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J Coca
14/12/2010 11:55:53
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FELICES PASCUAS
LAS BROMAS EN LA CAZA ... Y UNA BROMA MUY ESPECIAL Hace tiempo que prometí a los hijos de Andrés Cabestrero un relato de perros, en ello sigo pues no me gustaba lo que había escrito, mientras llega el canino os largo este testamento que el frío de estos días pasados me ha hecho recordar,  lo he desempolvado del “baúl de los recuerdos”, en este caso una modernez de baúl, el disco duro de un viejo ordenador. Alguien dijo que yo escribo testamentos, probablemente tuviera razón, eso me recordó la historia de un testamento, de los de verdad y ligado a la caza, y como me parece una historia curiosa os la cuento. Cuando mi hermano y yo empezamos a cazar medio en serio, no los arrendajos ni las urracas que tirábamos en los frutales con municiones en ocasiones algo estrambóticas y de fabricación propia, lo solíamos hacer acompañando a mi padre a la finca de la mujer un primo hermano suyo, era abundantísima en conejo, pero además tenía bastante perdiz y liebre, con unas charcas, casi lagunas, y un arroyo en los que había cantidad de patos, era como el paraíso terrenal del cazador de menor, mi padre tenía a “La”, una pointer fuera de serie y su primo a “Black”, un setter Gordón que tampoco era manco, allí nos soltaban con los dos perros, ciento cincuenta cartuchos y un guarda viejo, Félix, que nos vigilaba, enseñaba y llevaba un borrico con serón para cargar la caza, cuando se acababan los cartuchos, no se reponían, se acababa el día de caza, hubo ocasión en que el día no superó las tres horas, la finca estaba dividida en dos por una carretera y en una parte se cazaba al salto con perro, y la otra se reservaba para dar unos días de ojeos. La compañía de Félix era imprescindible, pues además de vigilarnos evitando disparates, dado que éramos unos niños, tenía que indicarnos por donde si, y por donde no, podíamos meternos, el hombre a lo largo de su vida había trincado a muchos furtivos, y el tema lo solía arreglar de forma contundente, una mano de tortas y les quitaba la escopeta, escopeta, por aquellas épocas casi siempre estaba indocumentada y él se quedaba para siempre, con ellas, unas veces cargadas con sal y otras con mostacilla, unas horquillas de palo, unos alambres y unos hilos de pescar, montaba unas trampas, en determinados y variados pasos, que eran el terror de cualquiera, furtivo o no, que osase pisar sus territorios, como logró llegar a viejo y morir en su cama, es para mi un misterio, con ese carácter y esas mañas a cualquier otro lo cuelgan de una encina o lo envenenan, tenía bajo sus ordenes otros dos guardas, era soltero, vivía con una hermana, bastante más joven que él y también soltera, que muchos años después, exactamente el día que murió Félix, en la finca y coincidiendo con un día de ojeo, se descubrió que no era tal, la tal seudo-hermana era algo marrana, pues mi hermano y yo, que como éramos chicos andábamos trasteando fuera mientras los demás tomaban café, descubrimos que como ayudantes en la limpieza de los platos, tenía a los dos mastines de la casa, ya os podéis figurar que instrumentos utilizaban para ello, menos mal que lo que no mata engorda y que la afición a la caza puede con todo, o casi. La noche antes de los días de ojeo, dormíamos a la finca, un grupo de ocho o diez cazadores, parientes o amigos de toda la vida, y otro par de invitados o tres que solían ser diferentes en cada ocasión, la casa era una sucursal del Polo Norte en invierno, en las jarras de los aguamaniles que nos ponían en las habitaciones se helaba el agua, si nuestro padre no estaba muy atento procurábamos no usarlas, pero en alguna ocasión nos hizo desvestir y pegarnos un lavado a fondo, según él era sanísimo, a pesar del frió esperábamos esos días como el santo advenimiento, no solo por la caza, que también, pues nos colocaban en unas medio retrancas sin peligro y nos forrábamos a pegar tiros, especialmente por las bromas de la antecaza, que solían ser variadas, recuerdo algunas: A un famoso cazador, le metieron un becerro bravo en el armario, cuando el hombre oyó golpes en su interior, naturalmente lo abrió y os podéis figurar la que se armo en el dormitorio, pues aunque el bichillo era chico no lo era tanto como para no saltar por encima de las camas, pero lo gracioso de verdad, es que finalmente el becerro le pego el revolcón más serio al autor de la broma. En el grupo había dos médicos, puestos de acuerdo decidieron armársela a un registrador que era muy hipocondríaco, durante la cena comentaron, larga y seriamente, sobre una nueva y extraña enfermedad del riñón, al orinar la orina empezaba como a hervir y formaba una gran cantidad de espuma, la cosa se presentaba si previo aviso y si uno no recibía tratamiento inmediato, dentro de las doce horas siguientes, la enfermedad era gravísima, incluso de fatales consecuencias, naturalmente el orinal de la habitación del registrador, había sido previamente aderezado con una buena dosis de Sal de Frutas Heno, después de una larga sobremesa, propiciada tanto por el miedo a los heladores dormitorios como por la conversación en si misma, nos fuimos a la cama, y a eso de las siete nos despertaron unos alaridos tristísimos, el Sr. Registrador, con la cara demudada, en pijama, con jersey y calcetines de lana, salía de su habitación portando un burbujeante orinal, nos lo mostraba a todos, mientras se quejaba amargamente de que, naturalmente y como siempre, todas las enfermedades le tenían que tocar a él, lo montaron en un coche y tal como estaba lo trasladaron a la capital, con el orinal incluido por eso del análisis, que paso allí no lo se, pero los transportistas volvieron para desayunar y cazar, el transportado no, y según mi padre tampoco volvió a saludar jamás a los galenos. Las gorras y sombreros quedaban colgadas, a la entrada, en unos percheros, con gran cuidado recrecieron el anillo interior de una gorra, y puestos de acuerdo, por la mañana a la par que le dábamos los buenos días a su propietario, le preguntábamos si se encontraba bien pues le notábamos como raro, el hombre contestaba que estupendamente y que lo único que tenía era hambre y por supuesto frió, y así uno tras otro todos la misma historia, ya sentados en la mesa del desayuno, alguien de forma inocente comentó que la rareza le parecía localizada en la cabeza, que le parecía la tenía un poco hinchada, y él, que no, que estaba estupendamente, cuando finalmente nos dirigimos a la calle y se intento poner la gorra, casi se desmaya, pidió ser trasladado de inmediato a un hospital y que alguien se ocupara de recoger sus cosas y llevárselas a casa, cuando, a costa de las caras de sorna y las mal contenidas risas, se dio cuenta del asunto nos quería matar a todos de forma ordenada y lenta, la cosa no paso a mayores y pudimos cazar, pero el hombre puso como condición que le dejaran elegir puesto en el primer ojeo. La peor de las bromas fue conjunta para todos los cazadores, nos la gasto Félix, no se le ocurrió otra cosa que morirse dos veces en el mismo día, aunque mayorcisimo, continuaba viviendo en la finca junto a su seudo-hermana, yo ya era un muchacho como de 17 años, fue en uno de esos días de ojeo, creo recordar que estábamos en el segundo, cuando alguien se presentó dando grandes voces y diciendo que el Sr. Félix se moría, que pedía un cura, un medico y un notario, y resulta que era verdad, el hombre después de tantos años como una rosa, y sin aviso previo, había decidido morirse en ese momento, médicos teníamos dos, curas solo uno, era canónigo y con eso bastaba, pero de notario carecíamos, inmediatamente uno de los cazadores salió con su coche a buscar uno, el canónigo cumplió su misión, los médicos nada pudieron hacer y el notario ... pues el notario no llegaba y el Sr. Félix se murió, sin poder darle las oportunas instrucciones, y en ese momento la hasta entonces hermana preparo todo un numerito de jipios, llantos y lamentaciones, pero no por el pobre difunto, no, por ella, que a pesar de que el hombre tenía sus ahorros y sus tierras, la había dejado en la mas absoluta de las ruinas después de tantos años de cuidarle “amorosamente”, alguien le aseguro que no se preocupara que con o sin testamento como era el familiar más directo ella lo heredaría todo, y entonces cantó la gallina y nos gritó, “… que ni hermana, ni leches, querida y criada para todo desde hacía más de treinta años, eso es lo que soy”, el afirmativo movimiento de cabeza del canónigo avalaba tal declaración, nos quedamos helados, cosa nada difícil en aquella casa, pero en esta ocasión con mucho más motivo, la cosa parecía insoluble, nuestro pariente se encontraba en un verdadero brete ante la situación  pero …. llegó el notario, se pusieron a cuchichear un rato el cura y él, llamaron nuestro pariente y nueva sesión de cuchicheos, llamaron a los médicos y ... entre todos los cuchicheantes resucitaron al muerto, hizo testamento y se volvió a morir de inmediato. A mi la verdad la solución no me parecio demasiado injusta y se me apuran pues hasta buena, pero perdí mucha fe en los notarios y las escrituras publicas, en los canónigos ya por entonces no tenía demasiada, nuestro pariente se libró de la “amantísima” seudo-hermana y esta recobró la tranquilidad y la calma, años después, mi padre nos contó que no solo el testamento había instituido heredera a la mencionada seudo-hermana, también la Iglesia había recibido su buen pellizco, al parecer para eso de heredar es bueno el cuchichear o el gritar, de todos modos siempre he pensado que si el tal Félix, levanta la cabeza un rato pero de verdad, le da una mano de tortas al canónigo y otra al notario que los deja suaves, con la Iglesia no quería el menor trato y al tal canónigo le tenía bastante manía. Pasados muchos años, he pasado por delante de la finca, con mi mujer y mis hijos, continúa siendo de nuestros parientes, son los nietos y a la mayor parte de ellos ni los conozco, el viejo caserón esta medio derruido, pero los cincuenta y seis kilómetros de paredes de piedra con escaleras que tiene la finca siguen aguantando, son las mejores cercas que conozco, apoyados en una de ellas les mostré los albañares en donde los conejos hacían cola para pasar, en algún momento cerré los ojos y pude ver a “La” y a “Black”, mostrando como estatuas de porcelana, y a mi padre, con su pareja de Ugartecheas y su gorra inglesa de cuadritos, con dos perdices muertas en el aire, en aquel ojeo de La Fuente, que fue el primero al que asistí en mi vida, di la vuelta y me metí en el coche, cruce la finca por la carretera que la divide, ahora asfaltada, despacito y reconociendo muchos rincones, debo estar empezando a ser un pelin mayor, salí con la nostalgia subida y la moral casi tan derruida como el viejo caserón. Aprovecho para desearos a todos los amigos de la ACE una MUY FELICES NAVIDADES Y UN MAGNIFICO AÑO 2011,  Julián Coca
Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
14/12/2010 14:33:06
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FELICES PASCUAS
¿Sabe usted lo que me gustaría D. Julián? Pues tener la gran suerte de que en una tarde noche de las de Invierno, tomaramos un "algo" a la orilla de un caldero en un fuego bajo en una casa en mitad de un monte con algo de caza para que, entre bocado del caldero y trago de vino, me contase, si quisiera Vd., alguna de esas historias que tanto agradezco que cuente en este foro. Eso es lo que me gustaría pedirle a los Reyes ... Los mismos deseos para Vd. y para todos los socios y amigos de la ACE. FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO 2011 EN TODOS LOS SENTIDOS.
Delpuerto
Autor: Delpuerto
14/12/2010 15:18:02
(0 vistas, 6 respuestas)
FELICES PASCUAS
Es un reto para ti Javier, se podrian llamar, 1º, 2º, 100º, quien sabe "Encuentros de Campo de la ACE", y puede ser en alguna solitaria casa rural o de algún buen socio de la ACE, incluyendo, charlas, avistamientos, y mesas redondas al lado de un buen fuego. Comeriamos de los estupendos chef de la asociación, y enseñariamos las fotos y los equipos, y además alguen enseñaría como se usan. Hablariamos de nuestras armas, intercambiariamos experiencias y documentación y es una experiencia perfecta para la temporada de VEDA, claro está. Además tendrías tu regalo de reyes aunque fuese en Marzo.
Gerardo Pajares
Autor: Gerardo Pajares
14/12/2010 21:16:56
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FELICES PASCUAS
Quizás, no tardando mucho, haya oportunidad de organizar algo... ¿quién sabe? ;-) Estupenda historia Julián y Feliz Navidad. Saludos
Mario Bregaña
Autor: Mario Bregaña
14/12/2010 22:20:16
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FELICES PASCUAS
Magnífico Julián, como siempre. ¡Cuantas veces habrán sucedido cosas de este tipo sin que nadie se haya enterado, salvo el Arzobispado, claro. Respecto a la melancolía que produce ver sitios que se conocieron hace años y que ahora son campos de golf, urbanizaciones chapiñoneras o simplemente cambiaron de manos y su chispa se esfumó, supongo que todos tenemos nuestras cosas, sobre todo si se trata de donde aprendimos a cazar y donde reconoceríamos cada piedra, cada hueco, cada asomada. Las bromas que relatas me han recordado una en la que fui cómplice de mi padre y cuya víctima fue un tío segundo mío que era el típico individuo incapaz de llevar correctamente una mano de perdices, en cuanto a ritmo y en cuanto a dirección, con menos intuición que un salami y que amenudo fastidiaba las mejores oportunidades, con el agravante de tener que soportar después la narración épica de sus tiros inverosímiles y sus dobletes imaginarios. Pues conseguimos unos cartuchos cargados de confeti en lugar de perdigón y aprovechando un descanso después de la primera ladera, los sustituí por la mayor parte de los que portaba en su canana y con sus sobrepeso no noto por suerte la diferencia de carga. Todavía nos reimos cuando recordamos aquella perdiz a perro puesto en los bajos de un laderon y ya junto a los cultivos, con la que se retrasó intencionadamente para presumir ante todos los que lo veíamos. La perdiz voló y los confeti también quedando en el aire una nube de colorines, y después de reponerse de la sorpresa inicial, comenzar una letanía en arameo en la queno se libró ningún santo mientras juraba que aquello no quedaría así. Las carcajadas se oyeron hasta Sos del Rey Católico y su asistencia fue desde aquel día mucho menos regular por suerte para nosotros. Leopoldo, Javier and company, quizás se produza esa oportunidad antes de lo que pensamos. Yo también os deseo unas fiestas agradables en compañía de vuestras familias y lo mejor para el año que viene.
Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
15/12/2010 9:03:15
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FELICES PASCUAS
Gerardo y Mario, me habéis puesto muuuuy nervioooooso ... con lo tranquilo que soy yo ¡¡ Muy buena historia Mario, aún me estoy riendo ¡¡ A veces en el trabajo me mirá la compañera que tengo al lado y me dice: "¿Qué estarás viendo ahora???, enséñamelo ¡¡"; como comprenderéis, la curiosidad femenina es insaciable, pero yo entiendo, que de estas cosas de cazadores, la gente que no lo es no se ríe .... Hay una anécdota muy buena que aprovecho y la cuento; salíamos a dar ganchos o monterías en el Alto Tajo; yo iba con mi amigo Alfonso El peluquero, junto a Los Cubeles era de los buenos rehaleros que monteaban los barrancos del Alto Tajo en aquellos tiempos; muy buena gente, aunque puñetera en las bromas como ellos sólos. Pues bien, fuimos a buscar al padre de Alfonso, el Capador de Hombrados (que en paz descanse), hombre bragao y risueño, amigo de gastar bromas fuertes, y con la navaja en la mano para amenazar al que se la quisiera dar con queso, aunque siempre en buen ambiente... Pues entramos en su casa y se estaba aseando y nos invitó a pasar al fuego y a servirnos un café con gotas mientras terminaba de vestirse de romano; para su desgracia, había dejado encima de la mesa su escopeta del 12, desmontada y  metida en su funda; era una paralela del año catapúm, pero que hacía rodar a los puercos y venados y gamos a poco que se dejasen caer cerca de su puesto, que casi siempre solía ser al lado del remolque de los perros; pues bien, no se le ocurrió otra cosa a algún desalmado que, (creo que fue el Rodri, buen cazador de corzos), rápidamente sacar las dos partes  del arma desmontada y meter como sustitutos, un atizador del fuego bajo, las pinzas de recojer las chustas y un tarugo de rebollo que encajaba en la funda. Cuando salió el Capador, rápidamente el bromista en cuestión, cogió el "arma" y se la llevó al maletero diciéndole que aligerase que ya le había cogido la sulfatadora ... Por más que insistimos en silencio, el Jocker, no quiso deshacer el cambio, y marchamos a Taravilla como si tal cosa. Grandes alaridos, pecados varios y recordatorios para las distintas madres de todos nosotros se oyeron esa mañana a la orilla del Cabrillas. El Capador nos recibió, como no, navaja en mano, a todos los que estuvimos en su casa a las cuatro horas de haber bajado los canes del remolque. Carreras y barazos de sarga nos dió a todos, y con una buena comida y una cuantas amenazas de Gran Venganza, quedó todo arreglado. Saludos grandes a todos.
Andrés Cabestrero Escudero
Autor: Andrés Cabestrero Escudero
05/01/2011 1:59:43
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FELICES PASCUAS
Sensacional historia y muy divertidas bromas, muchas gracias por contárnoslas con tanta destreza. La primera parte de pronto me ha traído grandes y gratos recuerdos, y a pesar de que ni mi padre, ni ningún allegado suyo, fuera el poseedor de ninguna finca ni de nada que se lo pareciese, siempre me hablaba de una sensacional perra pointer precisamente del mismo nombre que la de tu historia "La" y que a su vez era igualmente una fuera de serie en labores de caza, del mismo modo que me hablaba del borrico con serón que su padre, mi abuelo al cual no conocí, tenía y usaba para cargar con la caza que abatía, generalmente conejos del monte La Calabaza, cazados en ocasiones con una paralela que tampoco era una Ugartechea, o bien con una pareja de hurones para así sobrellevar mejor aquellos tiempos. Hoy todo ha cambiado, los conejos han dejado de hacer cola para entrar o salir del mencionado monte, y por lo tanto perros como la "La" cada vez hay menos los serones están en desuso, y los borricos resulta que han cambiado el campo por la capital legislando leyes cada vez más restrictivas para los cazadores. Recibe un cordial saludo. Andrés Cabestrero