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3 Marzo 2011

Fotografía y censo

 

El fototrampeo está cada vez más extendido, bien con fines lúdicos, bien con objetivos más técnicos o científicos. Consiste en la utilización de cámaras fotográficas que se activan de forma automática, bien por sensores de movimiento, bien por calor o sencillamente a intervalos regulares.

 

 

Su uso inicial fue la detección de la presencia de personas o animales en lugares concretos. Después la imaginación de los usuarios ha permitido múltiples aplicaciones.

 

Una de estas es la de estimar el tamaño y estructura de las poblaciones de cérvidos. Desde siempre, cuando hablamos de gestión y de planes de caza, el talón de Aquiles de un aprovechamiento racional y bien planteado ha sido saber cuántos ejemplares hay en la población y, de entre ellos, cuántos son machos, hembras y crías. Otra cuestión que no es baladí es estimar la edad o en su defecto cuántos son posibles trofeos, o en otras palabras, qué estructura de sexos y edades tiene la población en concreto.

 

Autor: Josetxo Rico "Popeye"

 

No voy ahora a desgranar los artificios matemáticos de las distintas técnicas de censo, pero baste decir que la madre de todos los métodos de estima es el llamado Captura-Marcaje- Recaptura (CMR). Este método asume que si capturamos una parte estimable de la población, la marcamos y realizamos recapturas podemos conocer el tamaño de una población de tamaño desconocido previamente a partir del porcentaje de ejemplares recapturados sobre el de individuos previamente marcados, asumiendo que no hay entrada ni salida de ejemplares en la población durante la fase de estimación de la abundancia.

 

El método CMR es sin duda la referencia para cualquier otro método en el que no sea posible el conteo de la totalidad de los ejemplares. Sobre el método base se han hecho multitud de adaptaciones, algunas más afortunadas que otras. Algunas, las más fiables, se basan en el uso de anillas y marcas artificialmente colocadas en los animales (anillamiento de aves por ejemplo) y otras en el reconocimiento de marcas y cicatrices (seguimiento de cetáceos o de elefantes) que todos hemos visto en las series de naturaleza de TVE 2.

 

Pues bien, la aparición en el mercado de las Trailcam o cámaras de foto/video vigilancia han permitido desarrollar una metodología de estimación de la abundancia de cérvidos que queremos compartir.

 

 

Así las doctorasVicki Jackson y la Lonnie Hansen De la Universidad Central  de Missouri y del departamento de Conservación de la Naturaleza de Missouri desarrollaron el trabajo “Use of Trail Cameras to Determine Regional Deer Population Characteristics” financiado parcialmente por la QDMA. En el desarrollo del mismo se logró sacar adelante la interesante tesis doctoral de Johnathan Slade cuya referencia se puede leer en la bibliografía final.

 

Igualmente ha habido a lo largo de la última década un importante interés por distintas universidades americanas por comprobar la utilidad de estas cámaras, más orientadas al ocio que a la ciencia, existiendo cierto consenso sobre su interés a la hora de conocer la estructura de una población de cérvidos.

 

En general las condiciones sería el usar al menos 1 cámaras por cada 100 acres, o que es lo mismo, 1 cámara por cada 40 hectáreas, durante un periodo de 14 días consecutivos. Ello, en el caso de ciervo de cola blanca, permite fotografiar aproximadamente al 90% de los ejemplares. La dificultad radica en identificar adecuadamente a cada uno de los animales y colocarlos en su clase de edad. La habilidad para identificar la edad de los animales es uno de los inconvenientes de este sistema

 

Sin embargo relativamente fácil determinar la relación de sexos y el porcentaje de crías sobre adultos. Con ello conseguimos una información valiosa, que a lo largo de los años permite conocer la tendencia de la población.

 

Claro está que para hacer este trabajo de una forma más eficaz es necesario contar con un número elevado de cámaras pero de no ser así podemos hacerlas rotar de forma aleatoria por todo el acotado durante periodos de 2 semanas.

 

Se trata por lo tanto no de colocarlas en cebaderos o comederos ad hoc, sino de ubicarlas en los pasos naturales o zonas de movimiento de los animales, en los que no sea previsible el conflicto territorial que empañaría la interpretación de los resultados.

 

Igualmente es previsible que la mayor significación se logre en el final del invierno, momento en el que la movilidad y detectabilidad de nuestros corzos es máxima, previo a la dispersión primaveral.

 

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Slade, Johnathan. 2009. Utility of trail camera users to assess deer population sex and age structure. MS Thesis. University of Central Missouri, Warrensburg.

 

http://wildlife.tamu.edu/files/2010/05/remote_sensing_cameras.pdf

 

Web de interés en español Fototrampeo.es

 

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