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Usuario anónimo
02/11/2006 11:15:23
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batidas en galicia
Ayer dia 1  volvio a suceder otro caso de que  un jabali atacara a un cazador es el tercer caso que  tengo este año en la provincia de lugo en lo que va de temporada que se produce una agresion de estas caracteristicas.Ayer mas concretamente sucedio en el coto que  cazo yo habitualmente los otros dos casos sucedieron en cotos limitrofes.Lo que  yo me pregunto  es si los jabalies se han vuelto muy agresivos o los cazadores muy confiados, o sera que  la alimentacion de la que se mantienen en estas tierras les crea agresividad (es broma). Lo que yo quiero expresar con esto es que los cazadores nos estamos volviendo algo impacientes y no pensamos en los peligros que nos puede crear un animal herido tanto para los perros como para nosotros .
Usuario anónimo
06/11/2006 11:14:49
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batidas en galicia
Una vez le dí un perdigonazo a un gorrión y quedó herido, al cogerle me picó tan fuerte que lo solté de golpe y le pegué otro tiro, quiero decir , si un gorrión se defiende cuando se ve herido, y con toda la razón, entonces ¿qué hace un jabalí?, pues eso, defenderse el pobre, ya que somos los causantes de su dolor, yo haría lo mismo, así que no os confieis, y si no sabeis o no os atreveis a entrar a un cochino dejad que lo haga un perrero o un compañero, que no os dé verguenza de ello , o si estais solos le dais otro tiro y en paz, ni sufre él ni vosotros. un saludo Txema García.
Usuario anónimo
06/11/2006 12:05:46
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batidas en galicia
Otro fin de semana y otro ataque este a un compañero mio directamente en una batida en el tecor de Neira de jusa(Lugo) aunque no le causo herida le dejo una pezuña marcada en un brazo y un susto encima. Este un cochino de unos 100 Kilos sin tiro ninguno al ir en ayuda de un perro q latia al parado no dudo en pasar del perro y embestir contra el cazador y gracias a la agilidad del cazador se libro de una buena hocicada aunque si le dejo la marca en el brazo.Este ni es imprudente y si tiene valor, esto por estas tierras ya empieza a ser cosa de todos los dias.
Usuario anónimo
06/11/2006 12:30:18
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batidas en galicia
Hombre habría que analizar detalladamente cada suceso y verás como las conclusiones son otras. El primer caso que comentas, sucedido en el Tecor de Becerreá, esta claro que fue más una imprudencia por parte del cazador que un “ataque” del suido, teniendo en cuenta el lugar donde se había refugiado el jabalí, resultaba temerario entrarle, el lugar era una repoblación de pinos en terrazas y sin limpiar, el jabalí salto de la terraza inmediata superior a la que se encontraba el cazador, envolviéndose en la caída con él, volviendo, como hacen siempre, sobre su agresor. Esta claro que estos accidentes yo los considero normales, ya que poco se sabe de rematar a cuchillo (que por otro lado, no creo fuese lo que estaban haciendo), no se puede entrar dando voces, como ha sido el caso, al compañero que había entrado por arriba (otra imprudencia pues los dos iban armados y tiraban uno frente a otro), hay que tener en cuenta que además del ruido, el jabalí según la dirección del viento habría detectado al otro cazador que le venía por la espalda, si sumamos los perros que habían entrado en la mata, nos da un cóctel de lo más picante. Por cierto, este suido al parecer no pasaba de los 80 kg., eso sí, con importantes defensas. El segundo caso (Neira de Jusá, entiendo que es Baralla), es algo corriente, que suele suceder a muchos “monteros” que entran con los perros, no creo que se pueda considerar un ataque, en todo caso una huida a la desesperada. Chaín
Usuario anónimo
06/11/2006 16:47:27
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batidas en galicia
Veo q estas muy enterado del caso , hablaste directamente con los dos protagonistas o tienes constancia por terceros.
Usuario anónimo
06/11/2006 17:01:36
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batidas en galicia
Cualquier animal herido se defiende como puede y si tiene armas las usa, pero en ocasiones no es necesario que el animal esté herido, basta con cortarle la querencia o con molestarle en la comida o en los amores, depende de lo potente que sea el animal y del respeto que el humano le merezca y en eso cada animal tiene sus propias experiencias, esa y no otra es la razón por la cual los venados criados en las casas se vuelven SIEMPRE muy peligrosos, pierden el respeto al hombre; por otra parte los animales nos miden y saben muy bien con quien se las gastan, recuerdo que en casa una guardesa le quitó de la boca una gallina a la zorra, la zorra no se asustó y reiteradamente saltó para quitarle a su vez la gallina a la guardesa, la mujer, con miedo pero amante de sus gallinas, gritaba como una posesa apretando contra su pecho al objeto de la discusión con la zorra acosadora, a las voces acudió el marido de la acosada, armado con una buena vara, fue verlo aparecer y desaparecer la zorra como si hubiera visto al demonio. Hace poco mi hija pequeña estuvo invitada un fin de semana en la finca de una amiga en Toledo, contaba como el padre de su amiga tiene que defender el jardín y los frutales que tiene allí disparando con sal a los jabalís y como cuando estaban tranquilamente en la piscina vieron aparecer la jeta de uno de estos individuos asomado entre los rosales que las rodeaban, resulta que en esa misma finca el padre y la madre de la amiga de mi hija hacen esperas y dan ganchos a los cochinos, y los mismos cochinos que son osados en el jardín son desconfiados cuando los pillas lejos de él. El llevar toda la vida en un campo lleno de toros bravos, y el miedo que me dan, me ha enseñado mucho sobre lo que se puede y no se puede hacer ante un animal bien armado, y mucho sobre el lenguaje corporal de esos animales, si te fijas y lo entiendes siempre avisan, si no le haces caso y sobrepasas su distancia de seguridad o te interpones en su camino ten tu la seguridad de que o sales por pies o te quitan ellos, y eso mismo hacen los animales salvajes y muchos de los domésticos. Es muy cierto por otra parte el dicho de los cazadores profesionales africanos “Son los animales muertos los que matan”, el vender cara la vida es la última solución cuando no les quedan fuerzas ni salidas para huir. Un gran cuervo alicortado de un disparo del 22 LR, cuando acababa de matar un cordero recién nacido de un solo picotazo en el cráneo, nos trajo por la calle de la amargura al pastor, a un guarda y al que suscribe, aquel bicho era una fiera y si no es por la oportuna intervención de una mastina que lo atacó por la espalda nos saca los ojos a alguno; un macho cabrío, feo y mal oliente como él solo, me pegó una paliza respetable cuando yo debía de tener entre los 13 y los 15 años, y un gallo nos tenía a todos los muchachos de la finca en constante atención, te buscaba las vueltas y te atacaba con saña por la espalda, a mi me pilló dos veces cuando me quitaba las espuelas tras dejar al caballo en su box, para darle una lección al puñetero gallo un día me quité las espuelas dentro del box y a la salida simulé que me las estaba quitando cuando en realidad las tenía bien cogidas por las correas en la mano derecha, como vigilaba con el rabillo del ojo lo vi llegar, le solté un latigazo con las espuelas que se le quitaron las ganas definitivamente de volver a picar a nadie, tan definitivamente que su propietario se lo tuvo que comer con arroz. He tenido que atender y transportar a un herido grave por un jabalí, fue un disparate cometido por desconocimiento del sujeto, que intentó rematar a un buen macho herido del día anterior con una navajilla de nada, a dos amigos muy cazadores los han herido jabalís, en ambos casos por exceso de confianza en si mismos, al final los animales, cualquiera sea el animal, te hieren solo por dos motivos por no saber lo que haces o por confiar demasiado en lo que sabes y en tus facultades, el desconocimiento y el exceso de confianza son los dos extremos pero tienen un mismo fin, yo no creo que los jabalís actuales sean más agresivos, es más creo que los viejos machos “arochos” de mis primeros tiempos de cazador tenían más peligro con sus 60 kilos que muchos de los actuales con 100, pero ahora anda por el monte, y caza, mucho sujeto que no sabe nada de bichos y por otra parte hay muchos más jabalís que nunca, esa combinación es la que hace más frecuentes las heridas producidas por jabalís. Existen casos, raros e infrecuentes, en los que un jabalí se envalentona por su carácter soberbio, que decía Covarsí, y el comportamiento temeroso de los hombres que ha tratado y termina por ser agresivo con los humanos, también le pasa a los venados, en la finca extremeña de unos amigos sucedió uno de esos casos, un buen macho se dedicó a cubrir las cochinas ibéricas poniendo en fuga a los verracos caseros y amedrentando al porquero “arruando” con fiereza, con ese sonido de cucharas chocando que tanto nos gusta oír cuando nos acercamos a comprobar el resultado de un disparo, al final y tras varias carreras del porquero en busca de refugio uno de los dueños de la finca lo mató recibiendo con un tiro de su express. Si solo pisas el campo para cazar en batida te puede parecer que el comportamiento del jabalí es muy diferente del real, si pisas campo tu solo y lo haces con frecuencia verás que cada animal es un individuo diferente con comportamientos individuales muy diferentes, nada que ver con el que puede tener un jabalí metido en tremendo follón de olores, perros y tiros de una montería o una batida, hace muy poco he visto como a las cinco de la tarde de un muy soleado día un gran macho se paraba a mirarme y lo hacía como diciendo: “¿Qué coños pintas tu aquí?, este monte es mío déjame en paz”, cuando un buen macho se comporta así suele ser por cuestiones de celo, para mi que este año está a punto de comenzar esa época, que un jabalí macho importante recorra de día un territorio y lo haga con aire desafiante buscando camorra lo indica, en las fincas grandes ganaderas siempre se han conocido jabalís que matan corderos, o aquellos otros, que ven con frecuencia los vaqueros, que son capaces de disputarle el pienso a los becerros o incluso a los toros, su comportamiento osado nada tiene de parecido con el que tienen durante una montería.. Creo que un jabalí macho adulto y fuerte puede llegar a ser descarado y prepotente pero difícilmente será agresivo con los humanos, mucho menos que un verraco domestico que esos me imponen más respeto si tengo que entrar en su terreno, un jabalí herido puede darnos un serio disgusto, pero solo nos lo dará o por desconocimiento del cazador o por exceso de confianza, nunca se le debe perder el respeto a un animal y mucho menos a un animal herido, o disminuido de facultades por enfermedad que eso también se da en la naturaleza. Cordialmente, Julián Coca
Usuario anónimo
06/11/2006 18:48:03
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batidas en galicia
Mi rifle fn cal.270, tiene un arañazo de unos 6 cm en la culata de un corzo que quedó herido con la columna rota y le rematé a cuchillo y casi me saca los ojos, menos mal que se giró sobre el hombro el rifle y paró la embestida, y eso que dicen que son como corderos, y otro corzo, a mi amigo Joaquín, de León, le hizo un siete bien hermoso en el antebrazo. El año pasado, con mi padre en un monte de pinares espesos de León, estaba al corzo y me salió un jabalí seguido de dos perros que venían de Dios sabe donde, y le disparé dos veces quedando herido,los dos perrros lo agarraron y les dió una paliza que lloraban la leche y se marcharon despues de estar más de media hora chillado y ladrando, era un machejo de unos 60-70 kilos, y daba sangre roja clara y con mucha espuma, pues bien, fuimos a por nuestro teckel y le seguimos durante 500 mts hasta que se metió en una gran espesura de pinos y escobas y le dije a mi padre, vamos a llamar a alguien que traiga perros de agarre que no me fio un pelo de este bicho, pero nadie pudo venir, y al final le convencí para irnos, ya que no quería ni 'pa tras, estaba más picado que el perro y por la noche le confesé que estaba muerto de miedo, y que no me atreví a entrar allí, me llamó de todo por dejar el bicho herido, pero prefiero que me llamen cagón a que me llore mi hija y mi mujer. y no me duelen predas al contarlo, otras veces con reses más bravas he toreado y no he movido ni un músculo cuando se me ha venido encima un cochino herido por mi primer disparo y el de remate lo he hecho a 2 metros. No todos los días uno se encuentra valiente y si hay duda mi consejo es que aprecies vuestra piel, aún a riesgo de estar equivocado. un saludo Txema García
Usuario anónimo
06/11/2006 19:06:34
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batidas en galicia
En mis años cazando por estos montes gallegos de la provincia de Lugo me llevan pasando distintas anecdotas con los jabalies,en una ocasion rastreando un buen ejemplar me lo encontre quieto en la esquina de un campo estaba enganchado por un lazo q posiblemente le habia colocado el dueño del campo ,el animal al verme pego un tiron rompiendo el lazo hacia mi y yo sin ningun tipo de arma me quede inmovil frente al animal esperando su embestida no me dio tiempo a mas, el animal al llegar a un metro de mi volteo y se fue campo a traves.Contandoselo a mis compañeros no se lo creian le cubrimos donde se metio y estaba a unos veinte metros encamado tan feliz tuvo la suerte un compañero de abatirlo un buen ejemplar,yo miedo os puedo asegurar q no pase. En estos montes de la provincia de Lugo la espesura de los matorrales es muy densa no siempre cuando herimos un animal no podemos entrar cuchillo en mano nos jugamos el fisico ,los perros de agarre aqui no nos funcionan muy bien es monte muy cerrado no tienen defensa ninguna y cuando cazas con 12 o 15 canes y los ves salir todos abiertos por un jabali o sientes q te los esta destrozando quien no entra en su ayuda.Por otra parte a quien le gusta dejar un animal herido en el monte sabiendo mas o menos su ubicacion am personalmente no me parece de cazadores.
Usuario anónimo
06/11/2006 23:58:43
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batidas en galicia
Si eso es verdad, estas agresiones son frecuentes en las batidas, pero no se si os dáis cuenta de una cosa,  en muchos casos ( no en la mayoría ) suceden siempre después de comer y beber la bota del vino, después de la bota el ¿ montero ? de pacotilla se convierte en un luchador de cuchillo, se mete donde sea, el jabalí lo saca el de ahí a patadas, y sin tomar las mas mínimas precauciones enta para allá, le grita lo pone nervioso, se ve acorralado, y como cualquier animal recurre a su estrategia, que es su defensa, y si no fuese así la caza del suído no tendría ningún valor. Saludos, y precaución, con el jabalí, y con la bota.
Usuario anónimo
07/11/2006 10:06:07
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batidas en galicia
Respondiendo a Ignacio: El primer caso, cazador de Becerreá, me lo ha contado mi socio, que ha heredado mis perros de caza mayor y es compañero de cuadrilla del “atacado”, del segundo tengo referencias gracias a ti, pero es este caso como ya he dicho antes no creo que pueda tratarse de ataque. Referente a la espesura en los montes de Lugo, habría que matizar, ya que no todos los montes de la provincia son iguales, bien es cierto que en algunos matos de los concejos que apuntas la espesura, a priori, puede parecer inmensa, pero bajo ella, o mejor dicho, dentro de ella, la cosa no es para tanto, si bien en algunas zonas concretas de tojo y zarza, la cosa si se complica más de lo habitual, aunque hablamos de pequeñas extensiones. A mí tampoco me parecía nada bien eso de dejar caza herida por el campo adelante, siempre he procurado ser más prudente con los venados que con los jabalís, entre otras cosas porque aquí en el norte, con sabuesos o grifones raras veces entras a cuchillo, aplicando plomo en lugar de acero la mayoría de las ocasiones, lo cual no me parece mal. Sin embargo, cambia el cuento cuando andas en otros montes y la pieza que has dejado herida pesa mas de 800 Kg., montes muy parecidos y cerrados a estos nuestros, te aseguro que adquieres otro punto de vista sobre lo que es buscar un bicho herido, un bicho que a diferencia del jabalí, si viene derechito a por el que le ha pegado el tirascazo, esto viene a cuento, porque comprendo perfectamente lo que Txivi ha querido decir y también la prudencia en estos casos, no es mala consejera. Lo de la bota, Pepe, en todas partes hace mella. Chaín
Usuario anónimo
07/11/2006 11:19:51
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batidas en galicia
Hola a todos Hombre, pienso que desde siempre se han venido dando situaciones comprometidas (aunque puntuales) provocadas por el jabalí y qué cuadrilla de caza no ha quedado "temblando" al ver como sus perros punteros eran abiertos por el suido (por algo eran los punteros), quedando en el mejor de los casos como mero susto y en la inhabilitación del can para esa temporada. Sí es verdad que se pueda intuir cierto incremento de su agresividad hacia al hombre que, particularmente, creo que es altamente dependiente de la presión cinegética y no cinegética a la que se está viendo sometido. También, claro está, influyen las cualidades del montero; a un jabalí herido siempre se ha de entrar de forma sigilosa y con extremo cuidado, nunca de forma escandalosa, lo único que conseguiremos es que se altere aún más. Por otro lado, comparto cuando Ignacio habla de la complejidad del monte gallego. Es bastante duro entrar a rematar un cochino en brezales (uceiras) "casi inventariables", a gatas, casi sin poder revolverte y en solitario. Es verdad que a lo mejor después lo encuentras en algún claro que él incluso ha creado en su defensa ante los canes o con los tormentos que está pasando al tener presencia de plomo en su cuerpo. Pero hay que llegar a él y os puedo asegurar que digan lo que digan, aquí en Galicia, no es del todo fácil. Diría por ahí alguno que hay que tenerlos bien puestos y de esos, en cada uno de nuestros tecores, se cuentan con los dedos de una mano. Pero el cómputo de todo ello es lo que le da a su caza algo más.... Un saludo
Usuario anónimo
07/11/2006 12:20:48
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batidas en galicia
A mí me parece que los atributos hay que utilizarlos meramente para lo que han sido diseñados por el divino creador y no abusar en exceso de ellos, da mejor resultado usar la cabeza, aunque resulte menos romántico. Aunque bien es cierto que comparto contigo eso de que ay que tenerlos bien puestos, pero no para entrar hasta el suido, sino para cazar en batida aquí en Galicia, donde, y a las estadísticas me remito, el mayor número de accidentes (incluso mortales) los causa otro animal, calificado por algunos de racional, que porta arma de fuego. Es cierto que para llegar a un jabalí herido, en ocasiones hay que entrar a gatas por el camino que ha abierto el animal en su huida, es cierto que con las perneras, las zarzas, la ropa de aguas y el sofocante bochorno húmedo, la mayoría de las veces no resulta agradable, pero también es cierto que en ocasiones el “podón” que utilizas es de la casa Beretta y va por delante, abriendo camino, un poco diferente de lo que se acostumbra a hacer en las jaras de más al sur, donde la única ayuda que tiene el montero, reside en los caninos de sus perros, evidentemente sería de Perogrullo volver a la manida cuestión sobre lo poco que agarran unos sabuesos frente a unos podencos campaneros auxiliados de un par de “presas”. Volviendo a la precipitación y la dificultad de la llegada, tal vez ahí radica lo que Ignacio a descrito anteriormente, y tal vez resulte cómodo para mí desde el teclado ya que las cosas se piensan de distinto modo, personalmente me he visto antaño varias veces en este brete y en ocasiones el miedo a lo que les pudiese estar pasando a los perros hace que cometas imprudencias, por suerte el mayor susto se saldo con un tajo en una bota gaviota de neopreno que todavía añoro, quedando los otros en empujones con los tojos clavados por todas partes, lances que se produjeron cuando todavía tenía melena, o sea que ya llovió y el comportamiento no creo que se haya modificado mucho. Otro saludo Chaín
Usuario anónimo
07/11/2006 17:51:49
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batidas en galicia
Yo no conozco ni de lejos vuestras batidas norteñas, pero me imagino que en algunas cosas serán similares a las de más al sur, donde utilizamos los podencos, como dice Chaín. Por ejemplo, en este tema me puedo imaginar las escena de un guarro acosado por los perros, y reculado en uno de vuestros tojos, y el cazador acercándose precipitadamente y sin muchos miramientos a resolver la situación, sin nada de cautela, ni sigilo y bien a la vista. La conclusión de la situación supongo que será igual en ambos lados: el jabalí se olvida de los perros y se lanza invariablemente a por el ser humano que acaba de aparecer en escena. Si de rematar con el cuchillo uno de éstos animales agarrado por los perros se trata, también podemos tener disgustos. Primero hemos de ver la situación del guarro, y donde tiene la cabeza y el culo. Segundo, confirmar que el guarro está bien agarrado. Y tercero, entrarle por detrás, a ser posible de arriba a abajo, con total sigilo, sin aspavientos y observando si los perros extrañan nuestra presencia. Si no se alteran con nuestra presencia, entonces se podrá proceder. Si esto no lo hacemois mecánicamente así, lo más normal es que cosechemos como mínimo un revolcón. Por lo demás, no he observado nunca una conducta agresiva de ningún guarro si no era en estas tesituras fastidiosas para él, y lo más que nos puede pasar es que nos atropellen si nos ponemos en su camino, pero las consecuencias se limitan a dar con nuestro culo en el suelo, nada más. Saludos. Santiago Segovia Pérez
Usuario anónimo
08/11/2006 11:01:26
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batidas en galicia
Como soy intimo amigo, muy intimo, del Baron de Munchausen le he pedido permiso para daros el tostón con un cuento suyo que viene a cuento en este tema. Perdón por el rollo y espero que os divierta. Cordialamente, Julián Coca ENTRAR A CUCHILLO EN UN AGARRE In illo tempore, es decir cuando existía cazar.com y muchos de nosotros nos conocimos escribí estas líneas, como ahora empieza la temporada jabalinera la cosa viene a cuento... y ya sabéis yo a un cuento no me resisto y algunos quizá no lo leyeran os lo mandó pues esto del remate es una cosa siempre en discusión. Entrar a cuchillo a un agarre, pues eso es una de las mejores, más bellas, y más obligadas cosas de la montería .... cuando se puede, y en ese se puede está el misterio, cuando yo tenía 18 años podía y lo hice en varias ocasiones, no una barbaridad de ellas pero si en algunas, durante varios años más continué haciéndolo cuando era menester hacerlo, pero entre que mis kilos no fueron escasos nunca, el paso de los años, las horas de despacho, el bajarme del caballo (montaba un par de horas diarias, al levantarme o la hora de la siesta según las estaciones), nadar la décima parte de lo que nadaba y la barbaridad tan bárbara de fumar 60 pitillos diarios, las cosas fueron cambiando, demasiado rápido para mi gusto, y hoy, aunque ya no fumo nada, entrar a cuchillo a un buen navajero me podría costar un disgusto más que mediano, pero así y todo, si me encuentro en el sitio ... y la cosa esta caliente y con sangre de perros por medio, mucho me temo que intentaría intervenir, de la mejor manera y más segura posible, pero lo haría, me gustan demasiado los perros y los perros valientes ... más, pero esa intervención mía, sería tan disparate como la de ponerme a torear un utrero, o subirme el primero en un potro, son cosas que tienen su edad y su momento, y nadie esta obligado a hacer algo que entraña riesgos, para él y por sus circunstancias, muy superiores a los normales. He visto rematar jabalís a cuchillo, a perreros, guardas, furtivos y a bastantes de esos que algunos llaman “señoritos”, uno de estos últimos dueño, por aquel entonces y de eso hace ya bastante tiempo, de una magnifica rehala tiene el “record” de los que conozco, en una finca de Oropesa remato 13 en un solo día, tenía todas las facultades físicas que imaginar cabe, eran sus perros, lo conocían y los conocía, y además el rematar de ese modo era su mayor afición y entrenaba a sus perros de forma constante para ello, de día y de noche, rondaba como D. A. Covarsí, pero lo hacia a pie, su perrero Federico “El Corcho”, aunque si tuerto, tampoco era manco precisamente; también he visto rematar navajeros, que no cochinetes, a dos señoras, y de una  Infanta de España se que lo hizo, un intimo amigo lo presenció, cuando ya no era precisamente una jovencita y muy probablemente no fuera ni la primera ni la única vez que lo hizo. Existen ciertas cosas que todos debemos tener presentes antes de acometer algo tan bello y tan bravo como rematar un buen navajero a cuchillo en un agarre, el cuchillo debe estar afilado, muy afilado y con la punta bien cuidada, ser robusto especialmente en la unión de la hoja con la empuñadura y muy capaz de aguantar sin partirse un violento quiebro entre las costillas del jabalí, las formas pueden ser variadas, pero a mi me gustan las clásicas higuelas españolas, el tamaño no hace falta que sea enorme, pero a mi al menos me gusta que sea más bien pesado y balanceado hacia la hoja, cuidado con los mangos superfereloticos y espiralidosos muchas veces dañan más que otra cosa, algo trascendental son las guardas o gavilanes, JAMAS PERO JAMAS DE LOS JAMASES, uséis un cuchillo sin ellas y sin que además sean suficientes, he visto muchos más accidentes, algunos gravísimos, por una mano deslizándose rápida y violentamente sobre una afiladísima hoja de dos filos, que por los mismos jabalís, de estos he conocido muchos sustos, pero accidentes serios solo cuatro, uno de ellos le pudo costar a la pierna a un gran amigo, otro le costo una sería costura en el trasero a uno de los hombres que más sabe de jabalís de los que conozco, cometió una imprudencia por exceso de confianza, pero tuvo un acierto, dejarse curar por una veterinaria, que era el sanitario más próximo y le dejo el trasero estupendamente, vamos que se lo puede enseñar a cualquiera sin sonrojo, a otro me tocó llevarlo al hospital en un Land Rover Santana, con una puñalada que iba desde la rodilla hasta la ingle por la parte interna del muslo, aquel día se produjeron dos milagros, uno el que llegáramos vivos, para frenar el dichoso Land Rover había que tirar el ancla por la ventanilla, y otro el que aquel desconocido, al que el  guarda Donato y yo recogimos de los brazos de otro guarda, en Cazorla en una mañana de niebla cuando salíamos a recechar un gamo, saliera vivo, por cierto que ni él ni nadie de los suyos nos dio nunca las gracias, tampoco era imprescindible pero ..., el cuarto fue un conocido con una puñalada tremenda en el muslo y algo más ... el cochino se llevo por delante uno de los testículos del cazador. Por supuesto llevar siempre el rifle, el cochino se puede soltar o estar ya suelto cuando lleguemos hasta él, el cuchillo en su funda hasta el momento de ser usado, y especialmente tener muy en cuenta el aire siempre del cochino hacia vosotros nunca, pero que nunca, nunca a la inversa, es mejor que te vea a que te huela  o te oiga, esto ultimo es tema aparte, si conoces a los perros, y ellos a ti, son suficientes y están enardecidos, anímalos con la voz sin grandes alaridos ni aspavientos, frena tu carrera y llega suave y sin grandes “moviciones”, que dicen en el campo, hasta el agarre, en la mayor parte de los casos, con perros desconocidos, siempre y por principio, es mejor entrar calladito, con aspecto y ademán de saber lo que haces, aunque no lo sepas, no olvides que el lenguaje corporal es decisivo con la mayoría de los animales y con los canidos muy en especial. Cuidado con los perros, especialmente si el agarre es de un venado, con los cochinos grandes siempre mantienen un punto de miedo que les hace mantener la cabeza más fría y enterarse mejor del entorno, con los venados se vuelven medio locos y te pueden costar un disgusto, con los jabalís si están bien agarrados hay que buscar un hueco entre ellos y apartar alguno con cuidado, si no lo haces tu mano puede pagar el pato. Cualquiera de los que habéis rematado habréis notado el tremendo efecto de una cuchillada, un bicho grandote, capaz de no acusar un buen disparo, parece desfondarse ante la intervención del cuchillo, por lo tanto en casos difíciles no os empeñéis en buscar directamente el corazón en la primera puñalada, puede y suele suceder que el mayor peligro para el rematador, tanto procedente del jabalí como de los perros que lo acosan, este en esa zona, si atacáis por detrás, una buena cuchillada desde el lomo hacia abajo o levantando una pata trasera y acuchillando de abajo hacia arriba, suele facilitar sobremanera una segunda intervención en su sitio y definitiva, parece cruel pero lo es menos que andar como un pinchauvas tirando puñaladitas ineficaces y temerosas durante uno segundos interminables. Como soy cuentista de natural, y ya no es momento de andar cambiando de manías, os contaré una historia que explica muy bien mi anterior aseveración u opinión, como queráis llamarlo, estudiando sexto, o preu no recuerdo bien pero lo mismo da, nos llevaron a hacer unos ejercicios espirituales, mi intimo amigo Luis S.F., que era un guaperas de lo más simpático, aportó a los ejercicios un flemón de aquí te espero, necesitaba tres inyecciones diarias de antibióticos, la cosa empezó solo regular pues el cuarto de baño, por llamarlo de alguna manera, era común y no muy presentable, Luis y yo, nos pensábamos apañar gracias a un gran frasco de Colonia de Yerbas, frasco que en su primera salida fue al suelo con gran estruendo, provocando a Luis para soltar un “Ya se jodío la primavera...”, que nos costó tremenda bronca, pues de uno de los retretes y con los pantalones a medio camino salió el Padre Director de los Ejercicios, hombre irascible y catastrofista en extremo, que nos puso a caer de un burro y casi de dos..., creo yo, que como dice J. Hunter referido a los rinocerontes, la ira y el mal humor, en este caso del eclesiástico sujeto, están íntimamente ligados al estreñimiento, pero ese no era el tema; la Casa de Ejercicios estaba regentada por una monjas y naturalmente la encargada de la enfermería era una de ellas, cargo que para mi le había sido otorgado a dedo y no por meritos, para poner las inyecciones anti-flemón a mi guapo amigo, la monja requirió la presencia de otra colega y la de un par de compañeros del paciente, amen de dejar la puerta abierta totalmente, en la primera ocasión ordenó al pobre Luis bajarse un par de centímetros los pantalones, y ella calculando como pudo, con la cara vuelta hacia el lado contrario, comenzó a largarle pinchazos, clavó desde el omoplato hasta el cinturón en diez o doce sitios, entre grandes alaridos del paciente y sufriente, al final. y de pura casualidad, enganchó en un sitio medio idóneo y los tres consternados testigos varones gritamos al unísono “Ahora, ahora, Sor, rápido, empuje el embolo ...”, y vaya que empujó ..., lo tuvo a la pata coja la semana de ejercicios, por la noche tocaba la siguiente inyección, tuvimos que llevar a Luis amenazado y por la fuerza, y naturalmente la expectación era total, a la espera de sus gritos todo era silencio y recogimiento, la monja ante el éxito, relativo, de la mañana, estaba envalentonada, se consideraba muy capaz de pinchar mirando al tendido, el pobre Luis ... pues acongojadito, entre el flemón y la monja el flemón sin duda, pero ..., se repite la historia dos centímetros de zona bajo la cintura al descubierto y monja que larga pinchazos cual una hilandera loca, cogote, hombro, espalda, cintura y hasta en la cartera le pincha al pobre hombre, los alaridos de Luis, a punto de ser convertido en hamburguesa, hasta en verso, de pronto ... se hace el silencio, Luis se baja los pantalones y los calzoncillos hasta los tobillos, se vuelve, agarra a la monja punzante por los hombros, se la pone delante y ... “Mire Sor, mire, cuanto quiera y pueda y después ... por favor píncheme de una Santa Vez, que el quinto es más pecado que el sexto, que por algo lo colocaría Dios delante”, la carcajada que resonó en aquella Santa Casa se debió oír en Roma, el estreñido Director nos quiso expulsar de los ejercicios, la Superiora, que debía estar intestinalmente mejor regulada, lo impidió y le pidió disculpas a Luis por el trato, al día siguiente un practicante seglar había sustituido a la reprimida Sor. Estaréis de acuerdo en que la historia avala mi opinión, en lo de que a rematar jabalís se refiere. Un cordial saludo, Munchausen