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J Coca
19/10/2010 19:01:37
(1 vistas, 8 respuestas)
Don Diego
Como veo que el foro anda algo parado he tenido el atrevimiento de colocaros este relato, parece que no trata de corzos pero si lo hace pues trata de los que se comen a los corzos, me lo ha recordado la intervención de Peter en relación con los lobos rusos que le pegan un susto al policía de trafico, espero que os guste o al menos que no os aburra: Don Diego Don Diego pasa de los setenta y cinco, es alto, membrudo, tiene ese color tostado que da el campo cuando se vive en él durante toda la vida, sus manos son fuertes y tienen callos, son más bien manos de artesano que de labrador, Don Diego ha cumplido las bodas de oro con la profesión, y esos cincuenta años se los ha pasado en el triangulo del lobo, sur de Asturias, León, Sierra Segundera,  La Culebra, han sido y son sus lugares de trabajo. Asegura que por razón de su oficio le ha tocado andar de noche por muchos caminos, en toda época, si había que salir se salía, que para eso él había elegido voluntariamente la profesión, ahora y desde hace años sus salidas son en coche, pero durante sus primeros años no tenía ni siquiera un borrico, aunque después llegó la bicicleta, en aquellos años sólo los de la partida y los de la contrapartida andaban por los montes de noche, ellos y Don Diego, naturalmente tuvo encuentros con la partida, supone que más de los que él sabe, y lobos encontró muchas veces de día y bastantes de noche, lo siguieron, se le sentaron delante en el camino, caminaron a su lado, le chascaron los dientes, a Don Diego aquellos lobos no le hicieron ninguna gracia, nunca tuvo un arma y lo más que llevaba era un cayado, Don Diego cree que en más de una ocasión aquellos lobos lo vieron convertido en cena, achaca el que no sucediera a dos cosas, que al final se resumen en una, Don Diego llevaba un arma secreta y confiando en ese arma nunca se «alobó», siempre tiró para adelante como si los lobos fueran perruchos de tres al cuarto. Don Diego ha continuado viendo lobos, todavía los ve con frecuencia, pero ahora los ve muy tranquilamente desde el coche, o incluso alguna vez desde la ventana en su casa, dice que aquellos lobos no son estos lobos, que estos lobos están gordos y lucídos, que te miran con curiosidad o incluso con un cierto descaro, pero no son aquellos lobos, aquellos estaban flacos, eran amenazantes y te miraban con ojos de hambre, nada que ver con estos lobos que tienen la despensa llena de caza mayor. —Don Diego, ¿y usted cree que un lobo con hambre tiene peligro para el hombre? —Amigo mío, si hubieras visto cómo miraban y cómo se movían aquellos lobos no me harías esa pregunta, claro que un lobo con hambre tiene peligro, lo que pasa es que hoy por hoy sólo un lobo tonto puede tener hambre. Don Diego es encantador, sus misas de los días de montería siempre las termina rogando porque se nos dé bien la caza, porque ese viento tan molesto se mantenga en calma, y porque todos salgamos con bien y muy divertidos. Don Diego es cura párroco, ahora lo es de tres pueblos del triángulo del lobo, antes, mucho antes lo fue de otros, pero todos ellos estaban en ese triángulo, su arma secreta cuando se encontraba con los lobos, o con los de la partida, eran las jaculatorias, a más lobos más jaculatorias, cuando más cerca estaban los lobos más alto y más deprisa decía las jaculatorias. —Don Diego, gracias por el consejo, cuando esté cazando no diré ni media jaculatoria, yo quiero que se me acerquen los lobos. —Pero amigo, no hagas eso… los lobos si ven a un hombre con rifle y muy callado saben que los está esperando con malas intenciones, tú di muchas jaculatorias… para disimular. Nunca le he confesado a Don Diego que no recuerdo ni una jaculatoria, de todos modos seguro que él dice alguna por nosotros, sus amigos cazadores. Con toda seguridad varios de los que participan en este foro, y bastantes más que lo siguen sin participar, conocen a ese encantador y sencillo personaje que es Don Diego, lo conocí hace ya bastantes años en la finca de unos amigos donde nos dice la misa la tarde anterior a las monterías, misa breve seguida con atención por los pocos fieles que la oímos, entre cabezas de lobo disecadas y trofeos de venados que cuelgan de las paredes de la ocasional capilla, junto con unos preciosos dibujos de Josechu Lalanda que naturalmente tienen al lobo como protagonista, una misa especial que Don Diego hace recordar con muy especial agrado. Cordialmente, Julián Coca
Gerardo Pajares
Autor: Gerardo Pajares
19/10/2010 19:20:50
(0 vistas, 8 respuestas)
Don Diego
Querido Julián, tu relato me trae el recuerdo de aquellas viejas historias que me contaba mi madre de los borrascosos años 30 en las montañas de Asturias y León; aquellos relatos de lobos y caminantes que luego he leído aquí y allá. Es curioso que estas cosas se hayan repetido a lo largo de toda la geografía española, en Jaén, en Cáceres, en Orense o en Palencia la historia es similar. Definitivamente tengo que pedirle a mi amdre que me vuelva a contar aquellos trances y pasarlos a papel. Gracias por recordarme que tengo esta tarea pendiente... ah ¡y buen relato, como es habitual en ti! Saludos
J Coca
19/10/2010 19:55:47
(0 vistas, 8 respuestas)
Don Diego
Gerardo no dejes de exprimir los recuerdos de tu madre y pasarlos al papel o al disco duro, no sabes lo que siento yo no haberlo hecho a fondo con muchos de los de mi padre y mi madre, que hoy aunque viva y con buen estado general ya recuerda pocas cosas, aunque en ocasiones parezca el abuelo Cebolleta todavía en alguna, rara, ocasión desempolvo viejos recuerdos para transmitirlos a mis hijos. La transmisión oral de la historia, de las historietas y de las leyendas es algo que se pierde a marchas forzadas, saber que las corderas para vida se separaban el día de Viernes Santo y que se hacian tortillas con sus rabos cortados, que ese mismo día se hacian o arreglaban las carlancas de los mastines, que las carlancas tenían tres pinchos en cada placa para recordar a la Santisima Trinidad y hacerlas más eficaces son cosas que han pasado y cuando las cuento muchos me miran como futuro ocupante de "suite" en la Clinica Lopez Ibor que está cerquita de casa. Un abrazo, Julián Coca
JAVI LÓPEZ
Autor: JAVI LÓPEZ
19/10/2010 22:40:22
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Don Diego
Para nada piense eso don Julián, yo como sabe soy joven y le puedo asegurar que disfruto una auténtica barbaridad con las cosas que cuenta; así que por favor no deje de hacerlo. No he visto lobos en mi vida, tan sólo sus huellas, pero con sus relatos me parece haberlos visto muchas veces. GRACIAS de verdad por contar estas cosas. Un abrazo
Delpuerto
Autor: Delpuerto
20/10/2010 8:09:44
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Don Diego
Don Julián, no hay nada para empezar el día como un relato de los suyos, que nos una a la naturaleza, que nos lleve a nuestros montes, a nuestro campo en vez de a los papelotes que tengo actualmente sobre mi mesa. ¡Que daría yo ahora mismo por estar en el mugriento bar de la serranía de Cadiz, Ronda, Sierra Morena, o más al norte, y compartiendo el café y la copa con un antiguo guarda o lugareño! No deje de escribir este tipo de notas que cada día a las 7 de la mañana me traslade a uno de estos locales con animales naturalizados con las orejas partidas, y con cuernas llenas de nicotina y verdín, con ese jabalí que sale de la pared con ojos saltones y colmillos de fumador, con fotos antiguas de lugareños con piezas de caza añoradas, con fotos de calendarios de fertilizante de hace cinco años y donde el borde del baso del café está desgastado por el tiempo como el cristal en la orilla de la playa, locales donde las paredes escuchan, y donde mi padre siempre me aconsejó no decir donde cazábamos ese día. Bueno ya llega el personal y los jefes, ya salgo de esos bares, ya me abrazan las cortinas colgantes espantamoscas, ya me da el frescor de la mañana en la cara que se convierte en cálido al acercarme a la impresora, ¡¡¡cagoendiez!!!. Gracias Don Julián
Mario Bregaña
Autor: Mario Bregaña
20/10/2010 8:53:37
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Don Diego
Julián eres un fenómeno. En mi despacho también huele a tomillo y a niebla de la sierra después de leer tu relato. Casi puedo ver la silueta del signatus trasponiendo el viso, o mirádome de reojo con esos ojos anaranjados desafiantes. Hace un par de días, haciendo un desganado zaping nocturno encontré un programa en el canal natura sobre la reintroducción de lobos en el parque de Yellowston y sus consecuencias. salían opinando viejos rancheros enemigos del bicho, otros que no tanto, turistas despistados y verdes ploclives. Después de mucho divagar, la coclusión era que una vez asentadas las manadas y psicionadas en sus territorios, si se controlaba la población, era la mejor medida para impedir los desmanes de individuos divagantes. A los lobos "de casa" había que educarlos para que supieran que las vacas eran intocables y eso lo hacían con plomo, como toda la vida, pero sin la idea de persecución y exterminio del siglo pasado. Donde peor lo llevaban era en algunos estados donde la ley los protege como intocables y los paisanos se toman la justicia por su mano. Claro está que la migración de caribúes y elks, en enormes manadas, no tiene que ver con nuestros corcillos residentes. Creo que la palabras clave eran "si se controla su población". Estuve con Javier Prieto echando un ojo en Fuentes Carrionas y era impresionante el asunto. Todo el mundo veía lobos por todas partes y los restos de cadáveres de ciervos (machos grandes incluídos) eran frecuentes en cualquier barranco. Entre la presión del cervuno y los patas pardas, los pobres y escasos corzos no saben donde meterse.
J.P
Autor: J.P
21/10/2010 11:09:19
(0 vistas, 8 respuestas)
Don Diego
Estimado Julián: Muchas gracias por el relato, como siempre es magnifico. Cuanto daría yo por tener esa facilidad en la narrativa escrita y por su puesto no deje de hacerlo, igual que a Mario le pedimos que no deje de deleitarnos con sus magníficas fotos, a ud se lo pedimos con sus relatos. Ambos teneis muchos seguidores. Muchas gracias, de verdad. Un afectuoso saludo!
Alfonso Treviño
Autor: Alfonso Treviño
21/10/2010 13:13:29
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Don Diego
Colosal relato!! Muchas gracias Julián. saludos, Alfonso Treviño.
Andrés Cabestrero Escudero
Autor: Andrés Cabestrero Escudero
22/10/2010 7:40:56
(0 vistas, 8 respuestas)
Don Diego
Una vez más un relato maravilloso Julián. Muchas gracias y muchas felicidades por el mismo. Yo sí que he visto algún que otro lobo, pero ahora sabiendo que no son como los de antes, en el siguiente encuentro me haré el despistado y diré muchas jaculatorias..... todo puede ser que entre jaculatoria y jaculatoria se me trabe la lengua y me entre un apretón, será entonces cuando de verdad me acuerde de Don Diego y Don Julián. Maravilloso en definitiva, nunca dejes de escribir y nunca dejes de hacerlo público. Recibe un cordial saludo.