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Usuario anónimo
13/11/2006 16:06:57
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La Ley de la Primera Sangre
Amigos Foreros; Recurro a vostros para intentar solventar un "pequeño problema" que ha surgido en una monteria este pasado fin de semana, aquí, por tierras galaicas, y aunque tengo mi idea de la cuestión me gustaria contrastarla con vuestra opinión; es más, me gustaria que po un momento os volvieseis capitanes de monteria y decidieseís el asunto. Ahi va la cuestión: Montería de pago, baratilla, pero de pago al fin y al cabo.A media monteria una de las rehalas consigue levantar y cercar a un buen cochino, momento en que el perrero logra asistir tres puñaladas en el medio del lomo al cochino ante la imposibilidad de hacer nada más, el cochino a continuación logra deshacerse de perros y perrero y se zorrea por la mancha hasta llegar a una postura en la que es abatido de un tiro limpio en medio de la cabeza.Excelente cochino. La postura lo reclama como suyo, el perrero se remite a la ley de la primera sangre y lo lleva, tras otorgación por parte del orgánico. PREGUNTAS: ¿Por la Ley o Tratado de la Monteria, a quien le corresponde el trofeo?. ¿La Ley de la Primera Sangre es válida para las rehalas también o solamente para las posturas? Bueno amigos, quedo a la espera de vuestras respuestas, tal vez entre todos podamos salvar una amistad, aunque me temo que ya es demasiado tarde.Un saludo para todos. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
13/11/2006 16:33:00
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La Ley de la Primera Sangre
Desde mi punto de vista, el perrero es tan montero como la postura. Si está claro que ha pinchado al cochino, no hay duda. PRIMERA SANGRE para el perrero. Aunque no tiene que ver mucho con este tema, puede ser útil para solventar futuras dudas. Un tío mío me contó una vez que tirarón a "la limón", él y el vecino, un cochino. Los dos le dieron al guarro, y como ninguno estaba en condiciones de decir si su tiro era el primero, le propuso lo siguiente: Como quiera que los dos eran "dueños" del cochino, decidieron tirar una moneda al aire. El agraciado se quedaría con la boca original, y le haría una réplica en la taxidermia al otro. La fórmula fue un éxito, y la deberíamos aplicar todos en casos similares. Un saludo, Tomás Allende
Usuario anónimo
13/11/2006 17:09:44
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias Tomás, por tu opinión; curiosamente y este es el "Quid" de la cuestión; otros piensan todo lo contrario, que el perrero no tiene derecho a la primera sangre.Por favor, más opiniones, gracias de antemano. Fdo.- Óscar Garriga
admin
13/11/2006 18:01:04
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La Ley de la Primera Sangre
Como dices la montería era de las de pago. Asumo que el que va con arma de fuego paga y el que va con los perros cobra...¿? Si es así el perrero no tiene ningún derecho a quedarse con ningún trofeo. En el peor de los casos el trofeo será de quién pagó al perrero, esto es: el organizador. El perrero no puede reclamarlo, cosa distinta es que el aroganizador se lo regale. Esto que digo se lo he oido decir a monteros viejos con experiencia. Es un problema creciente en muchas monterías en las que abundan rehalas con perros de agarre. En nuestra zona es absolutamente inédito, de una porque los perros son sabuesos, y de otra porque el trofeo importa un carajo a la mayoría. Saludos Gerardo Pajares
Usuario anónimo
13/11/2006 18:47:54
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La Ley de la Primera Sangre
Ya sabía yo... que el dinero lo iba a fastidiar todo... Si distinguimos de los que cazan pagando, y los que no... ¿Acaso no somos todos cazadores?, ¿Acaso el éxito del día no depende de que los perros "cacen"? Si el dueño de la finca determina que los perreros tienen que dejar sus capturas en "la casa", bendito sea Dios. Aún así, la regla de la primera sangre es sagrada, aunque sólo le hayas hecho un pequeño agujero en la oreja, yo jamás discuto (es lo que me ha enseñado mi padre después de muchísimos días de hacer de secretario...). Personalmente creo que no habría problemas si todos somos conscientes de esta regla. Un saludo. Tomás
Usuario anónimo
13/11/2006 19:14:26
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias Gerardo por tu opinión, al igual que gracias a ti tambien Tomás; lo cierto es que he preguntado en zonas monteras por excelencia, Extremadura, Córdoba,...y todos coinciden con la opinión de Gerardo. Me gustaria escuchar mas opiniones y mas me gustaria que alguién pudiese decirme si la Ley de la Primera Sangre excluyendo a los perreros se recoge en algún tratado, normativa,... ya que sin mencionar ningún tipo de exclusión, (tal vez porque ya la dé por supuesto), la ley si aparece recogida en el Tratado de la Monteria. La opinión de Tomás es la primera que le otorga el trofeo al perrero por haber hecho la primera sangre, que es lo único que menciona el tratado, sin diferenciar el autor; y sin embargo toda España dice lo contario, no sé....haber si alguién puede ayudarnos un poco más en este tema tan enfarragoso. Fdo.- Óscar Garriga
Jaime Jiménez
13/11/2006 22:19:27
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La Ley de la Primera Sangre
Hola a todos, coincido con la intervencion de Gerardo y creo que no hay mucho más que decir sobre el tema, a mi lo que me han enseñado de toda la vida es que la ley de la primera sangre excluye a los perreros, además lo considero logico, ya que como an dicho antes el montero es el que paga y el perrero el pagado, de todos modos si la res fuese cazada por el perrero, sería de la organización. Espero haber aclarado algo aunque solo he reafirmado lo dicho por Gerardo, lo siento no serte de más ayuda Oscar. Saludos ya nos contaras el desenlace.
Usuario anónimo
13/11/2006 22:49:20
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La Ley de la Primera Sangre
A mí me parece que la regla de la primera sangre no es una regla sagrada. De hecho se pueden poner ejemplos en los que su aplicación sería absurdo e injusto. Recuerdo una vez que, de chico, rematé un venado porque al tiro de una montera le ví cocear.  Tras mucho mirarlo ella y remirarlo yo le encontré un ojal en  un corvejón, entre el tendón y el hueso. El venao era muy pequeño y de otra manera yo no lo hubiera tirado. De hecho yo no lo quería para nada, y la Sra. tampoco, pensando en que su disparo mal merecia la propiedad del venao, que allí se quedó. Pero fijaros qué absurdo hubiera sido que por ese ojal ella pudiera reclamar su propiedad! Creo recordar que la antigua ley de caza hacía mención al tema este de la propiedad de las piezas de caza y lo que decía era que se aplicaría, primero, la costumbre del lugar, y que en su defecto, la pieza sería del que hubiera hecho la primera sangre, que es tanto como decir que primero actuara el sentido común y se resolviera el tema por las buenas. En mi opinión a una recova que va cobrando no le correspondería el trofeo del cochino que nos cuentas, Oscar. No es que no cace, Tomás, ni es que no sea fundamental el que los perros cacen , y bien, es que si va cobrando, va a currar. Y otro comentario que quería hacer respecto a no discutir. No discutiendo y permitiendo que te roben un trofeo estás permitiendo que se salgan con la suya. Dejando a esa gente actuar impunemente estás alimentando y favoreciendo ese comportamiento que tanto contamina las monterías. Claro que hay que discutir! No pelearse ni insultarse ni pegarse, pero sí defender con resolución y buscando los apoyos de los monteros más viejos tu venao o tu cochino. Un saludo, Alvaro Mazon
Usuario anónimo
13/11/2006 23:18:19
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La Ley de la Primera Sangre
Estimado Tomás: Siento decir que el que en una montería pagues o no cambia mucho las cosas, y eso se debe a la tradición. Así, si acudes a una montería invitado es de suyo que los trofeos, aunque sean oros, pertenecen todos a la propiedad, haga quien hag la sangre. Otra cosa será si el propietario indica que los trofeos se los queda el que los mata, eso sólo depende de él. Yo no sé mucho de monerías. He ido a algunas, en todo caso pocas, pero si he prestado oidos a lo que cuenta la tradición, al menos la que yo conozco. Sobre si la Ley dice algo hoy hay que referirse, mal que bien, a las leyes regionales. En Asturias la misma sentencia que en la caza mayor la propiedad de la pieza es de aquel que ocasione la primera sangre, en tanto que en la caza menor es de quien la mata definitivamente. Sin embargo es curioso como de forma tradicional se admite, al menos en las zonas donde he cazado de Asturias, que la pieza es del que la mata y no del que la hiere, y lo más importante... la pieza es siempre del perro. Recuerdo hace ya bastantes años cazando nosotros en Lendelforno, concejo de Villayón, a los corzos en batida, enfrente, río Baradoira por medio, en Lendequintana, cazaba otra cuadrilla. Escuchamos con claridad el profundo y siempre alentador latido de un griffon que había levantado pieza. En el fondo del río, en una puesta de muy difícil acceso estaba "Chispeiro". Este Chispeiro es un muchacho de aldea, no muy leido por cierto, pero hombre de campo y sano a carta cabal. Escuchó la carrera y quieto como un muerto esperó a que la pieza diera la cara en el único cruce que aquellos riscos agrestes permitían. Por allí saltó un bello corzo, a fe mía, y dió con sus huesos en tierra de un certero balazo que Chispeiro le envió con toda justicia. Se llegó al corzo, le echó un vistazo, se sacó una cuerda de esas de paca que tanto avío hacen en el monte, esperó al can, le dejó morder la pieza y lo amarró a un "humeiro" de la orilla. Después se subió a un risco y desde allí, a voz en cuello, dijo: ¡Eh, los de Lendequintana... que el can roxo troxo un corzo, que aquí lo tenedes morto y ye bon! ¡Que tengais buen día! Y dicho esto recogió la escopeta y sin dudarlo dejó allí el corzo para que la otra cuadrilla lo recogiese. Y puedo asegurar que eran años en los que la carne de caza era muy importante, cuando nada se desperdiciaba y las corzas lo pasaban nada más que regular. Pero la tradición pesó como una losa como para no dudarlo: la pieza era del perro. En fin, espero que al menos esta anécdota sirva para ilustrar que la tradición y la costumbre están en el origen de las normas y cunado no por encima de ellas. Saludos Gerardo Pajares
Usuario anónimo
14/11/2006 9:52:32
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La Ley de la Primera Sangre
Hola a todos, Respetando lo que diga la "propiedad" y sea regla local. Por supuesto que hay que respetar las tradiciones locales, a mi me invita todos los años un amigo a Navarra, y se caza por la carne. Yo tuve la suerte de matar un venado precioso de 14 puntas, y no esperaba que me lo dieran... Allí muchas veces se lo lleva el que ha hecho una nueva bodega y se lo regalan para decorar, o se lo lleva uno que le apetezca... A mi me lo regalaron y por supuesto estoy feliz con el. En cuanto a lo demás, ¿Álvaro, que hubiera pasado si ese "venadete" hubiera sido un oro? ¿Hasta dónde hubiera llegado la discusión? Es muy fácil renunciar a una guarra o a un venado malo. Muchas veces se atrinchera un guarro contra unas piedras y el perrero se la juega y le intenta pinchar para que no raje a sus perros... yo le doy el mismo mérito o más a eso que a un tiro de rifle. Por otro lado ¿si un montero sale de su postura a un agarre, a rematar a cuchillo, se le considera montero o perrero?. Supongo que la distinción la hará también el dinero. Yo personalmente tengo tan clara la ley de la primera sangre, que no me hago ni ilusiones ya venga con tiro o con cuchillada. Un saludo a todos. Tomás Allende
Usuario anónimo
14/11/2006 10:41:16
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La Ley de la Primera Sangre
Opinando, que es gerundio. La regla de la primera sangre es un principio o regla - que no ley - comúnmente aceptado entre quienes llevamos la montería Española en los genes. Ahora bien, esa regla determina el proceder general y no atiende a excepciones pero no impide que, entre señores, se conceda la propiedad de una pieza a alguien que no haya hecho la primera sangre toda vez que de no ser por este el animal habría escapado con toda seguridad. En mi opinión en eso consiste el señorío; el sentido común, la experiencia, la ecuanimidad y la elegancia deben ser características inherentes al montero que se precie - sea de origen humilde o de sangre azul -. Discutir - educadamente - no es un derecho, es una obligación, y de ellas se aprende y enseña a otros. Opino también que, independientemente de que la rehala cobre o no, los agarres son siempre para el perrero o rehalero siempre y cuando se hagan en buena lid y no sea este el objetivo último de la rehala. Pero claro, para ser considerado "agarre", el lance exige que el cochino quede allí sujeto y rematado por los perros o el perrero, no que lleve una cuchillada no mortal y que después sea abatido por un montero. Esto es lo que a mi me enseñaron desde pequeño - cuando apenas existían las monterías comerciales - , y lo considero justo. De esta forma, y en el caso que nos ocupa, el jabalí pertenece a quién le dio muerte con arma de fuego, no tanto porque la ley de la primera sangre excluya a los perreros si no porque ese guarro hubiese escapado a buen seguro. Saludos, Jaime Meléndez Thacker
Usuario anónimo
14/11/2006 10:59:43
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias Alvaro y Jaime también por vuestras opiniones, la verdad es que el tema es más enrevesado de lo que parece y más al extremo que ha llegado en este caso.El montero féliz comiendo ya en el restaurante con "su" cochino a la puerta, baja el perrero del monte y demuestra las cuchilladas, la felicidad se esfuma y cambia de bando; pasados unos minutos se sopesa la posibilidad de que el perrero no tenga derecho, pero el cochino ya está atado en la cima de su remolque. ¡¡ Buff !! ¿Tradición, costumbre? Pero si las monterias de pago en Galicia tienen tres telediarios, no nos podemos remitir a eso porque sinceramente no existe; el aspecto comercial en monteria en Galicia apenas se da, siempre se ha cazado entre amigos y ahi quiero pensar que no habria problemas, ahora en una monteria de 40 puestos, 25 son portugueses, pagando por supuesto, con una porrada de Kilómetros a sus espaldas,...por eso creo que deberian remitirse a lo que diga la ley montera y las costumbres monteras en toda España como regla general y no a casos concretos de zonas específicas. Yo entiendo que el perrero de pago está para llevar las reses a las posturas, no para cazar él, de ser así y consentirlo, los perros de agarre se multiplicarian en las rehalas, los cuchillos serian sustituidos por lanzas que a dos metros hicieran sangre, no sé.... además y pregunto...¿si el perrero tuviese derecho, este tambien se lo otorgaria la mordedura de uno de sus canes en el guarro a poco que le hiciese brotar una gota de sangre, no? Pues no. De todas formas y con el fin de solucionar el problema, además de no sentar un precedente erróneo, como sé que es complicado convencer a alguién a través de lo que se haga por la costumbre montera, si hubiese alguién que pudiera remitirme a algún texto (tratado, normativa, libro,...) en el que se recoga la exclusión del perreo del derecho de la primera sangre, se lo agradeceria.Un saludo para todos. Fdo.- ÓScar Garriga
Usuario anónimo
14/11/2006 13:00:03
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La Ley de la Primera Sangre
Estimado Óscar, Hasta no hace tanto, sólo se monteaba por invitación. “Hoy en lo mío y mañana damos lo tuyo”. Monteros, Perreros, rehalas y bestias hacían camino juntas hacia los cotos. Entre todos los Monteros, se ponía a disposición de los demás lo que buenamente pudiera cada uno. Unos coto, otros coto y/o rehala y el que buenamente podía, vino y tocino de la matanza de casa para juntarlo con las migas. Y así ha sido y ha venido siendo hasta que el joío dinero empezó a llenar las manchas como las flores de las jaras. “Montería de pago en Galicia”. De piedra me dejas, amigo Óscar... En la Montería Española, el día que se montea, la res deja de ser “nulius”. Ese día y en ese momento, en ese paso, es del Montero que lo ocupa. Él es quien juzga o decide la suerte de la res. Si ponerla con los remos por alto de un balazo o si dejarla pasar para que sea otro quien disfrute del lance. Por tanto, Perreros y Rehalas eran y son instrumentos de montear. Pero ni más instrumento ni menos que lo era el rifle, las balas, el catrecillo o el arriero con sus bestias para acarrear las reses. Ahora bien, Perreros y Perros no están para cazar. Su papel, con toda la trascendencia e importancia que tiene, no deja de ser claro y definido. Están para sacar las reses de sus encames. Así de simple. Y esto es así sea la Montería de pago o de invitación. Sea quien sea la propiedad quien sea. La res es – momentánea o definitivamente según ande de apuntaeras – del Montero. Antes, Monteros, Perreros y Rehalas eran un todo. El objetivo era sacar las reses y matarlas en los pasos y portillos, importando bien poco quien lo ocupase. Ahora – y cada vez más -, todo ha dejado de ser tal para ser nada. Y todo, por la importancia que se le da al trofeo. Muy por encima de lo demás. Y de esos polvos vienen esos lodos. El agarre va tan de la mano de la Montería como las migas o las delanteras de cuero, vaya eso por delante. Por tanto, el agarre debe sucederse y así lo hará mientras las armadas aireen o mientras la res equivoque el viaje y trate de colarse por lo limpio. En todo caso, el agarre debe ser la excepción y no la regla. Pero aun siendo excepcionales, se suceden. Y cuando se suceden, al menos en mi entorno, la res es del propietario de la rehala. Ni siquiera del perrero. Y no hay discusión que valga. En este punto hay que aclarar algo. La ley de la Primera Sangre se refiere a hombre y no a bestia (aunque en algunos casos sea difícil ver diferencias). No es lo mismo que una res se suelte en un agarre y se presente en un puesto a que lleve la cuchillada del perrero en los costillares. En este caso la res es de la rehala y por tanto, de su dueño. Entre la bibliografía existente, te recomiendo “Las Monterías en Sierra Morena a Mediados del S. XIX” de Morales Prieto, el obligatorio “20 años de Caza Mayor” de Yebes, los tres tomos de “Umbría y Solana” de Urquijo o “Relatos de Montería” de Paco García Sánchez. Un saludo, AB
Usuario anónimo
14/11/2006 14:15:29
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La Ley de la Primera Sangre
Tomás, donde sucedió el hecho y con quien sucedió, el que el venao fuera como fuera no era relevante. La Sra. no lo quería porque con semejante tiro entendía que no le correspondía. Y yo no lo quería porque no lo hubiera tirado si no es por pensar que lo habían enganchado con un balazo de peores consecuencias para él. Yo creo que se habría quedado en la casa. Hubiera sido lo más probable. No sé como esta posibilidad te extraña tanto. Parece que crees ser el único que anda con gente como Dios manda. Alvaro
Usuario anónimo
14/11/2006 16:26:27
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La Ley de la Primera Sangre
Alvaro, no lo decía por poner en duda a nadie, sino para plantear el problema y que todos pudiéramos darle una vuelta. El problema viene si hay trofeos de por medio, y lo correcto (desde mi punto de vista) es aplicar la ley de la primera sangre para evitar follones. Si luego te encuentras a un señor en el puesto de al lado, mejor que mejor. No pongo en duda que todos cazamos con gente decente, y otros no tanto... En fin, esperemos tener las menos discusiones posibles esta temporada montera. Un saludo, Tomás Allende
Usuario anónimo
14/11/2006 16:49:20
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias de nuevo a todos y en especial ahora a ti amigo Alfonso; de tus palabras debo deducir claramente que, ¿en este caso el cochino sería del rehalero, ya que es al mismo tiempo el propietario de la rehala?.Quisiera preguntarte también si en la bibliografia citada se recoge especificamente el derecho del propietario de la rehala si es el rehalero y no el perro quién consigue hacer la primera sangre, o si unicamente se cita la ley de la primera sangre sin distinciones (tal vez porque las de por supuestas), ya que en "Veinte años de Caza Mayor" no he conseguido releer ninguna distinción entre montero y rehalero.Un saludo y Gracias de antemano. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
14/11/2006 17:55:45
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La Ley de la Primera Sangre
Amigo Óscar, Desde mi humilde punto de vista y tal y como se hacen las cosas en mi entorno, el cochino es del propietario de la rehala sin discusión posible. Si en este caso propietario y rehalero coinciden, la cosa no varía. En todo caso, el dinero que pudre la sierra en este caso podría haber sido la solución, como he visto hacer en casos semejantes. Seguramente al perrero le hacía más avío la propineja que otro par de navajas para colgar en una tablilla y todo el mundo tan contento. Cuando te di la relación de libros lo hacía con la idea de la Montería Española en general en mente no con los perros en particular. En el caso concreto de los perros y los agarres en particular, únicamente me viene ahora mismo a la memoria el libro de Perico Castejón “La Rehala: Una vocación, una vida”. De todos modos a la mayor brevedad te consulto el resto y te cuento algo. De la distinción entre Montero y Rehalero leerás largo y tendido en el libro de Olías “Los perros. Mis pareceres” donde habla por separado de los perros, el perrero y el dueño de la rehala. Un saludo y gracias a ti, AB
Usuario anónimo
14/11/2006 18:11:41
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La Ley de la Primera Sangre
Hola tocayo: Espero poder ayudarte algo con este tema que siempre es peliagudo. Nunca he leido en los numerosos libros de monteria que he leido que el perrero pueda acojerse a la ley de la primera sangre. La rehala tiene la función de levantar y acosar la caza hasta las posturas o pasos, y en su trabajo se encontrarán con el caso de los agarres, bien sea por que el jabali se crea poderoso y piense que puede zafarse de los perros, o por cualquiera de las opciones que comentaba el amigo Alfonso. He comentado el tema con varios amigos propietarios de rehala y ellos opinan igual que yo, si la res muere por el cuchillo del perrero es de la rehala, si se suelta y es abatida por una postura el propietario es el puesto.
Usuario anónimo
14/11/2006 20:18:20
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La Ley de la Primera Sangre
Tal y como habeis apuntado algunos, creo que la distinción en estos casos, la hace una vez más el dinero. No es lo mismo que las rehalas vengan por invitación, que cobrando. En el caso de que las rehalas vengan por invitación, tienen todo el derecho sobre la caza y los perreros vienen a hacer un servicio a la propiedad y lo que cacen les corresponde. En este caso la Ley de la primera sangre les favorecería y el guarro era para ellos. En el caso de que las rehalas vengan cobrando o a puesto, la situación cambia y según las tradiciones, las piezas muertas por el perrero pertenecen a la propiedad y es ésta la que determinará en última instancia si la rehala se lleva el trofeo o no. En el caso que nos ocupa, la Ley de la primera sangre, otorgaría la pieza al perrero y por ende a la propiedad, y es ésta última la que debe decidir, con su buen hacer, si cede o no el animal al montero que le dió muerte o no, ya que en éste caso es circunstancial que le haya dado muerte, ya que ya venía rematado del agarre. En ningún caso, ni el perrero ni el montero tienen derecho sobre la pieza y debe ser la propiedad la que determine el fín de la misma. Esto por lo menos, es lo que a mí me han enseñado. Buena caza a todos
Usuario anónimo
14/11/2006 20:31:18
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La Ley de la Primera Sangre
¡¡Dios mío!! Cada opinión es distinta a la de cualquier otra vertida, para volverse loco. Si vale de algo, decir que es muy probable que el cochino si no fuese abatido en la postura hubiese conseguido marcharse, toda vez que las puñaladas asestadas no lograron llegar al arca del animal.Un saludo de nuevo y Gracias a todos. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
14/11/2006 21:32:40
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La Ley de la Primera Sangre
El tema es más complejo de lo que parece, con dependencia de las tradiciones locales que desconozco y de otros datos, intentaré decir lo que las viejas leyes de la montería mandan, empezaré por apuntar que la solución de la moneda al aire, en el caso de dos cazadores que han disparado prácticamente al mismo tiempo sobre la misma pieza no es una solución justa, existe otra más lógica y más justa, me la enseñó un cordobés dueño de rehala él y dueña de rehala su mujer, de las buenas rehalas ambas por cierto, dirimió una amable discusión entre dos monteros de una forma muy sencilla, midió la distancia al lugar donde la pieza recibió los disparos desde cada uno de los puestos y otorgó la pieza al cazador más próximo pues indudablemente el otro, por poco o por mucho que eso da igual, había disparado fuera de su sitio; entremos ahora al tema que nos ocupa: Premisa primera, en una montería de invitación todos los trofeos son de quien invita y con ellos hace lo que quiere. Premisa segunda: Una pieza NUNCA es del perrero, el perrero es un asalariado que cobra del dueño de la rehala y la pieza puede ser de la rehala o de un cazador pero nunca del perrero, en el caso de que coincidan en la misma persona la condición de dueño de la rehala y la de perrero tendremos que aclarar varias situaciones diferentes, lo tradicional es que la rehala tiene derecho a un puesto que ocupa el titular de la rehala, si la situación es diferente a la tradicional, cabe que el dueño de la rehala y a la vez perrero no ocupe ningún puesto ni él ni nadie en su lugar ni cobre nada por llevar su rehala, en ese caso si el cochino queda en el agarre y es rematado por EL DUEÑO DE LA REHALA o por su perrero el trofeo es de la rehala; si la rehala va cobrando el trofeo es de quien ese día paga a la rehala, es un mero contrato de arrendamiento y durante esa montería el dueño de la rehala es quien la paga; si la rehala vende el puesto que le corresponde a un cazador, fea costumbre pero cada vez más frecuente, el trofeo es de quien ocupa ese puesto que para eso lo ha pagado y es puesto de rehala, aunque ese sujeto en mi casa no cazaría ni la rehala que ha vendido el puesto tampoco; si el puesto de la rehala lo ocupa un invitado del dueño de la rehala, con la anuencia de quien organiza la montería, el trofeo es del dueño de la rehala aunque ese día se encuentre haciendo ejercicios espirituales en el Tibet. Premisa tercera: Para reclamar un trofeo se tiene que llegar hasta él por la sangre y demostrar así que ese trofeo es el mismo que va dando sangre y no otro, esa es una regla indiscutible, y no valen las huellas, tiene que haber sangre, ni vale decir que ese era mi tiro o aquella mi cuchillada o se llega por el rastro de sangre o callar y para la próxima apuntar mejor … y eso lo dice quien perdió el mejor cochino de su vida por no hacer esa reclamación y Álvaro Mazón lo vivió en directo. Premisa cuarta: También sin posible vuelta de hoja, toda reclamación se tiene que hacer en el campo y sobre el terreno, el resto son discusiones de mangantes, cuando alguien se presenta en la casa o en donde están los coches, o donde sea, reclamando un trofeo es un ineducado que pretende reclamar con voces y  maturrangas lo que no ha sabido defender como montero, a ese yo no lo volvería a llevar a ningún sitio conmigo es un buscalios impresentable. Premisa quinta: Si a un perrero se le escapa un marrano después de darle tres cuchilladas es un pinchauvas al que habría que poner en la picota, toda reclamación de un perrero de ese tipo es obra de un sinvergüenza si le quedará una pizca de vergüenza eso no se lo cuenta ni a su mujer, si un tipo así lleva una rehala mía lo despido esa misma tarde. Premisa sexta: El cuchillo son los colmillos del perrero, los trofeos de la rehala son los que cobra la rehala en un agarre, da igual que lo maten los perros hasta el final o lo REMATE el perrero, el perrero nunca mata solo remata, y al igual que para la ley de la primera sangre no vale la sangre de los bocados de los perros, menudo cisco si fuera de otra manera, no vale la sangre que un pinchauvas pueda hacerle a un cochino, ni con el cuchillo ni con una lanza ni con una pistola, el solo remata y su obligación es llevar la caza a los puestos y cuidar de montear bien si no lo hace así es un mal trabajador que está incumpliendo el contrato que tiene con quien da la montería, si no sabe ni rematar, cosa clara pues se deja escapar el cochino tras varias cuchilladas, como serían ellas, es un elemento a desterrar del entorno de la caza. Esa es mi opinión y creo que al cazador le robaron el trofeo entre el sinvergüenza del perrero y el cobarde del organizador, que no tuvo valor para poner las cosas en su sitio. Cordialmente, Julián Coca Postdata: Lo siento se parece duro me mi sangre se altera cuando las viejas tradiciones son violadas por unos sujetos que ... mejor no sigo
Usuario anónimo
15/11/2006 10:45:26
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La Ley de la Primera Sangre
Aaaaaamén a todo lo dicho por Julián. Se puede decir más alto pero no más claro. En referencia a este tema, y en un caso con cuchillo también de por medio, os cuento dos sucedidos, creo que reales, pues me los relataron los protagonistas en ambos casos y no les tengo por cuentistas. Un primo mío se encuentra en su puesto monteando hace ya bastantes años, su armada muy tranquila y él muy quieto sentado en su catrecillo, sin dar aire y rodeado de algunas jaras no muy altas. Estando de esta guisa oye un tris tras cerca y ve un primalón que se acerca zorreado derecho hacia él, con el aire en el trasero. Él no mueve ni un dedo jugando el lance al cochino, que sigue sin recelar hacia él, 15, 10, 5 metros, el guarrete se para y ni corto ni perezoso se sale de la sendita, se da la vuelta y se encama dando el morro al camino que traía. El hombre que aun no se lo cree, le apunta, se lo piensa, y baja el arma, le vuelve a apuntar, pero no le parece correcto acabar así con el bicho, y deja el rifle apoyado en una jara y coge el cuchillo. Bien despacio da dos pasos medidos, el cochino sigue en la luna de Valencia, y teniendo ya por medio menos de dos metros, se lanza con la mano por delante y le hunde hasta la bola el hierro en un costado. Quedarse con las manos vacías y arrear el cochino monte alante es todo uno, con el mango de hueso asomando por un lado. Estando aun en el suelo pensando en lo que ha pasado oye un tiro del puesto contiguo y después el silencio. Sin más que contar de la montería, acaba ésta y se acerca por el rastro, que algo de sangre va dando, al puesto de al lado, que tiene el guarro muerto bien cerquita, tumbado de costado, del contrario al del cuchillo. Le dice al montero que cree que el guarro va herido por él, el otro le dice que cómo puede ser si no escuchó tiro alguno y él simplemente le da la vuelta al cochino, que tiene aun metido entre las costillas su arma de remate. La cara del otro montero tuvo que ser un poema, pero sin dudarlo le dio la mano y su enhorabuena, sacó el cuchillo de donde estaba, lo limpió y se lo ofreció a mi primo con cara de incredulidad pero convencido de su forma de actuar. El siguiente caso le ocurre a un amigo con escasa afición pero que de vez en cuando se deja caer en alguna montería, siempre que se junta gente muy cercana. Le entra un guarro al que deja cumplir de verdad, puesto que además caza con una paralela del 12, a unos 20 metros el guarro nota algo raro y pega el tornillazo acelerando como solo ellos saben, momento en el que suelta el primer y único tiro, notando que el jabalí hace un extraño pero sigue en su camino y tras un rato oye dos tiros en el puesto de al lado. Al terminar se acerca al tiro a ver si hay sangre y ve alguna gota y ... el rabo enterito del guarro, al que afeitó con tanto plomo al ras del trasero, seguro que es cochino no cambió de ritmo tan rápido en su vida. Siguió el rastro, que algo de sangre daba, hasta el cochino muerto por el otro montero, éste ya había visto que no venía entero el bicho, pero pensó que era algún perro que había medio agarrado el guarro, pero al ver a mi amigo con el rabo en la mano se echó a reir y se lo cedió, cosa que éste no acepto de ninguna manera pues sin rabo seguro que habría vivido muchos años más, con las incomodidades que eso le pudiera ocasionar y que desconozco, pero no con los gramos de plomo que le llegaron certeros a la caja. En fin, que una de las cosas que hace que no podamos vivir sin cazar, yo al menos lo veo así, es la infinita variedad de casos que se pueden dar y todo lo que se puede aprender de ellos. Saludos cordiales, Joaquín d'Aubarede.
Usuario anónimo
15/11/2006 10:06:31
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La Ley de la Primera Sangre
Estimado Duende, Como he comentado el par de veces que he intervenido, lo hacía hablando de "mi entorno". Y en mi entorno, los dueños de rehala van a puesto y por tanto, no cobran por ello. El problema, como siempre, surge cuando el dinero va de montería. Con la Iglesia y la cartera hemos topado como acertadamente comenta el compañero Rubén. Un abrazo fuerte, AB
Usuario anónimo
15/11/2006 10:23:55
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La Ley de la Primera Sangre
Ole y ole, Julian, en nuestra España, se ha puesto de moda el tema agarre, y muchísimas rehalas llevan perrros para este cometido, aunque no sea por el que han cobrado, que es llevar las reses a los puestos, así que en vez de ir a trabajar, y a la vez disfrutar de su trabajo, que no muchos podemos decir lo mismo de los nuestros, van a CAZAR, y además cobran por ello, y los demás pagamos.  Hace dos semanas en una monteria venía un cochino de 60 kilos aprox. a mi postura derechito, lo estaba dejando cumplir y a unos 100 mts de mí, vinieron dos perrancanos enormes y lo pararon en seco, ni se movió, luego llegaron unos 30 perros más y despues sucedió el remate del rehalero, y yo me quedé con una cara de gilipoyas que no te menees, la proxima vez que lleve un león o un par de tigres y de paso que me coman a mí, en vez del pobre jabalí. Es la leche, otra cosa es que los rehaleros u ojeadores, sean de la cuadrilla y no cobren, tan cazadores como nosotros, si matan pues a eso hemos ido todos. Muchas, pero muchas veces estoy en el monte y escucho a los rehaleros decir:   calla, calla, que los cochinos vienen hacia nosotros", pues JODER,  gritar más para que vayan a las posturas, en vez de cazar vosotros, que para eso cobrais. y que conste que siento admiración por los rehaleros y por el trabajo que realizan, pero eso, a los que lo realizan como debe de ser. Este año ha sido curioso, en la primera  monteriapinché un venado bastante majo y se fué contra el puesto de la izquierda , que lo remató a 200 mts de dos certeros tiros, y luego salió otro a 40 mts. y lo pasé de lado a lado por toda la paletilla y se chocó lieralmente con la postura siguiente a la mia que le decerrajó dos pepinazos a 7 mts en el pecho, pues sabeis que hice?, nada de nada, se los llevaron, los dos, la cara de ilusión que tenían ambos era tan expresiva, que no dije ni pio, y se compensó con la última que estube que casqué un venado de 93 cm de largo y muy bonito, pero no todos somos iguales. Yo al monte no voy a discutir, voy a disfrutar y si puedo a que disfruten mis compañeros. Un saludo Txema García
corzuno
Autor: corzuno
15/11/2006 10:27:40
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La Ley de la Primera Sangre
Sin ir más lejos el otro día, tuve que abrir un cochino en la junta porque un sujeto llegó a la casa vociferando y buscando como un poseso al que decía él le había levantado un cochino. Cuando me di cuenta que la guerra iba conmigo se me atragantó el canapé de salmon y tuve que ir a escuchar los maleducados reproches que el "amigo montero" profería. Su argumento era que la salida mi disparo era un tiro suyo y que el cochino le pertenecía (que cosa mas extraña que siempre discuten los cochinos buenos), le explique como mejor pude como había tirado el cochino y le invité a que viniera conmigo al lugar del lance para que comprobara que el cochino no venía dando sangre... a lo que se negó en rotundo y se dedicó a hacer corrillos entre los demás monteros cuchicheando e intoxicando al personal  sobre el marrano en cuestión. Tanto se me hincharon los bemoles que agarré el puku finlandés, destripé al guarro y lo abrí, metiéndole el hocico al individuo el hocico entre las dos paletas del guarro, y fue allí cuando ya torció el brazo y se dio cuenta que el marrano tenía un solo disparo...con todas y con esas, pienso que el tipo aun se fue pensando que era suyo..... en fin cosas de la caza. os adjunto foto del marrano discordante, un saludo para todos. Oliver Prieto
corzuno
Autor: corzuno
15/11/2006 10:30:16
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La Ley de la Primera Sangre
perdón admin, me acabo de dar cuenta de toda la sangre que se ve lo retoco y lo vuelvo a subir. sorry sorry Oliver
corzuno
Autor: corzuno
15/11/2006 10:34:26
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La Ley de la Primera Sangre
Sin ir más lejos el otro día, tuve que abrir un cochino en la junta porque un sujeto llegó a la casa vociferando y buscando como un poseso al que decía él le había levantado un cochino. Cuando me di cuenta que la guerra iba conmigo se me atragantó el canapé de salmon y tuve que ir a escuchar los maleducados reproches que el "amigo montero" profería. Su argumento era que la salida mi disparo era un tiro suyo y que el cochino le pertenecía (que cosa mas extraña que siempre discuten los cochinos buenos), le explique como mejor pude como había tirado el cochino y le invité a que viniera conmigo al lugar del lance para que comprobara que el cochino no venía dando sangre... a lo que se negó en rotundo y se dedicó a hacer corrillos entre los demás monteros cuchicheando e intoxicando al personal sobre el marrano en cuestión. Tanto se me hincharon los bemoles que agarré el puku finlandés, destripé al guarro y lo abrí, metiéndole el hocico al individuo el hocico entre las dos paletas del guarro, y fue allí cuando ya torció el brazo y se dio cuenta que el marrano tenía un solo disparo...con todas y con esas, pienso que el tipo aun se fue pensando que era suyo..... en fin cosas de la caza. os adjunto foto del marrano discordante, un saludo para todos. Oliver Prieto
Usuario anónimo
15/11/2006 11:29:20
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias Julián, Oliver, Txivi, Joaquin,....parece ser que empieza a volverse mayoritaria la opinión que otorgaria el trofeo al montero, y asi creo que debe hacerse, ya no por que se lo otorgue la tradicion y buen hacer montero, sino porque de lo contrario se sentaría un precedente de error incalculable.Gracias a todos. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
15/11/2006 14:12:54
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La Ley de la Primera Sangre
"Los doce del patibulo" Hacer una rehala que cace bien y mantenerla así en el tiempo es cosa difícil, requiere un buen saber, un buen hacer, una buena afición, una buena cartera y una buena autoridad en el dueño de la rehala y una gran afición, un saber y una entrega en el perrero; las rehalas cazan para los que ocupan los puestos, no para ellas ni mucho menos para sus perreros, me contaba Mariano Aguayo que el  general Queipo de Llano, con cuyo hijo también general tuve el honor de cazar en bastantes ocasiones, llamó muy severamente al orden a dos dueños de rehala cordobeses, de dos de las mejores rehalas del momento, cuyos perreros andaban picados entre si por ver quien remataba más cochinos a cuchillo: “Os lo advierto si vuestros criados continúan un día más con esa actitud, vuestras rehalas no vuelven a ninguna de mis monterías, yo doy las monterías para que se diviertan mis amigos no los criados de los rehaleros a los que convoco” Se acabaron los piques y los agarres indebidos, si D. Gonzalo daba ese aviso no se podía desatender. Tener una rehala que coja muchos cochinos es lo más sencillo de este mundo, en un mes la tengo hasta yo, basta con una rehala de facinerosos, vamos que la llamaría “Los doce del patíbulo”, no más de doce perros hacen falta, y que cacen solo dos, dos buscas chiquitos y cobardones, chiquitos para que no impongan respeto a los cochinos, cobardones para que no sufran percances, pues como son los dos que cazan hay que conservarlos, de los otros cuatro serán perrigalgos grandotes de esos que acuden como tiros cuando otro llama, muerden como el hambre y cazan con la vista, se ponen encima del cochino en cuatro trancos le muerden en los huevos y el cochino se para, claro que se para, los seis perros restantes … pues ya se sabe dogos argentinos, medio alanos y mastines no demasiado ligeros, todos ellos con poca afición a cazar y mucha a morder, todos juntos y pegaditos al perrero. Desgraciadamente rehalas de esas cada día vemos más y todo desde que los perreros y los dueños de rehala coinciden, una pena y una estafa. Cordialmente, Julián Coca
Usuario anónimo
15/11/2006 14:57:11
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias de nuevo Julián; aprovecho para enviarte mi más sincera enhorabuena por "Cuentos de la Dehesa", me hizo pasar un rato agradable.Un saludo. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
15/11/2006 17:11:43
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La Ley de la Primera Sangre
Como el tema está muy sobado voy a ser muy escueto, y siempre hablaré de las monterías de aquí más al sur, porque lo de por ahí al norte se me escapa. 1º.- Si el perrero cobra por llevar la rehala no tiene ningún derecho a la pieza. 2º.- Si el perrero no cobra, tampoco. 3º.- Las piezas son siempre de la propiedad, incluso en el caso de los monteros que pagan. De hecho siempre que voy de caza a casa ajena, por mucho que haya pagado, siempre solicito permiso a la propiedad para llevarme el trofeo. Es de buena educación y es necesario hacerlo aunque hayas pagado 3.000 Euros por el puesto. Otra cosa es que la propiedad no le vaya a negar un trofeo a un señor que ha pagado, pero si quisiera lo podría hacer y todo el mundo a callar. En el caso del perrero pasa igual. El propietario no le va a negar un trofeo agarrado por unos perros que vienen sin cobrar, pero podría hacerlo. En el caso de que venga cobrando el perrero lo reclamará por si cuela, pero lo suyo es decir que no se le ofrece. En este caso se va a trabajar, no a cazar, y el trofeo es de la casa. 4º.- La sangre hecha por el cuchillo de un perrero vale tanto como la hecha por un disparo, por lo que se definen las prioridades y derechos de la misma manera. 5º.-. Referencias sobre estas costumbres o "leyes" consuetudinarias se podrán encontrar en el Manifiesto de la Montería, documento consensuado entre los sectores implicados en la montería para poner orden en aspectos de este tipo, y que pretende aúnar todos los criterios antiguos, actualizándolos para el dominio público. 6º.- En el caso que nos ocupa el trofeo no ha de ser nunca para el montero. Podría ser para la rehala si no cobrase y la propiedad así lo estimara. Saludos. Santiago Segovia Pérez
Usuario anónimo
15/11/2006 17:27:32
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La Ley de la Primera Sangre
Gracias Santiago, pues otra opinión más; ¡¡nunca pensé que hubiese tanta discrepancia sobre este tema!!.Un saludo. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
16/11/2006 17:23:14
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La Ley de la Primera Sangre
Santiago siento disentir de ti, en parte solo en parte y amigablemente, las cosas suelen ser más complejas y complicadas de cómo las expones en tu intervención, la propiedad es un ente demasiado etéreo en muchas monterías, si cazas invitado por un amigo y lo haces en su finca la cosa está clarísima, pero … ¿si ese mismo amigo ha comprado la montería a un tercero y te invita? ¿ Y si ese amigo es el arrendatario de la caza de un monte público? ¿Y si ese amigo ha comprado unos puestos a un “orgánico” que a su vez ha comprado la montería a los titulares de un coto que son los arrendatarios de un monte propiedad de un ayuntamiento? y estos son los casos sencillos pues en todos ellos asistes como invitado de tu amigo, ¿Quién es para ti la propiedad en esos casos?, para mi en todos ellos “la propiedad” es tu amigo. Veamos un caso muy normal, un ayuntamiento saca a subasta la caza de un monte bajo su titularidad, o de su propiedad para ser más claros, ganan la subasta un grupo de cazadores de la comarca que constituyen un coto de caza mayor y menor bajo su titularidad en ese monte, como a los titulares del coto les interesa cazar lo más barato posible y el coto tiene varias manchas venden una montería a una organización, una de las muchas, el “orgánico” a su vez “vende” los puestos, en realidad lo que vende “el orgánico” es la opción a participar en un sorteo mediante el cual se adjudicaran los puestos, esa opción se ejercita en el momento del sorteo y el puesto es asignado en ese momento al cazador que pasa a ser su titular pues al ejercitar la opción ha comprado el puesto, para mi ese puesto se corresponde con una figura muy parecida a la de las acciones privilegiadas, que tienen derecho preferente al dividendo pero carecen de derecho al voto, el titular propietario, por ese día y de ese puesto, tiene derecho al dividendo, los trofeos de la caza que abata en él, pero no tiene derecho a participar ni en la organización ni en la gestión, es decir no tiene voto, el orgánico cobra por su intermediación y por su gestión y lo hace de dos fuentes, el diferencial entre lo que paga y lo que cobra y la venta de la carne, esto último no siempre pues en algunos casos especialmente en fincas privadas la carne es vendida por la propiedad, en una montería de pago aquel que compró la opción a participar en el sorteo, la ejercita y ocupa el puesto es su propietario durante el desarrollo de esa montería y en esos casos la propiedad de la finca carece del derecho a quedarse de los trofeos pues ha vendido ese derecho durante el tiempo que ha durado la montería. Expongamos otro caso, real pues lo he vivido, los perreros encuentran el gastadero de venado con un magnifico trofeo, se quieren quedar con él, el orgánico se niega, lo quiere para él, pues no es para él ni es para el ni organismo público que era propietario del monte, es para el titular del coto que había comprado los derechos de caza y esa pieza muerta en el coto lo estaba antes de que se diera la montería por la que había pagado el orgánico. En algunas ocasiones monteando acompañado por mis hijos en monterías de pago, el organizador ha tenido la deferencia de darle un puesto a mi hija o mi hijo, en esos casos siempre les he dejado claro que eran sus invitados y que como tales debían comportarse, nunca les han aceptado la entrega de un trofeo pero siempre lo han ofrecido a quien los invitaba, cosa que yo en la misma montería ni hacía ni tenía porque hacer pues en ese día y para esa montería era el propietario del puesto que ocupaba. Con frecuencia no he podido asistir a monterías de pago para las que tenía adquirida la opción a la que antes me he referido, en esos casos un amigo, cualquier amigo, ocupa mi lugar y ejercita la opción en mi nombre, previa comunicación y consentimiento del organizador a quien por supuesto corresponde el aceptar o no la suplencia que le planteo, en esos casos si al amigo le digo que le invito ese amigo debe de tener claro que los trofeos me corresponden, en dos casos me han llamado al día siguiente para ofrecérmelos y en ambos el montero era un joven, de la edad de mis hijos, quien lo hacía; si al amigo le digo que le cedo o le regalo el puesto he perdido el derecho a los trofeos, pues desde ese momento es él quien ostenta la titularidad de la opción, no es lo mismo ceder ó regalar que invitar. En lo que respecta al tema de la sangre y el cuchillo disiento de ti, aclarando que después de cincuenta años monteando es este que nos ocupa el primer caso que conozco en el que un perrero reclama un cochino que no ha muerto a sus manos en el agarre, lo normal es que sea el perrero quien remate muchos cochinos heridos previamente de un disparo; en toda montería existe un grupo de personas asalariadas cuyo trabajo consiste en propiciar el buen fin de esa montería, guardas, perreros, arrieros, conductores de los camiones, y hasta la pareja de la Guardia Civil, a todos ellos los he visto rematar piezas, si incluso a la pareja de guardias que no eran del Seprona, a ninguno de ellos le corresponde el trofeo, que unos casos es de la rehala, del cazador que ha herido primero al animal, o de “la propiedad” si el que remata es el perrero, y en todos los demás de quien ese día da la montería, bien sea como propietario de la finca, titular del coto o bien organizador de monterías que la ha comprado a cualquiera de los anteriores. Si el que remata a cuchillo es un cazador que ocupa puesto, el trofeo es suyo o de la propiedad, según los casos, pues la sangre que hacen los perros no cuenta y la misión de la rehala es llevar la caza a los puestos, como la mate quien ocupe ese puesto es de su cuenta y riesgo, si tras un agarre la pieza se les marcha a los perros y la mata de un tiro un cazador, por muy mordida que venga el trofeo no es de la rehala, y he visto venados a los que se les veía el hueso del jamón tras el agarre y algún cochino capado o con las tripas fuera, y en esos casos tras el agarre daban sangre, si el perrero interviene con el cuchillo y tras ello la res se suelta de los perros y se larga esa res para mi es de quien la abata, si al que se le suelta la pieza tras un agarre al que ha entrado a cuchillo y ha pinchado al animal es a un cazador que ocupa su puesto si cuenta la ley de la primera sangre y para mi esa pieza le corresponde por mucho que otro la abata de un tiro. Monteando en casa de Cesar Mora, en Cardeña, mi hija en dos lances diferentes cobró dos venados a los que el montero del puesto contiguo previamente había volado una cuerna, al final de la montería se presentó, siguiendo la sangre, en el puesto de mi hija con un trozo de cuerna en la mano, resulta que uno de los venados tenía un tiro en la cuerna muy bajo, prácticamente en la roseta, el tiro le había arrancado no solo la cuerna que colgaba por la piel sino un trozo de cráneo el animal daba sangre, y esa era la sangre que seguía el montero, pero el trozo de cuerna era del otro venado, con el tiro un poco más alto, ese venado no daba ni gota de sangre, el cazador, un hombre ya mayor y muy serio, cuenta mi hija que se quedó un rato mirando los dos venados y el trozo de cuerna, al final le dio el trozo de cuerna diciendo: “Niña toma y que se la peguen a tu venado, pues ese es tuyo que yo no le he sacado ni gota de sangre, el otro es mío … para mi vergüenza, haz el favor de marcar los dos que yo no quiero saber más de este desastre” El hombre si quiso saber más, era un tipo honesto y montero viejo, durante la comida contó el sucedido que mi hija había callado para no molestarle, las cuernas de los venados se quedaron en Santa María, pues ni él ni mi hija los quisieron. Hace años Carlos Ajamil le pegó, con un 338 W. Mg., un tiro en la cuerna a un gran venado que fue a morir de un balazo del 264 W. Mg. de Carmen Torre de Silva (Piva), que era la dueña de la finca que manteábamos, el agujero en la cuerna, unos diez centímetros por encima de la roseta, era perfecto como hecho con un sacabocados, no existió discusión alguna por el venado pero si una amigable conversación sobre el asunto, el disparo no había producido ni una gota de sangre, probablemente porque estábamos a primeros de febrero y el gran venado estaba ya a punto de desmogar, si ese mismo lance se produce a primeros de octubre con toda seguridad el tiro si da sangre, poca pero alguna da, estuvimos de acuerdo en que el calendario hubiera cambiado el resultado … siempre que hubiera sucedido en otro sitio y que la señora no hubiera sido la del disparo final, pues era un gancho de invitación y todos los trofeos eran suyos. Creo que en el caso que nos ocupa como era una montería de pago el cazador era “la propiedad” del puesto, por lo tanto estoy de acuerdo contigo en que los trofeos son siempre de la propiedad, pero no lo estoy en quien es la propiedad en ese momento y circunstancias. Lo que yo defino como opción, por considerarlo más apropiado y quizá también por deformación profesional, es conocido vulgarmente como “acción”, se dice “ … he comprado una acción para tal o cual montería”, “ … Tengo una acción en tal conjunto de monterías….” Pues bien la acción es la parte alícuota de la propiedad de algo, y ese algo en este caso es esa montería. Por el tema de la propiedad de un trofeo y la primera sangre, al menos dos casos, que yo sepa, han llegado a los tribunales, uno de ellos incluso hasta el Tribunal Supremo, uno fue el de un venado oro abatido en la mancha Doña Mencía de la finca que en Guadalupe tenía la sociedad maderera Hijos de Eusebio González, S.A , el otro fue el de un lobo abatido en Sierra Morena, en ambos casos los tribunales fallaron a favor de quien hizo la primera sangre, pero en ambos casos se habían cumplido el resto de los requisitos, es decir llegar por la sangre y discutirlo en el campo; si bien es cierto que la propiedad respectiva no reclamó en ninguno de los casos, los tribunales tuvieron claro el que el trofeo era de los cazadores pues eran monterías por acciones. Perdona la larga perorata y el que disienta, creo que en Madrid somos vecinos muy vecinos, me gustaría poder haberla tenido delante de un plato de queso y una botella de Rioja, si te apetece la podemos continuar en casa cualquier día. Un muy cordial saludo, Julián Coca
Usuario anónimo
16/11/2006 18:12:21
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La Ley de la Primera Sangre
Va a ser largo, aviso. Mi respuesta va limitada a nuestro universo galaico, amigo Oscar, ya que la montería al parecer se ha celebrado en Galicia, imagino que en Orense y no quiero imaginar si la famosa Cinexetica San Mamede ha tenido algo que ver. La caza mayor en Galicia, resulta cuando menos, peculiar, lo cierto es que nuestra tradición cinegética o cinexetica, para ambientar un poco el tema, se remonta a un lapso espacial bastante corto y a mi juicio demasiado precoz y precipitado, algo imposible de evitar en este mundo que vivimos, donde tan de moda se ha puesto la “esencia” y el ansía por consumir la jalea real obviando para ello la miel de todos los días. Cuando la caza mayor y los cazadores de mayor esbozaban una tímida sonrisa en los tiempos donde el único rifle iba parejo con la capa y el tricornio, lo que realmente importaba no era la primera gota de sangre, sino la última, el fin consistía, básicamente, en dar matarile a la pieza buscada, por supuesto el goce de la jornada, justificaba el uso de los pocos perros que los menos parroquianos utilizaban para abatir a la pieza que por excelencia justificaba añadir mayor a la palabra caza, el jabalí, el corzo, por aquellos años, gozaba de la sacrosanta protección de doña administración y de la divina providencia que hacía suponer a la gente de los pueblos, la repoblación de Capreolus por el ICONA además de ir dotados de un “microchip” que detectaba cualquier ofensa sobre su pellejo, algo digno del  mismo Julio Verne, curioso que todavía hoy, quien menos te imaginas con cinco años de carrera y un doctorado, opina lo mismo, pero me voy por los cerros, decía, que el objeto de la caza, en sí mismo, era el animal, el disfrute su cacería, y el goce, añadirle unas patatas en alegre compañía. ¿Los dientes?, pero hombre, los dientes.......no se comen. Por lo tanto, situados en el espacio temporal y geográfico que nos ocupa, la caza, mayor, fue adquiriendo relevancia, tanto en cuanto, las piezas codiciadas iban en aumento, y la otra caza, la menor, entraba en declive, así, los vicios adquiridos en la caza menor, partidas de “conejeros” acostumbrados a sabuesos de rastro, tocados de ala por la mixomatosis, se apañaron como pudieron unos perros de más talla, sabuesos de liebre, y comenzaron a dar sartenazos al suido, pero mantenían las costumbres de sus piezas menudas, por tanto, el que mata, es aquel que para la pieza delante de los perros, lleve esta un grano, o un ciento, y la pieza misma, pertenece a la partida de cazadores. Pero hete aquí, que entro la fiebre de arrancar piños, luego trasladada a las cornamentas y muy recientemente a los cráneos mondos plagados de buenos caninos, en la cual he de reconocer yo también me he visto arrastrado, entendiendo por supuesto esta opción, tal vez  para dar testimonio fehaciente de nuestra puntería, aunque conste que a mí todavía se me atraviesa a veces y puede que no valore justamente mis despojos, lo cierto es que muchos de aquellos testimonios quedaron enterrados en mil y un lugares, envueltos en los pellejos que defendían, abonando el campo para alegría de las margaritas de primavera, sin embargo, esta opción, totalmente comprensible, siguió, hasta hace bien poco, estrechamente ligada a la muerte del conejo, la pieza, es de quien la para. Curiosa frase, uno que ha nacido inquieto, cruzo el puerto de Piedrafita a temprana edad y desde su primera cacería fuera de los límites de nuestro meloso acento, conocía la máxima rigurosa de “la primera sangre”, aunque bien es cierto que en más de una ocasión, debido a la nefasta puntería del que escribe, los objetos de deseo, fueron parados por compañeros de armada, unos más tocados que otros, pero jamás se le ocurrió discutir el más mínimo rasponazo, porque aquí la canción tenía otro estribillo, con toques de gaita y fol, “La pieza, es de quien la para”, por lo tanto, a pesar de la incipiente tradición venatoria, sobre corzo, jabalí, lobo o ciervo, el sistema de cacería es en si mismo tan distinto, que para respetar, habría que comenzar a respetarlo desde sus inicios, sin calco alguno, ni posible, ni deseado, ni prudente. Tal vez, doña administración, en su pasotismo, se ha cargado de un plumazo la tan manida hoy “memoria histórica” o tal vez le parecía al redactor de la primera y única Ley de caza de Galicia, que deberíamos calcar los términos, modalidades y normas de otras partes con una tradición más antigua, pero sin embargo, bien distinta de nuestra realidad, de un plumazo los cotos pasaron a llamarse Tecores, y la batida fue sustituida por un termino solo utilizado por estos lares en ambientes baloncestisticos “gancho”, la tradicional (aquí) montería, que no era otra cosa que una batida sin perros a una sola especie, el lobo, engrosaba los vocablos de nuestra ley de caza, lo que me causa estupor es que los legisladores no fuesen más viajados, deteniéndose en los páramos castellanos a la hora de buscar glosario venatorio, tal vez debieran haber ido más lejos y recurrir a nuestros vecinos Franceses, pues sus términos, cuando menos, resultan más melodiosos. Cuestiones aparte, debiéramos y debiésemos los cazadores gallegos intentar inculcar lo que hemos mamado de pequeños, imponiendo un criterio sobre los que han nacido contaminados y conservar, aún más, respetar, una tradición, corta, pero muy nuestra, ansiemos el despojo, o no lo ansiemos, pero a sabiendas de que la prudencia, excepcional consejera, será determinante a la hora de respetar unas normas, que han de establecerse de antemano. Por lo tanto, amigo Oscar, respetando la vieja norma, “La pieza es de quien la para” y ciñéndose a la 4/1997, Artigo 28. Da propiedade das pezas de caza, punto 6.- “...e ó autor do primeiro sangue, cando se trate de caza mayor”, pa cagarse, “autor” sea cazador o Perico el de los palotes. Y Ahora, la batallita. Batía yo coto muy querido, hace ya algunos años, cuando en la espesura de una fraga, los cuatro sawes rompieron a latir de arrancada, el rítmico latido confirmaba que una pieza iba delante, luego, un solo disparo, seguido,en el fondo de la fraga, de una sarta de improperios y santos en procesión. Menda que armaba una cuerda, además de reconocer al perro que comandaba la refriega, sabía por el acompañamiento del disparo que el autor no podía ser otro distinto del que había entrado con los perros, el montero, que a diferencia de otros lugares y heredado de las batidas lobunas es como se denomina al “perrero” que además, en las batidas porta arma de fuego, pues bien, la pieza, como ocurre siempre que tira el montero, se salía de la armada, cruzando una amplia ladera pelada, en la que como ocurre siempre habían situado uno de los únicos rifles, el mío, con la esperanza de hacer puntería más allá de donde la lógica resulta cierta, más o menos, como siempre. Cuando vi la pieza, que a buen paso les había sacado un buen trecho a los sawes, reaccione como si hubiesen aplicado una descarga en mi columna vertebral, evidentemente no se trataba de lo que yo espera ver, así que desde mi posición de fortuna me dispuse a cortar el paso, nada complicado pues su escape, hacía un inmenso pinar, precedido de una fraga de acebo, apenas distaba doscientos metros de mi postura. A veces, es imposible describir algunos lances, sobre todo a los que somos incrédulos y dudamos de la existencia del divino creador, tal vez en estas ocasiones, a solas, se vuelve uno creyente, a mis pies, un venado de quince puntas, grande como una catedral venía derechito a cascaporro y lo que era mejor, los cuatro sawes, apretaban, poniendo un acorde musical, lo cual mezclado con la plomiza luz de un atardecer de otoño, plagado de ocres, grababa una imborrable pintura en la mente del que escribe, imposible a todas luces, de colgar en una pared, esto, aquí, pueden creerme, que no ocurre muchas veces. La suerte en la caza hay que aprovecharla en segundos, porque tan embobado haciendo el canelo se queda uno, que cuando quieres echar el rifle a la cara, la pieza se ha metido justo en el lugar donde pierdes la visión y entonces, aparecen esos malos compañeros que son los nervios. Y fueron ellos los que me obligaron a salir pitando, cuando el ejemplar se metió en la fragita de acebos, preñados de bolas rojas como en cuento de Navidad, con la total convicción de que el pájaro había volado y que servidor se quedaba con palmo y medio de narices, sin embargo, en los cinco minutos que me llevo salvar la fraga, oí claramente como los perros latian a parado, así que salvando los dos últimos acebos, gordos y viejos como solo se ven aquí, llegue a un claro, donde a no más de treinta metros, los cuatro sawes habían rodeado al ciervo, ladrando y mezclando el vaho que salía de sus gargantas con el que suyo propio saliendo por el hocico....la imagen, no tenía parangón. Los sawes latian desconcertados, pues nunca habían tenido un “corzo” tan grande, parado frente a ellos, tal vez al ciervo le pasaba lo mismo y entre perseguidos y perseguidor parecía mantenerse un tenso y macabro pulso, nerviosos los canes, sin dejar de ladrar daban vueltas en torno a su presa, esta con los ojos desorbitados luchaba por no perder de vista los afilados caninos, tan bello era el lance, que hube de sentarme temblando y apoyado en un acebo, con el mannlincher en las piernas, tire de un truja, sin saber que hacer. Mi negra conciencia, a solas, me incitaba a soltar un sartenazo y romper el encanto, sin embargo, tal era el embrujo y tal la pieza, que yo mismo estaba desconcertado, impidiendo el otro lado de mi cerebro soltar un tiro tan sencillo y en esas estaba, cuando el más valiente de los perros se tiro a la jeta del cervido, este, en un instinto heredado de sus ancestros, coloco al sawes entre los candiles y lo volteo en el aire, lanzándole cinco metros mas allá, fue la yesca que mi conciencia estaba esperando para dirigir mi dedo índice al disparador. Daba las últimas caladas al Marlboro, cuando llegaron los seis o siete compañeros, me entretenía en comprobar el estado del Negrin, el sawes volteado, y entre risas recibía palmadas y enhorabuenas, admirándose del tamaño de la cuerna, fue entonces, cuando repare en un rasponazo que asomaba sobre la grupa del venado, el primer tiro, el del montero, claramente le había pegado. Nadie reclamo nada, nadie dijo una palabra sobre la propiedad de la pieza, “La pieza es de quien la para” y a buen seguro ese rasponazo no la hubiera parado, sin embargo, mientras pelábamos, no podía sacarme de la cabeza el rasponazo, y si a las siete de la tarde era una minucia a las diez se había convertido en un tropezón imposible de tragar, sin duda mi contaminada conciencia no encontraba ubicación posible, así que sin más y saliendo a escape para mí casa, le dije al montero: - La cabeza, para ti – El hombre me miro asombrado, no le di tiempo a decir nada y rumiando, me volvía para casa con la satisfacción del lance y el anhelo del percance. Al fin de semana siguiente, ya más relajado, inquirí por la testa, y el hombre, sin más preocupación me dijo. - Pues como no  sabía que hacer con ella, cogí un hacha, la pique y enterré todo con el pellejo – Siempre que cuento esto, creo que lo hago para convencerla a ella, a mi negra conciencia, para convencerla de que he obrado bien, de que la pieza no era mía, de que la primera sangre es lo que cuenta y de que ya esta bien de escuchar como desde el fondo de mi alma, no se cansa de decirme....... Eres un gilipollas. Chaín.
Usuario anónimo
16/11/2006 19:19:34
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La Ley de la Primera Sangre
Chain eres un gilipollas ... cierto que lo eres un gilipollas total ...,.pero no por lo que hiciste, lo eres por lo que no haces, por haber dejado de escribir de caza como solo tu sabes hacerlo. Rectificar es de sabios y determinados personajes merecen ser resucitados. Un fuerte abrazo del amigo y otro del admirador. Julián Coca
Usuario anónimo
17/11/2006 10:54:33
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La Ley de la Primera Sangre
Querido gallego, esperemos que este Domingo sigas haciendo el "gilipollas", como siempre, y que apliques esta regla porque de otra forma te "cortaremos la coleta" en tierras manchegas. Solo reiterar lo que ya expresé en mi intervención anterior: la pieza es solo para la rehala si ha ocurrido un agarre - independientemente de si cobra o no - , y en un agarre es imperativo que el animal quede sujeto y terminado el lance allí mismo. Una dentellada o cuchillada que deja al animal vivo y luego es abatido en los puestos no puede ser considerado agarre, por lo tanto la pieza es para quien le ha dado muerte desde su postura. Por otro lado, y como ya se ha apuntado, la primera sangre aplica siempre al montero – en su acepción sureña - y no a perro o bestia. Saludos, Jaime Meléndez Thacker
Usuario anónimo
17/11/2006 10:50:06
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La Ley de la Primera Sangre
Amigo Julián: Te llamo amigo, porque aunque no nos conozcamos creo que tenemos amigos comunes, y por ello te llamo así. Me vas a permitir disentir contigo en unas cuantas cosas, y si también me lo permites voy a intentar aclarar otras. 1º.- La propiedad en este sentido no se refiere totalmente a lo que la RAE define como "Derecho o facultad de poseer alguien algo y poder disponer de ello dentro de los límites legales" pero si en cierto modo. A los ojos del montero que ocupa un puesto la propiedad es la organización a la que él ha adquirido el puesto. Si la finca es de uno pero la montería la organiza otro, si el monte es de utilidad pública o no, si el arrendatario es uno, el titular es otro y el que organiza es otro, y además mi tío tiene un barco, todo eso da igual. Si yo le compro un puesto a Pepe Pérez que es el organizador -mal nombre y hortera como él solo, porque se debería llamar capitán de montería- a mí me da igual todo lo demás. El dueño de las piezas es él, y me trae al fresco si el tiene X o Z acuerdos con el propietario de la finca, con el arrendador, con el titular y con su abuela, y es a él al que le corresponde decidir el destino de las mismas, y juzgar si le corresponde a uno u otro el trofeo en caso de conflicto entre monteros, y decidir si me llevo el trofeo o no. Su decisión es irrevocable y todo el mundo la ha de aceptar. Pero voy más lejos aún. Imagínate que el dueño de la finca está presente en la montería, que ha dado a un organizador para que la organice, de la manera que quieras; en arrendamiento o como quieras. En este caso la propiedad es del organizador -al no ser que se haya acordado algo en contrario-, y en el caso de conflicto su decisión está por encima de la del dueño de la finca, y los monteros tienen que pedirle a él permiso para obtener su trofeo, no al dueño de la finca. 2º.- En cuanto a las acciones o compra de los puestos no puedo estar en más desacuerdo contigo. Y esto viene a cuento de otra palabra hortera que se nos cruza en el camino. La palabra es "acción" que evidentemente no se puede entender como en su significado financiero "Cada una de las partes alícuotas en que se divide el capital de una sociedad anónima" Considerar la compra de un puesto como una acción no puede ser más desafortunado. Si fuera una acción en este sentido, cuando se rematase la montería, se nos liquidarían las cuentas de la misma y se nos haría partícipes de los posibles beneficios o pérdidas, cosa que evidentemente no se hace, porque cuando se compra una acción de montería no se está adquiriendo una participación en una empresa, aunque ésta sea sólo temporal para dar la montería. Si existe un conflicto legal no somos imputados en el juzgado todos los monteros que hemos asistido, sino el único responsable que es el organizador, y los demás ni nos enteramos, ni perdemos ni ganamos con ello. Si existe un problema reclamamos al organizador, pero lo hacemos de la misma manera que lo hace cualquier cliente en cualquier establecimiento comercial, algo muy distinto a lo que haríamos si nosotros fueramos parte de esa organización. Y no digamos nada si la cosa se da mal. ¿Si nosotros fueramos parte de la empresa ésta nos daría otra montería gratis en desagravio por el pinchazo? Me temo que eso no es así. Una acción es una cosa que nos faculta a ocupar un puesto en una montería y nada más.   3º.- Por último, si estoy cerca de lo que dices sobre la primera sangre producida por el arma blanca del perrero, pero la verdad es que esto son ganas de darle la vuelta a las cosas porque como bien dices, no se si se ha dado el caso alguna vez de que al perrero se le vaya un bicho pinchado por él antes. Yo desde luego no lo conozco, pero aún así creo que el autor de su primera sangre es el perrero, por lo tanto a él le toca. 4º.- En cuanto al lo del queso y el vino, estoy a tu disposición cuando quieras y así le pongo cara a tu nombre. Saludos. Santiago Segovia Pérez
Usuario anónimo
17/11/2006 11:46:55
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La Ley de la Primera Sangre
Pues claro que me puedes llamar amigo, se que no vivimos lejos porque en alguna ocasión, cuando nos toca un cartero nuevo, he tenido que aclarar que una carta parta ti no correspondía con mi dirección, creo que sabrás donde vive la viuda de F. Rodríguez de la Fuente, mi casa, que es la tuya, es la que está enfrente, puertas cocheras blancas con tres faroles encima, y una vieja teckel asomada entre las plantas del jardín ladrando a todo el que pasa, sea hombre, mujer, niño o perro que a ella con tal de ladrar le da igual. Tras leer tu última intervención veo que nuestros disentimientos son mínimos, más bien solo semánticos en el caso de “la propiedad”, en lo del perrero nuestras posturas aunque diferentes creo que se unen en una, se trata de un caso tan atípico que no se le ocurrió a ningún montero viejo que pudiera suceder, y mucho menos que si sucedía el perrero tuviera la poca vergüenza torera de contarlo, vamos que es una laguna de la ley de la montería, sea quien sea de nosotros quien tenga razón, yo continuo creyendo que ese perrero no merece otro trofeo que la indemnización por despido si es un asalariado y el de regalarle la licencia de pesca con caña en río tranquilo si es el dueño de la rehala pues no sirve para otra cosa. Con el Rioja y el queso preparados un cordial saludo, Julián Coca
Usuario anónimo
17/11/2006 12:29:23
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La Ley de la Primera Sangre
Amigos Foreros; Primeramente darós las gracias a todos por vuestras opiniones, mi intención más allá de la propiedad o derecho del trofeo del cochino, era hacer todo lo posible para y a petición de los interesados (a pesar de no tener nada que ver con la organización, pero si con la amistad hacia las dos partes y un compromiso moral con el verdadero derecho y razón) entre todos pudiésemos llevar la solución lo más ajustada posible a las reglas, normas de la montería y por que no, también a derecho; el intento de hacerles ver a las partes implicadas que la amistad debería estar siempre absolutamente siempre por encima de unas navajas y unas amoladeras fracaso estrepitosamente y más cuando el orgullo entra en juego, pero esa es otra historia. He podido ver que hay opiniones y criterios sobre el tema totalmente enfrentados entre sí, otros no tanto y otros pues idénticos o muy parejos.Gerardo Pajares, Tomás Allende, Julián Coca, Santiago Segovia, Jaime Melendez, Oliver, Antonio Chaín, Alvaro Mazón, Joaquin d, Aubarede, Alfonso Bueno, Rubén, Txivi...unos conocidos personalmente y otros de referencias, pero todos con suficiente experiencia como para ser tenida muy en cuenta su opinión sustentada en su experiencia y conocimientos. Mi conclusión despúes de leeros a todos es que al perrero como tal, practicamente nadie le otorga ningún derecho, en todo caso al dueño de la rehala.En monterías de ínvitación o de pago como era el caso, casi todos se lo otorgan a la propiedad, en este caso organización, toda vez que el coto esta arrendado a un pueblo al que le ha pagado por ello y por lo que luego cobra a las posturas.Y la mayor parte de los aqui intervenientes conceden, sustentados en una u otra razón, a la postura el trofeo. Soy sabedor de que todo esto tendría que decidirlo el capitán de monteria en el monte, nada más finalizar esta, y no una semana despúes una persona -en este caso yo, al que se han remitido las dos partes, despúes de haber estado el cochino en la junta de carnes siendo de la postura, pasar al perrero al bajar del monte y demostrar sus cuchilladas y ahora despúes de una semana regresar de nuevo a la postura.Esto no funciona asi, ni se hace asi, ya lo sé; pero creo que más vale tarde que nunca; sentar un precedente así sería nefasto para el buen desarrollo de cualquier monteria en el futuro. El cochino pues será otorgado a la postura como señalan la mayoria de las opiniones, aunque algunas interpretaciones lo harían a la propiedad, en este caso organización, pero que a pesar de ello o en buena lógica, esta como ocurre en toda España se lo cedería a la postura, que es la que lleva a esa a pagar por un puesto. Si me equivoco que dios me perdone y si acierto y vale sobre todo para recuperar la amistad entre las dos partes haciéndoles ver que eso es lo que dicen las normas y las reglas,pues fantástico.Un saludo para todos y sinceramente MUCHÍSIMAS GRACIAS por vuestras opiniones. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
17/11/2006 12:55:50
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La Ley de la Primera Sangre
a) Montería de invitación. El dueño de rehala va a puesto y si su perrero pincha una res y la remata el montero, es de la rehala. Esto, "en mi entorno" (de nuevo), no es dicutible. b) Montería "comercial". Aplícase lo mismo que en el caso a), añadiéndole al final "se lia la marimorena, uno menta a la madre del otro, el otro le da recuerdos al padre de uno y finalmente el orgánico se lo cede al que paga, que para eso paga y santas pascuas". Digo "no es discutible" porque cuando te rodeas de Monteros de pies a cabeza, estas cosas dejan de tener ninguna trascendencia. Jamás he visto a nadie quedarse con una res que venía pisándose las tripas por la cuchillada de un perrero. Se lo dejas marcado al perrero y pare usted de contar, que yo solo quiero lo que de verdad me pertenece. Antes de ninguna ley escrita o no, creo que el Montero debería hacer autocrítica y reflexionar si está plenamente convencido de que ese trofeo es suyo. Si el viaje que llevaba la res se ha alterado o no por ir pinchada y si el "rematador" ha tenido algún tipo de ventaja por ello. Si las tablillas costasen 500 euros, bien pocas discusiones habría.
Usuario anónimo
17/11/2006 13:07:00
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La Ley de la Primera Sangre
Alfonso, el cochino no iba pisándose las tripas ni mucho menos; el perrero consiguió asestarle las puñaladas al cochino en medio del lomo y sin estar agarrado por los perros, de la manera que mejor pudo; si se había cobrado o no de nos ser por el tiro en el puesto pues ¿quién lo sabe?, ¿Que los sabuesos llegarían a él dos horas despúes y estaría desangrado? Pues tal vez sí o tal vez no, ¿Que las cuchilladas al no llegarle al arca no provocarian su muerte? Pues No o Sí.....lo único claro es que el cochino fue abatido por el disparo en el momento en que salía ya de la mancha, en un puesto de cierre, no de traviesa.Un saludo. Fdo.- Óscar Garriga
Usuario anónimo
17/11/2006 13:54:29
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La Ley de la Primera Sangre
La verdad es que es un tema para escribir un libro. Me ha gustado mucho el debate, muy interesante. Y e han divertido algunas anécdotas, bastante representativas, por cierto. No puedo añadir nada más acerca de lo aquí dicho, porque ya está dicho todo. Sólo dejar un apregunta en el aire: ¿Qué narices pintaba un perrero atizándole una cuchillada a un guarro en el lomo sin estar agarrado por los perros?. En un principio entendí que se trataba de un agarre, ahora parece ser que no. A lo mejor el tiro no se lo merecía el cochino, sino el perrero. Un saludo.
Usuario anónimo
27/11/2006 9:53:39
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La Ley de la Primera Sangre
El sábado estuve monteando y tuve uno de esos días de suerte de los que solo caen uno cada muchos años, la noche fue de las malas, mala con ganas, el viento tremendo, la lluvia golpeando contra las ventanas te despertaba, y para colmo se estropeo el agua caliente del hotel y la ducha al amanecer con agua fría … te deja de lo más despejado, pero amaneció y la cosa mejoró una barbaridad, desayunando en el hotel me encontré con Ramón Estalella y llegamos a un acuerdo, para mi muy beneficioso, le he cambiado un libro mío dedicado por uno suyo, todavía en prensa, también dedicado, todo un negocio para mi y un mal negocio para Ramón; ya en la finca durante el segundo y copioso desayuno diluviaba, tras el sorteo, cesaron la lluvia y el viento y quedó una mañana deliciosa, estuve en el puesto con un jersey fino y cobré cuatro venados, de esos que cruzan el cortadero como reactores, de cuatro disparos, de vez en cuando suena la flauta y quiso mi suerte que ese día sonara ante el cazador de mi derecha y ante el postor y los de la carne que estaban a mi izquierda, al final de la montería me pegaron una ovación y el postor cortó las orejas de los cuatro venados y me las entregó, como cosa curiosa debo decir que si bien cada uno de los venados entró por un sitio diferente y en momento diferente, tres quedaron muertos prácticamente juntos, creo que después de eso me dedicaré a la pesca con caña pues difícilmente se repite una faena como esa y lo mejor es una retirada a tiempo, por cierto el postor tenía su aquel …. llevaba un 243 W. con una nada sospechosa, por segura, rosca en la punta del cañón, se lo hice notar y con una risilla de conejo me dijo “…. coño, cuando uno encuentra un señoriíto que tira como usted y sabe el uso de esa rosca es mejor no discutir, por si los lunes se viste de verde y con estrellas”, como de verde me visto más bien los sábados y los domingos y con estrellas solo cuando me disfrazo de brujo, y eso sucede pocas veces, lo dejé estar tranquilo, cuando le conté al amigo que nos invitaba el sucedido me contestó lo que esperaba “… ya sabes esos pájaros siempre mejor cerca y para amigos”. Durante la comida, en nuestra mesa todos éramos dueño de coto, casualmente surgió el tema de las discusiones por la propiedad de las piezas, como viene a cuento incluyo el muy reciente sucedido en una famosa finca andaluza, lo contaba su propietario: “Cuando ya terminada la montería estaban empezando a llegar las reses, con el lío que eso supone pues se habían cobrado más de 150 venados y 185 gamos, se armó un follón tremendo sobre un trofeo de cochino realmente bueno, dos energúmenos mal educados se llamaban de todo y lo hacían a voces; corté de raíz el tema, el trofeo era de la casa y se quedaba en la casa. Me han amenazado con los tribunales, me han dicho de todo, pero en ningún sitio aparece escrito que los trofeos serán para el titular de la acción y por lo tanto yo les he vendido el derecho a ocupar un puesto en la montería cumpliendo las normas que repetí antes de empezar, en esas normas nada se dijo de los trofeos y por lo tanto ese tema lo regula la tradición y la tradición es que los trofeos son de la propiedad”. Como esta postura es contraria a la que yo he sostenido en estos foros y coincide con la que sostiene Santiago Segovia me parece honesto contarla, según opinaba yo la acción comprada te da derecho al trofeo, según Santiago no y según mi compañero de mesa, y amigo desde hace muchos años, tampoco a no ser que así conste por escrito o se diga durante el sorteo; yo nunca he organizado monterías por acciones, mi amigo lleva años haciéndolo en su coto y además es un coto emblemático, por lo tanto dejo constancia de un hecho que aunque me contradiga en mis opiniones no puedo decir que me disguste, me parece más bonita una solución montera tradicional que una mercantil, por justa que esta parezca. Cordialmente, Julián Coca
Usuario anónimo
27/11/2006 13:00:34
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La Ley de la Primera Sangre
La primera sangre está en el campo. La sangre de la junta de carnes nada más que sirve para los estudios de veterinaria. Actualmente en las presuntas monterías el problema está en que ha desaparecido la propiedad, el capitan de montería, y en alguna hasta los monteros. Ahora lo que existe es una persona que tiene una relación comercial con el presunto montero. En una montería hay que aplicar una ley que no tiene nada que ver con lo comercial, y en las monterías actuales nadie cobra para decirle a Don Fulanito de Copas que ese venado lo ha matado el de más arriba y aguantar los improperios del tal e incluso recibir un BANQUILLAZO, como vi en cierta ocasión. Está claro que si en la disputa están envueltos dos personas que se han gastado este año más de €15,000 entre cercados, "monterias" y enlatados varios, la decisión del organizador y orgánico es puramente de un experto en Clientes, y si decides por alguno de ellos sabes que la relación comercial para el año que viene va a sufrir graves perjuicios. He llegado a ver hace dos años en una de estas "monterías", como el organico para solucionar la trifulca, ofrecía una buena cuerna encontrada al día siguiente de una pasada montería, y que no era ni de la misma finca, la sorpresa no fue la actitud del organico, la mayor sorpresa fue que se lo echaron a suerte los "monteros".
Usuario anónimo
27/11/2006 18:52:02
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La Ley de la Primera Sangre
¡Manda carajo! (con perdón) ¿Para qué quiere un cazador una cuerna que por no ser de un animal cazado sino muerto no es trofeo sino despojo? Saludos Gerardo Pajares
Usuario anónimo
29/11/2006 5:35:19
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La Ley de la Primera Sangre
Primera sangre, Oscar, no hay mas vueltas. Si tu hubieses herido al cochino en el lomo con tu rifle, y luego lo remata y cobra el perrero,¡es tuyo! sin duda. Igual si se hace a cuchillo. A veces jode, pero se debe cumplir. Saludos.