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28 Enero 2011

Los cambios de abundancia

 

 ¿Cómo saber si los cambios que se producen en una población se deben a una caza excesiva o a otras causas? Esta es una pregunta que nos hacemos muchas veces, y en especial si el plan de caza está hecho a “ojímetro”.

Las oscilaciones en las poblaciones de corzo pueden obedecer a múltiples causas. Así por ejemplo la sucesión forestal, los cambios que de modo natural se producen en la evolución de las masas de monte, ocasionan cambios temporales muy llamativos en la abundancia. Como quiera que el crecimiento de las plantas y las variaciones en las proporciones de las especies vegetales no resultan algo muy evidente a corto plazo, es algo que puede pasar desapercibido y sin embargo, en determinados momentos, originar cambios muy bruscos en la abundancia de corzos.

De este modo Gill y colaboradores, en un trabajo de seguimiento de 25 años titulado “Changes in roe deer (Capreolus capreolus L.) population density in response to forest habitat sucesión” comprobaron que la abundacia de corzos en montes reforestados –en los que ni la caza ni la depredación actuaban de forma destacable- se incrementó de forma espectacular entre el 4º y 13º año, multiplicando por dos el tamaño, para en los siguientes años sufrir un descenso de la abundancia, sin otras explicaciones distintas de la sucesión forestal, a cifras inferiores a las iniciales. Los investigadores comprobaron que al crecer los árboles se producía una reducción importante de la abundancia de los zarzales, especie predilecta del corzo, y que estos debían buscar especies alimenticias alternativas lo que podría producir un cambio en la selección del hábitat, que ocasionase a su vez el descenso poblacional.

Por otra parte, McIntosh y colaboradores en su trabajo de 5 años titulado “Monitoring the density of a roe deer Capreolus capreolus population subjected to heavy hunting pressure” estudiaron el efecto de una caza intensiva de corzos muy por encima de la capacidad de reclutamiento. De hecho en cada temporada se estimaba la población realizando recuentos de grupos fecales y que se extraían más corzos que la abundancia estimada. Comprobaron que esta forma de caza afecta rápidamente al tamaño de la población, que pasó de 12 a 3 corzos/km2. Los investigadores sugieren que, el hecho de que a pesar de matar más que las existencias siguiera habiendo corzos, debe atribuirse a la inmigración de predios colindantes. Además comprobaron que durante este periodo los animales mantuvieron pesos similares y la fertilidad y fecundidad de las hembras no se vio afectada, de lo que concluyen debe ser la calidad del hábitat más que la densidad lo que determina la fertilidad.

Podríamos citar más trabajos pero de estos dos podemos extraer algunas conclusiones:

- La abundancia y prosperidad de una población de corzos depende en gran medida de la calidad del hábitat.
- Esta calidad  puede variar de forma natural debido a la sucesión forestal.
- La inmigración desde cotos colindantes puede enmascarar una mala gestión si la calidad del hábitat es buena.
- Debe monitorizarse la abundancia de animales y sus variables corporales ya que pueden aportar información de eventuales cambios en la población.

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R. McIntosh, a, F.W.E. Burltona and G. McReddiea.  Monitoring the density of a roe deer Capreolus capreolus population subjected to heavy hunting pressure.Forest Ecology and Management
Volume 79, Issues 1-2, November 1995, Pages 99-106
R. M. A. Gill, , , A. L. Johnson, 1, A. Francis, 2, K. Hiscocks and A. J. Peace. Changes in roe deer (Capreolus capreolus L.) population density in response to forest habitat succession.Forest Ecology and Management
Volume 88, Issues 1-2, 1 November 1996, Pages 31-41 

 

 

(30/01/2011 21:04:07) Federico Sáez-Royuela:Muy interesante, Gerardo. ¿Alguien conoce algún trabajo similar realizado en España? Hace unos días, comentando con otro compañero de blog la disminución de la población de corzos en una de las sierras burgalesas, me decía que no era posible que la influencia del ciervo fuera apreciable, ya que donde antes había \"muchos\" corzos, ahora solo hay unos \"pocos \" ciervos y es poco probable que la competencia entre ambos sea un factor importante. Lo que sí ha ocurrido en este proceso de la menos 20 años es que el monte ha cambiado. Quizás, como en el artículo comentado, de forma natural. Quizás haya contribuido la influencia humana (o su falta): ahora hay menos ganadería, menos incendios, menos cortas de leña. El monte es ahora mucho más cerrado, probablemente con menos vegetación baja y hay una disminución apreciable de praderas y calveros. Es posible que todo ello configure un peor hábitat para el corzo. Faltan, o yo no conozco, estudios que lo demuestren. Federico Sáez-Royuela
(30/01/2011 21:21:59) Gerardo Pajares:La literatura abunda en el hecho de que las oscilaciones de las poblaciones de corzo y venados se alternan con el paso de los años. Una lectura que me abrió los ojos es el clásico \"La caza en los Alpes\", de Ballie-Grohaman. Los registros de caza de los príncipes electores se remontan a la Edad Media y se puede comprobar fácilmente la alternancia de estos sucesos. Indudablemente, el corzo es una especie de hábitos forestales, pero en estos ambientes sólo puede existir a densidades moderadas o bajas. Únicamente es posible que se logren altas dendidades cuando el medio se hace más productivo, lo que se consigue con la agricultura y ciértas prácticas forestales (entresacas, cortas a hecho, fajas protectores, etc.). Por ello es de esperar que en los bosques maduros la abundancia se reduzca. En España, si bien no hay ningún trabajo concreto sobre este asunto, sí que existe el registro de la evolución del corzo en espacios no cazados, como es el caso de Muniellos. Hasta mediados del pasado S. XX este famoso monte era una explotación maderera. Los corzos eran abundantes y existen múltiples citas de las fenomenales cacerías que se celbraban en su entorno. Posteriormente sería adquirido por ICONA con el fin de evitar su tala, y se adoptó la fórmula de Reserva Natural Integral. Desde entonces el bosque ha madurado, se ha ahuecado. en definitiva ha cambiado su fisonomía y composición botánica. En este trance los corzos se han hecho extraordinariamente escasos. Es cierto que en Muniellos hay lobos, y que ello puede enmascarar las causas de esta disminución, pero lo cierto es que los censos realizados en las últimas décadas dan fe de este cambio. Saludos Gerardo Pajares
(06/04/2011 12:36:35) rafacentenera :Por aportar algo más a la cuestion de los cambios de densidad, yo diría que el efecto de la caza puede dar lugar a reducciones de visibilidad del corzo que lleven a la gente a pensar que hay menos corzos. Los corzos, como animales inteligentes que son reaccionan a la presión de caza volviéndose más esquivos. En el coto en el que caza un servidor, con 3.500 ha. de bosques de roble pino y alternancia de prados, durante los cinco primeros años en que se comenzó con la caza regulada, se abatían cada año 7 machos y ninguna hembra. Con el nuevo plan de 1998 pasamos a cazar 9 machos por año dada la densidad media de 9 corzos por cada km2. y a 14 en los siguientes 5 años desde 2003 al aumentar la densidad a 11 corzos por km2. Cazando hembras desde 1998 en cantidades irrisorias. En tan solo unas temporadas los corzos aprendieros qué era eso de los recechos y se volvieron más esquivos. Como además habíamos capturado en esos años una media de 5 corzas al año, la PERCEPCION de los socios fue de descenso importante en la población causado por exceso de caza de hembras a pesar de que los tres últimos años no se abatio ninguna. Eso llevó al cierre completo de la caza en 2009, año en que no se abatió ni un solo ejemplar. De nada sirvió que un menda les mostrara que los datos de seguimiento de los recechos mostraran a las claras que los corzos vistos por hora de rececho sugerían una densidad similar a la de la serie histórica y que por lo tanto no se había producido ningún descenso poblacional. En 2010 hice una parte del censo habitual para verificar el posible descenso o aumento de la población y como sospechaba el dato tras un año sin caza arrojo el valor más alto de toda la serie de censo desde 1996, indicando claramente que la población no había sufrido ninguna merma que hubiera justificado un año sin caza. Los datos que el nuevo gestor tomaba de forma poco científica con salidas al campo a ver corzos, le daban un aumento de 2008 a 2009 del 80%. Aumento para el que no tenía justificación. Cuando la gente no quier ver no hay quien los cambie de idea. Asi que muchas veces, un cambio en la percepción de densidad asociado a un aumento de la presión cinegética y un aumento de la cobertura general de la vegetación, puede inducir a la idea de que hay menos corzos cuando en realidad hay los mismos o más. Un saludo Rafael Centenera

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