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Pedro Camacho Ruiz
Autor: Pedro Camacho Ruiz
28/06/2017 11:19:04
(1 vistas, 6 respuestas)
¿Eso es un corzo?

 Me hubiera gustado saberlo o simplente preguntarlo pero no se me da bien el polaco.

 La bolita de pelo blanco saltaba con elegancia hasta perderse de vista en el bosque negro. Era un corzo -dijo Ryszard con los ojos-, hembra. Me dio por sobar mi Santa Bárbara y tuve que decir algo:

 - Nunca he cazado un corzo.

 Y lo dije sin palabras.

 Ryszard me miró sorprendido, no dijo nada, no hacía falta. El silencio se adueñó del Fiat Panda azul de tropecientos años, muy bien cuidado como todo por aquí; antiguo no tiene por qué ser viejo.

 Tres días después había matado cinco y me había hermanado con Ryszard. Si al principio nos comunicábamos con gestos, ahora no hacía falta. Él era la mano derecha y yo la izquierda. Él sabía que no habíamos cazado nada y yo quería cazar uno que mereciera el viaje, que se quedara en mi cabeza y se viniera a España.

 La última tarde viajamos a un bosque desconocido por mi, el bosque de Ryszard, al margen de la contrata con la agencia de Varsovia; eso lo sé ahora, claro. En la autopista los policías se cuadraban a nuestro paso, ¿quién era Ryszard? Mi amigo no cambió el gesto ante algo tan trivial, hoy tenía trabajo que hacer, un regalo que el consideraba una deuda de honor.

 Una vega con abedules y arroyo, un camino de polvo blanco como el bicarbonato y a la derecha un cuadro de bosque de abetos negros y un océano de cebada detrás. El Panda se deslizaba siseante por el polvo y obligaba a Ryszard a concentrarse para no acabar en la cuneta.

 Por esa razón fui yo quien le vio primero. Como a doscientos metros. Cruzó el camino en cuatro saltos y se internó en el bosque. No dije nada, sólo le toqué el brazo. Bajamos del coche y buscó la huella, miró de dónde venía y a dónde iba. Asintió. Subimos al panda y nos alejamos unos centenares de metros hasta una pequeña elevación.

 - Si quieres puedes fumar.

 A Ryszard no le gustaba que fumara en su coche y yo, por supuesto, no lo hacía. Él miraba hacia la vega del los abetos con sus prismáticos y yo le miraba a él. Señaló algo. Puse mis prismáticos en esa dirección. Un corzo cruzaba el camino blanco. Era la hembra, ¿sabes? Y ése es su macho -dijo Ryszard-. Yo veía los cuernos que superaban la punta de sus orejas. Tira el cigarro -dijo-, vamos a cazar.

 A paso apache, él delante, yo pegado a su espalda para ver lo mismo y al mismo tiempo, para ser uno. Paso a paso bajo el bosque siguiendo la huella. Me falta el aire; he olvidado respirar, como siempre. El viento lo llevo en el brazo izquierdo, suave, firme. Escucho un ronroneo al que no puedo poner nombre y dueño.

 Una vida en el bosque evitando crujidos, chasquidos, hacernos visibles, audibles. Hoy queremos cazar y no pensamos en matar; eso será al final. Y a veinte metros el bosque acaba, el sol de cara penetra las sombras y convierte en oro las espigas de cebada. El ronroneo es más fuerte aquí.

 Llevamos inmóviles diez minutos pero hemos avanzado los veinte metros y puedo tocar la cebada. Estamos de rodillas, duele. Huele bien. Ryszard se incorpora sin movimiento aparente con sus prismáticos sobre la nariz. Treinta segundos después se agacha. Levanta un dedo sin mirarme, se mantiene en guardia; como yo.

 La muralla de cebada deja ver, a la derecha, una roza depejada de diez metros de ancho que divide nuestro mar en dos y que se pierde en el bosque de abedules del fondo, por poniente, dos dedos por debajo del sol. Veo un zorro. Viene desde los abedules por la roza, de careo a sus asuntos. Me tenso.

 El dedo en alto de Ryszard, la corza, sale a lo limpio. Agrede como sabe al zorro. El zorro responde al ataque con chulería. La corza se impone, no tiene cría que proteger, el zorro desaparece y ella termina de cruzar la roza y se interna en el nuevo mar de cebada. Un poco antes de perderse mira hacia atrás. Ella ve al corzo que nosotros no podemos ver. El ronroneo me llega ahora con fuerza.

 Unos brotes de abedul, a mi lado, parecen enfermos. No tienen hojas... O sí, tienen pero las comen cientos de escarabajos dorados con espolón. Ése era el ruido... Ryszard me toca el hombro y vuelvo al planeta caza. Sus ojos me llevan a la roza. El corzo asoma. Respiro, encaro, la cruz baila... Contengo la respiración y la cruz se detiene. Mi fiebre sale por el cañón y el retroceso me sienta en Polonia.

 Le he debido dar porque Ryszard me felicita en polaco. Me cuesta ponerme de pie con las piernas dormidas, el hormigueo, los calambres, ¿cuánto tiempo llevo de rodillas?

 Me levanto del todo y el paisaje cambia, las espigas me llegan al hombro. ¿Dónde está el corzo? Ryszard me dice que se va a por el Panda y que lo busque yo.

 Unos pasos y no veo nada, unos más y un hueco anormal en la perfecta superficie de espigas me indica... Sí, aquí está. Ahora me fijo en sus cuernos, enormes en mi inocencia corcera, irreales, gruesos, perfectos como la tarde, como el impacto de la Barnes en el hombro.

 Le arrastro hasta la roza cuando escucho nuestro Panda y veo a Ryszard con su sonrisa. Me ha dejado solo para que el corzo sea más mío y me lo lleve en la memoria; hasta olvidé hacer la foto. Un tío cojonudo.

 La tarde y su anochecida, la luna, nos iluminó una espera a un cochino polaco. De esos grandes y peludos que he soñado siempre. Los mosquitos llegaron y el cochino también. La bala se quedó en la recámara porque fue el móvil de Rysazrd quién disparó al cochino y evitó que hiciera más sangre aquella tarde. Pero, claro, la cosa iba de caza y matar... A veces y siempre al final.

 Me partía de risa viendo la cara de cabreo de Ryszard en el viaje de vuelta. Mi corzo en el maletero me impedía enfadarme con él. La caza tiene su punto cómico, al menos la mía, y siempre ríe Dios el primero. Es así.

 Pedro Camacho Ruiz

Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
Autor: Gerardo Pajares Bernaldo de Quiros
28/06/2017 21:51:42
(0 vistas, 6 respuestas)
¿Eso es un corzo?

Un gran relato. Muchas gracias por compartir tu vivencia.

Abrazos

Gerardo Pajares

Evaristo Espada Moliner
Autor: Evaristo Espada Moliner
28/06/2017 22:45:32
(0 vistas, 6 respuestas)
¿Eso es un corzo?

Pedro, acabas de regalarnos un relato fantástico.

Es muy original, de lo mejor que he leído sobre el tema recechando corzos.

Gracias por acordarte de nosotros y querer compartirlo.

Evaristo Espada.

Pedro Camacho Ruiz
Autor: Pedro Camacho Ruiz
29/06/2017 10:37:04
(0 vistas, 6 respuestas)
¿Eso es un corzo?

 Ya sabéis que el primer corzo serio no se olvida.

 Gracias por vuestras "críticas" y un abrazo.

 Pedro Camacho Ruiz

José Antonio Fernández de Álava
Autor: José Antonio Fernández de Álava
30/06/2017 13:48:52
(0 vistas, 6 respuestas)
¿Eso es un corzo?

Precioso relato. Gracias.

José Antonio Fernández de Álava.

Joaquin Garrido Ovelar
Autor: Joaquin Garrido Ovelar
30/08/2017 8:56:15
(0 vistas, 6 respuestas)
¿Eso es un corzo?

Precioso Relato Pedro, gracias por compartirlo

Saludos

Joaquin Garrido