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J Coca
25/05/2010 17:12:22
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La mastina blanca (para Mario por su foto)
Estimado Mario: La foto de esa mastina blanca, por cierto excelente la foto pero no tan buena la mastina, me ha recordado una historia que me contó hace tiempo un  guarda que fue ayudante de los guardas de casa durante un par de berreas y hoy es un amigo que guarda un coto proximo, sucedieron los hechos hace al menos treinta años y quien me los contaba era uno de sus protagonistas; un nieto de la dueña de la finca en donde sucedieron me consta que es asiduo lector de estos foros, con mi natural cuentista se lo dedico a la mastina blanca de tu foto, con el deseo de que no se encuentre sola y de noche con un gran patas pardas pues me parece poco perro para salir con bien del evento La mastina blanca: Las historias de caza no tienen que ser contadas solo en noche de invierno y junto a una chimenea, esta me la contó un guarda a plena luz de un sol de justicia, que sin chimenea ni nada parecido nos tenía sudando como patos, los hechos sucedieron en una de las mejores fincas de caza de Sierra Morena y tienen su miga y algo enseñan, por eso que aprender y transmitir lo aprendido siempre es bueno la cuento: M. era guarda en un fincón de esos maravillosos, puede que sea la mejor finca de Sierra Morena aunque no la más famosa, en aquellos años del cambio las cosas andaban revueltas y los furtivos machacaban las reses, llegaron a dar monterías nocturnas con rehalas y camión frigorífico incluido, M. vivía en un cortijo solitario con su familia y solo la emisora le unía con los guardias, les hacía compañía una perra mastina de capa blanca, bonita ella, pero que todos los serranos sabían que no servía para nada, era medio boba y más mansa que un cordero, no sabía casi ni ladrar, a M. le tomaban el pelo por mantener aquella nulidad que solo servía para comer, que eso si que era capaz de hacerlo con ganas y en cantidad; la verdad es que la mastina estaba viva por lo inútil que era, si hubiera cumplido con su obligación los furtivos le habrían pegado un tiro a las primeras de cambio, llegaron a pegárselo a un viejo toro semental, con más de 600 kilos, de una ganadería brava, que tuvo la mala ocurrencia de arrancarse a ellos y no solo lo mataron sino que se lo llevaron a casa y no dejaron de él ni la carne suficiente para la merienda de un milano . Lo que nadie supo en aquellos años, y nadie sospechó, es que la mastina blanca, no tenía ni un pelo de tonta y era capaz de hablar con su dueño, habéis leído bien la perra hablaba, a su modo pero lo hacía y se hacía entender, cuando entraban furtivos en la finca, que es enorme, la perra se enteraba, como, no se sabe, pero se enteraba, se acercaba a la ventana donde dormía su amo y lo despertaba con unos suaves aullidos entrecortados, inaudibles para nadie que no estuviera muy cerca, cuando el guarda se levantaba y salía a la puerta la perra se ponía a su lado y con la cabeza, como si fuera una veleta, le mostraba con toda precisión en que posición se encontraban los furtivos, el resto lo hacía la radio y el conocimiento del terreno que tenía el guarda que no se enfrentaba nunca directamente con ellos; lo curioso es que si los que entraban lo hacían fareando en coche la perra avisaba con un aullido más largo y potente como si supiera que dentro del coche no la podían oír. Juan, que así se llama quien me lo contaba, que en aquellos momentos era guarda en la misma casa que M. y temporalmente lo fue en la nuestra, vivió la escena y tuvo que jurar que nunca la contaría mientras viviera la perra, pues con toda seguridad le habría costado la vida a la perra y puede que una soberana paliza al guarda, hoy treinta años después ni M. está en aquella finca ni vive la perra y parece oportuno reivindicar para ella un trato justo, de tonta no tenía nada de nada y solo Dios sabe como, y con cuanta paciencia y esfuerzo, habrían logrado tal entendimiento su amo y ella. Para la mastina de la foto, para Mario y para mis amigos Silvia y Luis, nietos de la dueña de la finca donde prestaron sus servicios la mastina blanca y quien me contó su historia,. con afecto, Julián Coca
Mario Bregaña
Autor: Mario Bregaña
25/05/2010 17:25:24
(0 vistas, 3 respuestas)
La mastina blanca (para Mario por su foto)
Por lo que me toca: Muchísimas gracias Julián. Me alegro de haber incluído la foto de la perra solo por haberte inspirado y animado a contar esa historia con el gracejo y la memoria de los que eres dueño. Yo creo que todos o casi todos los que somos cazadores hemos tenido algún perro especial, de esos con los que no hace falta hablar, y que con una sola mirada, como en un viejo matrimonio, ambos saben lo que pasa. En mi caso fue una setter, aunque yo era demasiado joven para apreciarla en su justa medida. Preciosa historia.
Pedro de la Serna
25/05/2010 20:37:20
(0 vistas, 3 respuestas)
La mastina blanca (para Mario por su foto)
Julián preciosa historia con halo de nostalgia, habría sol pero yo, aquí en mi piso, he oído el crepitar de la lumbre.Me ha encantado.
admin
26/05/2010 0:45:51
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La mastina blanca (para Mario por su foto)
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