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Peio Hdez. Muguruza
Autor: Peio Hdez. Muguruza
16/04/2009 12:20:42
(1 vistas, 2 respuestas)
Segunda oportunidad...
Ya que nadie se anima, me lanzo yo a romper el hielo. Y no cortaros, que para las broncas ya se anima mas de uno, así que por que no hacerlo para estos temas que a muchos nos hacen disfrutar y pasar un rato agradable. Ahí va: ------------------------------------------ El fin de semana se presentaba complicado. El pronóstico meteorológico era de lluvias torrenciales, y la recomendación de no salir de viaje a menos que fuese necesario, era constante en todos los canales de televisión. En realidad mi viaje si que era necesario, porque era el último fin de semana que podría ir tras los corzos y “necesitaba” salir, así que cargué el 4x4 con todos los trastos, y rumbo al monte. El viaje fue más largo que lo habitual al encontrarme varias carreteras cortadas por las inundaciones, En un momento estuve a punto de darme la vuelta porque la cosa se estaba complicando de verdad. Pero en el último instante me decidí, y pasé, con más miedo que otra cosa, por un río que debido a las abundantes precipitaciones había cortado la carretera. Hubo un momento, cuando estaba en medio de la zona inundada y viendo que la profundidad del agua era mayor que lo que había estimado inicialmente, en el que me pasó por la cabeza la chorrada que estaba haciendo debido a esa pasión que sentimos los cazadores y que en ocasiones puede mas que la razón, pero hubo suerte y pude pasar sin grandes problemas. Entre constantes aguaceros, a última hora de la tarde llegaba a mi campamento. La lluvia, aunque continuaba, había menguado en cantidad. En esas condiciones decidí no salir y prepararme para el día siguiente. Las perspectivas no eran muy optimistas ya que para última hora de la tarde debía de volver al trabajo, así que debía aprovechar bien mi ultimo día de la temporada. Además llevaba la videocámara para intentar grabar yo mismo el lance. Ya puestos a complicarse la vida…..….. Amaneció ventoso pero sin lluvia, así que en cuanto las primeras luces del alba hicieron acto de presencia, me dirigí a mi puesto en un árbol de una zona que en esa época tiene bastante movimiento.. El viento estaba constantemente cambiando la dirección, por lo que subí un par de metros el puesto para intentar evitar ser olido. Al poco de estar en el puesto me pasó un solitario jabalí, al que a pesar de poder hacerlo, decidí no tirar con la esperanza de intentar cazar al Duende. En recompensa a mi inusual contención, al rato de pasar el jabalí, apareció un corzo joven. Sabiendo de la predilección del guarda por estos ejemplares, no me lo pensé. Abrí el arco y, antes de dar tiempo al viento de rolar, solté la flecha…. Para ver como pasaba limpiamente por encima, sin siquiera rozarlo, al corzo que, iluso de mi, veía ya muerto. Los instantes que siguieron fueron los de la lógica bronca interior:… ¿Por qué me he apresurado tanto? ...Era un tiro de los que no se pueden fallar… La ultima oportunidad y la desaprovecho, etc.…. Estando en estos “agradables” momentos oigo un ruido acercarse por mi derecha y, por si acaso, tenso el arco. Resulta ser una corza, así que lo vuelvo a destensar. La mañana pasaba rápida y, muy a mi pesar, comienzo a pensar en recoger todo y dar por terminada la caza, cuando a lo lejos percibo movimiento. Mis manos se tensan sobre la empuñadura y la cuerda. Contra todo pronóstico y con una dosis de oportuna suerte, aparece un corzo de nuevo. No estoy seguro si es el mismo de antes, que vuelve por curiosidad a ver que ha podido ser lo que ha pasado volando sobre su lomo, o es otro, pero no pierdo el tiempo intentando adivinarlo. En cuanto me ofrece su costado suelto la flecha. Y esta vez si…..la flecha impacta correctamente y, tras una fuerte arrancada con volteo incluido, el ruido de su huida va desapareciendo en la espesa mancha cercana. Esos momentos en el árbol no tienen precio, la recompensa ha sido dulcísima y una sensación de confianza y bienestar se apodera de mí. A pesar de ello tengo la habitual sensación agridulce al arrebatar la vida de mi presa y dejo pasar un tiempo para dejar al animal morir tranquilo en caso de que sea necesario. Recojo la cámara de vídeo, el puesto y la mochila dejándolo todo en la base del árbol. Arco en mano me dirijo hacia donde desapareció el corzo. Siguiendo un rastro escaso, pero prácticamente continuo, lo encuentro, ya sin vida, entre las altas hierbas… Mi Corzo. En este momento no lo cambiaría por ningún otro, a pesar de que su “trofeo” no es gran cosa. Los momentos que me ha hecho disfrutar no se pueden pagar con nada. Esta temporada se ha acabado, pero espero que haya más….y más oportunidades. Peio Hdez. Muguruza ------------------------------------ ...y el que quiera verlo en video: vimeo.com/3029728Ya que nadie se anima, me lanzo yo a romper el hielo. Y no cortaros, que para las broncas ya se anima mas de uno, así que por que no hacerlo para estos temas que a muchos nos hacen disfrutar y pasar un rato agradable. Ahí va: ------------------------------------------ El fin de semana se presentaba complicado. El pronóstico meteorológico era de lluvias torrenciales, y la recomendación de no salir de viaje a menos que fuese necesario, era constante en todos los canales de televisión. En realidad mi viaje si que era necesario, porque era el último fin de semana que podría ir tras los corzos y “necesitaba” salir, así que cargué el 4x4 con todos los trastos, y rumbo al monte. El viaje fue más largo que lo habitual al encontrarme varias carreteras cortadas por las inundaciones, En un momento estuve a punto de darme la vuelta porque la cosa se estaba complicando de verdad. Pero en el último instante me decidí, y pasé, con más miedo que otra cosa, por un río que debido a las abundantes precipitaciones había cortado la carretera. Hubo un momento, cuando estaba en medio de la zona inundada y viendo que la profundidad del agua era mayor que lo que había estimado inicialmente, en el que me pasó por la cabeza la chorrada que estaba haciendo debido a esa pasión que sentimos los cazadores y que en ocasiones puede mas que la razón, pero hubo suerte y pude pasar sin grandes problemas. Entre constantes aguaceros, a última hora de la tarde llegaba a mi campamento. La lluvia, aunque continuaba, había menguado en cantidad. En esas condiciones decidí no salir y prepararme para el día siguiente. Las perspectivas no eran muy optimistas ya que para última hora de la tarde debía de volver al trabajo, así que debía aprovechar bien mi ultimo día de la temporada. Además llevaba la videocámara para intentar grabar yo mismo el lance. Ya puestos a complicarse la vida…..….. Amaneció ventoso pero sin lluvia, así que en cuanto las primeras luces del alba hicieron acto de presencia, me dirigí a mi puesto en un árbol de una zona que en esa época tiene bastante movimiento.. El viento estaba constantemente cambiando la dirección, por lo que subí un par de metros el puesto para intentar evitar ser olido. Al poco de estar en el puesto me pasó un solitario jabalí, al que a pesar de poder hacerlo, decidí no tirar con la esperanza de intentar cazar al Duende. En recompensa a mi inusual contención, al rato de pasar el jabalí, apareció un corzo joven. Sabiendo de la predilección del guarda por estos ejemplares, no me lo pensé. Abrí el arco y, antes de dar tiempo al viento de rolar, solté la flecha…. Para ver como pasaba limpiamente por encima, sin siquiera rozarlo, al corzo que, iluso de mi, veía ya muerto. Los instantes que siguieron fueron los de la lógica bronca interior:… ¿Por qué me he apresurado tanto? ...Era un tiro de los que no se pueden fallar… La ultima oportunidad y la desaprovecho, etc.…. Estando en estos “agradables” momentos oigo un ruido acercarse por mi derecha y, por si acaso, tenso el arco. Resulta ser una corza, así que lo vuelvo a destensar. La mañana pasaba rápida y, muy a mi pesar, comienzo a pensar en recoger todo y dar por terminada la caza, cuando a lo lejos percibo movimiento. Mis manos se tensan sobre la empuñadura y la cuerda. Contra todo pronóstico y con una dosis de oportuna suerte, aparece un corzo de nuevo. No estoy seguro si es el mismo de antes, que vuelve por curiosidad a ver que ha podido ser lo que ha pasado volando sobre su lomo, o es otro, pero no pierdo el tiempo intentando adivinarlo. En cuanto me ofrece su costado suelto la flecha. Y esta vez si…..la flecha impacta correctamente y, tras una fuerte arrancada con volteo incluido, el ruido de su huida va desapareciendo en la espesa mancha cercana. Esos momentos en el árbol no tienen precio, la recompensa ha sido dulcísima y una sensación de confianza y bienestar se apodera de mí. A pesar de ello tengo la habitual sensación agridulce al arrebatar la vida de mi presa y dejo pasar un tiempo para dejar al animal morir tranquilo en caso de que sea necesario. Recojo la cámara de vídeo, el puesto y la mochila dejándolo todo en la base del árbol. Arco en mano me dirijo hacia donde desapareció el corzo. Siguiendo un rastro escaso, pero prácticamente continuo, lo encuentro, ya sin vida, entre las altas hierbas… Mi Corzo. En este momento no lo cambiaría por ningún otro, a pesar de que su “trofeo” no es gran cosa. Los momentos que me ha hecho disfrutar no se pueden pagar con nada. Esta temporada se ha acabado, pero espero que haya más….y más oportunidades. Peio Hdez. Muguruza ------------------------------------ ...y el que quiera verlo en video: http://vimeo.com/3029728
Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
16/04/2009 12:38:53
(0 vistas, 2 respuestas)
Segunda oportunidad...
Enhorabuena por el relato y por el video, y por el lance y por todo.....
Gerardo Pajares
Autor: Gerardo Pajares
21/04/2009 21:21:06
(0 vistas, 2 respuestas)
Segunda oportunidad...
Muchas gracias Peio. Un abrazo