Asociación del Corzo Español
Cabecera4
Mario
1300x300
Cabecera1
Búsqueda en los contenidos de la web

clesp_modal_seguir

Mi compra

carro vacío

HAZTE SOCIO y aprovéchate de todas las ventajas de ser socio de la Asociación del Corzo Español SOLICITAR ALTA
Está viendo:

Foros

Relatos

Usuario anónimo
11/01/2007 19:57:58
(1 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Este relato lo he colocado en otro foro pero como es mio lo puedo colocar tambien aquí pues supongo que no todos los foreros de uno están en el otro y Gerardo me indicó hace unos días que colocara algún relato, lo hago encantado. Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco: Ni son tres personas diferentes ni es la solución al misterio de la Santísima Trinidad, simplemente es un hombre en tres etapas diferentes de su vida, aunque Curro primero fue Currillo, de esa etapa prefiere ni acordarse, perdió a su padre y pasó todo el frío y el hambre que un muchachillo puede pasar, de su niñez solo los recuerdos de cazador por necesidad, con su abuelo por maestro, son buenos, en esa escuela se educó y salió de ella con excelentes notas, cuando Currillo se convirtió en Curro sus habilidades de cazador mantenían a la familia, tomando el relevo del abuelo, que según dice ya no estaba ni para cazar pájaros con liga. Curro era cazador de oficio, furtivo por necesidad y alimañero por afición, durante años llevó carne a la cazuela, vendió pieles, cambió caza por lo que fuera menester y logró ahorrar para casarse y … en ese momento le cambió la vida, su mujer era hija de un guarda, que además era Guarda Mayor en una finca importante, el futuro suegro había sufrido demasiado a Curro y sus andanzas cuando solo era un conocido como para continuar padeciéndolo convertido en yerno, habló con el dueño de la finca, habló muy seriamente con el futuro yerno y lo convirtió en guarda a sus ordenes, Curro fue todavía Curro durante unos años, cuado heredó el puesto del suegro se convirtió en el Tío Francisco “El Guarda de …..” que es como se le conocía en el entorno, el Tío Francisco fue un guarda serio y cumplidor, no olvidó sus mañas anteriores, las usó para que otros supieran que las sabía, se ganó el respeto de los que no cumplían la Ley y de los que la hacían cumplir, procuró no acumular enemigos ni dejarse tomar el pelo, si alguien necesitaba comer el Tío Francisco arreglaba el tema, si alguien intentaba jugársela por las malas más pronto que tarde terminaba en manos de los Civiles, no todos habían pasado por su escuela y a él no se le había borrado los conocimientos adquiridos, en esos años cazó mucho, unas veces disparando, otras colocando cepos y lazos y otras las más con “los gemelos”, entre los conocimientos de antes como furtivo y los nuevos como guarda el Tío Francisco se convirtió en un oráculo de la sierra, su palabra pesaba y cuando se dudaba algo se le consultaba, así pasaron los años …. Desgraciadamente los años, los fríos, las hambres y las caladuras hasta los huesos, no perdonan y el Tío Francisco se tuvo que jubilar, físicamente hecho unos zorros, en ese momento se convirtió en el Señor Francisco y así sentado a la puerta de su casa en el pueblo, con un purito eterno en la boca y una gorra con visera calada hasta las orejas, lo conocí yo, su casa es la última del pueblo, desde ella se ven las sierras en las que tanto trajinó, tiene delante unas suertes de olivos y un huertecillo en el que cuida cuatro hortalizas y unos crisantemos para llevar al cementerio el Día de Difuntos, “ Ya ve usted es lo único que puedo hacer por la mujer, que me salió muy buena … la pobre”, el señor Francisco nos ha aconsejado y nos ha proporcionado algún guarda bueno cuando nos hizo falta, todos los años por Navidades paso a verle y charlar un rato con él, nos tomamos un café con leche condensada, no hay nada que le guste más que la leche condensada y cuando un día le explique como hacerla al Baño María y la probó me juró agradecimiento eterno. Hace muy pocos días he pasado a ver a mi viejo amigo, lo he encontrado muy malucho, no pesa lo que una guinda y está muy encorvado, dice que le duelen todos los huesos pero ….ha vuelto a las andadas, mi amigo el Señor Francisco, ha vuelto a ser Currillo, se dedica a la caza con afición renovada, en la nave que tiene al lado de su casa en la que los hijos guardan los aperos, el Señor Francisco alias Currillo pone todos los días un par de trampas para ratones, todos los días pone al menos un par de ratones en unos cerrillos que tiene preparados, uno en el huerto y otro en el olivar, todas las noches desaparecen los ratones, todas las mañanas estudia las huellas y tarde tras tarde coloca los cepos idóneos para las huellas encontradas, la colección de capturas que ha logrado a costa de los ratones el anciano Currillo es tremenda, y excepto algún zorro toda ilegal, hasta algunas plumas de búho creo haber visto, el puñetero se muere de risa y le brillan los ojos con malignidad cuando le digo que tendremos que llamar a los civiles, …. “Con mis años y mis huesos me tienen que llevar en brazos al cuartelillo y el juez no sabría que hacer conmigo, así que mejor no les digan nada que los ponen un compromiso”. El nuevo Currillo encuentra “alimañas”, que para él son solo eso, donde el resto no vemos nada, “Es que ustedes los nuevos no saben mirar …. yo ya veo poco, pero lo que veo escrito en el suelo lo entiendo de seguida”. La vuelta a los orígenes de mi amigo me ha enternecido, puede que las jinetas, los turones y los gatos romanos no opinen lo mismo, razones tienen para ello, pero a mi me parece fantastico como el viejo alimañero entretiene sus días de la vejez y la enfermedad con el oficio que tan duramente aprendió en la niñez. Cordialmente, Julián Coca
Usuario anónimo
15/01/2007 13:22:18
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Si tenía yo razón... eres un buen narrador. Abrazos Gerardo Pajares
J Coca
06/09/2010 16:34:56
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Este relato lo coloqué en el foro hace más de tres años, durante ellos visité un par de veces al Señor Francisco, me acabo de enterar de que hace más o menos quince días falleció, que lo hizo tal como hizo todo en la vida, con suavidad y discreción, sin molestar a su entorno, mi proxima visita será a su tumba y en lugar del cafe con leche "confesada" le llevaré unas flores, sirva este relato como un cariñoso recuerdo a aquel pequeño gran hormbre, y buen amigo. Cordialmente, Julián Coca
joaquin
Autor: joaquin
08/09/2010 12:45:32
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Precioso relato Julian: Me ha hecho recordar a otro Señor, de parecidas carasterísticas, habitante de las sierras del Sur en Sierra Morena. Desgraciadamente, cada vez quedan menos personajes de esta España profunda y que constituyen una verdadera fuente de sabiduria Serreña. Gracias por publicarlo
Andrés Cabestrero Escudero
Autor: Andrés Cabestrero Escudero
20/09/2010 7:33:56
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Precioso relato Julián, enriquecido como siempre por tu fabulosa prosa. De todas las fases de la presente historia relatada se podrían rescatar fragmentos realmente maravillosos, puesto que tu prosa enamora, pero la última parte, en la que el Señor Francisco ha vuelto a ser Currillo es sencillamente magistral por estar relatada con una maestría sin igual. Recibe un muy cordial saludo.
J Coca
20/09/2010 14:45:06
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Estimado Andrés: No me pongas colorado, lo de ruborizarse no encaja bien con mi físico, mi padre decía que los hombres nos enamoramos con la vista y las mujeres con el oído, posiblemente tuviera un punto de razón y por ello no he tenido más remedio que cuidar mi prosa, en esos lances de algo  me ha servido, pues sin ella con toda seguridad permanecería totalmente célibe y forzosamente casto, pero de eso a que mi prosa enamore creo que va un abismo, sinceramente sirve para un apaño pero enamorar.. lo que se dice enamorar, solo con la ayuda de mucha prosopopeya y el decidido apoyo del la parte contraria lo logra, de todos modos estoy encantado con que te guste, aunque no seas precisamente una bella dama y mis intenciones; y las tuyas, estén muy lejos del intento de llevarte al huerto, al final como dice en este caso mi madre, el que sirve bien para una cosa suele servir para todo y eso le debe de pasar a la prosa, suelo escribir estos relatos con tres motivos, mi propia satisfacción, el divertir a algún amigo y si ello es posible enseñar algo a los que empiezan a tener contacto con la caza o el campo, el motivo de este relato fue diferente, el Señor Francisco merecía un recuerdo y si un día vuelvo a reunir en un libro algunos de mis relatos sin duda este será uno de ellos. Cuando tuve noticia de su fallecimiento llamé a sus hijos para darles el pésame y les dije que hace unos años había escrito un articulito sobre su padre; los tiempos han cambiado de tal modo que antes en casi todos los pueblos había bandas de música y ahora en casi todos tienen bandas sonoras, en sus tiempos el Sr. Francisco colocó muchas líneas de escopetas, ahora sus nietas han colocado líneas ADSL en sus casas, me han pedido que les contara como y donde encontrar lo escrito sobre su abuelo, las encaminé hacia el foro de la ACE y esa ha sido la razón por la que he revitalizado el relato que debido a los cambios sufridos con el tiempo en este foro aparecía como Anónimo, es un modesto homenaje a un viejo amigo que se lo merecía, cada vez que un hombre como el Sr. Francisco desaparece hace desaparecer con él una enorme cantidad de información, experiencias y sabiduría no transmitidas que se pierden definitivamente y es una pena, no es frecuente que los hereden esos conocimientos y ni permanezcan en los mismos oficios, el caso del Sr. Francisco, es uno de esos casos, se ha llevado a la tumba un acervo de rural y cinegética sabiduría no transmitida que ya me gustaría a mi poder haber recopilado. Un cordial saludo, Julián Coca
Andrés Cabestrero Escudero
Autor: Andrés Cabestrero Escudero
22/09/2010 0:42:26
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Estimado Julián: Efectivamente no soy ninguna bella dama, pero quedo rendido a tus pies con cada uno de tus nuevos relatos o cuentos, y si la palabra enamoramiento no es la más correcta defínelo como te parezca más correcto ya que tú dominas el lenguaje mucho mejor que yo. Desde muy pequeño me ha encantado la literatura cinegética y de alguna manera me siento muy orgulloso con mi modesta aunque cada vez más numerosa colección de obras literarias que versan sobre la caza o los oficios campestres, aunque a decir verdad algunas de ellas también me han defraudado de forma totalmente inesperada, pero en cualquier caso soy pertinaz en la búsqueda de nuevos títulos o incluso quizás nuevos autores que por ahora desconozca -admito sugerencias-, tal y como me ha sucedido con tu caso, y que ha decir verdad es una de las mayores alegrias que en los últimos tiempos y hablando de literatura cinegética he conocido, puesto que además de saber mucho de campo y de caza sabes expresarlo con un lenguaje de suma facilidad y siempre muy apacible, lo cual yo agradezco en gran medida, y es lo que de ti me enamora, muy lejos de huertos o historias parecidas. Desgraciadamente o más bien afortunadamente, todo depende de como se mire, tengo muy poco tiempo libre y muchas obligaciones que cumplir y atender, pero muchas noches siempre antes de acostarme saco un rato libre para releerme un libro que he adquirido recientemente, me gustaría poder recomendártelo ya que bajo mi punto de vista bien merece la pena, dicen que el autor del mismo antes firmaba sus escritos con el seudónimo de un viejo barón tan mentiroso como exagerado, yo por mi parte espero que algún día el supuesto barón me pueda incluir en el mismo una breve dedicatoria de su puño y letra. Como siempre recibe un muy cordial y afectuoso saludo.
J Coca
22/09/2010 12:12:55
(0 vistas, 7 respuestas)
Curro, El Tío Francisco y el Señor Francisco
Estimado Andrés: El viejo Barón está en paro, hace tiempo que trabaja en lo que más le gusta no dar ni golpe, pero no le he perdido la pista y conservo un cierto ascendiente sobre él, por lo tanto puedes contar con la dedicatoria del librito; si vienes por Madrid os invito al Barón y a ti a una copa en casa, y creo que lograremos que te firme la dedicatoria; de todos modos si prefieres adelantar la firma mándame el libro por correo y cuenta con una devolución pronta, la invitación a la copa permanece viva de todos modos. Un cordial saludo, Julián Coca