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Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
01/07/2011 11:01:24
(1 vistas, 12 respuestas)
Corzos de junio, quien dijo miedo
Dice mi amigo Juan, a la sazón guarda de caza, que los corzos dan miedo a muchos cazadores. Juan dice eso porque ha visto a muchos temblar como hojas cuando les dice que el corzo está tranquilo y a la vista. Mi amigo Juan no se ríe con ello ya que sabe que en muchos casos esta agitación termina en fiascos. También sé de cazadores a los que junio les da miedo. Sí, les da miedo salir, madrugar y venirse de vacío porque los corzos acostumbran a no comparecer a su fatal cita. Así que muchos procuran apurar sus salidas primaverales para no tener que hacer frente a sus temores. Y es que ya se sabe, abundan los que contabilizan sus salidas por el número de piezas, y aún de víctimas, ya que cada vez son más los que coleccionan cuernas y cráneos de bichos y quizás menos los que disfrutan con una amanecida en el monte. Sin embargo, tengo para mi que lo de madrugar en junio, cuando los días son largos, claros y tibios, debe tener alguna recompensa, porque al recapitular compruebo que los mejores corzos cazados los conseguí en ese mes. Este año, en el que por razones de salud hube de suspender cualquier intento de cazar en la primavera temprana, junio ha sido mi mes exclusivo para andar a corzos y a fe mía que me ha sido propicio, y pudo serlo más. Arrancaba el día 3 con un madrugón de aúpa para ver clarear el cielo en las inmediaciones de la Sierra de Carondio. A penas eran poco más de las seis de la madrugada cuando escuchaba el lastimosos grito de una corza que venía enredada con un corzo que iracundo corneaba sus ancas. Por aquello de no terminar temprano y hacer una correcta valoración del macho decliné un tiro facilón a 90 metros, y ya se sabe... los corzos dan su oportunidad y este la ofreció bien pronto y sin mucho mérito, pero al desaprovecharla las perdí todas. Me contaba luego Atilano, que ejerce de guía en esta zona, que el corzo era de bandera y que no hay otro igual en el coto, pero que quieres, así a las seis, recién llegado... no sé tenía demasiado de suerte, que tampoco está mal, pero poco sabor. La cosa acabó pagándola un macho de menor fuste pero ya entrado en años que al menos me permitió ofrecer a Telva la oportunidad de un cobro que llegó a tener su emoción. Luego vinieron una sucesión de salidas, hasta 12, en las que arco en ristre intenté cazar un buen corzo. Fueron días de ver más bien poco, de algunas agradables sorpresas, animada conversación, largas vigilias y en todo caso entretenidas vivencias. Aquel corzo que sabíamos bueno e interesante, salía en una zona comprometida. Si bien no abundan por aquí los amigos de lo ajeno también es cierto que no falta algún desalmado que considera que puede hacer lo que le viene en gana y desprecia lo que otros cuidan con esmero, y este corzo, aunque poco, se dejaba ver desde una carretera que alguno de esto indeseables frecuenta a menudo. Vi al corzo un par de veces e intenté ponerme a la distancia en la que con el arco me hallo seguro, pero el bicho conocía el riesgo y no me ofrecía la oportunidad de bajar de los 90 metros, algo inasequible para esta modalidad de caza. Por este motivo opté por el rifle, dejando con cierta pena mi Mathews para mejor ocasión. A partir de ese momento el corzo dejó de verse cumpliéndose una vez más la Ley de Murphy. Tras varios días en balde, y ante el riesgo de ver agotadas las oportunidades, opté por jugármela a madrugar aún más. Quizás el corzo se guardaba muy temprano y esa era la razón de no verle. Así pues optamos por adelantar 15 minutos la entrada y justo antes de rayar el alba distinguí su silueta contra el verde de la inclinada pradera en la que durante días solamente veía una corza. Una sencilla entrada me colocó a la distancia adecuada y un tiro, que tengo que reconocer tuvo mucho de fortuna, dieron con el corzo en tierra. Éste resultó un bellísimo ejemplar, grueso, perlado, de 3 años de edad, que finalmente me satisfizo por haber resultado exigente y caprichoso, como debe ser la caza. Tras algunos lances muy jugosos con otras especies de caza afrontaba mi postrer permiso pasada ya la primavera. Con la canícula instalada en toda España y la amenaza de un calor insoportable también aquí, quedé con mi amigo José Luis, con quien desde hace casi 20 años comparto jornadas de corzo en las que él hace de acompañante. Optamos desde el primer momento por cazar algo interesante o nada, y hacerlo en los puntos menos transitados del área asignada, escogiendo tres o cuatro praderías de la zona más alta, donde pocas veces acuden a cazar otros más aficionados a usar el coche para estas cosas. Sabíamos por referencias que andaba algún corzo bueno a decir de quien lo había visto pero poco más. Mi mermada condición física de los meses previos me había impedido salir a reconocer el terreno y tener visto alguno de los posibles corzos. Así que nos la jugamos. El primer día vimos que el terreno estaba propicio al menos en 3 de las 4 praderas, y que el monte estaba imposible. La altura de los helechos y la profusión de zarzas impedían cualquier descubierta por lo espeso. Habría pues que esperar que el corzo, nuestro corzo, saliese a carear y probar las jugosas hierbas. Pronto vimos algún corzo joven y alguna corza, que despreciando el pasto se atiborraban de las hojas y brotes que ofrecían las "veiras". El calor apretaba y al anochecer una brisa fresca del norte elevó una neblina que vino a ser espesa niebla en el amanecer, lo que nos impidió cazar como es debido hasta muy tarde en la mañana. Afortunadamente renuncié a disparar sobre otros corzos que vimos en las zonas bajas, castigadas ya por el azote de una temporada intensa en la que montes y prados quedan trillados, en la que se tirotean con desigual fortuna a casi cualquier corzo que porte cuernas por cazadores que se ven apretados por la prisa de residir a centenares de kilómetros. Dice mi amigo José Luis que la Caza premia a los que perseveran y hacen las cosas bien, a los que renuncian a lo fácil y optan por lo correcto, y matiza que además de eso hay que tener suerte. Yo estoy con él: hay que tener suerte y no tener prisa. El caso es que el día, desde que se retiró la niebla, calentó de lo lindo, por lo que opté por demorar la salida vespertina, que por razones que no vienen al caso habría de ser la última. Tras una sosegada subida al alto, y tras la cautelosa asomada de rigor, descubrí un hermoso corzo que totalmente despreocupado pastaba entre el verde intenso del prado. Una pequeña descubierta en búsqueda del mejor apoyo posible me permitió colocar la cruz del anteojo en las costillas del corzo. Una pequeña espera para que al moverse me ofreciese el mejor ángulo, y un vuelo de 190 metros a la KS de 108 grains tumbaban al corzo. Luego felicitaciones y comentarios. José Luis optó por bajar a por mi coche para ir a recogerlo y yo me quedaba junto al portillo del prado a esperar. A los pocos segundo veo cierta agitación en la hierba. Busco con los prismáticos y al punto veo al corzo correr, algo arrugado, en búsqueda del fragor del monte frontero. Recargo y con poca fortuna lo despido con salvas. Al llegar mi amigo no cree lo que le cuento "¡Es imposible, si quedó barrido! Sí, le dije, pero son más duros de lo que pensamos." Atraillo sin dilación a Telva y Trufa, mientras me acuerdo de Runa que descansa en el canil. Las perras marcan el rastro y llegan a la entrada. Optó por que sea Telva la que empiece. Se asoma, tira de la trailla, se para. Pienso que el corzo debe estar allí muerto, entre el inmenso zarzal cuando un fuerte ladrido delata que el animal está vivo. Fueron momento de zozobra. La barrera vegetal de más de 2 metros de altura hacían imposible el acercamiento y no confiaba en que las perras con poco más de un año le echasen eficazmente el diente a un corzo a plena carrera, por lo que opté por buscar la forma de atajarle. Corrí prado abajo hasta descolgarme a una pista que llanea y buscar el paso que el corzo podría buscar en su huída. Entre tanto José Luis templaba a las perras. Cuando supuso que estaría colocado forzó al corzo, que como era prvisible fue descendiendo entre ladridos hasta que pude distinguir sus movimientos entre el matorral. Esperé unos segundos hasta que le vi perfectamente a no más de 10 metros y pude por fin hacerme con él. La sorpresa fue descubrir que el primer disparo, que había quedado algo retrasado, había roto los dos pulmones, el hígado y diafragma, y si bien no daba sangre alguna era una herida de mortales consecuencias.   Este corzo resultó también un animal muy bello, bueno para esta zona, con unas amplias rosetas, poco perlado, grueso, bien hecho. Ofreció un lance intenso y vendió cara su vida. Photobucket Junio es un magnífico mes para cazar buenos corzos y para disfrutar del campo en su esplendor. Saludos Gerardo Pajares
rafacentenera  
01/07/2011 12:05:26
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Querido Gerardo: No es miedo, es sensatez. Junio es desagradecido a más no poder y si se trata de la luna des ese mes, lo mejor es no salir a cazar corzos. Al campo porsupuesto, a cazar, solo si eres un tipo con suerte. Los pasados días 17 a 19 de junio, en plena luna llena, me tocó el rececho que te asignan en el coto donde cazo. No hay posibilidad de cambio de fechas porque te pasan por encima y te toca esperar otros dos años. Asi que pague religiosamente mis 200 € de cuota y a intentarlo con mi hija mayor. El coto esta "petao" de caza porque llevamos dos años sin tocarlo por un quitame esas pajas de las sociedades de cazadores y hasta ese fin de semana en la zona que me asignaron, ni molestarlos. 600ha vírgenes pa! mi solito. Monte bonito con zonas de prados querenciosos, bosque de robles en la umbría y chaparros en la solana. Vamos un paraíso para el corzo......... en abril o mayo, incluso en septiembre. En junio, una jungla verde impenetrable y que te muele cuanto más empeño pones. El infierno en términos cinegéticos. 25 horas de subir y bajar montañas, recorrer prados con hierba de elefantes, recechar entre robles a paso de siux, deleitarme con el ladrar de los corzos y perder el tiempo con mi hija haciendo entradas a ver quien era capaz de llegar más cerca de aquella corza despistada de un prado. Pero machos, lo que se dice bichos con cuernos que no sean vacas, los justos, por no decir ninguno. El viernes y el sábado, nimodo. el Domingo, uno a las 6:00 antes de tener luz en un prado junto al camino, que por no dar tiempo no dió ni para ver si era bueno o malo y otro macho a las 8 de la mañana de ese mismo día a una distancia estratosferica. Descomunal corzo que cuando quise llegar a distancia de tiro (250mt) después de despeñarme casi 200 metros de desnivel en tan solo 350 de recorrido, se me tapo en el prado en el que estaba. Ni decir que mi intento por ponerlo de nuevo a tiro en el prado se saldo con una bronca descomunal seguida de un juego al escondite entre los prados y los robles en que me gano la mano por los pelos. Intuí por su ladrido que una vez que ganó el roble se volvía en una envolvente hacia la zona de la que yo entraba y corriendo entre en el roble algo más bajo de donde debía estar,.... y erre el cálculo por metros dando de lleno con el galan que me volvió a cantar la trabiata y a mostrarme entre robles que culo tenía y grande. Los he intentado cazar en los prados, en los altos, dentro de los robles y al final na de na. lMe reafirmo, miedo no, sensatez. Por cierto, que uno sabe que se hace viejo cuando necesitas toda la semana para reestablecer el sistema locomotor y no sólo un día como era habitual. Un saludo Rafa Centenera
Alfonso Urbano López de Carrizosa
Autor: Alfonso Urbano López de Carrizosa
01/07/2011 12:26:46
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Enhorabuena Gerardo por esos bonitos corzos. Felicidades también por la crónica, por lo bien relatada que está y lo agradable que se lee. Un saludo, Alfonso Urbano López de Carrizosa
pablo herrero lopez-linares
Autor: pablo herrero lopez-linares
01/07/2011 15:58:28
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Muy buen relato, transmite mucho pero me uno a rafael en su mensaje, para mi por experiencia y por lo que em cuentan otros amigos, Junio es de todas todas el peor mes para el capreolus (aunque el más bonito de cazarlo por como está el campo), las siembras y prados están altisimos y no se ve un bicho, del monte para que hablar ya que juzgar un corzo dentro del monte y tirarlo es muy complicado, y más si es de roble como es el caso, los corzos aguantan mucho menos fuera porque el sol pega que no veas, las hembras están con las crias en el monte, etc.....pero todo ello no quita como diria mi abuelo a los "trastornados" estos que salgamos al campo a disfrutar y a intentar cazar estos animalitos que nos traen locos, lo dicho enhorabuena por el relato y por esos corzos de junio que saben el doble mejor. PD: M i mes preferido julio, sin lugar a dudas, los mejores corzos que e visto han sido en este mes. Un saludo
Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
01/07/2011 18:54:59
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Querido amigo Rafael, en la caza hay poco de sensatez, sea cual sea la forma de abordarla. La caza es pasión y desmesura, y así nos pasa. Creo que lo que sucede, al menos en mi caso, es que me acompaña la suerte de ahí que junio me haya sido siempre un mes propicio. Abrazos Gerardo Pajares
joaquin garrido
Autor: joaquin garrido
04/07/2011 18:01:30
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Estimado Gerardo Precioso relato y precioso corzo, gracias por compartirlo y hacernos disfrutar de ello.Os animo a seguir contando vuestras experiencias aquellos corceros que teneis la suerte y posibilidad se vivir en zonas corceras y poder salir al monte tras el duede cada fin de semana. Saludos desde el torrido sur
Alfonso Treviño
Autor: Alfonso Treviño
04/07/2011 20:26:39
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Enhorabuena Gerardo!!! Veo que la pierna aunque sigue mal va dando respiro. Pues yo disiento de Rafael en parte. Me explico!!! En cotos abiertos de la meseta, que no en cerrados, se ve mucha más caza desde mediados de junio que desde el diez de mayo. Al menos esa es mi experiencia en avistamientos y capturas. Esta temporada además, este hecho se ha hecho más patente. Junio es maldito por los madrugones, los mosquitos y la calor, pero la caza se mueve y carea más. Los aguaderos se convierten además en buenos sitios de espera. Las corzas paridas vuelven a tolerar a los machos. El ganado entra en muchos cotos en este mes y molesta a los animales. Se observa movimiento por carreras al existir solapamiento de territorios entre machos. Los corzos están mucho más asentados en sus querencias y sabemos mejor donde buscarlos. Otra cosa es que los cupos van cumpliéndose, las parientas cabreándose y alguno hay que dejar para el celo digo yo!!......Me suelen llegar crónicas de buenos amigos y los dos últimos fines de semana de junio han sido satisfactorios en Soria, Cuenca y Guadalajara. Por no poner la nota discordante y si los meses empezaran el 15, el peor mes para mí sería del 15 de mayo al 15 de junio. Pero a partir de esa fecha, mejora y mucho. Es verdad también, que cada cual cuenta la guerra como la vive, y en España el corzo gracias a Dios y los que lo cazamos, gozamos de mucha variedad para llevar a cabo la misma: el clima, tipo de bosque y vegetación en general, agricultura etc..en cada una de las provincias donde los hay, es bastante diferente. abrazo, Alfonso
Daniel Martín
Autor: Daniel Martín
05/07/2011 16:38:38
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Al hilo de lo que comenta Alfonso, hasta mediados de junio he sido incapaz de localizar un solo macho en 4.000 hts en no menos de 15-20 salidas. A partir de esa fecha los hemos empezado a ver, hemos cazado uno y  tenemos otros tres machos localizados saludos Danile Martín
Ricardo Peñalver García
06/07/2011 10:40:59
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Yo es el primer año que pruebo con los recechos. Mayo y principios de junio ha sido fracaso tras fracaso, siempre pensaba que era por inexperiencia, pero desde mediados/finales ya empiezo a verlos (4 en las últimas 3 salidas y una vida perdonada). No se si será así para todos, pero a mi me ha pasado lo que comenta el compañero Alfonso. Ricardo Peñalver García.
Pablo Ortega Martín
Autor: Pablo Ortega Martín
06/07/2011 12:01:01
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Corzos de junio, quien dijo miedo
!Enhorabuena, Gerardo, por tan bonito relato! Me alegro mucho de que la pierna vaya dejando de dar la lata. En cuanto a las virtudes o defectos del mes de junio, yo me apunto al bando de los que creen -como Alfonso- que no es malo sino sólo diferente, y que salir en él al campo siempre compensa. Personalmente prefiero un difícil y meritorio corzo de junio, que me cueste ocho o diez salidas, que uno facilón de primeros de abril, cobrado a la media hora de esperarlo en el único sitio (normalmente una siembra de cereal) donde en esas fechas puede comer. Un abrazo: Pablo Ortega.
salvador Rovira Alives
Autor: salvador Rovira Alives
08/07/2011 8:19:12
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Corzos de junio, quien dijo miedo
Felicidades, Gerardo. Yo soy de los que piensan como tu. He salido toda esta temporada tras un corzo que vi en el mes de marzo y asta ahora nada de nada, seguire insistiendo cada fin de semana y si no puedo dar con el, al final de la tempora podre recordar los grandes momentos que me ha dado el campo y las salidas que he ido efectuando, pudiendo comprobar la gran cantidad de fauna y especies que he observado. Muchas gracias por compartir tus relatos. Saludos, salud y Suerte. Salvador Rovira Alives.