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Usuario anónimo
14/03/2006 10:41:21
(1 vistas, 2 respuestas)
Las cosas del caliente...
DANDOLE VUELTAS A LA TESTA SE ME HA OCURRIDO ESTO, ESPERO QUE OS GUSTE. UN SALUDO, JAVIER SANZ. En el Puntal del Quemao, a veintitantos de Agosto del dosmilcinco. Querido hermano: Aquí te relato lo que me pasó este mes de Julio pasado en la última luna, que aunque te parezca mentira, de mí te lo puedes creer: “Llevo varios días con un revoltijo de tripas queeee, no se yo. Estas verduras nuevas de temporada me maltratan el estómago.” - HAAARR, HAR, HAR, HAR…. (ladra que te va). En estas elucubraciones estaba yo, cuando vi a mi mujer y a mis hijos, que se venían cara mi, por la vereda del quejigar. La verdad es que es guapa esta moza mía, que quieren que les diga, ¡y mis ratos de salidas y mis noches sin dormir me ha costado¡¡. -“Hola corazón cómo te va la vida?, que no te veo el morro desde el mes de Mayo”, me dijo. (¿Sería eso un reproche de mi querida Manuela?). La verdad es que tenía razón, mucha razón; yo llevaba ya dos meses, al  menos, dale que te pego, con mis negocios; ¿que venía Fermín? , (este a mi no me vacila), leña con él; que se me arrimaba el Mariano, el del Prao del Quemao, bronca que se liaba…; ahora, con el que peor lo llevé, fue con el José Luís, primo por parte de madre; no tenía malas pulgas ni nada el pájaro; se me iba todas las noches de pendencias por las bajeras del río a ver si pillaba moza, y a la vuelta, cuando se venía a acostar, borracho de hormonas, se tenía que pasar por el salón de mi casa. Hasta que una mañana al romper el día tuvimos más que palabras; se vino vacilando desde la punta de abajo de mi tabla de trigo pané, donde sale a comer el chico ese, el muchacho del Fermín (que la verdad, se le parece en todo a su padre); pues bueno, sigo; yo, viéndolo todo desde el ribazo del majuelo, me estaba aguantando porque me conozco, y, para evitar problemas, me fui bajando hacia la Fuente de la Torpeza sin contestarle y sin dejarme ver, cuando de repente y sin ningún motivo coge el canalla al Pascualín, al hijo del Fermín, y se me lía con él: - Que esos hue… tienes tú, de pisarme la cebada¡¡ (le dice el José Luís). - Que dices cebada, pero si es un trigo¡¡ Que vienes del cachondeo de toda la noche y no te enteras¡¡ (replica el Pascualín). Justo le vino al chaval, sólo buscaba una excusa el primo; en un abrir y cerrar de ojos, se fue cara él, cogiéndolo por sorpresa y de espaldas, y de un pizco le arrancó un pellejo en sus bajeras, del viaje que le tiró; no contento el sinvergüenza, mientras yo me iba para allá, le pegó unos empentones que lo sacó del bancal, y mira que el muchacho se defendía. Ya no aguanté más; cuando me vió llegar se plantó, y por suerte para el chaval, porque si no, yo te digo que lo mata; se olvidó del Pascualín, que se iba medio capao y escozído, hacia los pretones de aliagas de la umbría. Y plantado como estaba me gritó: - Qué, tu también quieres borra? - Vete a la cama, no sea que te vayas caliente esta mañana, que me tienes haarrrrrto¡¡ (le dije yo voceando, dándole un aire de amenaza). - ¿Haarrrrrto?-ladró-, harta se te ha quedado la Manuela de correr esta noche, y  porque no sa'dejao, que si no emparentamos tu y yo. Mira…, mis ojos azabache tornaron a sangre, y me arranqué cara él y le tiré un viaje a las costillas que si lo pillo, ni se cantea; ahora, que el tío no se amedrentó para nada, se volvió como una exhalación y me arreó en la espalda un puntazo que  me escoció como un tiro. Pateó el suelo un segundo y de un solo salto se tiró cara mí; yo que lo ví venir, con el dolor en mi espalda reaccioné, me arrodillé y le sacudí en la pechera un buen meneo con mis luchaderas, que las tengo buenas, (como mi padre), y para eso me sirven); pero al momento¡……. ¿un trueno?. un minuto de silencio Cayó el José Luís al suelo fulminado. Y yo pensé, "este se me hace el muerto", y lo puse de pié de un meneo; pero no se movía; y me planté encima suyo, y le dije - Que te levantes¡¡ que no ha sido para tanto¡¡, que aún no he acabado contigo¡¡. En ese momento me veo dos bultos que venían dando saltos a dos patas desde el otro lado del trigo; me giro y sorprendido, les ladro y salgo por piernas, que de esos animales no me fío ni un pelo; (el año pasado me soltó uno de esos bichos, uno royo, dos truenos, que uno de ellos me escoció como un puntazo en la pierna, justo encima de la jarreta, como que casi me deja cojo….). Desde el espeso de las estepas pude ver, como miraban al pobre José Luís, pero no se lo comían???; entre los dos le daban la vuelta al cuerpo sin vida y movían  sus cabezas de lado a lado, como cuando me quito yo las moscas de las orejas; levantaban los hombros y mirándose a los ojos, desplegaban sus pezuñas de arriba (y les salían… ¿cinco dedos? finos y blancos), y se las mostraban el uno al otro como enseñándose el vacío que había en sus patas.( …me cae sangre de las luchaderas¡¡…). A la tarde me fui a ver a Félix, el raposo, que entiende mucho de lo que el llama “humanos”, (esos bichos de dos patas), y me tradujo lo que ocurrió por las explicaciones que yo le dí: Y es que se extrañaban los humanos de que su trueno no le hubiese hecho herida al pobre José Luís, y se sorprendieron de su suerte, que no era otra más que yo, ANDRES, EL CORZO DEL PUNTAL DEL QUEMAO, les diera en bandeja de oro al primo, el José Luís, después de una justa lucha; que mi primo, aún siendo un pendenciero, era un gran corzo, con dos pares y siete puntas, que no lo chuleaba ningún vareto ni ningún jovenzano que viniese de los montes de la Pardina, al otro lado del río. Y yo este verano pasado me ligué a mi Manuela otra vez, y ….no se lo cuentes a nadie, que entre caballeros ya se sabe, de estas cosas no se habla, pero me vino una moza joven un día al trigo, con un culete más blanco que las rosas, y que estaba para mojar pan…. Bueno, a ver si nos vemos este invierno careando en las solanas de la vega, y te contaré lo que pasó que así por carta, como que no da gozo. Un fuerte abrazo, tu hermano Andrés, que te quiere y no te olvida. HAAARRRRRR¡¡
Usuario anónimo
14/03/2006 13:39:25
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Las cosas del caliente...
Un placer leer tu relato, lo pase traca.
Usuario anónimo
17/03/2006 12:21:16
(0 vistas, 2 respuestas)
Las cosas del caliente...
Excelente sinceramente, fantástico relato en primera persona para plasmar una imagen típica de nuestros montes con connotaciones de fábula.De verdad, me ha encantado que volvieses la situación del pasivo en un relato normal (el corzo) por el activo de su protagonismo.Enhorabuena. Fdo.- Óscar Garriga.