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Reseñas de la bibliografía científica sobre el corzo en 2.009

Richard E et al. High red deer density depresses body mass of roe deer fawns. Oecologia. 2009 Dec 24. [Epub ahead of print] 

 

Los autores abordan algunos aspectos de la influencia negativa del aumento de las poblaciones de ciervo en las de corzo. Ellos utilizan la masa corporal de las crías como forma de ver la respuesta de los corzos al aumento de las poblaciones de ciervos, esperando que exista una relación negativa entre la densidad del ciervo y la masa corporal de las cría de corzo.

 

El trabajo se llevó a cabo en Francia, estudiando 332 crías de corzo cazadas entre agosto y febrero e investigando las variaciones de las densidades de ciervo en el mismo periodo.

 

Encontraron que cuando la densidad del ciervo pasaba de alta (0,8 ciervos/km) a baja (0,4 ciervos/km), la masa corporal de las crías de corzo aumentaba ese año de 8,25 a 8,95 kg en los machos y de 7,89 a 8,59 kg en las hembras, efecto que se mantenía al año siguiente. Estos resultados eran independientes de la densidad de la población de corzo o de la caza, factores también estudiados. 

 

Los autores concluyen que su estudio demuestra que el aumento de la densidad de ciervos tiene un impacto negativo en al desarrollo de los corzos. Esto ocurriría porque ambas especies pueden ocupar el nicho alimentario del corzo y por tanto el ciervo puede consumir todos los recursos disponibles del corzo cuando la densidad del primero es alta. 

 

Forgách P et al. Detection of Hepatitis E virus in samples of animal origin collected in Hungary. Vet Microbiol [Epub ahead of print].

 

Este estudio todavía no publicado en la revista Journal of Clinical Virology ha encontrado virus de la hepatitis E (VHE) en corzos de Hungría. En concreto, se encontró el virus en el hígado de 11 de 32 corzos estudiados (34%). La hepatitis E se manifiesta tanto en forma de casos esporádicos como de brotes epidémicos, especialmente en muchas regiones de África, Asia y América Central. En las zonas no endémicas, incluida España, cada vez se describen más casos autóctonos no relacionados con viajes a zonas endémicas. El VHE se ha detectado en animales, especialmente en cerdos. 

 

Ya se había demostrado el carácter zoonótico del VHE con la descripción de casos de hepatitis aguda tras la ingestión de carne cruda de ciervo infectado por el VHE, en Japón. 

 

En el artículo comentado, el VHE encontrado en corzos era del genotipo 3, el mismo encontrado en humanos. Los autores piensan que el consumo de carne no cocinada o poco cocinada puede ser una de las posibles fuentes de infección en humanos. 

 

De momento la hepatitis E, además de tener un curso benigno, es excepcional en España. Y por otro lado, no se ha descrito que el virus provoque síntomas o daños en los corzos. 

 

Panzacchi M et al. Habitat and roe deer fawn vulnerability to red fox predation. J Anim Ecol 2009;78:1124-33.

Los autores investigan las consecuencias de la composición del habitat sobre el riesgo de depredación por zorros de 151 crías de corzo seguidas por radio. 

Encuentran que las crías que viven en áreas agrícolas muy fragmentadas tienen mayores posibilidades de ser presa de los zorros en comparación con las que habitan en áreas predominantemente boscosas. Los autores lo atribuyen a la que en estas áreas agrícolas las crías hacen desplazamientos más cortos y predecibles, lo que aumenta las posibilidades de encuentro y depredación. 

El estudio también documenta que existe una influencia familiar en la supervivencia. Cuando un zorro mata a una cría la posibilidad de que mate a su gemelo aumenta del 20% al 47%, probablemente por la tendencia del depredador de volver al mismo sitio dónde ya tuvo éxito (estrategia de rentabilidad).

Los autores concluyen que la mayor productividad de las zonas agrícolas fragmentadas como hábitat del corzo puede estar compensada por una mayor facilidad para la depredación. 


Maublanc ML et al. Demographic crash associated with high parasite load in an experimental roe deer (Capreolus capreolus) population. Eur Wild Res 2.009;55:621-25.

 

En este trabajo realizado en Francia, se buscan causas que expliquen la mortalidad masiva de corzos que ocurre en algunas zonas de forma brusca.

 

Casi por casualidad estos investigadores han realizado un hallazgo de sumo interés, mientras realizaban de un trabajo de ecología para estudiar el efecto de los corzos sobre la cubierta vegetal. En un recinto cerrado, con densidades elevadas (por encima de los 70 ejemplares/km2) encontraron que los corzos empezaron a morir repentinamente. A las pocas semanas, de los 14 (50% de cada sexo) ejemplares iniciales más las crías nacidas durante el primer año (1,8 crías por corza) sobrevivían tan sólo 4 ejemplares, 1 macho y 3 hembras. 

 

Los ejemplares macho habían muerto durante primavera/verano a resultas de las heridas infligidas por otros machos. Estos machos fallecidos mostraban a su vez una notable pérdida de peso (-3,6 kg+/-06 kg). Las hembras muertas habían perdido también peso (-2,8kg+/-0,8 kg). 

 

A todos los animales se les realizó la necropsia encontrando que la carga parasitaria era elevada. Así se observaron garrapatas (Ixodes ricinus), oestridos (Cephenemya stimulator) y una amplia representación de parasitos gastrointestinales y pulmonares. No se encontraron evidencias de paratuberculosis ni de pestivirus. 

 

Los investigadores aplicaron un tratamiento a los animales supervivientes (una ivermectina) dos veces al año y el resultado fue espectacular. La población se recuperó e inició una reproducción normal (1,6 crías por parto). La carga parasitaria de los animales tratados fue prácticamente nula y la de los no tratados se mantuvo en niveles bajos. 

 

Con ello, los investigadores consideran que se ha arrojado algo de luz sobre  las oscilaciones importantes en las poblaciones de corzo, de modo que la eliminación de una sola causa (parásitos internos y externos) ha permitido la recuperación de la población. 

 

Barja I. Prey and prey-age preference by the Iberian wolf Canis lupus signatus in a multiple-prey ecosystem. Wildl Biol 2009;15:147-54.

 

Este trabajo español analiza las presas preferidas de los lobos de Galicia. El análisis de 593 excrementos de lobo, recogidos entre mayo de 1998 y octubre de 2002, revela que el 62,8% de las presas fueron corzos (Capreolus capreolus), el 12,6% ciervos (Cervus elaphus) y el 10% jabalíes (Sus scrofa). El consumo de ovejas y cabras domésticas sólo representó el 7,7% y el 2,9% respectivamente. 

 

En definitiva, identificando el tipo de alimento de los lobos a través de sus heces, se encuentra que en el 87% de los casos aparecen restos de ungulados salvajes, mientras que sólo en el 11% eran domésticos. En menor medida se encontraron restos de animales carnívoros como tejones, perros, gatos y conejos.

 

El estudio recoge que los corzos son la presa principal, consumida en todas las estaciones del año y en especial durante el verano (52%) y la primavera (26,2%). Esta mayor participación de corzo (y también del jabalí) en la dieta del lobo en primavera y verano se produce al depredar este sobre las crías. 

 

Además, la autora explica la presencia de restos de ganado en los excrementos de los lobos por su actividad carroñera ya que durante la realización del estudio no se denunciaron ataques a la cabaña ganadera en el área estudiada.

 

Uno de los aspectos más importantes que se desprende del análisis de la dieta de los lobos es que el consumo de ungulados salvajes y domésticos no depende de su disponibilidad, es decir de la abundancia de las especies presas. El lobo prefiere los corzos, ciervos y jabalíes antes que el ganado (ovejas, cabras, vacas y caballos), a pesar de encontrarse ambos tipos de alimento en altas densidades. 

 

Pajares G et al. Sry-negative XX true hermaphroditism in a roe deer. Anim Reprod Sci 2009;112:190-7. 

 

En este trabajo colaboran el SERIDA, IREC, Universidad de Zaragoza y la ACE. Se describen las características de una corza con cuernos que fue cazada en Llanes (Asturias) en la primavera de 2007. 

La corza, de dos años de edad, presentaba en el examen físico una cuerna bien desarrollada, a pesar de tener genitales externos femeninos. Tras un estudio anatómico, histológico y genético del caso se encontró un cariotipo femenino normal (XX) y la presencia de dos testículos y ovarios abdominales funcionantes. La corza fue diagnosticada de un síndrome de hermafroditismo XX. La causa específica que explique el porqué de la aparición de este caso de hermafroditismo no se conoce.