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Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
16/04/2009 12:57:37
(1 vistas, 5 respuestas)
No todo es real: Epístolas de corzos.
Hace tiempo escribí unos relatos que me vinieron a la mente al intentar ponerme en la piel y en la "mente" de un corzo. Me gustaron como quedaron, y los presento a este concurso para ver lo que os parece. Los he unido como una carta y su respuesta. Un saludo y ánimo. P.D. Disculparme si meto la gamba en algo. ------------------------------------------------------------------ Transcribo a continuación lo que, en un día de caza, recogí del suelo en un prado de un monte en Teruel; eran dos cartas que , en su arrancada, perdió un corzo de los que quitan el sueño; si no te lo crees, me parecerá entendible, pero la verdad es que, la imaginación en esto de la caza creo que debe de acompañarte, si no, si sólo la realidad te puede, estás perdiendo la posibilidad de disfrutar un paso más, un paso por encima de lo real en tus recechos de corzos. Imagina.... ------------------------- PRIMERA CARTA ------------------------- En el Puntal del Quemao, a veintitres de Agosto del dosmilcinco. Querido hermano: Aquí te relato lo que me pasó este mes de Julio pasado en la última luna, que aunque te parezca mentira, de mí te lo puedes creer: “Llevo varios días con un revoltijo de tripas queeee, no se yo. Estas verduras nuevas de temporada me maltratan el estómago.” - HAAARR, HAR, HAR, HAR…. (ladra que te va). En estas elucubraciones estaba yo, cuando vi a mi hembra y a mis hijos, que se venían cara mi, por la vereda del quejigar. La verdad es que es guapa esta moza mía, que quieren que les diga, ¡y mis ratos de salidas y mis noches sin dormir me ha costado¡¡. -“Hola corazón cómo te va la vida?, que no te veo el morro desde el mes de Mayo”, me dijo. (¿Sería eso un reproche de mi querida Manuela?). La verdad es que tenía razón, mucha razón; yo llevaba ya dos meses, al menos, dale que te pego, con mis negocios; ¿que venía Fermín? , (este a mi no me vacila), leña con él; que se me arrimaba el Mariano, el del Prao del Quemao, bronca que se liaba…; ahora, con el que peor lo llevé, fue con el José Luís, primo por parte de madre; no tenía malas pulgas ni nada el pájaro; se me iba todas las noches de pendencias por las bajeras del río a ver si pillaba moza, y a la vuelta, cuando se venía a acostar, borracho de hormonas, se tenía que pasar por el salón de mi casa. Hasta que una mañana al romper el día tuvimos más que palabras; se vino vacilando desde la punta de abajo de mi tabla de trigo pané, donde sale a comer el chico ese, el muchacho del Fermín (que la verdad, se le parece en todo a su padre); pues bueno, sigo; yo, viéndolo todo desde el ribazo del majuelo, me estaba aguantando porque me conozco, y, para evitar problemas, me fui bajando hacia la Fuente de la Torpeza sin contestarle y sin dejarme ver, cuando de repente y sin ningún motivo coge el canalla al Pascualín, al hijo del Fermín, y se me lía con él: - Que esos hue… tienes tú, de pisarme la cebada¡¡ (le dice el José Luís). - Que dices cebada, pero si es un trigo¡¡ Que vienes del cachondeo de toda la noche y no te enteras¡¡ (replica el Pascualín). Justo le vino al chaval, sólo buscaba una excusa el primo; en un abrir y cerrar de ojos, se fue cara él, cogiéndolo por sorpresa y de espaldas, y de un pizco le arrancó un pellejo en sus bajeras, del viaje que le tiró; no contento el sinvergüenza, mientras yo me iba para allá, le pegó unos empentones que lo sacó del bancal, y mira que el muchacho se defendía. Ya no aguanté más; cuando me vió llegar se plantó, y por suerte para el chaval, porque si no, yo te digo que lo mata; se olvidó del Pascualín, que se iba medio capao y escozído, hacia los pretones de aliagas de la umbría. Y plantado como estaba me gritó: - Qué, tu también quieres borra? - Vete a la cama, no sea que te vayas caliente esta mañana, que me tienes haarrrrrto¡¡ (le dije yo voceando, dándole un aire de amenaza). - ¿Haarrrrrto?-ladró-, harta se te ha quedado la Manuela de correr esta noche, y porque no sa'dejao, que si no emparentamos tu y yo. Mira…, mis ojos azabache tornaron a sangre, y me arranqué cara él y le tiré un viaje a las costillas que si lo pillo, ni se cantea; ahora, que el tío no se amedrentó para nada, se volvió como una exhalación y me arreó en la espalda un puntazo que me escoció como un tiro. Pateó el suelo un segundo y de un solo salto se tiró cara mí; yo que lo ví venir, con el dolor en mi espalda reaccioné, me arrodillé y le sacudí en la pechera un buen meneo con mis luchaderas, que las tengo buenas, (como mi padre), y para eso me sirven); pero al momento¡……. ¿un trueno?. un minuto de silencio Cayó el José Luís al suelo fulminado. Y yo pensé, "este se me hace el muerto", y lo puse de pié de un meneo; pero no se movía; y me planté encima suyo, y le dije - Que te levantes¡¡ que no ha sido para tanto¡¡, que aún no he acabado contigo¡¡. En ese momento me veo dos bultos que venían dando saltos a dos patas desde el otro lado del trigo; me giro y sorprendido, les ladro y salgo por piernas, que de esos animales no me fío ni un pelo; (el año pasado me soltó uno de esos bichos, uno royo, dos truenos, que uno de ellos me escoció como un puntazo en la pierna, justo encima de la jarreta, como que casi me deja cojo….). Desde el espeso de las estepas pude ver, como miraban al pobre José Luís, pero no se lo comían???; entre los dos le daban la vuelta al cuerpo sin vida y movían sus cabezas de lado a lado, como cuando me quito yo las moscas de las orejas; levantaban los hombros y mirándose a los ojos, desplegaban sus pezuñas de arriba (y les salían… ¿cinco dedos? finos y blancos), y se las mostraban el uno al otro como enseñándose el vacío que había en sus patas.( …me cae sangre de las luchaderas¡¡…). A la tarde me fui a ver a Félix, el raposo, que entiende mucho de lo que el llama “humanos”, (esos bichos de dos patas), y me tradujo lo que ocurrió por las explicaciones que yo le dí: Y es que se extrañaban los humanos de que su trueno no le hubiese hecho herida al pobre José Luís, y se sorprendieron de su suerte, que no era otra más que yo, ANDRES, EL CORZO DEL PUNTAL DEL QUEMAO, les diera en bandeja de oro al primo, el José Luís, después de una justa lucha; que mi primo, aún siendo un pendenciero, era un gran corzo, con dos pares y siete puntas, que no lo chuleaba ningún vareto ni ningún jovenzano que viniese de los montes de la Pardina, al otro lado del río. Y yo este verano pasado me ligué a mi Manuela otra vez, y ….no se lo cuentes a nadie, que entre caballeros ya se sabe, de estas cosas no se habla, pero me vino una moza joven un día al trigo, con un culete más blanco que las rosas, y que estaba para mojar pan…. Bueno, a ver si nos vemos este invierno careando en las solanas de la vega, y te contaré lo que pasó que así por carta, como que no da gozo. Un fuerte abrazo, tu hermano Andrés, que te quiere y no te olvida. HAAARRRRRR¡¡ ------------ SEGUNDA CARTA, RESPUESTA DEL HERMANO ----------------- En las Carcamas a 21 de Abril de 2006. Querido Andrés: Lo primero, ¿qué tal la Manuela?, ¿y tus chicos, Javier y Josefa?, espero que bien, aquí la familia se va defendiendo bastante bien, este año al menos tenemos yerbas frescas y brotes tiernos que echarnos a la panza, porque el año pasado, los bezones de Antonio, (te acuerdas?, el corzo del Regato?) las pasaron tan mal que creo que se han quedao un poco raquíticos, y no es por criticar, que ya sabes que no soy yo de esos. Bueeno, me tienes que contar lo de la moza aquella me decías en tu carta, la que te fue al trigo, la del culete blanco como las rosas... Pajarel ¡¡, que te conozco... Además de........ (espera un momento, que ya vuelven). ................. Patapuuuummm..... (silencio). Ha debido ser detrás de los goteales, en los bancales del ricio del año pasado. No te quiero preocupar, pero llevamos unos días tremendos; por lo menos, que yo sepa se han llevado a tres amigos míos, y siempre pasa lo mismo, se oye un ronroneo a lo lejos y cuando se va acercando este sonido, al rato se oye el ruidazo, como si se partiese el cielo en dos. No lo logro entender, los tiempos han cambiado, y lo que antes eran cazadores, hoy se han convertido en asesinos. ¿Te acuerdas de aquel cazador que le decían Javier?, ¿aquel que por cierto, te dejo una señal en el jarrete?, pues el otro día, el día de la luna, (los humanos le llamaban Jueves Santo), tuvo una bronca con un bicho enorme el cual te describo: alto, muy alto, gordo, muy gordo y ancho, muy ancho y que camina sobre cuatro patas que van dando vueltas y cuando avanza hace ese ronroneo tan peculiar, como el de los tractores y las cosechadoras del Augusto, pero más suave, osea que no te asusta; y lo malo no es su tamaño, si no los palos que le salen por sus lados, que tiran fuego y ruido y hacen caer a los más bravos del término; como te decía, se venía Javier chino-chano por la orilla de los sembrados del Augusto, (yo ya lo había visto hacía media hora), y se paraba y miraba, y andaba como pisando huevos, la verdad es que me daba risa, pero chico, como ya lo conozco y me sé de sus andanzas, decidí quedarme preto en un ribazo y cuando pasase cerca le pegaba un ladrido de esos míos para hacerle saber que se tiene que tapar un poco más, que este muchacho no ha de aprender en la vida; cuando de repente ese ruido que venía por el camino a lo lejos; Javier seguro que aún no lo había oído, porque yo tengo buenas orejas como sabes; en esto, y detrás de Javier, salió del monte sin verlo Agustín, un corcete de tres al cuarto que no tendrá más de dos años, (a su madre la conozco); ninguno se percató de la presencia del otro, pero el bicho grande de las ruedas redondas que asomó despacio por el colladico de la paridera, si que vió al Agustín, que estaba comiendo tan tranquilo; levantó la cabeza el pobre, miró al bicho grande que sacó un palo por un costado, y ... Patapum..., al suelo. Me quedé asombrado y Javier también, porque le ví tirarse al suelo en el momento del ruidazo. En un momento pude ver, por un lado al bicho que desgarrando sus costados no paraba de escupir humanos de color verde con los palos en sus manos dándole patadas en la espalda a uno de ellos con las patas de arriba, el cual se engordaba por momentos como si fuese el amo del Término; y por otro lado vi a Javier ... le cambió el color,... de blanco como mi culo (seguro que del susto) a rojo como la sangre que echaba el Agustín; él les gritó muy fuerte y muy de cerca y le también le gritaron a él, que los otros eran cuatro, y al final, el bicho grande de las patas redondas, se tragó a los humanos y al pobre Agustín, que le cortaron la cabeza y la echaron en una bolsa y dejaron allí su cuerpo, hecho un pingajo, (que el pobre después de muerto, aún era menos de lo que aparentaba). Allí se quedó Javier; era para verlo; se sentó en una piedra, y con la cabeza agachada lloró, sí, que yo lo ví desde el ribazo, y viéndolo llorar, lloré yo también, porque entendí, con la poca mente que pueda tener que las cosas aquí, habían cambiado, y además pintaba que para mal; todos los años venía algún humano, como Javier, y nos acechaba a dos patas y nos escupía fuego y a alguno se nos llevaba, pero casi siempre era alguno de los más maduros, no a estos muchachos que aún no han disfrutado de la vida; sin embargo este año llevo viendo bichos de patas redondas todos los días y a todas las horas y ya se han llevado de estos pagos, por lo menos a cuatro contando al Agustín. Por lo demás, todo bien; tu cuñada Antonia, mira tú, este año me da a mi que no está preñada, debió ser un gatillazo que pegué en los calores del Julio pasado (creo que me hago mayor); también contarte que están descorreando un par de machotes por aquí al lado, que si no se los llevan los bichos grandes, me van a dar muuucha guerra para conservar este trozo de monte en el que nos hemos criado y que me dejó en herencia a mí el padre. Ahora no creo que pueda ir a verte, como sabes si no te cojes un buen sitio y lo mantienes, por lo menos hasta agosto, como que te dejan de lado y encima no ligas ni pa'trás. Nos veremos entonces, si seguimos vivos sobre la luna de septiembre para el comienzo del otoño, por las solanas de la vega como este invierno pasado. Un beso para todos, de tu hermano Juan que no os olvida. haaaarrrrr¡¡¡ ----------------
Juanma
16/04/2009 13:25:00
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No todo es real: Epístolas de corzos.
Gracias Javier por compartirlas, te han quedado perfectas. Saludos,
JAVI LÓPEZ
Autor: JAVI LÓPEZ
16/04/2009 17:12:34
(0 vistas, 5 respuestas)
No todo es real: Epístolas de corzos.
Realmente magníficas, me han encantado; sobre todo la segunda, pues yo me llamo Javier y soy joven... De verdad mis felicitaciones por estas cartas. Un saludo cordial
Peio Hdez. Muguruza
Autor: Peio Hdez. Muguruza
16/04/2009 20:44:14
(0 vistas, 5 respuestas)
No todo es real: Epístolas de corzos.
Preciosas. Muchas gracias Javier. Buena caza. Peio Hdez. Muguruza
iñaki
Autor: iñaki
17/04/2009 8:30:05
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No todo es real: Epístolas de corzos.
Realmente una gran narrativa. En pocas líneas todo lo que uno puede contar........ muy bueno GRACIAS
Gerardo Pajares
Autor: Gerardo Pajares
21/04/2009 21:21:55
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No todo es real: Epístolas de corzos.
Gracias de nuevo. Abrazos