver 

 


En estas circunstancias, muy singularmente si hay alteraciones graves de la nutrición - por ejemplo hambrunas prolongadas-, algo muy común en situaciones de estrés, se produce la 
metilación  de histonas   y zonas de activación de los genes, ocasionando que los mismos se silencien, alterando su expresión. Lo asombroso ha sido descubrir que este patrón de metilación se hereda. En esencia no hay mutación de los genes -vamos, que los genes buenos siguen ahí- pero no se expresan adecuadamente porque la metilación, producida por la situación de estrés, lo impide.

 


De este modo cabe pensar que un fenotipo pobre de la cuerna, puede ser debido a un problema de estrés poblacional, que afecta tanto a machos como a hembras, y que se puede manifestar incluso muchos años después de superada la situación.


Es interesante señalar que las enfermedades parasitarias tienen efectos similares, ya que detraen nutrientes y suelen suceder cuando la densidad es elevada.

 

En conclusión, la aparición de corzos con cuernas pequeñas, como resultado de un aumento de su abundancia, puede producir que este efecto se mantenga en el tiempo aún mucho después de que la densidad regrese a cifras más soportables, por lo que en materia de gestión, si el objetivo es mantener el tamaño de los trofeos sea importante prevenir el crecimiento acelerado de la población.

1.- Vanpé,C. , Gaillard, JM, Kjellander,P., Mysterud A., Magnien,P., Delorme P., Laere V, Klein F., Liberg,O., and Hewison, JAM "Antler size provides a honest signal of male phenotypic quality in roe deer" The American Naturalist, volume 169 (2007), pages 481-493 


2.- 
Grabowski, T; Clauss, M (2006). Environmental stress and antler development in captive roe deer (Capreolus capreolus). Four case reports.In: 6th Congress of the European Association of Zoo and Wildlife Veterinarians, Budapest (Hungary), 24 May 2006 - 28 May 2006, 247.

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Enero 2013
Publicado por: Gerardo

Cuernas, defectos o alteraciones / Genética o epigenética.


La cuerna de los cérvidos es una estructura singular. Ningún otro grupo de mamíferos tiene la capacidad de regenerar apéndices óseos. Esta propiedad se debe a la existencia de grupos de células madre localizadas en el rodete de los pedículos. Merced al impulso químico de las hormonas sexuales se activa el crecimiento o se produce la lisis del tejido óseo ocasionando su caída.
 
 

El corzo presenta además una particularidad común a los ciervos de la familia Odocoileinae  consistente en la frecuente aparición de cuernas deformadas. En Estados Unidos se han denominado “Non Typical” a los ciervos de cola blanca que presentan deformidades. En el corzo no existe una denominación específica habiéndose utilizado denominaciones tales como cuernas anormales o defectuosas.

 

Con frecuencia se escuchan, o incluso se leen, debates entre cazadores sobre las causas de tales defectos. En muchas ocasiones he leído rotundas afirmaciones sobre un origen genético de tales cuernas y la conveniencia de practicar la denominada caza selectiva para “mejorar la raza”.

 

En realidad la causa de las cuernas anormales con múltiples puntas es siempre traumática. Algunos golpes, frecuentes por la agresividad de la especie, por la vida en el matorral o incluso por la utilización de comederos artificiales, ocasionan la activación del crecimiento en determinadas partes de la cuerna originando puntas accesorias. Es algo que está bien descrito en la bibliografía (1).

 

 

A algunos les despista que en sucesivas cuernas los corzos mantengan estas puntas e incluso que estas cuernas sean bastante simétricas, de modo que no sea muy raro encontrar corzos con 8 puntas en lugar de las 6 habituales.

 

Hay que decir que el patrón de 6 puntas es muy estable, como demuestra el registro fósil, y parece tener gran inercia a cambios heredables.

Por lo tanto ¿Cómo es posible que los corzos puedan tener cuernas con más de 6 puntas año tras año?

 

La explicación es la denominada Memoria trófica, término acuñado por Anthony Bubenik para explicar el caso (2). En esencia esta teoría mantiene que los golpes producen una alteración en los nervios que gestionan el crecimiento de la cuerna (el sistema nervioso además de las conocidas funciones sensitivas cumple con otra denominada trófica que regula el crecimiento, la forma y la nutrición de los tejidos) de modo que de alguna manera estos nervios recuerdan la forma de la cuerna alterada y son capaces de reproducirla en cuernas sucesivas, sin que haya otros traumas, e incluso inducen a un crecimiento especular en la cuerna no afectada.

Esto último es debido a la tendencia a la simetría en la organización de los tejidos en los vertebrados.

El término “memoria” no es quizás muy afortunado, algo que afirma el propio hijo de A. Bubenik y gran experto en cérvidos, el profesor George Bubenik, pero resulta muy orientativo del proceso.

Con los recientes avances en la genética molecular sabemos que la causa de las cuernas anormales no es genética sino que es epigenética (3). En realidad se estima que la genética determina no más del 15% de fenotipo.

 

 Flueck et al. 2012.

En definitiva es consecuencia de un factor ambiental (un golpe) que modifica la química de la envuelta de ADN de las células madre de la cuerna de modo que las nuevas estirpes de estas células acumulan esa modificación que acusan en la expresión de los genes con esas formas caprichosas de las cuernas y que hacen que de sobrevivir, año tras año, puedan aparecer cuernas alteradas… o no.

 

 

La epigenética tiene una influencia fundamental en la variación fenotípica encontrada en los cérvidos, que refleja el amplio rango de condiciones ambientales en los que estos animales desarrollan su biología. Los cérvidos proporcionan un caso único para la epigenética: la memoria de las heridas infligidas en la cuerna en crecimiento. (4).

Bibliografía

 

1.- Bubenik A B, Pavlansk R. Trophic responses to trauma in growing antlers.J Exp Zool 1965; 159: 289–302. doi:10.1002/jez.1401590302.

2.- Bubenik G.A. The role of the nervous system in the growth of antlers. En: Bubenik GA, Bubenik A.B, editors. Horns, pronghorns, and antlers. New York: Springer-Verlag; 1990. pp. 339–58.

3.- Vogt G, Huber M, Thiemann M, van den Boogaart G, Schmitz OJ, Schubart CD. Production of different phenotypes from the same genotype in the same environment by developmental  variation. J Exp Biol 2008.

4.- Flueck, W.T, Smith-Flueck, J.A. Intraspecific phenotypic variation in deer: the role of genetic and epigenetic processes. Animal Production Science: Review. 2012. Animal Production Science, Vol. 51 No. 4  277 - 291.