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Pablo Zárate del Hoyo
Autor: Pablo Zárate del Hoyo
09/08/2012 13:44:53
(1 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Amanece. Son las 6 y estamos en Burgos. La mañana es fria, con bastante aire del norte. Termino de prepararme dentro del coche para no hacer ruido fuera ni perder tiempo. Esta vez me acompaña una jóven promesa llamada "Arnold de Vianzar", un macho de Teckel criado en mi casa y que posee unas cualidades para el rastro de sangre muy prometedoras. Decido dejar a Arnold en el coche, voy a recechar a un corzo que después de tres temporadas todavía no ha habido forma de hacerme con él y si voy con el perro la cosa se complicaría en exceso. Le llamamos el "cuernos blancos", apodo que le pusimos mi buen amigo y corcero Ivan Sedano y yo hace un par de temporadas cuando lo vimos por primera vez tumbado con tres corzas en medio de un rastrojo. Sería mediados de Septiembre y observándole con los prismáticos a mucha distancia, parecía un corzo muy jóven ya que tenía oscuros los cuernos pero no le sobresalian de las orejas. A los pocos días le volvimos a ver en el mismo sitio, pero ésta vez con el telescopio y cuál fue nuestra sorpresa que tenía unos buenos cuernos pero sólo marrones hasta las luchaderas, y el resto hacia arriba de color blanco,  pero con el color amarillo del rastrojo y la tierra blanquecina de la zona, no se le veían. El páramo donde se encontraba pertenecía a otro coto y justo en la linde con el nuestro había una pequeña ladera de pinos que en varias ocasiones el guarda lo había visto pero siempre corriendo hacia su páramo de salvación, repito, ya de otro coto. Voy por un camino con mucha vegetación, en el lado izquierdo hay una repoblación de pinos vallada, bueno, lo que queda tanto de los pinos como de la valla...a mi derecha tengo mucha más visión, la pequeña laderita de pinos que arriba en el páramo tiene una esparceta muy tomada. Compruebo con los prismáticos antes de avanzar y distingo perfectamente a tres animales en el rastrojo de enfrente. Uno de ellos, el que va detrás se tumba, y pienso "será el macho que necesita descansar", pero me parece pequeño de cuerpo, el trofeo imposible verlo, la distancia y la falta de luz juegan en mi contra. No están ni 30 segundos y se bajan al pinar, tiempo que aprovecho para avanzar unos metros más y esperar sentado escondido con la vegetación de una de las lindes del camino. Tardo poco en ver la hembra y su cria, se han ido del pinar pasándose al otro coto pero increíblemente les ha adelantado el macho y por suerte les ha cortado sus intenciones. Vuelven a adentrase entre los pinos y al rato les veo que asoman por la esparceta del páramo pero solamente se vé el principio de ésta, y no hacen más que trasponer cuando contra el cielo veo los cuernos de mi objetivo...En ése momento me entran "los siete males", pero intento mantener la calma y dejo que la hembra, que se había quedado algo más rezagada y todavía podía verme, se pierda en el páramo para poder avanzar. Sin perder tiempo me pongo a andar xo con excesivas precauciones. Después de unos 10 minutos e ir arrastrándome literalmente por el suelo "como los apaches", consigo coronar el páramo y ver la esparceta. Mis ojos se quedan "enganchados" en los prismáticos queriendo adivinar dónde están los corzos. De pronto, asustadas por mi presencia, arrancan volando un bando de perdices a unos 30 metros de donde yo estaba, por lo que me agacho por completo tapándome con un pequeño majano de piedras entre la linde del camino. Vuelvo a revisar la esparceta. Al momento veo a mi derecha que vienen corriendo unos corzos pero al oír las perdices se han parado a mirar. ¡Son ellos!, en décimas de segundo me doy cuenta de que el macho esta parado mirando hacia mi posición, inmóvil, como si de una estatua se tratara.  Se ha detenido justo con el único arbusto verde de fondo que hay en la tierra, y lo distingo perfectamente con el color rojizo que tienen en esta época. Bajar los prismáticos y poner el rifle apoyado en una de las piedras fue todo uno, un acto reflejo podría decirse. Es de ésos corzos que no hace falta andar valorando, la reacción es clarísima y algo dentro de ti te dice ¡vaya corzo, tiraló!. Me apoyo bien, le pongo la cruz en el codillo y dejo que el tiro me sorprenda. Oigo la detonación y con la mirada en la lejanía veo que salen corriendo, he tirado muy rápido, muy precipitado, pero el corzo estaba muy alerta y en dos brincos que pegara podía perder mi oportunidad. Al tiro me desmonta el rifle, sólo me da tiempo a ver por el visor los cuernos del macho que se pierden en el horizonte y trasponen en el viso ladera abajo. También veo la reacción de la hembra que da un par de saltos hacia él como jugando perdiéndose finalmente junto a la cría en la misma dirección del macho. Me tranquilizo, respiro, todo ha sucedido en segundos y al no verlo caer al momento, pienso que lo he fallado, decido ir al lugar del tiro, revisarlo y si no hay indicios de acierto, cambiar rápidamente de zona en busca de otro corzo. Mido con el telémetro: 163 m. Como si me hubiera quitado una tonelada de tensión de encima, me dirijo hacia el tiro. Negativo, no hay sangre, nada...¡lo he fallado!, no puede ser...estaba bien apoyado y el ruido había sido de impacto. La reacción de la corza no habia sido normal, no me cuadra. Decido asomarme a la ladera para ver si veo algo y nada, bajo y tras avanzar unos pocos metros veo en un pequeño y viejo cortafuegos que bordea los pinos unas cuantas gotas de sangre. ¡Bingo! pues le he pegado!, mi alegría se desborda cuando veo que un tomillo que hay como un metro antes de las gotas está completamente manchado de sangre...ufff!! va bien pegado...Aunque las ganas de pistearlo son enormes, decido hacer lo correcto y recomendado: dejar descansar al animal para que se enfríe, ir a por el perro, y no pisotear el rastro para facilitar la labor del mismo. Pero no vuelvo al coche a por el perro, sino que me voy andando hacia un gran valle que hay al lado contrario del lugar de los hechos y donde se divisa una gran parte del coto. Necesitaba tomar aire, disfrutar de la mañana, necesitaba pensar, asimilar lo que me había pasado y lo que iba a pasar si encontraba el corzo. No quiero que esto acabe todavía. Me siento, respiro, miro con los prismáticos...disfruto. Dejo pasar el tiempo, es muy pronto y no tengo ninguna prisa, para bien o para mal la suerte está echada y ahora sólo queda... disfrutar. Desde mi posición diviso un jóven corzo comiendo las hojas de unos arbustos, los conejos corretear cerca de las laderas, las polladas de perdices en el camino que baja al pueblo y las torcaces que vuelan como reactores por encima de una tierra de girasoles. Dejo que pase el tiempo y sigo disfrutando de lo que la Naturaleza me esta regalando, sin duda un privilegio sólo al alcance de quienes lo sabemos valorar. Sobre las 9:30 a.m. ya estoy de nuevo en el coche, que aprovecho para acercarlo al lugar del tiro y tener todo más cerca. No pasan 5 minutos y aparece Javier Rollón, un buen amigo y compañero de caza junto a su perrita teckel "Quincy de Vianzar", una garantía en el cobro de reses. Le describo el lance con detalle, quiero que tenga toda la información posible para escuchar su opinión. Decidimos sacar a "Arnold de Vianzar" y darle una oportunidad, el perro "se come el campo" y tengo mucha confianza en él, aunque siempre está la veterana Quincy por si acaso... Le ponemos el collar y la trailla de rastreo y le llevamos al tiro. El perro mete la nariz, tira con fuerza pero no sabe exactamente a qué. Es jóven y está iniciándose, pero se le vé un gran futuro. Yo llevo el rifle y Javier el perro, pues aunque debería ser al revés yo conozco bien las dos posibles huidas del corzo y el perro tiene un excepcional carácter que le permite ser conducido por otra persona distinta a la habitual sin que por ello le afecte lo más mínimo. El perro sube la nariz queriendo adivinar lo que pasa, Javier me dice que vayamos a por Quincy porque no sabemos si el perro va en el rastro o no...Le insisto en llegar a las gotas de sangre para ver su reacción. No hace falta, avanzamos dos pasos y Arnold pega un fuerte tirón, mete nariz y nos marca un trozo de carne que antes yo no había visto. A partir de ahí el perro se centra y...ahora sí va en el rastro!, nos marca perfectamente las gotas de sangre, el tomillo manchado, avanza con fuerza, con pasión, "barriendo" literalmente el suelo, otra gota, más tomillos manchados, vamos avanzando metros y los restos de sangre son más claros. El perro impecable, va muy centrado y nos va marcando gota por gota. Impresionante. Javier anima al perro y yo vigilo con el rifle una posible escapada del corzo. Tras poco más de 200 metros oigo las palabras deseadas "mira Pablo, está aquí el corzo!, está aquí, mira!!! muy bien Arnold!! muy bien perrillo!! En pocos segundos llego al sitio y la mirada se me va sin querer hacia los cuernos del animal..."vaya corzo..." Tras unas décimas de segundos de "sock", me dirijo hacia Javier y nos damos un abrazo fuerte, sentido, sincero, de felicidad mutua. La alegría de Javier era casi más que la mía, tanto por el comportamiento del perro como por el semejante ejemplar que ha cazado un buen amigo. El lugar del tiro impecable, algo bajo, pero en el corazón. Dejamos al perro que muerda, se lo merece, sin duda ha hecho un trabajo impecable. Abrimos un poco el corzo y le damos un trozo de carne, es su premio, su recompensa. Arrastramos el corzo hasta el páramo, en la esparceta donde se le tiró. Fotos, comentarios sobre el trofeo, opiniones, y alguna que otra tontería, hacen que se nos pase el tiempo absolutamente felices. Para colmo de felicidad, observamos que el corzo tiene un botón en el cuerno derecho, el primero que cazo con botón! Qué maravilla...de corzo, de lance, de perro, de amigo, de día... Photobucket Este es el lugar desde donde tiré al corzo, apoyado desde la piedra a la mata pequeña que está de frente. Photobucket Una foto para el recuerdo. Photobucket Un primer plano de "cuernos blancos" Photobucket Visto por detrás. Photobucket El auténtico protagonista del relato, "Arnold de Vianzar". Un saludo a todos, Pablo Zárate del Hoyo www.vianzar-teckel.com El auténtico protagonista del relato, "Arnold de Vianzar". Un saludo a todos, Pablo Zárate del Hoyo www.vianzar-teckel.com
Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
10/08/2012 10:20:29
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Precioso corzo, bonito lance y un gran relato. Mi enhorabuena por todo ello, y sobre todo por ese perro. Saludos Gerardo Pajares
joaquin garrido
Autor: joaquin garrido
10/08/2012 14:31:57
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Felicidades Pablo por ese relato y ese precioso corzo, he disfrutado mucho con su lectura y esas preciosas fotos, enhorabuena por hacerte con ese trofeo despues de tres años de su busqueda y caza. Saludos Joaquin Garrido
Eduard Melero
Autor: Eduard Melero
10/08/2012 18:01:43
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Hola Pablo, enhorabuena a ese equipo de caza tan apañado y felicidades por el buen corzo y su correspondiente relato. Por cierto me encantó el post titulado: binomio corzos & teckels Un Saludo y gracias
ivan sedano del olmo
Autor: ivan sedano del olmo
16/08/2012 12:47:42
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Bueno Pablo , al fin te hiciste con el. Creo que despues del guarda fui el primero en verlo y de insistirle al guarda que era un buen corzo , como bien recuerdas , aquel septiembre sus puntas blancas se confundían con el amarillo pálido del rastrojo , un par de tardes le buscamos las vueltas juntos pero tenía poco de tonto. Después de eso tu has seguido visitándolo con asiduidad y no te ha dado muchas oportunidades. Me alegro mucho , son de los corzos que dejan poso en el cazador de corzos que siente esto como una pasión , muchos duermevelas pensando como estará el aire a la mañana e intentando averiguar que estará haciendo al ir buscarlo , son esos corzos que cuando te haces con ellos te dejan vacío de algun modo , como saciado ... pero enseguida encuentras nuevas ilusiones. De mis trofeos de corzo son estos sin duda a los que más miro por la mañana antes de salir de casa , te dejan marcado de algun modo porque has pasado muchas horas "junto" a ellos. Además en este caso es un fabuloso trofeo , la zona no es corcera por excelencia , pero si que de vez en cuando da un ejemplar de este porte o como el que abatiste hace dos temporadas , para mi como te dije mejor que este último. Por todo eso mi enhorabuena , además por rematarlo con un bonito pisteo de un perro de tu afijo. Un saludo. P.D: Entre tu y yo el perro es precioso pero no se si a la altura de mi Bimba , ya sabes que eso son palabras  mayores. je,je,je
jesus usieto allue
Autor: jesus usieto allue
22/08/2012 16:17:29
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Hola. Bonito corzo y bonito relato.Para tener como dices las puntas blancas yo las veo bien oscuras. Mi mas sincera enhorabuena. Que lo disfrutes. Un saludo. Socio 211.
Pablo Zárate del Hoyo
Autor: Pablo Zárate del Hoyo
24/08/2012 0:53:25
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Amigo Jesús, Efectivamente el corzo tiene las puntas bien oscuras...El nombre se lo pusimos hace 3 años, ya que ahí sí tenía los cuernos marrones pero sólo hasta la altura de las luchaderas, entonces al verlo desde muy lejos (no se dejaba acercar a menos de 500 mts y encamaba en un rastrojo en un páramo limpio como un solar...) parecía un chivo de primera cabeza. Fue con el telescopio cuando vimos que tenía 6 puntas y los cuernos le pasaban de las orejas 3 o 4 dedos pero desde las luchaderas hacia arriba eran completamente blancos como el marfil...Y ya se le bautizó como el "cuernos blancos" y así se ha quedado. El año pasado, en Septiembre, volví a verlo en el mismo sitio y ya no tenía las puntas blancas, era un corzo precioso e hizo lo mismo que el día que lo conseguí abatir: se fué a la misma esparceta y casi con los mismos movimientos. Pero una vez más el telescopio me contó que uno de los cuernos lo tenía roto en su punta central, arriba, unos 5 cm, y bien aconsejado por mi amigo Ivan Sedano, decidí no tirarlo e intentarlo ésta temporada, como así ha sido. Gracias a todos los que habéis contestado. Un saludo, Pablo Zárate del Hoyo www.vianzar-teckel.com Amigo Jesús, Efectivamente el corzo tiene las puntas bien oscuras...El nombre se lo pusimos hace 3 años, ya que ahí sí tenía los cuernos marrones pero sólo hasta la altura de las luchaderas, entonces al verlo desde muy lejos (no se dejaba acercar a menos de 500 mts y encamaba en un rastrojo en un páramo limpio como un solar...) parecía un chivo de primera cabeza. Fue con el telescopio cuando vimos que tenía 6 puntas y los cuernos le pasaban de las orejas 3 o 4 dedos pero desde las luchaderas hacia arriba eran completamente blancos como el marfil...Y ya se le bautizó como el "cuernos blancos" y así se ha quedado. El año pasado, en Septiembre, volví a verlo en el mismo sitio y ya no tenía las puntas blancas, era un corzo precioso e hizo lo mismo que el día que lo conseguí abatir: se fué a la misma esparceta y casi con los mismos movimientos. Pero una vez más el telescopio me contó que uno de los cuernos lo tenía roto en su punta central, arriba, unos 5 cm, y bien aconsejado por mi amigo Ivan Sedano, decidí no tirarlo e intentarlo ésta temporada, como así ha sido. Gracias a todos los que habéis contestado. Un saludo, Pablo Zárate del Hoyo www.vianzar-teckel.com
Javier Sanz
Autor: Javier Sanz
28/08/2012 13:46:12
(0 vistas, 9 respuestas)
El ´cuernos blancos´
Excelente corzo y gran caza y relato. Qué más se puede pedir ¡¡ Enhorabuena Pablo y gracias por compartirlo ¡¡¡