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Pablo Ortega Martín
Autor: Pablo Ortega Martín
06/01/2014 18:09:50
(1 vistas, 15 respuestas)
La solidez del vínculo
Anda en estas fechas de enero uno ya azacaneado tras las corzas, por aquello de intentar que la sex ratio se equilibre un poco (!cuántas hembras habría que quitar en mi zona para lograrlo!) y aunque comulgo con la máxima de que en estas tareas hay que andar con pocos remilgos a la hora de escoger -"corza vista, corza tirada", preconiza un buen amigo asiduo de este foro-, en estas primeras jornadas de caza de hembras, con varias semanas aún por delante, se procura buscar lo más difícil: aquella corza vieja, machorra, que es una boca que sobra en el coto y un animal cuyo mejor final esperable puede ser el de un balazo certero. El caso es que, entre lo atravesado que se ha puesto el tiempo durante estos días de enero y lo exigente del objetivo, costó encontrar lo que se buscaba. Todo lo que se hallaba eran corzas con una o dos crías (lo cual, al menos en mi zona, viene a confirmar que la pretendida catastrófica temporada de cría que algunos temimos no ha sido tal) y ninguna sola. Al final, en una clarita entre chubasco y chubasco, vimos una hembra grandullona, acompañada por un macho ya adulto, aunque éste parecía más joven. Un buen objetivo, que mereció un buen rececho, culminado con el balazo certero de un joven cazador (para los que la caza de corzas es escuela inmejorable); un balazo de esos que dejan al animal muerto en el sitio, sin mover un pelo. Mejor dicho, sólo con tiempo de erizar en los estertores los pelos del escudo anal. Lo curioso del caso (y por lo que lo escribo y cuelgo aquí) es que en esta ocasión se dio hasta extremos llamativos esa circunstancia que muchos habréis vivido: la de matar un corzo y que la corza, desorientada, se quede a su lado, sin comprender qué ha sucedido. Aquí fue al revés, la finada era ella y el macho el que se quedó al retortero, volviendo al cadáver de su compañera una y otra vez, como intentando que se levantara. Muchas veces experiencias similares las hemos achacado a la fuerza del celo, cuando macho y hembra están en pleno cortejo. En este caso, en pleno mes de enero, la cosa no podía ser por esa causa, sino por la existencia de un poderosísimo vínculo, que superaba y anulaba el instinto de conservación y huida. Una posibilidad es que el macho (de unos tres años de edad, según mi opinión) fuera no sólo pareja sino incluso hijo de la corza muerta. Que entre ellos había un relación fortísima dan fe las fotos que siguen. Aunque esperamos -como está mandado- más de un cuarto de hora sin movernos a ver si el animal se retiraba por su propia iniciativa, visto que pasaba el tiempo y el corzo no mostraba intención de hacerlo, hubo que acercarse. En esta foto puede verse al macho y también el cuerpo yacente de la hembra, a su derecha.  photo DSCN8009_zpscc23b0db.jpg" Fijaos lo que aguantó el animal.  photo DSCN8011_zpsaa162d64.jpg La corza es la más grande de la que yo tengo registros: 29,5 kg entera y 22,0 kg en canal. !Un ejemplar! En la foto se aprecia bien:  photo DSCN8018_zpsb6d5ec96.jpg Feliz años 2014 a todos. Pablo Ortega.
Borja Sanz  
Autor: Borja Sanz  
06/01/2014 19:41:23
(0 vistas, 15 respuestas)
La solidez del vínculo
Me parece una situación peliaguda la que como cazador se te debe quedar al ver esa estampa. Recuerdo de haber visto algún vídeo de dos machos de cabra montés en el que el segundo de ellos, una vez abatido su compañero (no sé qué relación de parentesco había entre ellos), yació junto al cadáver hasta que los cazadores prácticamente lo echaron al ir a ver su presa. Estas situaciones explican, como bien dices, que los animales deben sentir algún tipo de vínculo con sus congéneres, lo cual muchas veces me ha hecho pensar hasta qué punto son capaces de asimilar la pérdida de sus compañeros, padres, hermanos... Por cierto, al hilo de la caza de corzas: en Guadalajara sólo podemos cazarlas el mes de diciembre. Sin embargo, nunca se caza ningún ejemplar porque no es fácil por el tipo de terreno y las fechas no acompañan. Es posible alargar ese período o adelantarlo? Con respecto a la corza no me queda más que alucinar. Yo diría que en mi zona guardan más su línea pues se les ve más modestas. Seguro que fue una captura emocionante. Enhorabuena!! Gracias y feliz año, Borja Sanz.
Federico Sáez-Royuela Gonzalo
Autor: Federico Sáez-Royuela Gonzalo
06/01/2014 20:45:45
(0 vistas, 15 respuestas)
La solidez del vínculo
Para mí, es una corza que por su tamaño se escapa de la media. Un macho de ese peso ya es un señor macho.¡Enhorabuena! En lo de la fortaleza del vínculo estoy de acuerdo, aunque voy a dar mi opinión. No lo equiparo a muchos de los vínculos que pueden tener las personas. No me parece necesario humanizar a los animales y para nada creo que se trate se un vínculo sentimental. Supongo que macho y hembra llevarían juntos al menos desde abril, acostumbrados a seguirse, alertarse y asustarse el uno al otro. El macho no asoció el disparo al peligro; por la dirección del viento que amortiguó el sonido, porque están tranquilos en esa zona o por otros motivos. La hembra cayó seca, sin emitir ninguna señal de peligro. Y mientras os acercabais tampoco podía ya huir o erizar su espejo. Así que el macho no notó el peligro. Actuó por un reflejo condicionado. Si la hembra no se alarma, él tampoco. Juntos tienen más probabilidades de sobrevivir; la selección natural es la que mantiene el vínculo entre ambos. Un saludo.
Alfonso Treviño
Autor: Alfonso Treviño
06/01/2014 22:29:22
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La solidez del vínculo
Federico, tu explicación me ha parecido muy lógica. La hembra es la que cría, enseña, defiende de predadores, lleva la voz cantante en el celo.....si las cazáramos de seguido, como íbamos a disfrutar de su caza y de su instinto!!!.. Que pensáis que hubiera hecho la hembra en el caso del que el cazado de igual forma hubiera sido el macho??? Bonito documento gráfico Pablo e interesante tema para seguir aprendiendo. Abrazo, Alfonso.
Pablo Ortega Martín
Autor: Pablo Ortega Martín
07/01/2014 9:45:18
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La solidez del vínculo
Querido Federico: Nada más lejos de mi intención que humanizar a los animales. Tengo la cosa bien clara al respecto. Te copio unos párrafos de un artículo mío de hace casi veinte años: "...si resulta innegable que la caza sin adjetivos levanta hoy día ampollas de antipatía e incomprensión en amplios sectores de la población, es la caza mayor, y sobre todo la de algunas especies particularmente agraciadas en lo estético como ciervos o corzos, la que provoca el mayor rechazo y las invectivas más apasionadas. Resulta llamativo que el militante "anticaza" acepte normalmente sin reservas la pesca, como esparcimiento propio de espíritus bonancibles, de niños y jubilados; transija a veces, por su deportividad incontestable y sus redimidoras connotaciones literarias, con la caza menor "al salto" al modo de D. Miguel Delibes; pero se indigne irracionalmente siempre ante la montería o el rececho de especies mayores. Se deba a una u otra razón, el hecho es que se halla muy extendido este caprichoso escalafonamiento de la vida, que supone que sacar una trucha del río y dejarla asfixiarse en la costera es éticamente más aceptable que fulminar a un venado con un certero balazo en el codillo. Esta gratuita actitud, si bien se mira, no tiene otro origen que el imparable afán contemporáneo de atribuir a algunos animales cualidades humanas y proyectar sobre ellos nuestra propia forma de entender el mundo, nuestros propios sentimientos e ideas. La tendencia a la humanización de los seres irracionales -cuya historia se remonta a los orígenes de la humanidad, pasa por comediógrafos griegos y romanos y logra cumbres en fabulistas como Lafontaine o Samaniego- se ha agravado hoy día y está alcanzando límites aberrantes. Y de ello tiene seguramente no poca culpa algo en apariencia anecdótico, y tan reciente en el tiempo como reciente es la intensificación de esta tendencia: las películas de dibujos animados, que no existían aún en tiempo de nuestros abuelos y que, a pesar de sus irrefutables valores, deforman desde la infancia la percepción de la realidad de la naturaleza -que es cruel e implacable, nada idílica- y conducen a la desviación de pensar que los animales son cuasi-personas y como tales merecen ser tratados. Esta infundada creencia figura ya, por su asimilación desde muy temprana infancia, dentro de la estructura subconsciente del cerebro de las últimas generaciones. Yo me he visto más de una vez en el brete de tener que justificar alguna de mis capturas venatorias ante mis hijos que, a su tierna edad, no pueden entender de predadores ni presas, de equilibrios ecológicos ni de pirámides tróficas, y que simplifican sus infantiles inquietudes con una simple pregunta: -Papá, ¿por qué lo has matado? ¿Era malo? Intentar convencerles de que ni el lobo es malo ni el ciervo bueno, sino simplemente lobo y ciervo, es hoy día luchar contra corriente". Pues eso. Tu explicación respecto del por qué no huyó el corzo me parece, por otra parte, absolutamente plausible, y como tal la comparto, igual que hace Alfonso. La pareja estaba tranquila, no se inquietó en absoluto por nuestra entrada, la muerte fue fulminante y el ruido del pequeño 22/250 (a quien un amigo apoda "el rayo de la muerte"), desde casi 150 m de distancia y con un fuerte viento en contra, no resulta demasiado escandaloso y puede tomarse por un trueno lejano. Te pongo otra foto tomada nada más caer muerta la hembra. El macho quedó absolutamente desconcertado, como puede verse.  photo DSCN7992_zpsc1505719.jpg Un abrazo: Pablo.
Rafa Arnedo Rojas
Autor: Rafa Arnedo Rojas
07/01/2014 14:15:02
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La solidez del vínculo
Muy buenas a todos y feliz año, eso lo primero. Muy bueno el documento Pablo. Voy a intentar contestar a Alfonso sobre lo que podría haber hecho la hembra con una experiencia personal de esta pasada primavera: Llevaba varias semanas detrás de un buen corzo, al que siempre acompañaba su hembra, hasta que con mucha suerte, todo hay que decirlo, conseguí una mañana ponerme a unos 180 metros de ellos en un punto mucho más elevado que el suyo y desde allí, le envié un buen tiro al codillo al macho con mi 243, el cual tras una carrera de unos 50 metros por un barbecho, se metió a morir en un pedacito de monte que había en medio del mismo. Entre los vicios que tengo está el de fumar, así que me encendí un purito tranquilamente para dar el tiempo necesario a que el animal se enfriara, y cual no fue mi sorpresa, al ver que la corza que al tiro había huido en dirección opuesta a la de su macho tapándose completamente, salía del monte a buscarlo, y no os exagero si realizó más de 10 carreras entre el borde del monte por el que se había desaparecido y el lugar donde había caido su compañero, haciendo todo tipo de cabriolas extrañas y dando patadas en el suelo cuando estaba cerca de él como queriendo que el pobre se levantara... Me sorprendió mucho, es indudable que algún vínculo entre ellos había, y aunque no lo puedo asegurar, por el aspecto, tamaño y demás, creo que estos dos no eran madre e hijo. Un abrazo. Rafa.
Alfonso Treviño
Autor: Alfonso Treviño
07/01/2014 16:43:24
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La solidez del vínculo
Rafael, Mi pregunta era capciosa, en el sentido que efectivamente se pueden dar ambas circunstancias, que la corza huya despavorida o que se quede junto al macho muerto, de hecho para cualquiera que haya cazado algunos corzos, ha vivido los dos comportamientos. Mi apreciación  completamente personal y sin base cinetífica ninguna es que habiendo cazado más corzos acompañados de hembras, que al revés ( el cazador tiende a pensar que si mata a una corza que está con con un macho con futuro, este podría aprender para futuras ocasiones o volverse más receloso, con lo que no es un lance que se viva mucho ), es que ellas correrán más que ellos. De hecho cazando hembras, hasta hace poco si veía un grupo invernal en el que había un macho con futuro no me atrevía a tirar a ninguna hembra. La experiencia posterior me ha ha hecho apreciar que estos se enteran de poco, mientras sue hermanas, madres etc...están siempre alerta y bastaría un par de días tras ellas, para ver que se tapan incluso más que los machos y denotan más instinto. saludos, Alfonso.
joaquin garrido
Autor: joaquin garrido
08/01/2014 10:58:55
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La solidez del vínculo
Precioso reportaje Pablo, al hilo del mismo  comentaros lo que a mi me sucedió en Septiembre de 2005 en el norte de burgos. Una fria mañana, localicé una pareja de corzos en una ladera, comiendo tranquilamente  al sol, en una pradera natural muy cercana al monte, les hice la entrada y me coloque a unos 100 metros, tumbado bajo un roble. Tras valorarlo me pareció aceptable, por lo que quité el seguro, apreté lentamente el gatillo hasta que el estruendo rompió el encanto del  momento, pues bien, tras el tiro, el macho quedó inmmovil y la hembra dió una carrera corta para enseguida volver junto a su compañero. Un amigo mio que se había quedado rezagado y desde la lejania vió todo el lance, comenzo a andar hacia el lugar señalado. La hembra que se percató de su presencia, comenzó a ladrar y a dar patadas contra el suelo aunque sin moverse del lugar, como cada vez la distancia era menor, aumentaba su nerviosismo, hasta incluso llegó a darle con la pata delantera en el cuerpo inerte. Fueron momentos duros para mi,  le habia quitado a su compañero invernal y ella no entendía que pasaba, porqué no corrian juntos. Cuando llegó Angel, a mi altura y me levanté, aun seguía alli, de un lado a otro y solo al acercarnos a escasos 60 metros, emprendió una huida al monte, sin parar de ladrar hasta que regresamos en direción al coche con nuestro trofeo.(aun sonaba los continuos ladridos de esta,  en el profundo valle). Tuve una doble sensación, de alegria por el animal conseguido y de melancolia y tristeza por dejar viuda a esa hembra, que tanto insistia y animaba a su macho a marcharse a la seguridad de la espesura!!! Feliz Año y nos vemos en las jornadas de Tiermes!!!
Federico Sáez-Royuela Gonzalo
Autor: Federico Sáez-Royuela Gonzalo
08/01/2014 23:51:36
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La solidez del vínculo
Quería aclarar que en mi comentario anterior no me refería a nadie en concreto. Sólo quería dar mi opinión al respecto. Pablo, conozco tu postura en estas cosas de la caza en general y en el tema de este post y no puedo estar más de acuerdo. Lo que pasa es que en la comunicación forera es fácil no transmitir bien los matices. Al menos a mi me ocurre. Por otro lado, es muy interesante la última foto que has puesto. No recuerdo un documento parecido, quizás porque cuando abatimos un macho solo tenemos ojos para él y no para las hembras que le acompañan. Un abrazo.
Pablo Fernández-Salguero López
Autor: Pablo Fernández-Salguero López
09/01/2014 19:35:23
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La solidez del vínculo
Buenas tardes, Pablo una muy buena entrada en el foro y un magnífico documento gráfico. En general, creo que estamos de acuerdo en las intervenciones que la "solidez del vínculo" de la da fe el reportaje, se debe a la costumbre y la convivencia de grupos o parejas de animales. En este sentido Federico lo ha explicado de forma inmejorable.   Asimismo, creo que todos podemos contar con anécdotas en las que el animal o animales supervivientes ante un congénere abatido se comportan de forma no esperada. En mi caso, lo expongo por ser diferente al resto de los comentados aquí.. Hace años recechando en tierras leonesas, en una ladera de brezos iba detrás de un corzo al cual acompañaba una hembra, a los que había visto el día anterior. Conforme le iba haciendo la entrada, observé que a unos 300 metros de éstos, en la parte alta de la ladera había otro macho de similares características pero que se encontraba solo. Seguí con mi entrada y abatí el macho buscado. Al tiro, pensaba que los otros ejemplares huyeran del lugar, sin embargo, el macho de la parte alta se mantuvo marcando su territorio y la corza tras una corta carrera se paró. Al ver que "su" macho no la acompañaba careó despacio ladera arriba hasta juntarse con el otro macho, y trasponer ambos a la otra vertiente. Reconozco que este comportamiento me sorprendió y por otra parte no es posible saber a qué obedeció, pero desde luego refleja una situación diferente a las ya expuestas. un abrazo, Pablo Fdez-Salguero
Andrés Cabestrero Escudero
Autor: Andrés Cabestrero Escudero
30/01/2014 23:52:18
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La solidez del vínculo
Como siempre Pablo excelente tanto el documento gráfico con un argumento de lo más didáctico, así como el documento fotográfico con unas imágenes de lo más esclarecedoras, por lo tanto mi enhorabuena por todo ello.       Total acuerdo contigo en lo referido a la pasada temporada de cría, donde si bien es cierto que al principio costaba ver más de lo habitual a los nuevos retoños, téngase en cuenta también que el campo en ocasiones parecía una selva, las primeras salidas del invierno nos están mostrando a un tanto por ciento de hembras muy elevado acompañadas por dos crías.       Coincido plenamente con la excelente explicación de Federico, por ser bajo mi punto de vista muy acertada, y que perfectamente se puede ajustar a la realidad de lo sucedido. Hablamos de no humanizar a los animales, hasta aquí todo correcto y todos de acuerdo, pero por lo que leo a Borja con su macho de cabra montés, a Rafa, Joaquín, Pablo Fernández con sus experiencias a las cuales uno algunas de las mías y como a ti mismo argumentando este interesante mensaje, acierto a comprender que en un determinado tipo de cazadores existe un sentimiento de absoluto respeto hacía el animal abatido y más en determinadas circunstancias, que lejos de humanizar a ningún animal y ni tan siquiera cuestionarnos su muerte, por un momento nos invade una mezcla de emociones y sensaciones, que igualmente podrían ser definidas como "la solidez del vínculo", del por qué estamos allí y por qué somos cazadores. Enhorabuena por ese rececho, por tan importante hembra, y enhorabuena al joven cazador. Un cordial saludo. Andrés Cabestrero