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J Coca
08/03/2010 10:05:39
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Alianza de Civilizaciones
ALIANZA DE CIVILIZACIONES Lobo Solitario es el seudónimo de un amigo que fue cazador profesional en África y ahora trabaja en temas forestales en el Pirineo, escribiendo sobre lobos nos decía que había podido comprobar que los lobos terminan por especializarse en la caza de algunos animales y que en concreto en España, en la actualidad, el jabalí es una de sus especialidades, también nos informó de que el ADN de algunos lobos aparecidos en el Pirineo Catalán y en el francés se ha comprobado que pertenece a la familia de los lobos italianos y no a la de los ibéricos, al poner algunos lectores en duda esa circunstancia se inicio un debate en el que yo participé con este cuento. Esta intervención se la dedico muy especialmente a mi amigo el Lobo que aúlla solo, pues tiene origen en la suya sobre los lobos comedores de jabalís; es cuando menos curioso que nos cueste creer que un lobo pueda cagar a veinte kilómetros de donde mora y estemos dispuestos a admitir, sin rechistar, que unos cuantos lobos se puedan venir desde los Abruzzos a cazar a los Pirineos, yo no abrigo dudas al respecto, creo perfectamente ambas cosas y además creo que los lobos puestos a viajar son capaces de eso y de muchas otras cosas. Uno de los restaurantes, de comida típicamente regional italiana, que más me gusta en Roma se llama la Trattoria de los Abruzzos, merece la pena cenar allí si visitáis Roma, pues bien en una de las paredes de ese restaurante esta colgada la imagen de un pastor de los Abruzzos, el hombre lleva en sus manos un arma exactamente igual a otra que he visto en las vidrieras de una iglesia pirenaica, solo que en esta ocasión su portador es un peregrino, de los que en el medioevo hacían el camino de Santiago, el arma es un buen garrote de aproximadamente metro y medio de largo rematado por una gruesa porra en la que han encastrado lateralmente una robusta hoja metálica con afilada punta y corte, tanto el pastor como el peregrino la usaban con el mismo fin, defenderse de los lobos, si en Europa existió un país lobero ese país fue Francia, puede que yo esté muy equivocado pero opino que los lobos han deambulado desde Italia a los Pirineos a través de las Galias durante siglos, vamos que para los lobos de los Abruzzos viajar hasta los Pirineos no es un viaje a lo desconocido, es más bien un camino grabado en sus genes, si Aníbal fue capaz de cruzar los Pirineos y los Alpes con un buen rebaño de elefantes africanos ese mismo viaje para los lobos debe de ser cosa sencilla, el problema ahora son las autopistas, pero sabido es que ese problema los lobos lo saben solucionar, aunque alguno deje la piel en el intento. Es indudable que los lobos se pueden aficionar a determinadas viandas, o especializar en la caza de ciertas especies, pero sin olvidar nunca que son unos oportunistas fantásticos, comerán aquello que les cueste menos trabajo y menor riesgo conseguir, como predadores saben que para continuar viviendo precisan mantener en el mejor estado de uso sus facultades físicas, y por ello nunca correrán riesgos innecesarios ni malgastarán energía, cazaran antes un par de bermejos que una cochina grande, solo atacaran a un gran macho cuando apriete el hambre y en condiciones muy especiales, lo harán el grupo y cuando el macareno pise terrenos comprometidos, nieve o barro profundos, cuando las piezas salvajes se ponen más difíciles de conseguir que las domesticas, el ganado será su presa. Para el urbanita actual es difícil entender lo que para un ganadero significa su ganado, el odio que los ganaderos han sentido tradicionalmente contra los lobos solo se entiende cuando se vive la situación en las propias carnes y afecta a la economía familiar, contaré una vieja historia que en su día me contó mi abuelo y que permite entender muy bien lo que representa el ganado para un ganadero. En el año de la Gripe Española, que así se conoció mundialmente a pesar de ser de origen francés, cuando a causa de ella murieron millones de personas y muchas familias perdieron a varios de sus miembros, una de esas familias era la de un ganadero cliente y amigo de mi abuelo, el hombre había perdido con la pandemia a tres hijos, y como es  natural mi abuelo acudió a su casa a darle el pésame, contaba que sentados en torno a una camilla y ante unos cafés, aquel hombre le soltó con total convencimiento y sin la menor sombra de duda, en respuesta a sus palabras de condolencia, lo siguiente: “ Pues si Don Julián una pena grande, pero así y todo tenemos que estar dando gracias a Dios, pues el mal nos entró por las personas, que si nos llega a entrar por los animales nos arruina ….” No creo que la cosa necesite muchos comentarios, ¿Qué diría aquel hombre cuando el lobo le matara algún becerro?. Sobre lobos comedores de jabalís creo que es mi deber de cuentista el contar la historia del día que conocí a Mahoma: Si, yo conocí a Mahoma, cuando no se había inventado la chorrada de la Alianza de las Civilizaciones, nombrecito tan grandilocuente como vació de contenido, cuando uno podía hablar de Mahoma sin miedo a que sus seguidores te cortaran el pescuezo, vamos cuando había menos talibanes y éramos un pelín menos entupidos, yo podía decir, sin miedo, que conocí a Mahoma y que hablé largo y tendido con él; antes de entrar en materia sobre nuestras conversaciones debo aclarar que bien pronto descubrí, que Mahoma  había nacido en Siberia, que su mujer no se llamaba Jadicha, que no le hacía ascos ni al vino ni al aguardiente y que la carne de cerdo le encantaba. Mi difunto amigo Mariano Egea era un bendito, buen hombre, extrovertido, cazador de siempre y de todo, casado con otra bendita, María, rica propietaria con fincas en Extremadura y Ciudad Real, no tenían hijos y entre ambos juntaban una jugosa fortuna, a pesar de ello Mariano ejercía su profesión con total dedicación, era boticario y analista, su botica estaba en Sibería, y el fue quien me presentó a Mahoma, como supongo habréis adivinado esa Sibería no era la rusa sino la extremeña, Mariano era un personaje muy querido en su entorno, se volcaba en ayudar allí donde hiciera falta, en contrapartida la gente se volcaba con él y entre esa gente estaban todos los furtivos del entorno, que ni eran pocos ni malos en su oficio, Mahoma era catedrático en furtivismo y a Mariano le debía bastantes favores, entre otros supongo que el análisis de muchos jabalís muertos en condiciones nada dudosas; Mariano organizaba monterías en fincas de María, y a ellas solía invitarnos a mi mujer y a mi, así como a dormir en su casa, en esa casa conocí a Mahoma, ante una botella de oloroso de Jerez y un plato de jamón, Mariano criaba cerdos ibéricos en su finca a la que siempre se refería como “El Campito”, Mahoma era todo un personaje, sabía mucho de caza y especialmente sabía de ella lo que no se debe de saber y si se sabe no se debe de practicar y él lo practicaba, ayudaba a Mariano en sus monterías, y fue mi postor en varias ocasiones, en una de ellas, en la finca con más monte y con las peores risqueras que conozco en toda Extremadura, ocupábamos puestos contiguos Javier, un sobrino de Mariano veinte años más joven que yo pero a pesar de ello hoy uno de mis mejores amigos, y yo, no habíamos disparado y al final de la montería, se nos presentó Mahoma en los puestos: “Vénganse conmigo que les tengo caza preparada para que no se marchen bolos” Intrigados, nos convertimos en seguidores de Mahoma, y tras él llegamos hasta donde dos arrieros, con unas mulas, nos estaban esperando mirando a lo alto de unos riscos, casi en la cima de ellos estaban una cabra domestica y su cría ya bastante grande, Mahoma nos dijo: “Hagan el favor de bajarnos las cabras” Miramos a las cabras, miramos a los riscos y miramos a Mahoma, ante las expresivas miradas, soltó la carcajada: “No hombres, no digo que suban a por ellas, digo que nos las bajen a tiros, se han enriscado y solo muertas bajarán” Puesta así la cosa nos pareció más sencilla: “Javier tira tu a la grande que yo me encargó del cabrito” Dos tiros, que sonaron como uno solo, hicieron rodar las cabras … y como rodaron, mientras los arrieros, las recogían, las aviaban y las cargaban en las mulas, Mahoma nos contó la siguiente historia: “En esos riscos se han enriscado muchas cabras, las de hoy lo han hecho por culpa del cabrero que no las recogió a tiempo y los perros las han obligado a subir hasta allí, antes eso solían hacerlo los lobos, en esta zona había muchos lobos, y esta finca era su cuartel general, las cabras subían a donde los lobos no podían subir, pero después ellas no podían bajar, solo cuando les flaqueaban las fuerzas bajaban, rodando como lo han hecho estas, abajo las esperaban los lobos, que paciencia tienen mucha, claro que en ocasiones el aguilón (águila real) se les adelantaba pues no necesitaba esperar la caída. Esta ha sido de siempre una finca de cochinos machos importantes, pero cuando había lobos lo era mucho más, solo los guarros muy serios y los lobos la compartían, por supuesto aquí no criaban las cochinas, ni se les ocurría, pero tampoco lo hacían las lobas, si malos son los lobos para los cochinos chicos, no saben ustedes lo malos que pueden ser los verracos grandes para los lobatos, las lobas los temen como a la peste, al menor descuido les comen la camada. Tras la guerra estos montes tenían muchísimos lobos, además eran el dominio de las partidas de “Chaqueta Larga” y “El Manco de Agudo”, poquita era la gente que se atrevía a andurrear por ellos, yo era conocido y paisano de “El Manco”, ni él se metía conmigo ni yo con él, con los lobos tenía un trato algo diferente, alguna noche cuando yo volvía al pueblo con una cochina cargada a las costillas, se pusieron pesados y les tuve que dejar la cochina, a cambio algún lobo me cargué a las costillas y terminó hecho tasajo o chorizos” “Coño .. Mahoma, no nos diga usted que ha comido lobo …” “Pues claro que he comido lobo, y no una vez ni tres, bastantes más, no es que la carne sea de la mejor, pero hace un tasajo bueno para los reumas, y mezclándolo con carne de cabra y de jabalina se sacaban unos chorizos bastante aparentes” Cuando Zapatero sacó aquello de la Alianza de las Civilizaciones, pensé que la culpa la tenían mi amigo Javier y Balín su novia, son íntimos amigos de la familia Polanco y puede que el Grupo Prisa, tras oír esta historia contada por Javier, le soplara la idea al oído: ¿Cabe mayor alianza, y más disparatada, que la de meter dentro de una tripa a cabra, jabalina y lobo, todos juntos y mezclados, con el destino final de ser consumidos por Mahoma?, yo no lo creo … Volvamos a Mariano y a los lobos, Mariano era un mal tirador de rifle, pero un buen tirador de escopeta, su solución fue el “Express”, con él y en las distancias cortas era alguien el buen boticario, en cierta ocasión monteando, a finales de enero, en la finca de su hermano, nada más llegar al puesto y antes de la suelta le entró una loba, la enganchó con un tiro raro, en la parte alta del cuello, la loba quedó inmóvil pero emitiendo un largo y lastimero aullido, aquello fue increíble, acudieron lobos en cantidad y a la carrera, hasta nueve pudieron contar, Mariano cobró otros dos y sus vecinos de puesto dos más, total cinco lobos cobrados antes de soltar los perros, naturalmente en la mancha no había ni mirlos, solo estaban los “patas pardas” pero cinco “patas pardas” cargados, con serias dificultades, en las mulas de la carne no es mal avió para una montería, dada la época debieron pillar un celo de lobos en pleno apogeo y la loba sería la alfa, a la que el “Express” de Mariano le hizo migas la Luna de Miel. Como todo ser humano Mariano tenía sus defectos, pocos y bastante veniales, solo uno a mi entender era grave, la boca de esos siberianos debe de tener el paladar de papel de lija, y sin llegar a la de Mahoma, la de Mariano era de cuidado, siendo, como era, criador de unos excelentes cochinos ibéricos, alimentados con bellota en su “Campito”, no tenía mejor ocurrencia que hacer chorizos de ibérico mezclado unas veces con venado y otras con macho cabrio, para darle fuerza según decía, ante tamaño desatino yo estuve a punto de retirarle el saludo, tuve que poner en la balanza juntas todas las virtudes que tenía, que eran muchas y grandes, para perdonarle tan grave pecado. Con un abrazo para mi amigo el Lobo que aúlla solo, y un cordial saludo para todos los demás, Julián Coca
Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
08/03/2010 12:39:13
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Alianza de Civilizaciones
Muy entretenido y con muchas enseñanzas; leerlo me ha llevado a esos ratos que pasaba con mi Tío Gregorio en el pueblo de mi madre, al calor de la cocina vieja de hierro y a la luz de una bombilla y nos contaba a los chavales historias de los maquis y de cómo cogían las perdices y los conejos con lazos de las crines de los caballos... Grandes ratos para la imaginación. Gracias
Alfonso Pérez Briz
08/03/2010 16:06:05
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Alianza de Civilizaciones
Un pozo de sorpresas Julián, no tanto por los relatos ni por los libros, que con lo que te había leído en este foro era de imaginar. Mi gran sorpresa viene por tu relación con la zona del " castillo " y por quienes creo que son tus primos, los afectados por los " pata grises ". Esta mañana he estado hablando con un supuesto pariente tuyo y gran amigo mío y me contaba que le habían matado ( hace un par de días ) unos becerros y una vaca y como a la noche siguiente en la cámara que pusieron para vigilar los despojos, salieron una piara de jabalíes que dieron buena cuenta de los restos para desgracia de los lobos ( y de los forestales que les esperaban para suministrarles unas píldoras ). Feliz semana a todos. Alfonso Pérez Briz de Salamanca
J Coca
09/03/2010 17:38:06
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Alianza de Civilizaciones
Alfonso, supongo que te refieres a los Martín del Yerro Coca, que son los hijos de una prima hermana, el Castillo del Buen Amor, ahora convertido en un coqueto hotel, es actualmente propiedad de la familia Troconiz, de esa familia las mujeres de la anterior generación eran muy amigas de mi madre, mi bisabuelo D. Teodoro del Valle tuvo allí su ganadería brava, cuando la finca era del Marques de Ivanrey a quien se la tuvo arrendada durante muchos años, le tocó el premio gordo de la lotería y como el premio no fue importante lo invirtió completo en la del Niño y ... ese le tocó de nuevo y esta vez con lo suficiente como para comprar un par de dehesas, de todos modos mantuvo el arrendamiento de Villanueva y murió en esa finca a los ciento tres años, al caer de un tejado de la casa que se había hecho tras el incendio del Castillo, ¿Que hacía un jovencito de ciento tres años en un tejado? pues ni más ni menos que orientar bien una antena de radio, sus hijos le habían regalado una radio, en aquella epoca era imprescindible montar una antena exterior, el hombre decidió orientarla mejor y ni corto ni perezoso se subió al tejado la bajada fue involuntaria y violenta, tanto que a los tres días falleció, creo que si no se hubiera metido a antenista todavía estaba dando guerra, a los noventa años lo cogió un toro y lo salvó su alano "Sagasta", sin duda era un tipo duro el bueno de mi bisabuelo. Cordialmente, Julián Coca
Alfonso Pérez Briz
09/03/2010 21:42:48
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Alianza de Civilizaciones
En efecto Julián, a ellos me refiero. Conozco muy bien la historia del castillo y de sus moradores porque me he criado en Calzada de Valdunciel, tambien conocí de niño el Castillo y soñé cual Cid Campeador entre sus almenas y su nada despreciable foso ( prerrogativas de hijo de funcionario ). También cogí a mano y con reteles esos magníficos cangrejos autóctonos y que decir de las setas de cardo que se daban a sacos en esa magnifica rivera. Hoy día la cazo como si fuera mía, ademas de las colindantes, desde Huelmos hasta la penitenciaría ( a izquierda y derecha de la carretera ). Al hablar de Huelmos ( lo de Germán Pimentel, fallecido hace ya muchos años ), Me viene a la memoria las lobadas que preparaban los " patas grises " y las rociadas de plomo con las que les obsequiábamos a los muy descarados, de esto ya hace unos 40 años ( espero que haya prescrito ). Este es el motivo por lo que hoy día no tengo ningún interés por el trofeo de lobo. Respetado Julián, con la casta y la longevidad que llevas en los genes, tenemos los cazadores en general y los corceros en particular " sucedidos " para rato. ¡ A Dios gracias !. Por cierto, algo que echo muy de menos son las reses de lidia pues en la zona sólo quedan las de Jesús  Pérez Tabernero. Alfonso Pérez Briz de Salamanca
alberto montero galego
Autor: alberto montero galego
18/03/2010 1:13:17
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Alianza de Civilizaciones
Excelente relato, Don Julián. ¡Qué bien escribe Usted!. Un cordial  saludo desde tierras gallegas. Alberto Ramos Álvarez.