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Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
16/10/2019 10:28:48
(1 vistas, 5 respuestas)
Las otras miasis

Se denomina "miasis" a la invasión de los diferentes tejidos y cavidades de los animales vertebrados por larvas de moscas (dípteros) de distintas especies. En nuestros corzos son tristemente célebres las ocasionadas por Cephenemyia stimulator e Hypoderma acteaon. La situación epidemiológica de las infestaciones por ambas especies ha ocupado bastantes entradas en este foro y ha originado no pocas controversias en otros. Las dos siguen su curso. Cephenemyia parece que está experimentando una segunda onda epidémica en las zonas donde hace más de 12 años fue detectada por primera vez. Se trata de un comportamiento típico en este tipo de procesos. En el caso de Hypoderma parece que continúa con su expansión por el centro de España.

Otra miasis mucho menos frecuente es la que ya he reportado en otras dos ocasiones, que es la que afecta a la cabeza de los machos de corzo durante el verano. A diferencia de las anteriores esta no es contagiosa ni epidémica, ya que precisa del prerrequisito de que haya una herida abierta en la zona. De todos modos este tipo de heridas es algo relativamente frecuente en los corzos, ya que tanto por las peleas entre ellos como por el comportamiento de marcaje territorial, es habitual que se produzcan pequeñas heridas. No es infrecuente hallar astillas y palos clavados en la piel e incluso en ocasiones las puntas de alguna cuerna.

Estas heridas se pueden infectar y tienen dificultad para drenar las secreciones resultantes. Son ellas las que atraen a distintas especies de dípteros que depositan allí sus huevos. Si la evolución de la infección no es hacia la curación se llega a producir la muerte del animal.

En la imagen adjunta, enviada por mi sobrino Diego Soto-Jove (a quien agradezco mucho el envío periódico de imágenes sobre fauna y que vaticino será un espléndido veterinario) , se aprecia la profundidad de las lesiones que originaron la muerte del animal.

Se puede ver que la infestación ha llegado a un plano tan profundo que se ve la apófisis coronoides de la mandíbula izquierda, la total desaparición de la musculatura, e incluso del periostio, del cráneo.

Se trata de una lesión aberrante que nos hace apiadarnos de este pobre animal.

Saludos,

Gerardo Pajares

Laureano de Las Cuevas Alvarez
Autor: Laureano de Las Cuevas Alvarez
16/10/2019 11:05:08
(0 vistas, 5 respuestas)
Las otras miasis

Buenos días Gerardo, y compañía.

Impresionante imagen pero, más que está miasis que muestras. Me preocupa, por ser la primera vez que escucho hablar sobre ello, "esa segunda ola de cephenemya", que comentas se está dando en los mismos lugares donde empezó antaño, y las poblaciones parecía que las poblaciones, estaban empezando a recuperarse.

¿Podrías por favor ser un poco más extenso en la explicación "de la explicación de este rebrote?, ¿porqué es "normal"?, y adelantarnos según tus conocimientos, y lo acecido en otros lugres, que debería venir después.

Gracias por adelantado.

Abrazos.

 

Laureano

Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
16/10/2019 13:07:18
(0 vistas, 5 respuestas)
Las otras miasis

Los brotes epidémicos son susceptibles de ser explicados mediante modelos matemáticos. Cuando un patógeno llega a una población no previamente expuesta se produce un brote u onda primaria. Su amplitud depende de la patogenicidad del agente, de la abundancia del hospedador, de las condiciones ambientales, etc. Esta onda primaria suele ser más o menos duradera en función de la complejidad antigénica del patógeno, del tipo respuesta inmunitaria, de la densidad y situación nutricional del hospedador.

En el caso de Cephenemyia, la información disponible apunta a que los corzos del NW español no tenían inmunidad previa frente a ella, su población era abundante, existían otros patógenos concomitantes que hasta ese momento no tenían mayor importancia. La respuesta de defensa de los corzos a la infestación por este díptero es de dos tipos: modificación del comportamiento y desarrollo de inmunidad celular.

Cuando la infestación empieza a originar muertes la posibilidad de contagio comienza a reducirse por un efecto meramente estocástico: la probabilidad de encontrar un corzo huesped es menor. Existe un valor umbral para que se pueda establecer un brote. Por encima del mismo las posibilidades de contagio varían de manera geométrica.

Así, tras una primera onda primaria o los animales desarrollan inmunidad, cambian su comportamiento o el patógeno modifica su patogenicidad o se mueren. A ningún patógeno parásito le interesa la muerte de su hospedador, pero no existe una inteligencia superior que haga que se produzca un equilibrio rápido. De hecho desde la noche de los tiempos han existido extinciones de especies originadas por la interacción fatal con sus patógenos.

Cuando los corzos tienen entre 30 y 80 larvas puede haber graves perjuicios para el animal, incluida la muerte.

La evidencia con que contamos es que en la onda primaria de C. stimulator en Asturias en los primeros 5 años se produjo una mortalidad masiva con una reducción de hasta el 80% de la abundancia previa al brote. Consecuentemente el parásito va a encontrar desde ese momento menos corzos, pero además estos corzos habrán desarrollado inmunidad celular, lo que origina una mortandad masiva de las larvas de C. stimulator en estadio 1 (L1). De ahí que durante estos últimos años los corzos hayan estado parasitados por un menor número de L2 y L3.

Si localmente se produce una recuperación de la abundancia es previsible que se reaparezca una onda epidémica secundaria, vinculada al cambio de la abundancia y a los cambios ambientales. 

En definitiva, en todo brote epidémico por un nuevo patógeno habrá una onda primaria y varias ondas secundarias. En el caso de la sarna están muy bien reseñadas. La amplitud y profundidad de las ondas secundarias son menores que la primaria.

Con el paso del tiempo, si no se produce la extinción del hospedador, habrá una situación de equilibrio, bien entendido que en momentos de crisis el patógeno se reactivará y originará nuevas mortandades.

Si pensamos lo que ha pasado con el conejo y la mixomatosis (con extinciones locales y poblaciones recuperadas) o con la afanomicosis del cangrejo de río, entenderemos mejor esto de las ondas epidémicas.

Saludos,

Gerardo Pajares

Laureano de Las Cuevas Alvarez
Autor: Laureano de Las Cuevas Alvarez
16/10/2019 22:41:50
(0 vistas, 5 respuestas)
Las otras miasis

Mil gracias Gerardo, perfectamente claro.

Fuerte abrazo.

Laureano

Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
21/10/2019 7:54:58
(0 vistas, 5 respuestas)
Las otras miasis

Reporto otro caso, uno británico, que salió hace semanas en el foro Stalking Directory. 

Como se aprecia, es un corzo con la cuerna en peluca. En estos ejemplares es frecuente que haya este tipo de procesos infecciosos y parasitarios. En muchos casos acaban en encefalitis purulentas, ya que se llega a producir la lisis de los huesos de cráneo de modo que la infección penetra las meninges y encéfalo.

Saludos,

Gerardo Pajares