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Pedro Camacho Ruiz
Autor: Pedro Camacho Ruiz
08/06/2011 11:16:14
(1 vistas, 6 respuestas)
Un día de fortuna
Como tambien pasa, y más por que parece que el 'Mea culpa' no lo quita nadie, paso a recordar un rececho que nos salió bien. Era un primero de Abril, por la tarde. Vuelvo a A, como cada año que puedo, a mi trabajo de notario, esto es, a poner mi firma al trabajo de mi guía. Reconozco, que una gran parte de la felicidad de cazar, la consigo viviendo como una pieza de ajedrez, y actuando como la Reina en la estrategia de un buen guarda. Es lo que me ha tocado, y procuro hacerlo bien. Iniciamos una entrada. El objetivo, claro está, es un corzaco que nunca he visto, por un terreno que nunca he pisado, como casi siempre. El campo está de verano, y el bosque de pinos sembrado de patatas fritas, como yo le llamo. Buscando dónde poner la bota, pierdo la espalda varias veces. Uno se acostumbra a valorar los movimientos del guía, como cuándo importa menos o ya empieza a ser serio, un ruido mayor o menor. Al cabo de una media hora, en la que creo imposible que ningún animal de éste bosque, no sepa de nuestras malas intenciones, salta el corzo. Solo veo sombras fugaces, tras los pinos, y no logro saber, por verlo, si es corzo o corza, y sobre todo, si es el nuestro. El visor, con demasiados aumentos, solo me muestra cortezas, ramitas y demás participantes, pero no pelo. tras darnos la vuelta completa y cogernos el aire, veo a lo lejos los saltos blancos y escucho los ladridos cabreados. miro al guarda.... era el corzo. Justificándonos lo mejor posible, nos vamos de allí. La tarde se acaba, y con ella nuestras opciones por hoy. Solo nos queda intentar unas asomadas rápidas, haber si hay suerte. Allí hay uno muy bueno, pero quizá en el lado contrario tengamos más suerte, y el sol tic, tac, tic, tac, a dormir sin pensar en nosotros. En éstos momentos, es cuando la confianza en el guarda es fundamental, y yo la tengo toda, así que le digo que 'sí', a cada plan que hace. Al final, todo será lo que Dios quiera, como siempre. Intento adivinar, donde y cómo veremos al corzo, y decido conservador, poniendo el visor en 6. Compruebo, que el K95 vá cargado como debe. Que llevo el cuchillo, la cámara de fotos y la gorra. El tripode de avellano que me hice, y mi perra Pepa, con correa corta. Empezamos la entrada a una siembra querenciosa, por si suena la flauta. Sigo obediente, la espalda de mi guia y amigo. La tarde se vá, poco a poco. Mirando dónde pongo la bota, me doy de bruces con mi guía. Parado me señala a la derecha, allí una incipiente siembra junto a un brazo de monte, y en ella, el corzo. 220m, y tirando de scope para valorar. Los hombros del guía dan un respingo, se vuelve y me mira. No hace falta decir más. Cuesta abajo hasta nuestro corzo, no hay forma de taparse, apoyarse, y mucho menos incorporarse para usar mi trípode. Le paso la correa de Pepa, que nota la tensión del momento. Me siento en el suelo, y apoyo los codos en las rodillas. Pongo el visor en 10, y por fin le veo. Está comiendo, sesgado a mi derecha. Como hace tiempo aprendí, en mi labor de Reina del tablero, nada de mirar la cuerna, solo veo paletilla, y dentro de ella pelo, y encima una mosca parada, y en esa mosca centro la cruz con su tenue punto rojo. Tomo aire, y suelto un poco. Dejo de respirar. Suelto el tiro. El corzo se vá al suelo. El guarda se mueve y me habla, la perra se vuelve loca, pero yo solo miro el bicho mientras meto mi segundo cartucho. El corzo se incorpora y se encamina al brazo de monte de donde vino. Centro la cruz, y vuelvo a disparar. Mi corzo toma tierra, definitivamente. Vuelvo a respirar. Photobucket Por el brazo de monte hacemos la entrada, por ver si la perra le coge el rastro de entrada, y nos lleva a él. A veces y por labor educativa, conviene hacer algo por nuestros perros, para que tengan parte en la tarta, aún sabiendo el final. Son tan pocas las ocasiones que tienen los pobres, que todo les aprovecha y enseña. Llegados al animal, solté a la Pepa, dejé en el suelo macuto y rifle, y pude entonces mirar la cuerna, su cara y cuello de corzo hecho, y los dos tiros en la paletilla. Uno, el primero, entró un poco trasero, y salió cerca del jamón izquierdo, el otro, salió por el centro de la paletilla derecha, y con la entrada por el centro del costillar. al cambiar de dirección recibió un tiro en cada costado. No tardó en dejar éste mundo, y eso ,por mi parte, estuvo bien hecho. Mientras mi guía vá a por el coche, me subo el cerro, otra vez, para recoger olvidado, mi trípode, que siempre se queda en el tiro sin usar. Tuve suerte, y eso hoy lo sé, pues no estaba muy visto ese corzo, y fué como un regalo, el mejor, en esa tarde que se había ido ya, y que dejaba paso a las primeras estrellas de ese primer día de Abril. Pedro Camacho Ruiz
Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
09/06/2011 14:08:02
(0 vistas, 6 respuestas)
Un día de fortuna
Pedro, gracias por compartir este estupendo relato y desnudar tus cuitas de cazador para nosotros. Abrazos Gerardo Pajares
Federico Sáez-Royuela Gonzalo
Autor: Federico Sáez-Royuela Gonzalo
09/06/2011 18:21:02
(0 vistas, 6 respuestas)
Un día de fortuna
Bonito relato y muy bonita la foto en blanco y negro: nos has dado una idea y seguro que ahora se empiezan a ver más así en el foro. Saludos
Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
10/06/2011 11:54:13
(0 vistas, 6 respuestas)
Un día de fortuna
Buen relato y excelente regalo. Enhorabuena
jesus usieto allue
Autor: jesus usieto allue
18/06/2011 15:42:19
(0 vistas, 6 respuestas)
Un día de fortuna
Hola Pedro. Bonito relato y foto. No todos los dias son asi. Gracias por compartir. Un saludo. Socio 211.