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8 Enero 2013

Cuernas, defectos o alteraciones / Genética o epigenética.


La cuerna de los cérvidos es una estructura singular. Ningún otro grupo de mamíferos tiene la capacidad de regenerar apéndices óseos. Esta propiedad se debe a la existencia de grupos de células madre localizadas en el rodete de los pedículos. Merced al impulso químico de las hormonas sexuales se activa el crecimiento o se produce la lisis del tejido óseo ocasionando su caída.
 
 

El corzo presenta además una particularidad común a los ciervos de la familia Odocoileinae  consistente en la frecuente aparición de cuernas deformadas. En Estados Unidos se han denominado “Non Typical” a los ciervos de cola blanca que presentan deformidades. En el corzo no existe una denominación específica habiéndose utilizado denominaciones tales como cuernas anormales o defectuosas.

 

Con frecuencia se escuchan, o incluso se leen, debates entre cazadores sobre las causas de tales defectos. En muchas ocasiones he leído rotundas afirmaciones sobre un origen genético de tales cuernas y la conveniencia de practicar la denominada caza selectiva para “mejorar la raza”.

 

En realidad la causa de las cuernas anormales con múltiples puntas es siempre traumática. Algunos golpes, frecuentes por la agresividad de la especie, por la vida en el matorral o incluso por la utilización de comederos artificiales, ocasionan la activación del crecimiento en determinadas partes de la cuerna originando puntas accesorias. Es algo que está bien descrito en la bibliografía (1).

 

 

A algunos les despista que en sucesivas cuernas los corzos mantengan estas puntas e incluso que estas cuernas sean bastante simétricas, de modo que no sea muy raro encontrar corzos con 8 puntas en lugar de las 6 habituales.

 

Hay que decir que el patrón de 6 puntas es muy estable, como demuestra el registro fósil, y parece tener gran inercia a cambios heredables.

Por lo tanto ¿Cómo es posible que los corzos puedan tener cuernas con más de 6 puntas año tras año?

 

La explicación es la denominada Memoria trófica, término acuñado por Anthony Bubenik para explicar el caso (2). En esencia esta teoría mantiene que los golpes producen una alteración en los nervios que gestionan el crecimiento de la cuerna (el sistema nervioso además de las conocidas funciones sensitivas cumple con otra denominada trófica que regula el crecimiento, la forma y la nutrición de los tejidos) de modo que de alguna manera estos nervios recuerdan la forma de la cuerna alterada y son capaces de reproducirla en cuernas sucesivas, sin que haya otros traumas, e incluso inducen a un crecimiento especular en la cuerna no afectada.

Esto último es debido a la tendencia a la simetría en la organización de los tejidos en los vertebrados.

El término “memoria” no es quizás muy afortunado, algo que afirma el propio hijo de A. Bubenik y gran experto en cérvidos, el profesor George Bubenik, pero resulta muy orientativo del proceso.

Con los recientes avances en la genética molecular sabemos que la causa de las cuernas anormales no es genética sino que es epigenética (3). En realidad se estima que la genética determina no más del 15% de fenotipo.

 

 Flueck et al. 2012.

En definitiva es consecuencia de un factor ambiental (un golpe) que modifica la química de la envuelta de ADN de las células madre de la cuerna de modo que las nuevas estirpes de estas células acumulan esa modificación que acusan en la expresión de los genes con esas formas caprichosas de las cuernas y que hacen que de sobrevivir, año tras año, puedan aparecer cuernas alteradas… o no.

 

 

La epigenética tiene una influencia fundamental en la variación fenotípica encontrada en los cérvidos, que refleja el amplio rango de condiciones ambientales en los que estos animales desarrollan su biología. Los cérvidos proporcionan un caso único para la epigenética: la memoria de las heridas infligidas en la cuerna en crecimiento. (4).

Bibliografía

 

1.- Bubenik A B, Pavlansk R. Trophic responses to trauma in growing antlers.J Exp Zool 1965; 159: 289–302. doi:10.1002/jez.1401590302.

2.- Bubenik G.A. The role of the nervous system in the growth of antlers. En: Bubenik GA, Bubenik A.B, editors. Horns, pronghorns, and antlers. New York: Springer-Verlag; 1990. pp. 339–58.

3.- Vogt G, Huber M, Thiemann M, van den Boogaart G, Schmitz OJ, Schubart CD. Production of different phenotypes from the same genotype in the same environment by developmental  variation. J Exp Biol 2008.

4.- Flueck, W.T, Smith-Flueck, J.A. Intraspecific phenotypic variation in deer: the role of genetic and epigenetic processes. Animal Production Science: Review. 2012. Animal Production Science, Vol. 51 No. 4  277 - 291.

 
 
 
 
 
(09/01/2013 12:58:09) Borja Sanz:Hola! Me encanta el artículo. Según esto, algunos corzos se podrían considerar selectivos (término que no se suele utilizar en el corzo, si no me equivoco) en el sentido de que su cuerna no volverá a seguir el patrón de seis puntas. Si bien, me imagino que cuando se trate de un traumatismo leve puede que exista la capacidad para recuperar la normalidad. Gracias y un saludo. Borja Sanz.
(09/01/2013 13:26:41) David García García:Según la explicación del cuadro, las modificaciones no son heredables, pero de la conferencia que se explica en el mes de diciembre 2012 se dice lo contrario, que puede llegar a heredarse. En qué quedamos.
(09/01/2013 20:20:37) Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros:El conocimiento de los mecanismos de regulación de la expresión génica están aún en mantillas. Por otra parte no hay un acuerdo en la comunidad científica sobre las condiciones en las que se heredan las modificaciones epigenéticas. En todo caso los defectos de la cuerna parece que no están entre los que se heredan. En la siguiente entrada escribiré sobre los que sí está comprobado que es heredable entre lo epigenético. Borja, el concepto \"selectivo\" tiene sentido si el defecto apareciese en la descendencia, pero no es el caso, siendo además posible, como dices, que haya un regreso al patrón normal. Todo ello se debe a que la alteración originada por el golpe no es sistémica sino local, afectando a las células madre del pivote, no a los gametos, de forma que todo empieza y termina en el ejemplar. La decisión o no de abatir un animal por su cuerna debe obedecer a decisiones de apetencia personal y no de gestión (con algunos matices que exceden a este espacio, claro está). Saludos y gracias por leer esta entrada del CORZO+. Gerardo Pajares
(11/01/2013 8:37:00) David García García:Gracias por la aclaración. El concepto selectivo lo aplicaremos entonces tanto al estado físico general (gordo-flaco,cojeras, etc) y sanitario (posibles sarnas, mocos, legañas, sangre en zona anal, etc) que no únicamente en el estado de la cuerna, que es lo más fácil de observar a priori. David García.
(11/01/2013 13:38:24) Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros:En efecto, hablar de caza selectiva por la forma de la cuerna es una excusa sin justificación alguna ya que en realidad se deben a variables meramente ambientales que no aparecerán en la descendencia. Saludos. Gerardo Pajares
(11/01/2013 20:07:28) Borja Sanz:De acuerdo. Gracias por la aclaración, Gerardo. Un saludo. Borja Sanz.
(14/01/2013 18:56:21) David García García:Hasta que punto es verdad o leyenda urbana la influencia de la alimentación, en el desarrollo de la cuerna, si una zona es de granitos y pizarras y otra de calizas.
(14/01/2013 19:36:10) Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros:En realidad siendo dos cosas distintas -la edafología y la alimentación- sí que pueden tener influencia sobre la cuerna. La química del suelo determina la diversidad botánica en la zona, y esta variedad en formas vegetativas y especies ofrecen distintas oportunidades y nutrientes a toda la fauna. Desde luego influye en la abundancia de especies, en su diversidad y por lo tanto claro que puede influir en la cuerna. Lo que sucede es que no se puede categorizar ya que dentro de suelos calizos hay una extensa gama de riquezas edáficas y otro tanto sucede con otro tipo de suelos. En general lo mejor son suelos con pH neutros o ligeramente alcalinos, profundos y con abundancia de humus, pero eso suele destinarse a la agricultura, de ahí que los mejores trofeos se obtengan en zonas agrícolas, donde además de las oportunidades de alimentarse de una forma diversa está la de hacerlo con vegetación muy energética, como son los cultivos de cereal o leguminosas. Saludos. Gerardo Pajares
(17/01/2013 18:43:09) David García García: Gracias por la aclaración, y volviendo sobre el desarrollo de la cuerna y la influencia del ADN en la misma ¿cómo influye éste, si es que lo hace, en los trofeos con peluca? Un saludo, David Gª Gª.
(17/01/2013 21:13:58) Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros:En el caso de los corzos en peluca no hay ninguna intervención del ADN. La formación de la peluca es consecuencia de una alteración hormonal, por lo general consecuente a una castración total o parcial. La testosterona participa en la regulación del ciclo de la cuerna. Su caída brusca produce el desmogue y el inicio del crecimiento de la cuerna. Cuando suben los niveles de testosterona se produce la calcificación de la cuerna y el descorreado. Si faltan los testículos no hay niveles de testosterona suficientes para parar el crecimiento y osificar la cuerna, de ahí que se produzca un crecimiento de la borra y del tejido subyacente ocasionando la pecula. Saludos. Gerardo Pajares
(19/01/2013 8:20:32) David García García:Otra vez gracias. Conocía la influencia de la testosterona en la formación de la cuerna pero me preguntaba si alguna malformación genética pudiera influir en los niveles de esa testosterona y no sólo la castración total o parcial. ¿Todos los corzos que has podido ver con peluca tenían problemas testiculares? David Gª Gª. Un saludo.
(20/01/2013 23:33:18) Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros:Me gustaría decir que he visto muchos, pero mentiría. No obstante, siempre que alguien me llama o escribe cuando ha cazado alguno le pido que compruebe este extremo y siempre se encuentra, o mejor dicho no se encuentran, que los testículos está ausentes o atrofiados. Saludos. Gerardo Pajares
(23/01/2013 19:38:44) David García García:Mi agradecimiento por las aclaraciones. Espero nuevas entradas tan interesantes como esta que nos ayuden a conocer mejor al corzo y mejorar su gestión. Saludos, David Gª Gª.

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