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Usuario anónimo
08/05/2006 10:35:50
(1 vistas, 2 respuestas)
TECKEL, GRACIAS FRAN
Bueno lo primero será presentarme: Me llamo Rufo, y soy cántabro. Hace poco más de 4 meses cambié de residencia y desde entonces vivo en los Madriles. Lo cierto es que el cambio ha sido a mejor,  para que nos vamos a engañar, pues ahora me tienen a cuerpo de rey: Antes pasaba algo más que hambre. Quiero contaros algo que recientemente he vivido. Nunca en mi vida había ido de caza, por eso, esto que os narro es tan nuevo como importante para mi. Este pasado puente de mayo, me fuí con la familia al coto que tenemos en Palencia. LLegamos sobre las 19:00 horas y nos pusimos en un sitio dónde mi ahora compañero de caza Oscar, había visto un corzo. A la misma hora que el día anterior, sobre las 20:30, empezamos a escuchar sus ladridos.Parecía avisar a los demás de que estaba en su territorio. Otro le contestó en la ladera de enfrente y así estuvieron 15 minutos llamándose de todo, Shila y yo, temblábamos como dos hojas ante la tensa espera. Shila es mi novia y madre de mis futuros hijos. Oscar cogió el rifle, lo puso sobre la vara y apuntaba hacia un claro que teníamos muy lejos sin que yo consiguiese ver que pasaba, pues unas dichosas matas nos tapaban la visión. Sonó un disparo que nos sorprendió. Maribel, que es la mujer que más mimos me da, saltó sobresaltada por el estruendo. Con la voz temblorosa  le preguntaba: ¿Le has dado? Creo que sí, contestó Oscar. Shila estaba descompuesta, no paraba de gemir, y yo, la verdad,  no sabía muy bien que pasaba. Oscar cogió una cuerda larga y tras unos breves momentos de incertidumbre,  me la ató al collar. Avanzamos hacia el claro al que estuvo apuntando y enseguida me topé con una mancha grande de sangre, todos mis músculos se pusieron en tensión y sin saber porqué, comencé una busqueda que me condujo a descubrir más restos del animal. Encontré restos de vísceras ,mi dueño dijo que le había empanzado y que el cobro no sería fácil. Tuvimos que sortear una malla ganadera y en ella encontramos más restos. No puede estar muy lejos, afirmó Oscar que transcurridos unos cuatrocientos metros desde que comenzamos a seguir el rastro, decidió soltarnos. Salimos como alma que lleva el diablo siguiendo el olor que ahora era más intenso y  a unos 80 metros lo vimos. Shila empezó a latir , yo la seguí ladrando también, no sabía porqué, pero sentía necesidad de gritar: “ahí va, ahí va”. Pronto conseguimos hacernos con el corzo y mientras mordíamos, oímos llegar a Oscar resoplando como una locomotora. Al verle, nuestra pieza que parecía ya cobrada,  se levantó y comenzó una desesperada carrera mientras yo colgaba asido a sus pelos que no soportaron mi peso y caí. Tenía que haber mordido más fuerte, pensé mientras corríamos de nuevo tras el culo blanco.Lo alcanzamos de nuevo y esta vez, me agarré a su cuello para no soltarlo más. Bueno, esta era mi intención pero cada vez que arremetía con sus cuernos me veía en la necesidad de esquivar el golpe y morder de nuevo. Por fín el cazador hizo su trabajo y remató al animal. Oscar hizo varias fotos y nos felicitó efusivamente. Había conseguido  mi primer corzo.
Usuario anónimo
08/05/2006 14:38:57
(0 vistas, 2 respuestas)
TECKEL, GRACIAS FRAN
Aqui estamos Oscar y yo.
Usuario anónimo
09/05/2006 13:08:06
(0 vistas, 2 respuestas)
TECKEL, GRACIAS FRAN
Guauu¡¡ Gracias por enviar este relato; y dile a Oscar que la próxima apunte mejor y a Maribel, que te dé bien de comer, que aunque seguro que ella lo ACE, dile que este corzo es tuyo y que le quite un poco a Oscar. Un saludo