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Usuario anónimo
10/03/2006 11:39:10
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Este es un relato de un buen amigo.
Viernes, siete y cuarto de la tarde, enfilo la recta que me lleva al pueblo donde tengo el coto y la casa para descansar y olvidarme del trajín diario. Siguiendo ese sexto sentido que tenemos los cazadores miro un momento a mi izquierda y descubro en una finca de trigo, que empieza a resucitar, un corzo alimentandose. Ni siquiera me cambio de ropa y dirijo mis pasos hacia el lugar pensando ya en la entrada que se me antoja dificil. Paro el coche a un kilómetro más o menos del la finca por miedo a ser descubierto, saco los pertrechos y cargo el arma. Camino despacio por la pista que me lleva al encuentro con un lance deseado y temido. En la primera asomada descubro una hembra en el centro del trigo y busco alrededor su pareja que espero sea macho. Allí está,tranquilo,no se ha percatado de mi presencia y empiezo la entrada.Cobijado por los chaparros,(encinas de poca altura), me acerco al macho que ya me parece bueno. A cada paso mi pulso se acelera y mi respiración se hace cada vez más escandalosa.( Mi mujer dice que ronco,yo no lo creo). Estoy a unos ochenta metros del macho, la hembra sigue paciendo tranquila y su compañero se empina buscando quién ha provocado ese ruido. Una rama reseca ha cedido bajo mi calzado deportivo provocando el estruendo que en el silencio del campo llega hasta el animal acosado. Para que luego digan de las zapatillas con burbujas de aire,¡Ja!. Tengo el corazon a punto de salirseme del pecho, no puedo controlar las respiración y a pesar de que estoy tumbado, la cruz del visor no se para en el pequeño pecho del corzo.Rifle nuevo,bala nueva,"tenía que haber traído el viejo", pienso mientras tenso el pelo y quito el seguro. Que bueno es, pero está de frente y con las orejas empinadas tratando de localizarme. Se mueve de pronto para buscar la protección del bosque pero sin prisa, no está seguro de que el peligro sea real y por un momento me enseña la muerte. Decido disparar y me sorprende el disparo cuando creo que no he centrado el tiro pero, sorpresa cae fulminado. Descubro al llegar a él que es muy bueno y que ha merecido la pena. Para ser sincero el tiro se me ha ido alto y le he partido la columna con lo que él animal no ha sufrido. Hacía mucho que no estaba tan "cardíaco" ante un lance. Gracias hermano por hacerme cazador y gracias madre naturaleza por darnos caza. Un saludo y os deseo un lance lleno de satisfacción como el que yo he tenido.