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Pablo García Pérez
07/01/2014 23:58:42
(1 vistas, 6 respuestas)
El Canto del Cuco
(Relato Publicado en la revista TROFEO julio 2013 sobre un corzo especial para mi) Aquella tarde cantaba el Cuco, como tantas y tantas tarde de primavera sus ecos sonaban por cada rincón del monte, no era una mala tarde de campo, tras unas semanas pasadas en la que el agua fue abundante, aquellos días eran tranquilos, cálidos incluso. Era sábado, y tras una comida tranquila, la tarde se antojaba entretenida subiendo y bajando laderas, en la búsqueda del esquivo duende del monte. Buscaba uno en particular, un macho que por su experiencia o silvestrismo suponía un reto para el cazador. Tenia este corzo una particularidad, su  cuerna derecha  se encontraba totalmente desviada alcanzando casi los 90 grados entre el frontal y la base de la roseta, de la que además salían otras dos puntas , casi como dos cuernos más. Lo sé por que lo había logrado ver en  anteriores salidas pero siempre me había ganado la partida, tan rodeado de hembras como iba resultaba realmente complicado poder acercarse a él. Así que esa tarde, decidí dar un cambio a mi estrategia, es bien sabido que en ocasiones al corzo hay que cazarlo con el culo...y a eso me disponía yo. Llegue al monte algo antes que en otras ocasiones, esperando que así  mi presencia pasase inadvertida. Seleccione una pradera a  la que a este esquivo corzo le gustaba salir a comer  a última hora de la tarde, observe bien la plaza y el aire, y encontré entre unas jaras la mejor  colocación para mis intenciones, pero ahí no había quien entrase...así que ni corto ni perezoso me tumbe entre ellas en un pequeño hueco que existía, probablemente  la vía de paso del algún zorro, me cubrí con el jersey para disimular mi figura y me coloqué lo mejor que podía con el rifle entre las manos. Fue una espera realmente bonita, larga , pues aún quedaban algo mas de 3 horas hasta que cayese el sol, y allí estaba yo en mi  acomodamiento, escuchando el trinar del cuco que en tantos recechos nos ha acompañado, y a la espera de lo que me pudiese deparar la tarde. No tardó en surgir la actividad, disfruté con las locas carreras de dos liebres, que frente a mi ,sentían el frenesí de su celo primaveral , y que con sus saltos y quiebros me  entretuvieron unos minutos. Seguidamente una pareja de  raudas perdices  pasaron  apeonadas  la pradera de punta a punta. Cuando parecía que la calma volvía a reinar en aquel lugar, lo vi, fue solamente un segundo.. quizá dos, pero sabía que era él, sabia que era un macho, y en aquel lugar este corzo experimentado no dejaría entrar intrusos, fue solamente un momento, en su paso entre dos espinos, pero fue suficiente para hacerme saber que el sitio elegido  podía ser el adecuado. A partir de ahí comenzó una de las esperas mas bonitas que he realizado nunca, comenzaron a aparecer corzas como por arte de magia...poco a poco  en ambos extremos de la pradera.. primero una luego otra.. al principio en la orilla, recelosas... después mas confianzas paseando por el medio, en incluso correteando entre ellas por los brotes mas tiernos...una de ellas pasó a escasos 3 metros de mí..  y yo.. observándola inmóvil y expectante embobado por la elegancia de su movimiento, y a sabiendas que cualquier leve movimiento o ruido podía dar al traste con aquella tarde. Fue un espectáculo magnifico, de verás, hasta 8 ejemplares llegue a contar a escasos metros de mí,  entre madres y jóvenes, aunque aún no había ningún corcino, no debía faltarles mucho para que la nueva generación viese la luz, pero en ese momento aún no se veía ni el menor indicios de estos. Sin embargo mi esquivo amigo no se dejaba ver por ninguna parte, es más, salvo un joven vareto, que se encontraba aún en familia, no había indicio de ningún macho en aquel lugar...afortunado corzo el que dominaba aquel término pensaba yo viendo aquel aren tan numeroso. La tarde había avanzado, y ya tenia los brazos totalmente dormidos por la incomoda posición , pero no debía moverme aún... esperaría hasta la última luz del día en aquel lugar. Estaba ya perdiendo la esperanza de volver a ver a mi "amigo" aquella tarde, el sol ya estaba cayendo y solo veía las corzas que ahora se encontraban en dos pequeños grupos, uno en cada extremo de mi campo de visión, cuando de la esquina que quedaba a mi izquierda, lo vi salir... por el mismo sitio en el que lo vi pasar al comienzo de la tarde... ahí estaba, receloso, oteador, y singular. No distarían mas de 60 metros entre él y yo, pero se movía siempre pegado a sus corzas, cuando no entre ellas, era imposible apretar el gatillo sin correr el riesgo de errar el blanco, y más aún apunto de dar a luz como estaban. Esperaba paciente, y poco a poco se iba moviendo, me empezaron a entrar  los nervios, pues no se separaba de su aren, y la luz empezaba a esfumarse, no quería perder la oportunidad...se fue acercando a mi junto a una sola hembra, se paró y se separó de ella, pero lo tenia totalmente de frente, no lo podía tirar, continuó comiendo, casi podía oírle arrancar la hierba, y comenzó a girarse un poquito, y justo en ese momento, se cruzó su compañera a unos pocos centímetros de este, ya no había casi luz y solo veía el cuerpo de la hembra, y tras ella ocasionalmente el corzo de mis desvelos. Los minutos  se pasaron.. haciéndoseme horas y la luz ya casi había desaparecido, se separaron, y lo volví a ver , o eso pensaba yo, en posición oblicua, no estaba cruzado del todo, pero era lo mejor que me había ofrecido en varias tardes tras él, solo habría ahora 45 metros entre los dos, pero la luz había caído ya casi del todo y a mi me parecía un mundo el que nos separaba. Coloque a ojo el tiro lo mejor que pude, me aferre al rifle con las manos entumecidas por la inmovilidad.. y casi sin tacto apreté el gatillo. El estruendo rompió el idilio de aquella espera, como una estampida todos los animales que se encontraban en aquella pradera corrieron a refugiarse en el monte cerrado, todos salvo uno que se desvaneció  como si el suelo se rompiese bajo él, y permanecía tumbado en la verde hierba. Yo seguía en mi posición asimilando aún lo ocurrido, hasta que unos segundos después decidí incorporarme, me acercaba rápido y nervioso hacia el inmóvil cuerpo que yacía en la que esa tarde fue "mi plaza" , me di cuenta que estaba temblando por la emoción, y que sentí el miedo de haber errado en el último momento el disparo y que fuese alguna de las hembras las que e encontraba allí.. pero no, ese corzo que me intrigaba estaba ahí tumbado junto a mi, el tiro había sido un poco bajo, pero efectivo ya que no se enteró , y efectivamente.. era mi corzo ese cuerno que me tenía loco le daba un aspecto tan singular y especial  que sabía que las tardes de búsqueda , de rececho y de espera habían merecido la pena, más aún cuando este, era mi  el primer corzo , no podía tener mejor sabor de boca. Aún ahora estoy reviviendo aquella magnifica tarde puedo estremecerme. Salí entrada la noche del monte, cargando con el cuerpo de la razón de algunos de mis desvelos , y con la sensación de que aquella tarde, sería difícil de igualar, era de noche  ya no se escuchaba al cuco... y ahora solo el sonido de los grillos me acompañaba. Pablo García Pérez
Borja Sanz  
Autor: Borja Sanz  
08/01/2014 13:28:35
(0 vistas, 6 respuestas)
El Canto del Cuco
Impresionante Pablo! Es la segunda vez que lo leo (después de la revista) y me sigue llamando la atención. Lo cuentas con tan lujo de detalles que parece que esté allí con el arma entre los brazos esperando a mi corzo. El primero que se caza siempre hace mucha ilusión. Me has recordado (una vez más) a mi primer corzo, también cazado en espera. El problema de recordarlo es que también me pasa con todos los corzos que veo y no abato, así que tengo la cabeza poblada de esperas y recechos. Un saludo y gracias por compartirlo, Borja Sanz.
Alfonso Urbano López de Carrizosa
Autor: Alfonso Urbano López de Carrizosa
08/01/2014 16:51:13
(0 vistas, 6 respuestas)
El Canto del Cuco
Me encanta leer anécdotas y lances de este tipo, porque habiendo vivido situaciones similares me resulta familiar las cosas que cuentas lo que consigue que me transporte de lleno a esa tarde contigo a tu "plaza". Gracias Pablo por el relato! Un saludo, Alfonso Urbano López de Carrizosa
Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
08/01/2014 17:08:40
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El Canto del Cuco
Muchas gracias por compartir con todos nosotros esa vivencia. Saludos Gerardo Pajares
Pablo García Pérez
08/01/2014 19:25:17
(0 vistas, 6 respuestas)
El Canto del Cuco
Muchas gracias por vuestros comentarios. Os llevo siguiendo mucho tiempo , os intentare trasladar a través de los relatos a algún lance mas que he tenido tras los Capreolus, y otros días curiosos. Espero que os gusten. Pablo García Pérez
Pablo Fernández-Salguero López
Autor: Pablo Fernández-Salguero López
09/01/2014 19:41:10
(0 vistas, 6 respuestas)
El Canto del Cuco
Pablo, buenas tardes, un magnífico relato, entiendo que la lectura de anécdotas y vivencias es una forma también de transmitir conocimiento y aprender para situaciones en las que nos podamos encontrar en el futuro.. muchas gracias por compartirlo tocayo, saludos, Pablo Fdez-Salguero