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admin
22/10/2007 10:53:30
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LOS CORZOS DE LA SIERRA DEL ALJIBE
Este escrito ha sido remitido, mecanografiado, por D. Alfonso López de Carrizosa con la petición expresa de que sea publicado en este apartado de la web. Ruego indulgencia ya que lo he pasado por el OCR y arreglado como Diós me dió a entender. ________________________________________________________________________________ La bibliografía sobre el corzo ibérico o collalbo es escasa, pero sobre el corzo de las sierras gaditanas del Aljibe, nula o casi nula. Para algunos el “Capreolus capreolus “ de estas sierras, preciosas sierras, es, sin duda, una subespecie del que puebla casi todo el resto de la  Península Ibérica “castellano o collalbo” y se distingue de él en el tamaño, en la uniformidad del pelaje durante todo el año y en la inexistencia del collar o babero blanco. En estas sierras también existen corzos castellanos pero en menor numero que los morunos o moriscos. Cuando un corzo normalmente del resto de España, Asturias, Santander Galicia, la Rioja, Castilla-León, Castilla la Mancha, Extremadura, puede llegar a pesar los 22 a 25 Kg., el corzo del sur de España, que no sea castellano, y en concreto los de la Sierra del Aljibe, que nos ocupa, en ningún caso pasan de los 15 a 18 Kg., aproximadamente. De ahí que su cuerna, lógicamente, pesará menos, es menos voluminosa y a la hora de las homologaciones, hoy tan de moda, su puntuación será menor. Esto, la Junta de homologación de trofeos de caza debería tenerlo en cuenta y establecer unos baremos diferentes a los corzos castellanos o collalbos, como los tienen los científicos llamándoles, me imagino por la cercanía con Marruecos —. “moriscos o morunos”, que a denominaciones existen y el vulgo las expresa. EL CELO El celo del corzo, sobre el que hay mucha disparidad de criterios entre los especialistas, tanto respecto a su duración como a la conveniencia de cazar machos antes o después de  de h cubierto a las hembras, es a mi entender, entre las ultimas semanas de junio y las primeras de julio. En esto también y diferencia con los corzos del resto de España, debido únicamente a la climatología. La manera actuar los corzos, por otro lado, es igual que en el resto de España, sus carreras, sus rodeos, etc. su bravura. E igualmente existe la interrupción de la gestación durante los meses de invierno, noviembre, diciembre y enero. La paridera es también, como la flor más adelantada y pueden verse corzas paridas a principios de marzo. “Jara florida corza parida” como reza el refrán serrano. Hay quien, en contra de las batidas durante la primavera aduce que se hace daño a la paridera. Creo que no, porque las corzas que pudieran mal parir suelen ser las mas endebles de la cabaña, y los perros que se utilizan no son perros de agarre y la especie “capreolus” es de sobra espabilada para engañar a los canes, padeciéndose e este sentido muy pocas bajas. SU CAZA Tradicionalmente el corzo se cazaba, esporádicamente como una especie escasa, aunque no lo era, poco conocida y al mismo tiempo que los cazadores serranos cazaban el “venao” y el cochino y no se detenían mucho o nada en observar el sexo ni el trofeo. Por ello y con las oportuna diferencias “pájaro que vuela a la cazuela” y en batida la usanza de los pueblos serranos o cazando en mano se abatían igualmente machos que hembras, con postas generalmente, hoy prohibidas. Su carne es idéntica. Fue durante la década de los sesenta (l966) cuando se empezó a tomar conciencia de su importancia cinegética y organizaron batidas serias. Previo reconocimiento del terreno con unos 25 a 30 puestos, dependiendo de las hectáreas, a cazar y de la orografía del terreno, que en algunas zonas es verdaderamente duro para montear. Se batían las manchas con unos cuantos perros, podencos de la zona y cruzados. Se conseguían resultados estupendos en esas cacerías corceras que solían celebrarse durante los meses de marzo (finales) y principios de abril. De un año a otro se reservaban algunas manchas a batir y se dejaban sin cazar para la mejor procreación y conservación de la especie. Así se estuvo cazando hasta los años 80 aproximadamente y basta recordar fincas corceras de prestigio: La Alcaria, La Almoraima, Los Montes Propios de Jerez,  Marrufo, Cardela, La Garganta de Millán, Jautor, La Granja, Zanona, etc.., y numerosas fincas de aquellas preciosas sierras. Desconozco las causas y motivos pero aquellas estupendas cacerías corceras se prohibieron. Gracias a algunos aficionados cazadores del corzo entre los que destaco a Fernando Ansorena, Jaime Domecq, (q.e.p.d.), José Bohórquez, Miguel Primo de Rivera, mi hermano Luis; aficionados como digo a su caza, a su estudio a su cría, a partir del años 2000 se han vuelto a autorizar estas preciosas batidas con una reglamentación especial “ad hoc” propuestas por las autoridades de la zona. ¡Gran acierto! Pienso, y como yo, muchos aficionados de la Provincia, que es la mejor y la autentica manera de cazar el corzo en las Sierras Gaditanas. Sin embargo no la única puesto que cazar un corzo al rececho o a la espera en estas sierras es aparte de gozar de una autentica satisfacción cinegética, un privilegio único de disfrutar del paisaje, del entorno y de las gentes auténticas serranas de esta zona privilegiada de España. Por otro lado en estas batidas no se cobran un número excesivo de corzos que pueda disminuir notablemente la especie sino que el número de ejemplares que se suelen cobrar es la cifra que cazando racionalmente, se debería cobrar en otra modalidad de caza como el rececho o la espera. Valga como ejemplo que en una extensión de 2000 a 2700 has. cazando las en batidas (de 2 a 3 días al año) se podrían abatir de 14 a 20 corzos siendo un éxito las monterías, cantidad proporcionada y conveniente en la zona, por la densidad, para el buen desarrollo, mantenimiento y conservación de la especie. Ya que en las poblaciones corceras, si se cuidan, pueden superar las 100 colleras en dichas extensiones, y teniendo en cuenta que en dichas fincas suele existir una explotación ganadera de vacuno y porcina paralelas a la cinegética. Si nos referimos al aspecto económico cinegético de dichas fincas resulta incluso más  rentable por el precio que los cazadores están dispuestos a pagar por un puesto en dichas cacerías. También es un factor a destacar desde el punto de vista económico social de estas  pequeñas batidas que en ellas se emplean ojeadores con lo cual se crean jornales tan necesarios en la zona en esas pocas del año. Finalmente si nos referimos a los trofeos, en estas batidas, independientemente que es cuestión de suerte el conseguir un buen trofeo, se mira más el lance. Cualquier cazador que haya asistido a este tipo de caza reconocerá que es un modo de cazar fantástico y atractivísimo. Y que conlleva grandes dificultades, no solo para tos que llevan los perros, por el terreno abrupto y lo apretado de los montes, sino para los cazadores porque el corzo suele entrar a la carrera y dando espectaculares saltos, que se lo pregunten si no, a los habituales aficionados de la zona cuantos fallos a través de los años. Por todo ello, y resumiendo, en la SIERRA DEL ALJIBE: - Subespecie de corzo ibérico, m pequeño (morisco o moruno.) - Cazarlos en batidas principalmente - Es rentable para las fincas. - Es un buen modo de mantener, conservar la densidad de la especie. Enhorabuena a los aficionados que se preocupan de mantener, promover y propagar ese tipo de cacerías y sobre todo cuidar, conservar y mejorar esta especie tan emblemática de esas Sierras del Aljibe, paraíso del amante de la naturaleza y la caza. Madrid 01 de Abril de 2002 Fdo. Alfonso López de Carrizosa Domecq.