Asociación del Corzo Español
Cabecera4
Mario
1300x300
Cabecera1
Búsqueda en los contenidos de la web

clesp_modal_seguir

Mi compra

carro vacío

HAZTE SOCIO y aprovéchate de todas las ventajas de ser socio de la Asociación del Corzo Español SOLICITAR ALTA
Está viendo:

Foros

Relatos

Usuario anónimo
29/06/2006 11:59:31
(1 vistas, 0 respuestas)
Donde menos te lo esperas...
Caughhh¡¡¡ caughhh¡¡...  "Con estas toses del tabaco y el mal dormir..., no sé yo, me da a mí que esta mañana no me como un torrao", pensaba yo mientras me iba para el cazadero.  Siempre lo he dicho y lo diré, esta caza me pone mal cuerpo; a la hora o así de levantarme, me entran unas cagaleras (con perdón), que me voy por la patilla; no se lo que es, si los nervios por la cercanía temporal al momento de cazar, o sencillamente, que los madrugones me sientan mal... En más de una ocasión he tenido que parar el coche antes de llegar al monte a poner un huevo, de noche en alguna cuneta, con los viborotes que hay en estas fechas cogiendo calor en los asfaltos españoles.... (ya de paso... ¿no os ocurre a nadie?).  Salía al romper el día en una zona nueva que mi amigo Miguel me había enseñado la tarde anterior; rastros habíamos visto, y bastantes; entraban los corzos a comer en unas tablas de cebada que ocupaban unas 100 Has. Entre bancal y bancal se formaban unos vallejos de monte con bastante yerba, rosales, majuelos y pequeños quejigos, todo esto me quedaba al frente; y empezé a recechar con el sol en mi derecha y las siembras por delante. El aire lo llevaba regular, me iba cambiando el muy puñetero; tan pronto me daba en la oreja derecha, con lo cual era perfecto, ya que lo mandaba a lo limpio, como en la izquierda, con lo que lo enviaba directamente al monte de robles de mi derecha, el cual lindaba con las cebadas, y por lo poco que sé, era donde suponía que estarían empezando a mover los bichos.  En medio de una siembra estaba el corzo habría no menos de 300 m., era una hembra que iba garreando evitando las espigas y con la mosca detrás de la oreja. Me tapé un rato detrás de un azaroyo, (con lo poco que tapa), y se fué cara el monte. Me fuí acercando despacito haciá allí, por ver si la veía, por ver si no me veía, y por ver si veía yo algún galán, que sin que me viese él, me dejase hacer lo que venía a hacer, intentar hacerme con él... (ufff, que lío).  Me ladró otra hembra que le había metido el aire y la siguió un macho que, la verdad, y aún estando lejos, no me dió la impresión de que fuese gran cosa, en cuanto a cuerna, pero eso sí, era más chulo que la pana lisa, cada dos pasos que daba, se me giraba y me ladraba, como diciendo "como vaya te enteras, chaval". Algo desesperado por la hora que era, y por el calor que empezaba a hacer, decidí darme la vuelta pegado al monte de quejigos en dirección al coche; como me tapaban del sol pensé en quedarme un rato quietecito escudriñando la ladera del otro lado del arroyo, la cual me agradaba también como un cazadero posible para la semana siguie...... UN CORZO¡¡  Iba careando el macho metiéndose y saliéndose al monte y del monte, por la umbría de enfrente; como estaba lejos y parecía tranquilo, me fuí  para él mozo parandome a mirarlo varias veces. El corzo valía, la traza era buena, y la longitud de su cuerna daba buena sensación; me fuí mirando posibles puntos de apoyo en el trayecto de la entrada, por si se ponía nervi mandarle una receta de Tranquilín, aunque más falta me hacía a mí creo que al corzo, que se rascaba las orejas con sus patas como pensado, "sigo comiendo o me echo ya...".  No estaba ya a más de 100 m. cuando a mi izquierda,de una ladera de sombra oí un estrapalicio, una carrera. Le ví el culo entre las matas, salió a un pequeño claro y se plantó. Vaya macho majo; me ladró por dos veces creo que sin verme el a mí y, valorándolo rapidamente a unos 40 m. decidí tirarle.  Estaba claro, cayó muerto. Me giré instintivamente a ver el otro corzo, por si no se había ido, pero no, ya había desaparecido.  Ya era tarde, las 10.30 a.m. la faena hecha y el corzo limpio. Un buen día de caza pensé yo; y fíjate tú, donde menos te lo esperas, salta la libre.   La pena que me dá es haber cazado un buen corzo habiendo ido a por otro, y la mala suerte que tuvo el que cacé de estar en el lugar equivocado en el momento impreciso.  En finnnnnn,.... Un saludo.