Asociación del Corzo Español
Cabecera4
Mario
1300x300
Cabecera1
Búsqueda en los contenidos de la web

clesp_modal_seguir

Mi compra

carro vacío

HAZTE SOCIO y aprovéchate de todas las ventajas de ser socio de la Asociación del Corzo Español SOLICITAR ALTA
Está viendo:

Foros

Relatos

Isaias
Autor: Isaias
26/06/2007 17:35:50
(1 vistas, 1 respuestas)
CASO RARO
El lunes de la semana pasada día 18, a eso de las 9 de la tarde, Eric le disparaba un tiro largo, muy largo. Siempre andaba por las hondonadas, donde la vegetación es especialmente abundante este año, gracias a las lluvias de primavera, el animal estaba en movimiento y lo cierto es que no ofrecía para nada un blanco fácil, mi recomendación fue que no le tirara, pero la juventud da mucha confianza, y quien acabó pagando a precio de oro el error, fue el pobre corzo. Entre pitos y flautas llegamos al lugar del disparo a eso de las 10, yo pensaba que el corzo había salido indemne del lance, Eric insistía que le había dado, tenía razón, una insignificante gota de sangre en una hoja seca, no dejaba lugar a dudas. A la mañana siguiente, Eric se fue al trabajo a eso de las cinco de la madrugada y servidor después de mucho rogar y rogar, consiguió que Alf se levantara, cargado con todos los chismes necesarios y una botella de agua, nos fuimos al monte. Cuando llegamos ya se veía perfectamente, descansamos un poco y enseñe a Alf la gota de sangre, con el rabo me dio a entender que daríamos con el corzo. Después de una larga hora siguiendo al perro, que se movía muy despacio, vi otra gota de sangre, seca, y un poco mas adelante en un apretado mato de encinas entre la hierva, lo que había sido una cama del corzo, había algo de sangre. Seguimos otra larga hora mas, bajando y bajando, hasta llegar a un pequeño curso de agua, por el camino y muy de tarde en tarde encontraba alguna gota de sangre seca. En el agua pensé que Alf perdería el rastro, pero al rato volví a ver en el perro ese entusiasmo que declara que vamos bien. Se enfiló por unas cuestas tremendas, de esas que te apoyas con las manos para subir, no me lo podía creer, seguía encontrando sangre seca, ahora mas abundante, cuatro o cinco gotas cada vez y muy de tarde en tarde. La cuesta andaba muy escasa de vegetación y a media altura había unos pequeños matorrales. Alf empezó a lloriquear, pensé que su grave estado de salud no le permitía avanzar al ritmo que él quería y por eso se quejaba, pero los lamentos se convirtieron en ladridos, miré hacia arriba y vi. justo en la cuerda coronar el corzo, cojeaba ligeramente, no tuve tiempo de nada, aquel repecho un poco mas y me cuesta la vida, hacia un calor espantoso y entre los nervios y los muchos ducados que llevo en los pulmones un poco mas y me da un jamacuco. Cuando finalmente llegué a lo alto, me senté, preparé el rifle, el apoyo y me dispuse a esperar la llegada de Alf, que por cierto andaba tan fastidiado o mas que yo, pero el paraje me ofrecía todas las ventajas del mundo, dos barrancos enormes antes de llegar a una robleda muy frondosa que, iluso de mi, pensaba que el corzo no alcanzaría nunca. Pasó ante mi el perro, despacito, jadeante y en silencio, me concentré en el morro del perro, en cualquier matorral saltará el corzo pensaba yo, pero el perro avanzaba y avanzaba, cada vez se alejaba mas y aumentaba su entusiasmo. Cuando vi. el perro llegar a los alrededores de los robles, me olvidé de mi optimismo , deprisa y corriendo recogí todos los bártulos y eche a correr hacia el perro, en el camino vi algo de sangre, esta vez fresca. Ya dentro de los robles no veía ni oía al perro, pero de repente y muy cerquita de mi empezó a ladrar y montó un alboroto enorme, yo corría paralelo al ruido hasta que salimos a la vista de un enorme campo de avena, había que ver la cara de plátano de un servidor cuando presencié la imagen, Alf andaba en la labor de hincarle el diente a una corza que le esperaba cada tres metros saltando a derecha e izquierda y volvía una y otra vez sobre sus pasos, le monté una bronca al perro y con mis gritos la corza se fue asustada, supongo, el perro tardó poco en volver, y yo entretanto estuve tratando de encontrar algo de sangre dentro de la robleda, y lo conseguí, allí esperé al perro y cuando llegó le di un poco de agua y después de un merecido descanso le enseñé el rastro del corzo, allí mismo Alf se tumbó y se enroscó, tanto que tuve que llevarle en brazos hasta el coche. Alf está jubilado, anticipadamente por causa de un accidente, su estado físico no es el mejor, pero aún así tengo confianza plena en él para la recuperación de corzos heridos, reconozco que he de ir pensando en un suplente a corto plazo, pero mientras él pueda seguiré solicitando sus servicios. Como sea que después de una larga semana recorriendo una y otra vez el territorio del corzo, ayer a las 9,20 h. y después de dos largas horas de esperar que se pusiera en pie, Eric le tiraba un tiro certero con el 6,5 X 57, y una bala t mantel de 93 grains, esta vez si que el pobre animal acababa definitivamente su sufrimiento, le habíamos localizado a las 7 de la tarde tumbado en un profundo barranco a la sombra de un roble y rodeado de un espeso matorral, no había forma humana de acercarse a su trinchera, y tumbado ofrecía un blanco malísimo, así que con “el culo” pegado al suelo esperamos hasta que se levantó y en un pequeño claro recibió el disparo, ya no cojeaba y la vieja  herida aunque superficial era muy aparatosa, curioso caso de supervivencia creo yo. Saludos. Isaias. Isaias SAnchez.
Gerardo Pajares
Autor: Gerardo Pajares
27/06/2007 13:48:48
(0 vistas, 1 respuestas)
CASO RARO
Amigo Isaías, muchas gracias por el relato de este hecho bien raro y el testimonio de esa extraña herida. Felicita a Eric una vez más y por supuesto a al bueno de Alf. Abrazos Gerardo Pajares