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Usuario anónimo
21/04/2006 12:24:14
(1 vistas, 1 respuestas)
La primavera la sangre altera.
SIGUIENDO CON LA CARTA QUE LE ESCRIBIO ANDRES, EL CORZO DEL PUNTAL DEL QUEMAO, A SU HERMANO,  VOY A INTENTAR REFLEJAR LO QUE PUEDEN LLEGAR A SENTIR LOS CORZOS CUANDO LES OCURRE LO QUE CHAIN NOS RELATA EN EL FORO GENERAL EN SU TEXTO TITULADO, "CORZOS DE BURGOS, A PATACON". PERDONAD SI OS ABURRE, Y SI OS ABURRE MUCHO ME LO DECIS, QUE LO DEJO, Y SI NO ME LO DECÍS, OS FASTIDIAIS. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------                                                              En las Carcamas a 21 de Abril de 2006. Querdio Andrés: Lo primero, ¿qué tal la Manuela?, ¿y tus chicos, Javier y Josefa?, espero que bien, aquí la familia se va defendiendo bastante bien, este año al menos tenemos yerbas frescas y brotes tiernos que echarnos a la panza, porque el año pasado, los bezones de Antonio, (te acuerdas?, el corzo del Regato?) las pasaron tan mal que creo que se han quedao un poco raquíticos, y no es por criticar, que ya sabes que no soy yo de esos. Bueeno, me tienes que contar lo de la moza aquella me decías en tu carta, la que te fue al trigo, la del culete blanco como las rosas... Pajarel ¡¡, que te conozco... Además de........ (espera un momento, que ya vuelven). ................. Patapuuuummm..... (silencio). Ha debido ser detrás de los goteales, en los bancales del ricio del año pasado. No te quiero preocupar, pero llevamos unos días tremendos; por lo menos, que yo sepa se han llevado a tres amigos míos, y siempre pasa lo mismo, se oye un ronroneo a lo lejos y cuando se va acercando este sonido, al rato se oye el ruidazo, como si se partiese el cielo en dos. No lo logro entender, los tiempos han cambiado, y lo que antes eran cazadores, hoy se han convertido en asesinos. ¿Te acuerdas de aquel cazador que le decían Javier?, ¿aquel que por cierto, te dejo una señal en el jarrete?, pues el otro día, el día de la luna, (los humanos le llamaban Jueves Santo), tuvo una bronca con un bicho enorme el cual te describo: alto, muy alto,  gordo, muy gordo y ancho, muy ancho y que camina sobre cuatro patas que van dando vueltas y cuando avanza hace ese ronroneo tan peculiar, como el de los tractores y las cosechadoras del Augusto, pero más suave, osea que no te asusta; y lo malo no es su tamaño, si no los palos que le salen por sus lados, que tiran fuego y ruido y hacen caer a los más bravos del término; como te decía, se venía Javier chino-chano por la orilla de los sembrados del Augusto, (yo ya lo había visto hacía media hora), y se paraba y miraba, y andaba como pisando huevos, la verdad es que me daba risa, pero chico, como ya lo conozco y me sé de sus andanzas, decidí quedarme preto en un ribazo y cuando pasase cerca le pegaba un ladrido de esos míos para hacerle saber que se tiene que tapar un poco más, que este muchacho no ha de aprender en la vida; cuando de repente ese ruido que venía por el camino a lo lejos; Javier seguro que aún no lo había oído, porque yo tengo buenas orejas como sabes; en esto, y detrás de Javier, salió del monte sin verlo Agustín, un corcete de tres al cuarto que no tendrá más de dos años, (a su madre la conozco); ninguno se percató de la presencia del otro, pero el bicho grande de las ruedas redondas que asomó despacio por el colladico de la paridera, si que vió al Agustín, que estaba comiendo tan tranquilo; levantó la cabeza el pobre, miró al bicho grande que sacó un palo por un costado, y ... Patapum..., al suelo. Me quedé asombrado y Javier también, porque le ví tirarse al suelo en el momento del ruidazo. En un momento pude ver, por un lado al bicho que desgarrando sus costados no paraba de escupir humanos de color verde con los palos en sus manos dándole patadas en la espalda a uno de ellos con las patas de arriba, el cual se engordaba por momentos como si fuese el amo del Término; y por otro lado vi a Javier ... le cambió el color,... de blanco como mi culo (seguro que del susto) a rojo como la sangre que echaba el Agustín; él les gritó muy fuerte y muy de cerca y le también le gritaron a él, que los otros eran cuatro, y al final, el bicho grande de las patas redondas, se tragó a los humanos y al pobre Agustín, que le cortaron la cabeza y la echaron en una bolsa y dejaron allí su cuerpo, hecho un pingajo, (que el pobre después de muerto, aún era menos de lo que aparentaba). Allí se quedó Javier; era para verlo; se sentó en una piedra, y con la cabeza agachada lloró, sí, que yo lo ví desde el ribazo, y viéndolo llorar, lloré yo también, porque entendí, con la poca mente que pueda tener que las cosas aquí, habían cambiado, y además pintaba que para mal; todos los años venía algún humano, como Javier, y nos acechaba a dos patas y nos escupía fuego y a alguno se nos llevaba, pero casi siempre era alguno de los más maduros, no a estos muchachos que aún no han disfrutado de la vida; sin embargo este año llevo viendo bichos de patas redondas todos los días y a todas las horas y ya se han llevado de  estos pagos, por lo menos a cuatro contando al Agustín. Por lo demás, todo bien; tu cuñada Antonia, mira tú, este año me da a mi que no está preñada, debió ser un gatillazo que pegué en los calores del Julio pasado (creo que me hago mayor); también contarte que están descorreando un par de machotes por aquí al lado, que si no se los llevan los bichos grandes, me van a dar muuucha guerra para conservar este trozo de monte en el que nos hemos criado y que me dejó en herencia a mí el padre. Ahora no creo que pueda ir a verte, como sabes si no te cojes un buen sitio y lo mantienes, por lo menos hasta agosto, como que te dejan de lado y encima no ligas ni pa'trás. Nos veremos entonces, si seguimos vivos sobre la luna de septiembre para el comienzo del otoño, por las solanas de la vega como este invierno pasado. Un beso para todos, de tu hermano Juan que no os olvida. haaaarrrrr¡¡¡
Usuario anónimo
21/04/2006 18:59:40
(0 vistas, 1 respuestas)
La primavera la sangre altera.
Magnífico relato y triste lección la que llevan los corzos. La ACE nació, entre otras cosas, para poner freno a estas cosas. Me temo que es difícil conseguirlo pero hay que buscar el sistema. Entre furtivo, cagaprisa, caraduras, ignorantes, tarugos y zoquetes se le está haciendo daño al corzo, a la caza y a la figura del cazador/gestor, quedando tan sólo en especuladores, ladrones, carniceros, vanidosos y vagos. Cierto es que aun quedan cazadores, gestores, estetas, caballeros y gentes de bien, el problema es demostrarlo cada día. Saludos y gracias Javier. Gerardo Pajares