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Usuario anónimo
29/06/2006 13:03:42
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El reclamo humano
el otro día, el 17 del presente mes, me fui a León con mi padre y un amigo, Juan Carlos, y cazamos una zona de pinos con un par de valles grandes de praderío, así que despues  del madrugón y de acostarnos, Juan Carlos y yo a las tres de la mañana, aún rezumaba el gin- tonic por nuestras gargantas, ya que hacia más de tres meses que no nos veíamos y hechamos la partida en el bar del pueblo, Almanza, y nos liamos a hablar mientras caian un par de gins de más, así que con más pesares que la leche y despues de la bronca de mi padre, que siempre tiene razón, porque nos puso a parir en la cocina de la casa, que si a eso vamos, que si un viaje tan largo para ir a un bar, que nos quedasemos en la cama, que somos unos desgraciados etc, etc....., menos mal que el colirio y el almax hacen milagros, amen de un par de ibuprofenos 600mg a las 5:20 a.m. nos dirigimos al monte, y en un vallecito vemos una pareja de corzos, el macho parece muy grueso y alto, pero apenas se le ve, aún no ha amanecido del todo, seguimos nuestro camino, aparcamos el coche, y nos separamos, mi padre se queda en la parte alta de la ladera, Juan Carlos va por un caminito del valle recechando a los dos lados del camino y yo me meto por una vereda llena de palos, ramas y hojas y que va dividiendo el llano de la cumbre con la ladera, nada más separarnos veo una corza paciendo en medio del cortafuegos, la miro, me mira y sigue comiendo, a unos 150 mts, pienso esto es la leche, ¿de que coño va?, no pretendo espantarla, pues espero ver salir a su latin lover, pero no es así, me tiene unos diez minutos inmovil y se marcha tan tranquila, está sola, pienso, sigo hasta ella y me meto hacia el monte, pisando casi sobre las hojas, medio levitando, voy poco a poco recechando durante una hora, más o menos calculo donde está Juancar y de repente oigo, braaaaaaaa, braaaaaaaaa, a menos de 100 mts, entonces me bajo por la ladera, se que le han olido y siempre pasan a media ladera andando o al trote, no tiene escapatoria, la ladera mide solo 120 mtrs. aproximadamente de arriba a bajo y oigo de nuevo braaaaaaaaa, braa, y le constesta otro braa,braaaaaaaaa, cada vez más cerca, yo diviso unos 40 metros radiales, hay alguna matilla de roble joven que me impide ver bastante entre los pinos podados,  oigo los pasos de los dos corzos, supongo sea la pareja, siguen hacia mí, derechetos, se me meten encima, el aire viene de cara a mí, ya están aquí, levanto el rifle y oigo BRAAAAAA, BRAAAAAAAAAA, por detrás de los corzos, se paran dan media vuelta y se van a toda velocidad, se los tragó la tierra, Juancar no les ha visto, nos juntamos en el camino del valle y le cuento la batalla y le digo de ¿ de donde salió el 3er corzo?, el que ladró el último, y me dice fui yo, nunca lo había probado, pero les oí venir hacia mí y luego nada, casi le cuelgo , con la cinta persianera que llevo en la mochila, del pino más cercano, claro que no les vió, si les metía el aire totalmente, justo al reves que yo. Así que nos quedamos con dos palmos de narices y con la miel en los labios, por el reclamo humano o humanoide, no se como llamarlo al sr. Juancar. un abrazo para él que nos quedan muchas aventuras juntos. y por supuesto para mi querido padre, que tiene mas paciencia que el santo Job. saludos Txema García