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16 Mayo 2016

El lobo gestor

Las poblaciones de seres vivos se encuentran sometidas a mecanismos de regulación de su abundancia. Cualquier especie tiene una tasa de natalidad que conduce al aumento de sus poblaciones. Mediante la emigración y la mortalidad el conjunto de individuos que la conforman las mantienen equilibradas con la disponibilidad de recursos y el espacio. Sin duda, cuando hablamos de corzos, la mortalidad por depredación constituye uno de los mecanismos de regulación del tamaño de la población de mayor importancia. A lo largo del proceso evolutivo los depredadores han moldeado al corzo hasta lo que conocemos en la actualidad y lo seguirá haciendo en el futuro. Los principales son y han sido osos, lobos, zorros, águilas reales, linces y humanos. En otros tiempos quizás también lo fueron hienas y chacales, como demuestran los restos paleontológicos estudiados en su rango de distribución histórica (recordemos que los corzos, además de en Europa, existen en Asia). En la actualidad muchos de estos depredadores han reducido sensiblemente su área de distribución y sus abundancias, de forma que el impacto en su demografía es de poca relevancia general. No obstante, bien por un proceso de recuperación natural o artificial, es un hecho que lobos, lince europeo y águilas depredan corzos. Tanto en el caso del primero, y especialmente en el segundo, existen proyectos de reintroducción y apoyo en su expansión en el marco de lo que ha venido a llamarse rewilding. En otros casos el reintroducido es el corzo, con el ánimo de sostener a los depredadores, como es el caso de Portugal o la reciente sugerencia de hacerlo para los linces ibéricos en Andalucía.

 

Por lo común, se asume que la depredación ejerce un efecto beneficioso, higiénico, sobre la población de presas, a partir de la asunción de que los depredadores actúan sobre los ejemplares en peor estado, débiles y enfermos, de manera que cobra sentido la selección del más fuerte. Pero… ¿Es esto cierto? Los colectivos de defensa de los depredadores y en ocasiones los investigadores en estas especies parten de esta premisa sin preguntarse qué hay de cierto en ella. Así por ejemplo en el caso de lobo se da por cierto que actúan conforme a lo apreciado en algunas poblaciones de coyotes en América del norte, en las que se vio que había un sesgo en la selección de los cérvidos hacia ejemplares débiles y enfermos. Pero ¿qué sucede en la vieja Europa con los lobos y los corzos? ¿Tienen un papel sanador y mejorante? ¿Se les puede confiar la gestión de las poblaciones de corzos?

 

La respuesta nos la ofrecen varios trabajos realizados que estudiaron las interacciones entre lobos, linces y corzos, y que podemos resumir en que estos depredadores europeos no son buenos gestores y su actividad está sesgada de forma no necesariamente favorable a la abundancia y salud de la especie Capreolus capreolus.

 

Así Gazzola et al, (2007), en un trabajo realizado en la zona occidental de los Alpes italianos, encontraron que los lobos seleccionaban de forma favorable a los corzos que se encontraban en un plano nutricional mejor. Para ello estudiaron el contenido en materia grasa de la médula ósea de los corzos depredados. Se asume que este es  un buen indicador de la salud  de los animales. Compararon sus datos con los obtenidos de corzos atropellados. Sabemos que la mayoría de los corzos que mueren en las carreteras son animales emigrantes y que la emigración es un reto que solo pueden asumir los mejores. Estos investigadores apreciaron que la cantidad de grasa en la médula ósea de los corzos depredados por los lobos y de los atropellados no difería. Concluyen que la vulnerabilidad del corzo a la depredación no depende de su salud y condición física.

Por otra parte Baronnat (2012), en un estudio realizado en Suecia sobre la depredación de lobos y linces sobre corzos, concluyó que al igual que en el estudio anterior, los lobos tienden a seleccionar los ejemplares en buen estado físico.

 

 

Allí donde el corzo es abundante depredan más ejemplares adultos, en tanto en zonas con densidades menores escogen crías (0-1 año). La estructura de la manada de lobos determina la selección por sexos: cuando la manada de lobos es mayor hay un sesgo hacia la captura de los corzos machos.

 

Por lo tanto, ambos trabajos aportan información relevante sobre el comportamiento del lobo gestor, lo que explica que a lo largo de cientos de años, cuando este carnívoro era abundante, el corzo fue una especie relativamente escasa como nos comunicó el profesor Carlos Nores en el pasado simposio sobre el Corzo en la Península Ibérica. La recuperación y conservación  del lobo supone y supondrá un importante impacto en la abundancia y distribución del corzo y esto debe estar previsto en los planes de gestión del carnívoro.

Bibliografía:

Gazzola, A., Ferroglio, E., Avanzinelli, E., Rosso, M., Kurschinski, F., Apollonio, M. (2007). The physical condition of roe and red deer killed by wolves in a region of the western Alps, Italy. Folia Zoologica, 56(4): 349–353.

Baronnat, L. (2012). Selection of roe deer (Capreolus capreolus) by predators during winter. A comparison between wolf (Canis lupus), lynx (Lynxlynx) and human predation. Master “Ecological Engineering and Biodiversity Management” University of Montpellier II, Francia.

 

(20/05/2016 14:05:06) Zalo:Muy interesante Gerardo. Gracias por ilustrarnos una vez más. Saludos, Zalo Varas.
(25/05/2016 9:59:20) Gerardo Pajares Bernaldo de Quirós:Después de numerosas interacciones en las redes sociales, no siempre cordiales, quiero hacer varias matizaciones. El motivo de esta entrada no es avalar la caza o el control del lobo, sino aportar otro punto de vista diferente sobre la depredación, apoyado por datos de investigadores europeos, que aportan luz sobre la interacciones del lobo y su papel real en las comunidades de herbívoros. Las que por cierto, tenemos obligación de conservar, tanto en su integridad genética, sanitaria y de estructura demográfica, ya que parece que solamente existe preocupación por la conservación a ultranza de las especies mitificadas. El lobo, como cualquier depredador, tiene efectos importantes sobre las especies depredadas, y como es obvio su efecto no es necesariamente favorable para ellas. El corzo en concreto, ha sido una especie secularmente escasa y discontinua, como atestiguan los registros documentales. Ahora vive un máximo histórico, tanto en abundancia como en rango de distribución, y su función ecológica no es la de ser un mero alimento para lobos -o pieza de trofeo para cazadores-, como parece que se destila de los muchos comentarios en las redes sociales. Parece que sigue habiendo mucha gente que cree que las especies están presentes en la Tierra con el objetivo de cumplir una función. Esto es falso. La presencia de todas ellas, el hombre incluido, es fruto de un proceso marcadamente azaroso y carente de cualquier objetivo cósmico. La ciencia así lo apuntala. La interacción lobo-corzo, como es obvio, se enmarca dentro de otro conjunto de interacciones en las que participan muchos otros intervinientes (ciervos, caballos, ovejas, jabalíes, hombres, zorros, etc.), y ello explica que el corzo no haya sido exterminado por la acción depredadora del lobo. Pero ello no obsta la inclinación natural y específica del depredador de franco empeorante de la salud de los corzos. Quizá, más adelante, explique la perversa interacción (biológicamente hablando)que el lobo ejerce sobre el corzo, merced a un parásito que resulta banal en el cánido pero es demoledor para el corzo, y cuyo mantenimiento, expansión e intensidad depende de los carnívoros, y favorece la actividad del depredador. Por último indicar que el autor es Master en Biología de Organismos y Sistemas (DEA) por la Universidad de Oviedo y Doctor en Veterinaria (MSV-MS- PhD) por la Universidad de Santiago de Compostela.
(01/08/2016 20:48:29) Juan Pedro González:Queda muy claro. Para el corzo que haya parásitos y depredadores es malo. Pero incluso la presencia de humanos, especialmente cazadores, también lo es, y mucho más que todos los demás. Ahora los pseudo-académicos pro-caza nos quieren hacer creer que la selección natural a la que contribuyen todos los grandes carnívoros, especialmente los sociales, como los lobos, es una quimera, y que no distinguen en cuanto a la condición y grasa corporal de sus presas. En fin. Y más citando fuentes anexas como Nores.... Todos los trabajos científicos \"serios\" sugieren, demuestran y certifican lo contrario de lo que anunciáis y dejáis caer de forma tan torticera y manipulada, y mucho más cuando nos citan un par de trabajos puntuales, con correlaciones simples. Todos los trabajos científicos, serios, con lobos y herbívoros, establecen lo contrario, y con estudios a largo plazo. Ah, una de las publicaciones, respetable, no ha superado un proceso de evaluación externa académica.
(02/08/2016 9:50:44) Gerardo Pajares Bernaldo de Quirós:Estimado Juan Pedro. Lamento que mis palabras desaten su furia ante lo que usted seguramente considera un ataque a la conservación del lobo, plenamente injustificada por otra parte, ya que tan solo quería aportar un punto de vista sobre el papel del corzo en nuestros ecosistemas europeos y la compleja relación de equilibrio entre depredador y presa. En el ámbito de la ciencia el debate se establece con argumentos, no con insultos ¡Cómo se atreve a llamarme pseudo-académico! la condición de hombre o mujer de ciencia la otorgan los trabajos y publicaciones científicas). Un buen ejemplo es aportar algunos de esos trabajos serios a los que alude. Por otra parte, si usted fuera en realidad un hombre de ciencia, sabría que ningún trabajo basado en el método científico puede certificar nada, tan sólo puede aportar un porcentaje de certeza para despejar la hipótesis nula. La defensa de la conservación, de toda ella, exige no atrincherarse en posturas militantes sino en el análisis desapasionado de los hechos, y por lo que parece el lobo selecciona positivamente a los corzos sobre otras especies, y además lo hace sobre los ejemplares en mejor estado corporal. Ello es posible que se deba a variables de comportamiento de los ejemplares sanos frente a los enfermos. Establecer si esto es o no posible se hace con ciencia, negarlo sin otros argumentos, como hace en su comentario, denota una postura integrista. Usted, y otros como usted, que se visten con la túnica de la libertad se aúpan en realidad en los hombros de Torquemada, establecen una moral única y no solo desprecian lo distinto sino que proponen su destrucción. Aporte algo positivo al conocimiento, si es capaz, y sino limítese a estudiar. Saludos

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